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viernes, 13 de febrero de 2026

SARAH NIXEY: CANCIONES SIN ANSIEDAD.

 


SARAH NIXEY es una veterana. Saltó a la fama como vocalista principal del grupo indie de electropop británico Black Box Recorder, formado a finales de los 90 con Luke Haines (The Auteurs) y John Moore (The Jesus and Mary Chain). Con el grupo publicó varios álbumes aclamados, como England Made Me (1998) y The Facts of Life (2000). La banda se disolvió en 2010. Pero ella ya había comenzado su carrera en solitario en 2007. SEA FEVER es su cuarto álbum de estudio.

Hay discos que nacen con narrativa. Otros la construyen a base de escucha. SEA FEVER pertenece claramente al segundo grupo. No cuenta con una maquinaria promocional expansiva ni con una etiqueta generacional que lo empuje automáticamente hacia el consenso en las listas anuales de mejores álbumes. No responde a una tendencia reconocible ni busca inscribirse en una escena concreta. Y, sin embargo, conforme avanza, se impone por algo mucho más difícil de fabricar: coherencia, madurez y una comprensión profundamente clásica de la canción. 

Es indie, sí, pero no en su acepción más superficial. No encontramos aquí crudeza impostada ni minimalismo entendido como gesto estético. Lo que encontramos es arquitectura: melodías desarrolladas con paciencia, producción que respira, arreglos colocados con precisión casi camerística. Ese clasicismo -que no implica retroceso sino confianza en la forma- es precisamente lo que permite que el álbum crezca con cada escucha. 

Podemos rastrear afinidades: cierta textura etérea que remite a Jessica Pratt, también una tradición art-pop británica que inevitablemente evoca a Kate Bush y una claridad emocional y técnica que recuerda a Paula Cole. Pero SARAH NIXEY no se diluye en esas referencias. Las asume desde la experiencia, desde una madurez que prescinde de ansiedad estilística y que no necesita subrayar su singularidad a través del exceso. 

Sonoramente, SEA FEVER se sostiene sobre los cimientos de un álbum de singer-songwriter: voz en primer plano, melodías claras y arreglos cuidadosamente construidos. Pero Nixey no se limita a ese registro; deambula con soltura por territorios de art-pop y texturas atmosféricas, incorporando capas etéreas, efectos de ambiente y detalles sonoros que enriquecen la narrativa musical. El cierre con Spring Equinox, con cantos de pájaros y atmósferas casi mágicas, suena a Kate Bush interpretando la banda sonora de una película de Disney, un guiño juguetón y etéreo que sorprende sin romper la coherencia del álbum. Son estos momentos de experimentación y apertura los que impiden que Sea Fever se quede encasillado, convirtiéndolo en un disco que se despliega en múltiples planos y recompensa la escucha atenta.


A lo largo de SEA FEVER, se perciben narrativas que no se imponen, sino que se despliegan con sutileza, casi como confesiones compartidas a medias luz. Cada canción articula un espacio emocional propio: la memoria, la pérdida, la transformación y la relación con la naturaleza aparecen como hilos conductores, pero nunca de manera literal o didáctica. SARAH NIXEY construye relatos que viven en la ambigüedad de lo íntimo, donde lo personal se encuentra con lo universal, y donde la escucha atenta descubre matices que se escapan a la primera impresión. Esa capacidad de sugerir sin cerrar, de trazar caminos emocionales claros sin recurrir a la obviedad, convierte al álbum en un territorio narrativo rico, en el que cada escucha revela nuevas capas y sutilezas. No es casual que varios títulos remitan a estaciones, fenómenos naturales o imágenes casi táctiles -invierno, nieve, equinoccios-: SEA FEVER parece construido desde esa misma lógica estacional, ajena a la prisa.

Es posible que SEA FEVER no alcance la visibilidad crítica que otros trabajos de mérito comparable han obtenido gracias a una narrativa mediática más favorable. Eso no disminuye su valor; más bien señala los mecanismos que determinan qué discos se convierten en símbolo de un año y cuáles, en cambio, permanecen como descubrimientos persistentes. Medios como Mojo y God Is In The Tv lo han valorado con un 80 sobre 100 y esa es su media crítica de momento. 

Desde aquí lo afirmamos sin rodeos: estamos ante un álbum que merece atención crítica real. No por oportunismo ni por afán de contradecir el consenso, sino porque en un contexto saturado de inmediatez, todavía existen obras que reivindican la escucha atenta como forma de permanencia. Nuestra valoración es un 90 sobre 100. Si algunos álbumes de Jessica Pratt han logrado convertir la contención en acontecimiento crítico, SEA FEVER demuestra que esa misma contención puede existir al margen del foco mediático sin perder un ápice de grandeza.  



MEJORES MOMENTOS: On This Wide Night, Witness Tree, The Sound Of Falling Snow, Sea Fever, Winter Solstice, Lies Of The Land...

