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viernes, 6 de marzo de 2026

MITSKI VUELVE A SORPRENDER.

 


MITSKI ha conseguido que cada nuevo álbum suyo sea todo un acontecimiento crítico. Siempre se guarda un as en la manga para que su siguiente trabajo supere al anterior o, al menos, mantenga el mismo interés. Su anterior álbum, The Land Is So Inhospitable And So Are We (2023), supuso un punto de inflexión estético: arreglos orquestales amplios, coros casi gospel en algunos momentos y un tempo más lento y ceremonial le daban una épica emocional más clásica que indie. Procedía de la inmediatez sintética y angulosa de Laurel Hell (2022), y de repente se mostró expansiva, casi litúrgica, consolidando su capacidad de transformación. 

En NOTHING'S ABOUT TO HAPPEN TO ME, las cosas han cambiado. MITSKI demuestra su gran virtud: sabe experimentar sin que parezca que está experimentando, y consigue que todo suene orgánico. Desde la primera canción, In A Lake, se perciben referencias al alt-country más luminoso y al folk íntimo de artistas como Erin Rae o la Angel Olsen de Big Time (2022). Sin embargo, pronto surgen giros que dejan clara su impronta: esa tensión sutil, ese giro emocional que hace que sepamos, sin duda, que estamos escuchando a MITSKI, que además, ha compuesto todas las canciones de este álbum sin recurrir a ningún co-autor.

La producción corre a cargo de Patrick Hyland, quien ha trabajado con MITSKI durante toda su carrera, y esto merece ser destacado: no se entiende la trayectoria de la artista sin él. Su continuidad no es casual, sino estructural para la evolución de MITSKI. Su influencia va mucho más allá de mezclar canciones: es prácticamente coautor del lenguaje sonoro que define cada etapa de su obra. Cada álbum tiene un carácter propio, pero gracias a Hyland, la transición entre estilos es orgánica y fluida. Sin él, estos cambios podrían sentirse inconexos; con él, se percibe un hilo conductor que permite reconocer a MITSKI en cada contexto sin que pierda frescura. Esta consistencia también ayuda a la crítica y al público a apreciar la evolución real, no solo cambios superficiales. Por eso se entiende mejor cómo NOTHING'S ABOUT TO HAPPEN TO ME puede sentirse diferente y, a la vez, coherente con su discografía. Patrick Hyland es, en definitiva, la columna vertebral sonora de MITSKI: no dicta la creatividad, pero guía, estructura y potencia su visión, permitiendo que cada álbum evolucione, sorprenda y se mantenga reconocible al mismo tiempo. 



El álbum ha sido etiquetado dentro de géneros como Chamber Pop, Americana, Slacker Rock, Indie Folk y Alt-Country. Esta última etiqueta es probablemente la que mejor lo define, aunque hay cortes que parten de esa base para girar hacia el rock alternativo, como ocurre con That White Cat, tema que rompe el tono sereno del disco y funciona como una grieta inesperada. Su título coincide con el gato de la portada, símbolo de presencia silenciosa e imprevisible, que encapsula el juego constante entre calma y tensión que atraviesa el álbum. 

A diferencia de su predecesor, este disco renuncia a la grandilocuencia y apuesta por economía emocional. La fuerza del disco ya no proviene de la monumentalidad de los arreglos, sino de la delicadeza con la que cada canción se construye. Esa combinación de cercanía inmediata y atemporalidad es la que permite que el álbum funcione hoy y, muy probablemente, siga sonando dentro de diez o veinte años.

La crítica le ha otorgado una media de 86 sobre 100 que se distribuye de la siguiente manera: NME, The Guardian, The Skinny y Northern Transmissions le han otorgado la máxima puntuación 100/100 y consideran que es uno de los mejores álbumes de lo que llevamos de año. Hot Press 95/100; MusicOHM, Clash y AllMusic 90/100; Under The Radar 85/100; Consequence Of Sound 83/100; DIY, Beats Per Minute, Exclaim!, Uncut, Still Listening, Mojo, No Ripcord, Far Out Magazine, The Arts Desk y Record Collector 80/100; Pitchfork 77/100; Paste 75/100; The Line Of Best Fit y Rolling Stone 70/100. Es el segundo mejor álbum valorado de su discografía tras The Land Is So Inhospitable And So Are We (2023). 

En conjunto, NOTHING'S ABOUT TO HAPPEN TO ME es un disco completo: diverso, experimental sin artificio y emocionalmente sólido. Mitski alcanza un equilibrio casi perfecto entre serenidad y tensión, accesibilidad y profundidad. Podríamos haber dado el 100 sobre 100 a sus dos discos anteriores, pero no lo hicimos. Siempre supimos que habría una oportunidad para hacerlo, porque MITSKI sigue guardando ese as en la manga que comentamos al principio, y su próximo álbum probablemente nos sorprenderá aún más. Pero creemos que ese momento ha llegado. Aunque con el disco anterior no sentimos un crush inmediato, con este sí que lo hemos tenido. Jugar con la tradición americana clásica para luego romperla y ser, una vez más, completamente MITSKI, indica que estamos ante la cantautora más singular de su generación.  



