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lunes, 28 de septiembre de 2026

JULIA JACKLIN Y LA TEORÍA DEL AS EN LA MANGA.

 



Hay algo que nos ha ocurrido con JULIA JACKLIN desde que escuchamos Pool Party por primera vez: sabemos inmediatamente cuándo estamos ante una canción suya. No porque se haya quedado atrapada en una fórmula, sino porque ha construido una identidad propia lo suficientemente fuerte como para que sus canciones puedan reconocerse desde las primeras notas. 

Han pasado cuatro años desde Pre Pleasure (2022) y llegamos a THE GEM después de una discografía prácticamente irreprochable. Don't Let the Kids Win (2017) ya mostraba a una compositora con una personalidad enorme. Después llegó Crushing (2019), un disco que sigue siendo para muchos su gran referencia y al que nosotros dimos un 95/100. Y después Pre Pleasure, que para nosotros supuso un paso adelante y terminó con un 100/100. 

Con cada disco hemos tenido una sensación muy concreta: Jacklin siempre se guardaba un as en la manga. Cuando creíamos que ya sabíamos qué podía ofrecer, aparecía algo nuevo. No necesariamente una ruptura radical con lo anterior, sino una nueva manera de entender sus canciones, de ampliar su mundo o de llevar más lejos alguna de sus obsesiones. 

Con THE GEMS, después de varias escuchas iniciales, esa sensación no ha aparecido de la misma manera. No sentimos que Jacklin se haya reinventado. Tampoco creemos que tenga que hacerlo. Lo que sí sentimos es que, por primera vez, estamos escuchando un disco suyo sin identificar inmediatamente cuál es ese elemento que nos hace pensar que acaba de dar otro paso adelante. Y, sin embargo, seguimos teniendo la sensación de que hay algo aquí que todavía no hemos terminado de descubrir. 

Las etiquetas de Indie Rock y de cantautora siguen describiendo perfectamente el universo de Jacklin. No tendría sentido que desaparecieran porque forman parte de su manera de escribir y de interpretar desde el principio. Pero en THE GEM aparece una etiqueta que hasta ahora no habíamos visto acompañando de esta manera a sus cuatro discos: Alt-Country. Y quizás no sea casualidad. 

Hay algo más desnudo en estas canciones, una mayor atención a la guitarra y a las raíces folk y country que siempre estuvieron presentes en la obra de Jacklin, pero que aquí parecen ocupar un lugar algo más importante. No estamos ante una transformación que nos obligue a hablar de una nueva JULIA JACKLIN. Seguimos reconociéndola inmediatamente. La diferencia está en cómo se reorganizan algunos de los elementos que ya conocíamos. 

Puede que ese sea uno de los ases que todavía no hemos terminado de ver. Porque quizás el cambio de THE GEM no consiste en añadir un nuevo territorio, sino en profundizar en uno que ya estaba ahí. Después de la amplitud de Pre Pleasure, volver a una formación más contenida y a un sonido con mayor cercanía puede parecer, en principio, un movimiento pequeño. Pero escuchando el disco varias veces empezamos a pensar que precisamente ahí puede estar parte de su recorrido. 

Jacklin es una enorme escritora. A estas alturas nos parece difícil discutirlo. Y quizás una de las cosas que más admiramos de ella es que nunca necesita complicar artificialmente sus historias para hacerlas importantes. 

Hay algo en ella que nos parece particularmente difícil de conseguir: escribe de manera muy directa sin que sus canciones sean sencillas. Una anécdota aparentemente pequeña puede acabar abriendo una pregunta enorme sobre identidad, amor, responsabilidad, religión, dependencia o libertad. Y además tiene una cualidad narrativa que hace que sus discos se puedan escuchar casi como capítulos de una misma conversación consigo misma. THE GEM vuelve a funcionar de esa manera. 

La libertad y el deseo de independencia atraviesan buena parte del disco, pero nunca aparecen como una respuesta definitiva. Brand New parece plantear la necesidad de empezar de cero, de desprenderse de lo anterior, mientras que canciones como God Sometimes e If I Had The Hand Of God complican inmediatamente esa idea. Jacklin puede querer controlar su propia vida, pero también se pregunta qué significa realmente tener ese control y qué haríamos si dispusiéramos de un poder absoluto. 