MEDIA CRÍTICA: 80/100

NUESTRA VALORACIÓN: 90/100

miércoles, 11 de febrero de 2026

PRESENTANDO A ALICE COSTELLOE

 


ALICE COSTELLOE es una cantautora británica que nos presenta su álbum debut titulado MOVE ON WITH THE YEAR. No es ninguna debutante, formó el dúo Big Deal junto con Kacey Underwood y ganó reconocimiento en la escena independiente con giras y publicaciones de álbumes entre los años 2011 y 2016. 

En MOVE ON WITH THE YEAR, Costelloe se mueve por un territorio sonoro híbrido donde el folk introspectivo dialoga con el indie lo-fi, el art pop y ciertos gestos de música experimental. La canción parte de una base acústica frágil, pero se aleja del folk tradicional al combinar instrumentos como el mellotron, la flauta y distintos sintes, que aportan capas etéreas y una sensación casi onírica. Estas texturas se integran con percusiones mínimas y timbres deliberadamente imperfectos, creando un paisaje sonoro íntimo y ligeramente espectral. Todo parece estar medido para sugerir más de lo que afirma, haciendo que la pieza avance con calma pero cargada de una extrañeza sutil, donde lo orgánico y lo electrónico conviven sin jerarquías y refuerzan su carácter emocionalmente crudo.

En el plano narrativo, ALICE COSTELLOE se centra en explorar procesos internos más que acontecimientos externos: el crecimiento personal, el duelo, la construcción de la identidad y las transiciones vitales aparecen como estados emocionales en continuo movimiento. Sus letras suelen adoptar un tono introspectivo y contenido, apoyándose en imágenes sencillas y fragmentarias que sugieren más de lo que explican, como si el relato se desplegara desde la memoria o la intuición. Hay una atención especial a los momentos de quiebre silencioso -cuando algo cambia sin hacerse del todo visible- y a la vulnerabilidad que acompaña esos pasos intermedios. De este modo, sus narrativas funcionan casi como diarios emocionales, donde la ambigüedad y la honestidad conviven para transmitir la experiencia íntima de transformarse.  



ALICE COSTELLOE cita como influencias musicales directas a ese tipo de artistas cuya combinación de intimidad, originalidad y sensibilidad poética han marcado su forma de pensar y escribir la música. Entre los nombres que aparecen están Feist, Julia Jacklin, Cate Le Bon o Andy Shauf. Las influencias no siempre se oyen de forma literal, pero en su caso la sombra de Feist es bastante perceptible, sobre todo más en la actitud que en la superficie del sonido. Hay algo muy parecido en esa forma de cantar contenida pero expresiva, en cómo deja respirar las frases y en esa mezcla de cercanía y extrañeza que hace que la emoción nunca sea obvia ni grandilocuente. También recuerda a Feist en la manera de confiar en la imperfección: no pulir demasiado la voz, permitir silencios incómodos, y construir las canciones desde gestos pequeños que acaban siendo muy elocuentes. No es una copia estilística, sino una afinidad en la sensibilidad: ambas entienden la canción como un espacio íntimo, casi conversacional, donde lo emocional pesa más que la espectacularidad. En ese sentido, es más una conexión emocional y estética que una influencia técnica directa.  

La crítica le ha otorgado una media de 79 sobre 100 que se distribuye de la siguiente manera: MusicOHM, PopMatters, DIY, Mojo y Spill Magazine 80/100 y Uncut 70/100. Nuestra valoración es de un 85 sobre 100 porque su sonido y su lenguaje son singulares dentro del panorama indie actual. Su manera de introducir instrumentos no es ostentosa sino que aporta textura y atmósfera, haciendo que cada canción se mueva de manera distinta sin saturar el oído. Eso la aleja del maremagnum indie que muchas veces cae en fórmulas previsibles y sonidos reciclados. Sus letras no son atrevidas en el sentido de ser transgresoras o escandalosas, pero tienen un impacto sutil y duradero. La elección de palabras poco comunes en una canción como la palabra Hospital en Too Late Now y su repetición, funciona casi como un ancla emocional o simbólica: llama la atención porque rompe con lo habitual y genera imágenes o sensaciones que se quedan en la mente del oyente. Ese tipo de detalles demuestra que su fuerza no está en la grandilocuencia, sino en la precisión y la extrañeza delicada, donde lo cotidiano se vuelve significativo y lo emocional se transmite de manera muy directa. 



MEJORES MOMENTOSMove On With The YearAnywhere ElseIf I Could Reach YouDamned If You Do, How Can I...

MEDIA CRÍTICA: 79/100

NUESTRA VALORACIÓN: 85/100

lunes, 9 de febrero de 2026

MARO, UNA DE LAS NUESTRAS

 


SO MUCH HAS CHANGED es el noveno álbum de estudio de MARO y también una buena oportunidad para observar hasta qué punto su trayectoria ha sido leída de forma parcial. En España, su nombre suele aparecer asociado casi exclusivamente a su paso por Eurovisión en 2022, donde representó a Portugal con Saudade Saudade y alcanzó una meritoria novena posición. Una canción delicada, atravesada por la nostalgia y la pérdida, pero que apenas muestra una de las muchas capas de su obra. Reducir a MARO a ese momento es quedarse con una imagen incompleta, casi anecdótica, de una artista con una carrera internacional ya consolidada y una identidad musical mucho más compleja de lo que suele asumirse. 

