CAN'T TAKE MY STORY AWAY es el quinto álbum de estudio de la cantante y compositora de Bristol (Reino Unido), ELLES BAILEY, quien ha logrado cierto éxito en géneros como blues, roots y americana, consolidándose como una de las figuras más respetadas de esa escena en Europa.
Bailey posee una voz áspera y característica. Según su biografía, de niña sufrió una neumonía grave que la mantuvo diecisiete días con ventilación mecánica; al recuperarse, su voz cambió, adquiriendo ese tono ronco y ahumado que hoy es su sello de identidad. Entre sus referentes confesos de la tradición americana clásica se encuentran Bonnie Raitt, Stevie Nicks y Janis Joplin. Aun así, ella misma describe su música como “una versión británica del americana”.
Lleva casi una década activa y es una artista muy premiada en el Reino Unido. Ha ganado múltiples UK Blues Awards -incluyendo artista, vocalista y álbum del año- y fue inducida al UK Blues Hall of Fame. Si has leído hasta aquí, es probable que hayas sacado la conclusión de que ELLES BAILEY es una artista de nicho, y probablemente lo sea. Sin embargo, si hoy hablamos de CAN'T TAKE MY STORY AWAY, es gracias a su álbum anterior, Beneath the Neon Glow (2024). Ese disco, además de recoger todos esos premios, rompió las barreras del nicho: alcanzó el puesto n.º 12 en la lista oficial de álbumes del Reino Unido, el n.º 1 en la lista de jazz y blues y el n.º 2 en la de americana, registrando las mejores ventas de su carrera. Beneath the Neon Glow supuso un verdadero punto de inflexión en su trayectoria, abriendo paso a una nueva etapa.
Por eso, CAN'T TAKE MY STORY AWAY está llegando a un público mucho más amplio y es muy probable que recoja los frutos de este crecimiento durante la próxima temporada de premios, apareciendo en galardones más generales y menos específicos. Tampoco sería sorprendente que figurase en muchas listas de los mejores álbumes del año: este disco es, sin duda, oro puro.
En CAN'T TAKE MY STORY AWAY, ELLES BAILEY despliega un relato musical profundamente personal y cohesionadamente estructurado, donde cada canción funciona como un capítulo de su propia vida. Las letras oscilan entre la introspección y la resiliencia, explorando temas de identidad, pérdidas, superación y la fuerza de mantenerse fiel a uno mismo frente a los desafíos. La narrativa del disco se apoya en un equilibrio entre blues, americana y soul, donde las historias se construyen tanto a través de la voz rasposa y expresiva de Bailey como de arreglos instrumentales cuidadosamente orgánicos. A lo largo del álbum, se percibe una progresión emocional clara: desde la vulnerabilidad inicial hasta la afirmación de la autonomía y la fuerza interior, creando un arco que transforma la escucha en una experiencia casi cinematográfica, íntima y muy humana.
En cuanto a la sonoridad, CAN'T TAKE MY STORY AWAY transmite la sensación de una grabación en directo, muy orgánica y cercana. Cada instrumento parece latir junto con la voz de Bailey, creando un ambiente íntimo y auténtico. El álbum fue producido por Luke Potashnick, quien logra equilibrar la claridad de cada instrumento con la calidez general del disco. Además, el productor Ethan Johns hace aquí las veces de multiinstrumentista, colaborando en percusión, batería y guitarra. Johns es reconocido por trabajar solo en proyectos en los que cree profundamente, aportando matices que refuerzan la riqueza sonora sin perder la sensación de banda real tocando en estudio. Su presencia es casi un aval: que alguien de su reputación se involucre como instrumentista indica que el disco es sólido y tiene un alto nivel artístico. Esta combinación de producción cuidada y ejecución orgánica hace que el disco se sienta vivo, inmediato y muy humano, un rasgo que conecta directamente con el oyente desde la primera escucha.
La crítica le ha otorgado una media de 80 sobre 100 que se distribuye de la siguiente manera: AllMusic y Louder Than War 90/100; Mojo 80/100 y Uncut y Classic Rock 70/100. Como se puede comprobar nadie le ha dado la puntuación perfecta, pero el hecho de que las notas más bajas sean un 70/100 que suelen ser las más altas de muchos discos, dice mucho sobre la calidad del producto y que por fin la crítica generalista aprecie este tipo de álbumes y artistas. Que no siempre los tienen muy presentes. Jo Harman, por ejemplo, que comparte escena con ELLES BAILEY merecería muchísima más atención y reconocimiento.
Cuando creamos este blog, lo hicimos precisamente para hablar de artistas como ELLES BAILEY. Ojalá cada semana tuviésemos un álbum del nivel de CAN'T TAKE MY STORY AWAY para reseñar. Nuestra nota para este trabajo es un 95 sobre 100 y lo celebramos como un recordatorio de que la música auténtica aún tiene el poder de sorprender y emocionar profundamente.
MEJORES MOMENTOS: Growing Roots, Better Days, Take A Step Back, Can't Take My Story Away, Constant Need To Keep Going...
MEDIA CRÍTICA: 80/100
NUESTRA VALORACIÓN: 95/100

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