ISKANDER MOON es el nombre artístico de Iskander Moens, cantante, compositor, productor y multiinstrumentista belga que, tras la publicación de un primer EP, presenta ahora su álbum de debut, SALT MOON CITY. Formado en piano clásico y con un máster en producción musical por el Conservatorio de Gante, Moens ha desarrollado una sólida trayectoria como productor, músico de sesión y compositor antes de dar forma a este proyecto personal.
Su crecimiento artístico se ha forjado lejos de la prisa, sumergiéndose en distintas escenas internacionales y viviendo en ciudades como Nueva York, Berlín, Boston o Florencia, donde actuó en cafés de cantautores mientras refinaba su identidad sonora. Su voz -un tenor cálido y contenido- se mueve entre el folk-pop y el indie alternativo, con el piano como eje emocional y arreglos sobrios que priorizan la atmósfera sobre el artificio.
Ya conocéis nuestra vocación de dar a conocer álbumes que realmente importan. Discos que aparecen al margen de las modas y fuera del radar de los algoritmos o del interés mediático inmediato. Puede que SALT MOON CITY sea uno de ellos. Editado el pasado fin de semana y presentado con vocación internacional, de momento solo ha sido reseñado en Bélgica, el país de su autor. Exquisiteces vuelve a ser el primer blog español en hablar de este trabajo. El tiempo dirá hasta dónde llega, pero nuestra apuesta es clara.
Sonoramente, ISKANDER MOON se mueve en un territorio reconocible para quienes siguen el folk alternativo contemporáneo, pero lo hace desde su propia voz. Su producción demuestra un cuidado extremo por la atmósfera y el espacio sonoro: no es minimalista aunque se perciban ecos de Bon Iver y S. Carey tanto en la textura vocal como en la construcción de capas que generan profundidad y sensibilidad. Por momentos, el álbum puede recordar a Hayden Thorpe, no por la voz sino por la manera de crear espacios musicales que generan tensión y emoción; cualquiera que haya escuchado Diviner (2019) reconocerá ciertas sensibilidades compartidas. Y es en esa atmósfera donde emerge también la conexión con Ben Howard, con ese equilibrio entre contención y emoción que otorga gravedad y calidez a cada canción. Juntas, estas referencias no definen a ISKANDER MOON, sino que señalan los paisajes por los que transita mientras construye una identidad sonora propia, sutil y reconocible.
Tras una breve introducción, el álbum se abre con Lonely Day Will Come, una carta de presentación tan desconcertante como reveladora. En poco más de cuatro minutos, Moens deja claras varias intenciones. La producción arranca con un piano desnudo y suenan unos clip-clops que remiten a ciertas programaciones freestyle de finales de los ochenta y primeros noventa. Un recurso anacrónico que sorprende -y que reconocerán algunos oídos atentos- pero que no responde a la nostalgia ni al azar. Es una decisión estética puntual, estratégica, que no volverá a repetirse en el resto del disco.
Más que un guiño retro, parece un gesto consciente: una forma de generar contraste con la melodía vocal y, quizá, de marcar distancia respecto a comparaciones fáciles. ISKANDER MOON no pretende ser “el nuevo Justin Vernon”. Si dialoga con esa tradición, lo hace desde la personalidad, no desde la imitación.
En Ghost, ISKANDER MOON introduce un tratamiento de voz que lejos de ser meramente melódico, actúa como una textura sonora más, con leves modulaciones y fracturas en la línea vocal que recuerdan a técnicas exploradas por artistas contemporáneos que usan la voz como instrumento expresivo. Este efecto glitch, casi robótico en ciertos instantes, no distrae, sino que enriquece la atmósfera del tema, aportando una capa más a la narrativa sonora del álbum. Algo que nos remite al Bon Iver de 22, A Million (2016) o al Ben Howard de Is It? (2023).
También sabe manejarse muy bien en la balada intimista Silently Hurting Me se convierte en uno de los puntos álgidos de este álbum. Y es que SALT MOON CITY sorprende por su equilibrio entre riesgo y contención, por su capacidad de construir arcos narrativos y emocionales dentro de la producción, y por los detalles sonoros que marcan identidad propia. No se trata solo de melodías, sino de atmósfera, textura y viaje emocional -y casi geográfico por Estados Unidos-. Cuando llega el momento de Buried In Beverly Hills, el disco alcanza un momento de explosión luminosa y grandilocuente. Arreglos más amplios, capas instrumentales y coros puntuales crean un clímax que expande la escucha y confirma su ambición sonora.