Esa lectura parcial se vuelve aún más evidente cuando se observa cómo MARO ha construido su identidad musical lejos de cualquier expectativa folclórica o marca de origen. Sus raíces portuguesas apenas aparecen, más allá de aquella incursión eurovisiva y de una colaboración con Sílvia Pérez Cruz. Formada en el Berklee College of Music de Boston, MARO ha desarrollado su carrera desde códigos plenamente angloamericanos. Si se desconoce su biografía y esas contadas incursiones en portugués, podría pasar sin dificultad por una cantautora angloamericana más: no hay acento, ni giros melódicos “extranjeros”, ni rarezas rítmicas que delaten otro lugar. Su inglés no solo es impecable, es idiomático, pensado desde dentro, y responde a una elección estética consciente.

Además, su proyección internacional ya era notable antes de Eurovisión, gracias a colaboraciones con artistas como The Paper Kites -una de las canciones más escuchadas de su álbum Roses (2021)- o Jacob Collier. Billie Eilish llegó a afirmar en una ocasión: “La canción que fue básicamente la banda sonora de mi vida durante un periodo más difícil fue We’ve Been Loving in Silence, de una artista llamada MARO”, añadiendo además: “Tiene una voz increíble”. 


En SO MUCH HAS CHANGED, MARO articula un discurso íntimo y lineal, más cercano a la confesión que a la evocación. Las canciones avanzan como pequeñas escenas emocionales donde el cambio, la pérdida y la aceptación no se presentan como grandes acontecimientos, sino como procesos silenciosos, casi domésticos. No hay dramatismo ni épica: la tristeza aparece asumida, verbalizada, observada con una distancia serena. Es un disco que no busca el misterio ni la ambigüedad, sino la claridad emocional, y que confía en la palabra como vehículo principal del relato. Todo está dicho con cuidado, sin aspavientos, como si la autora prefiriera nombrar las cosas antes que sugerirlas.

En lo musical, el álbum se mueve con comodidad dentro del canon de la cantautora angloamericana contemporánea. Predominan los arreglos sobrios, las guitarras acústicas, los pianos contenidos y una producción cálida que deja espacio a la voz, siempre en primer plano. MARO transita por el folk intimista, el pop melancólico y ciertos ecos de indie confesional sin salir nunca de un registro reconocible y bien asentado. Su educación musical y su dominio del inglés hacen que el disco suene plenamente "nativo", sin rastros evidentes de exotismo ni referencias explícitas a sus raíces portuguesas como reclamo identitario. Esa elección estilística refuerza la cohesión del conjunto, aunque también lo sitúa en un territorio donde la excelencia convive con una cierta falta de fricción, más cercana a la tradición que a la ruptura.

Lo que nos llama poderosamente la atención es que siendo una cantautora joven y bastante prolífica, no haya ninguna valoración crítica de ninguno de sus álbumes en Album Of The Year, uno de los agregadores más completos del sector. Y como a nosotros nos gusta hacer crítica, cuestionando a la crítica, creemos que esto puede ocurrir porque no encaja del todo en ninguna narrativa fácil. No es una newcomer anglo que haya “descubierto” Pitchfork, no es una artista folk tradicional con pedigree americano, no es una artista portuguesa “exportable” en clave world music y Eurovisión, paradójicamente, no suma puntos críticos en el circuito indie anglosajón. El resultado es que no hay un marco claro desde el que escribir sobre ella. 

La crítica muchas veces no escucha primero; clasifica primero. Y MARO no se deja clasificar fácilmente. MARO está teniendo una carrera más orgánica que discursiva. Eso suele retrasar el reconocimiento crítico, pero cuando llega suele ser más duradero. Quizás lo más interesante de MARO es que no necesita que la crítica la alcance para que su música tenga sentido. Aún así, es legítimo sentir que ya iba siendo hora de que alguien escribiera bien sobre ella. 

Y en ese punto es donde entramos nosotros. Porque un blog como Exquisiteces es casi su hábitat natural; un espacio curatorial sin urgencia algorítmica, atento a la canción bien escrita, a la voz y al matiz, sin alergia a lo internacional ni a lo difícil de clasificar. Justo todo lo contrario de como funciona hoy día gran parte de la crítica musical española. Este es el refugio de MARO y de miles de artistas como ella que hacen música que realmente importa. Y SO MUCH HAS CHANGED no merece menos de un 85 sobre 100.   




MEJORES MOMENTOS: I OWE IT TO YOU, KISS ME, DROWN, IT AIN'T OVER...

MEDIA CRÍTICA:----

NUESTRA VALORACIÓN: 85/100

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