MEJORES MOMENTOS: In A Lake, Rules, Where's My Phone, I'll Change For You, If I Leave, Lightning, Charon's Obol, Instead Of Here...

MEDIA CRÍTICA: 86/100

NUESTRA VALORACIÓN: 100/100

miércoles, 4 de marzo de 2026

BUCK MEEK: FRESCURA Y LIBERTAD.


Lo bueno de una banda como Big Thief es que tanto Adrianne Lenker como BUCK MEEK han sabido llevar una carrera en solitario paralela igual de interesante. El pasado fin de semana se publicó el cuarto álbum de estudio de BUCK MEEK titulado THE MIRROR. Para quien no lo conozca Meek es un músico, cantante y compositor texano además del guitarrista y la voz de apoyo de la prolífica banda Big Thief. Meek estudió en el Berklee College of Music en Boston, donde comenzó a desarrollar su enfoque musical antes de mudarse a Nueva York, donde tocó como músico callejero para subsistir y más tarde formaría Big Thief.

En su carrera como solista, BUCK MEEK ha explorado una mezcla de folk, country y rock alternativo con una sensibilidad muy personal y narrativa. A diferencia de Adrianne Lenker, cuyo trabajo en solitario apenas se distancia del universo sonoro que construye junto a Big Thief -manteniendo la misma intensidad emocional, la desnudez acústica y ese lirismo casi confesional-, BUCK MEEK sí parece aprovechar su carrera individual como un territorio de expansión. Y lo más llamativo es que en este álbum también participan Lenker y James Krivchenia, incluso como coautores, y aun así el resultado no suena a la banda. Eso demuestra que no es solo cuestión de quién toca o quién firma, sino de para qué proyecto se está componiendo. Fuera de las reglas y la identidad tan marcada de Big Thief, Meek puede permitirse ser más ligero, más juguetón y más abierto. Esa libertad es lo que explica la frescura que transmite el disco.



En THE MIRRORBUCK MEEK se mueve con naturalidad entre el indie rock más luminoso, el country alternativo y un folk de raíz claramente norteamericana, todo atravesado por una sensibilidad clásica de cantautor. Las guitarras suenan claras y cálidas, y cada canción encuentra su propio pulso: unas más calmadas, otras con un ritmo más juguetón o energético. Meek construye canciones que miran hacia dentro: explora su pasado, reflexiona sobre sus relaciones y muestra emociones complejas, agridulces, donde la melancolía y la ternura conviven sin dramatismo. La producción de James Krivchenia refuerza la sensación de libertad y apertura, evitando la tensión habitual de Big Thief y dejando que cada tema desarrolle su propio carácter y sensibilidad. 

THE MIRROR obtiene un 79 sobre 100 de media crítica y se convierte en el álbum mejor valorado de la discografía en solitario de BUCK MEEK y se distribuye de la siguiente manera: DIY 90/100; Still Listening 81/100; AllMusic, Uncut, Mojo, Record Collector y Hot Press 80/100; Beats Per Minute 79/100; Paste 75/100 y Far Out Magazine 70/100. Intuimos que todas estas buenas valoraciones están premiando la misma honestidad que siempre ha caracterizado su trabajo, pero ahora desplegada con una frescura y libertad que lo hacen más inmediato y accesible.  

Nuestra nota para THE MIRROR es de un 86 sobre 100. Porque debajo de esta colección de canciones aparentemente sencillas que desgranan experiencias y emociones, -no siempre complacientes- de un cantautor hijo de su propio tiempo, el álbum vale mucho más por lo que podemos leer entre líneas que por lo que cuenta en realidad. Nosotros percibimos THE MIRROR como un punto de inflexión en la carrera de BUCK MEEK en solitario. Un disco que abre puertas a nuevas etapas y perspectivas que seguramente explorará más adelante, y esperamos poder hablar con detalle de todos esos cambios que pensamos que se avecinan, cuando reseñemos su próximo disco.



MEJORES MOMENTOS: Gasoline, Can I Mend It, Rings Of Fire, Pretty Flowers, Demon, God Know Why...

MEDIA CRÍTICA: 79/100

NUESTRA VALORACIÓN: 86/100

lunes, 2 de marzo de 2026

IRON & WINE: ENCADENANDO OBRAS MAESTRAS.