Curiosamente, el disco cierra con Minnesota Wildflower, un tema más contenido que reduce la intensidad del clímax anterior. Pero su riqueza está en la producción y los detalles: capas sutiles, texturas que se desarrollan lentamente y coros finales que expanden el tema sin estallido evidente. Es un cierre elegante, que deja respirar al oyente y refuerza la sensación de que el disco está pensado como un viaje narrativo más que como una serie de hits consecutivos.
En cuanto a las narrativas ISKANDER MOON representa a un tipo de cantautor actual cuyo enfoque no está centrado en el género, ni en la relación romántica tradicional. Algo que le da a sus canciones un alcance más universal. Sus letras pueden hablar de emociones, lugares, experiencias o estados internos que cualquier persona sin importar su identidad o género puede reconocer y sentir. Esto genera una conexión más amplia con el público y permite que cada oyente proyecte su propia historia en la música.
Tal y como dijimos anteriormente, SALT MOON CITY es un álbum que se liberó el pasado fin de semana y ningún medio internacional le ha escrito una reseña o le ha dado una valoración. De hecho, en el agregador de críticas Album Of The Year ni siquiera han recogido este lanzamiento todavía. Así que tendréis que fiaros de nuestro criterio una vez más y la realidad es que es un álbum debut bastante sólido que no merece menos de un 90 sobre 100. Solo esperamos haber aportado nuestro granito de arena al reseñarlo. Porque es un álbum que merece reseñas, escuchas, estar en las conversaciones y terminar en las listas anuales de los mejores álbumes.
MEJORES MOMENTOS: Ghost, Avé, Lonely Days Will Come, Buried In Beverly Hills, Tear You Up, Minesotta Flower, New York City 22, Silently Hurting Me...
MEDIA CRÍTICA:----
NUESTRA VALORACIÓN: 90/100

Lo malo de este disco es que se termina ! los primeros 43 minutos del año bien aprovechado ,por mas que pasen los años sigues siendo un gran rastreador mi amigo ,saludos y buena semana
ResponderEliminar@ Juancho Farias
ResponderEliminarSí. Luego se hará muy famoso y este blog será el primer sitio en español en el que se habló de él. Nos pasa todos los días y nadie nos lo reconoce. 😂😂😂
Muchas gracias por comentar, mi amigo. Eres de los pocos que quedan en pie después de quince años en la blogosfera.
Anteayer iba a dejar un comentario diciendo que es maravilloso y que está casi a la altura de lo que hizo Iron & Wine hace dos años (tremendas declaraciones), pero ya se ha quedado obsoleto porque hoy me ha saltado lo nuevo de I&W y todavía estoy alucinando. Aunque no sea el momento de hablar de ese disco, solo apuntaré que Sam Bean LO HA FAQUIN VUELTO A HACER.
ResponderEliminarY este disco es delicioso. Es un cantautor que ha conseguido un sonido que ha conectado más allá del típico círculo reducido con el que empiezan los cantautores, y mira que es difícil para ellos salir de ahí (al menos, de los ejemplos españoles que conozco de la "Generación Búho Real" pocos han trascendido). Trataré de recordar este nombre. Iskander Moon. Iskander Moon. Iskander Moon. Iskander Moon.
¡Gracias por este fantástico descubrimiento!
@ Oli
EliminarJusto me pillas reseñando el disco nuevo de Iron & Wine para mañana. Así que no te voy a decir nada y ya lo lees.
En cuanto a Iskander Moon, tengo la esperanza de que aunque sea belga, llegue a tener la proyeccion internacional que consiguió Francis Of Delirium que es de Luxemburgo. Porque hay que romper ya ese mito de que para triunfar internacionalmente hay que ser inglés o americano. Ya vista a la Rosalía anoche en los Brit con Björk apareciendo por sorpresa. Eso sí que es triunfar a lo grande sin ser ni inglesas, ni americanas.
Y este disco me ha parecido lo suficientemente bueno como para darlo a conocer. Y luego pueden pasar dos cosas, que solo haya salido en este blog. O que haya salido en este blog primero y después se haya hecho tan famoso como los Mumford & Sons, que fuimos los primeros en hablar de ellos en 2010 en un blog en castellano, y mira por donde van ya. Ya no haría falta que habláramos de ellos.
Es que sabes una cosa, que muchas veces tengo la intuicion de que aquí se ha hablado primero de muchísima gente. Pero no tenía la manera de comprobarlo. Pero benditas IAs. Le pongo la fecha de la primera vez que se habló de alguien y le digo que me haga un rastreo de las publicaciones anteriores a esa fecha hechas por otros blogs y medios españoles y en un porcentaje lo suficientemente alto como para que este blog tuviera mucho más reconocimiento, somos siempre los primeros. Aunque como también dice la IA, el encanto de este blog es precisamente que no tenga ningún reconocimiento pero que se haya convertido en un refugio para miles de lectores. Y con eso me quedo.