 



Venimos de Light Verse (2024), el que consideramos que fue el mejor álbum de su año de publicación. Nuestras expectativas con HEN'S TEETH no eran especialmente altas: encadenar dos obras maestras no es habitual en un artista tan prolífico como Sam Beam, alguien que no suele faltar a su cita con el público cada dos años. Pensábamos que nos encontraríamos con otro buen disco, sin más. Porque en la discografía de Beam no hay ningún álbum malo, ni siquiera fallido. Incluso esperábamos que siguiera la estela del anterior y nos habríamos conformado con un “más de lo mismo” con su buen nivel de siempre. 

Pero lo que llega es un disco diferente, más luminoso y abierto a nuevos matices sonoros. La colaboración con I'm With Her en dos de los cortes resulta crucial: las armonías aportan profundidad y funcionan como un contrapunto que equilibra la voz de Beam. Además, la presencia de voces femeninas en los coros de algunas otras canciones amplía la paleta tímbrica y refuerza esa impresión de expansión. No es que Beam esté rompiendo con su identidad ni reinventándose de manera radical, pero tampoco se estanca: en él, cada pequeño desplazamiento siempre se percibe como un avance natural. 

Lo hemos dicho cada vez que hemos reseñado un trabajo suyo. Sam Beam será reconocido con el tiempo como uno de los nombres fundamentales del indie folk del siglo XXI. Sin embargo, la crítica continúa mirándolo de reojo. Aunque discos como Our Endless Numbered Days (2004), The Shepherd’s Dog (2007), Kiss Each Other Clean (2011) o Beast Epic (2017) han recibido puntuaciones perfectas (100/100) por parte de algunos medios, sus medias globales rara vez han reflejado esa unanimidad entusiasta. Solo The Shepherd’s Dog (2007) alcanzó una media de 85/100; le siguen Our Endless Numbered Days (2004) con 81/100 y Light Verse (2024) con 80/100. 

A diferencia de Light VerseHEN'S TEETH sí ha conseguido un 100/100 por parte de Spill Magazine. Sin embargo, su media provisional se sitúa en 78 sobre 100, fruto de una mayor diversidad de valoraciones; notas de 80/100 en MusicOMH, AllMusic, Sputnikmusic, Uncut, Mojo, God Is In The TV, Record Collector y XS Noize; 75/100 en Paste y Hot Press; 60/100 en The Arts Desk; y 50/100 en Under The Radar. Una recepción que, lejos de restarle mérito, vuelve a situarlo en ese territorio habitual: el del artista admirado, pero no siempre celebrado con la contundencia que merece. 




En cuanto a las narrativas HEN'S TEETH ha sido descrito desde varias fuentes como el “lado oscuro” de Light Verse, con una narrativa emocional más profunda y menos ligera. En lugar de esconder temas sombríos bajo arreglos brillantes, aquí la música y las letras parecen moverse juntas en una exploración más sincera de lo que significa entregarse, perderse o renovarse en una relación. Por nuestra parte, tenemos que decir que más que el reverso oscuro de Light Verse, Hen’s Teeth parece su expansión emocional: no un descenso a la sombra, sino una apertura más franca y coral.

HEN'S TEETH no es un álbum más vulnerable que Light Verse. Al contrario: suena con más cuerpo, con más presencia, incluso con más determinación. Beam sigue siendo un maestro de la intimidad, pero aquí la ejerce desde una posición de fuerza. No necesita susurrar para resultar cercano. Lo admirable es que, pudiendo repetir la fórmula -esa que ya sabemos que funciona y que le seguiríamos comprando sin dudarlo-, decide no hacerlo exactamente igual. Ajusta pequeños elementos, desplaza matices, amplía el marco sonoro. No reinventa su lenguaje, pero lo estira lo justo para que respire distinto. Y ahí está su inteligencia: en saber evolucionar sin traicionarse. 

Hay artistas que buscan reinventarse constantemente para demostrar que siguen siendo relevantes. Y luego está Sam Beam. Su autoridad no nace del ruido ni de la necesidad de epatar, sino de una seguridad creativa que solo tienen los que ya han construido una obra incontestable. HEN'S TEETH no es un golpe sobre la mesa, ni un gesto desesperado por sorprender; es algo mucho más difícil: la confirmación de un talento que evoluciona con naturalidad, que sabe cuándo expandirse y cuándo contenerse, que entiende que la verdadera grandeza está en los matices. Por eso nuestra puntuación no responde al entusiasmo del momento, sino a la evidencia. Estamos ante otro disco redondo. Un 100 sobre 100 que no premia la novedad, sino la maestría serena de un artista que ya no tiene nada que demostrar y, aun así, sigue haciéndolo.



MEJORES MOMENTOS: Robin's Egg, Roses, In Your Ocean, Wait Up, Dates And Dead People, Defiance Ohío...

MEDIA CRÍTICA: 78/100

NUESTRA VALORACIÓN: 100/100

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