La religión vuelve a aparecer, aunque de una forma diferente a como lo hacía en Pre Pleasure. También está la vigilancia, la responsabilidad hacia los demás y la dificultad de conciliar el deseo de ser libre con el hecho de que nuestras decisiones afectan a quienes tenemos cerca. 

Real Life convierte algo aparentemente insignificante en una reflexión sobre el cuidado y la responsabilidad. Walk On Me lleva las relaciones hacia un lugar mucho más incómodo. Y I Wish parece mirar hacia atrás desde una posición distinta, como si después de intentar resolver tantas cosas por sí misma Jacklin estuviera reconociendo también la necesidad de los demás. 

Todo esto hace que el álbum tenga una cohesión que no siempre depende de que las canciones suenen iguales. Existe una conversación interna entre ellas y, cuanto más conocemos el universo de Jacklin, más fácil resulta detectar esas conexiones. 




En la parte técnica encontramos a JULIA JACKLIN como autora de todas las canciones y también como productora, trabajando junto a Robert Muiños en la producción. 

La presencia de Muiños nos interesa especialmente después del extraordinario trabajo que ha hecho con Rowena Wise. Wise y Jacklin son artistas diferentes, aunque históricamente se las haya comparado, y precisamente por eso resulta interesante observar cómo trabaja Muiños cuando se encuentra delante de dos compositoras con una personalidad tan marcada. Con Rowena Wise sentimos una relación especialmente simbiótica, casi como si productor y artista estuvieran construyendo conjuntamente un lenguaje. 

En THE GEM la sensación es distinta. Este es, ante todo, un disco de JULIA JACKLIN. Muiños parece estar ahí para acompañar, encontrar el espacio adecuado para las canciones y ayudar a que lleguen a donde tienen que llegar, pero no sentimos que su identidad se imponga sobre la de Jacklin (en ningún momento se impone tampoco a la de Wise). Y eso tiene mucho sentido teniendo en cuenta las condiciones en las que se grabó el álbum. 

El estudio de Muiños, situado sobre The Gem, el pub de Melbourne que da título al disco, no parece haber sido un espacio completamente aislado del mundo. Jacklin ha hablado de lo vivo que era aquel lugar, con gente entrando y saliendo y con las limitaciones propias de un espacio que no funcionaba como un estudio convencional. En lugar de convertirse en un problema, esas circunstancias parecen haber contribuido a la libertad con la que se hizo el álbum. 

La colaboración con The Maes también resulta especialmente significativa. Su presencia en el tramo final del disco aporta una sensación de compañía que encaja con las preguntas que recorren THE GEM: después de hablar tanto de independencia, quizás no se trata de elegir entre estar solos o estar acompañados, sino de descubrir cómo queremos relacionarnos con los demás. 

THE GEM ha conseguido una media crítica de 79 sobre 100 distribuida de la siguiente manera: Hot Press 85/100; musicOMH, Under the Radar, Slant Magazine, The Guardian, Uncut, Mojo, Dork y Record Collector 80/100; Paste 75/100; AllMusic, The Line of Best Fit, Spill Magazine y Far Out Magazine 70/100. 

La recepción, por tanto, es buena. No estamos ante un disco que la crítica haya recibido con indiferencia. Pero sí existe una diferencia con la trayectoria anterior de Jacklin. Don't Let the Kids Win terminó con 78/100 puntos de media, mientras que Crushing obtuvo los 84/100 y Pre Pleasure 83/100. Es decir, THE GEM parte por ahora de una valoración inferior a la de sus dos trabajos anteriores más celebrados. 

Nos parece importante, sin embargo, poner estos números en contexto. El disco acaba de salir y las reseñas todavía están llegando. Por eso no creemos que esta fotografía inicial permita sacar demasiadas conclusiones. Además, las diferencias entre un 79, un 83 y un 84 no son precisamente abismales. Lo que sí parece claro es que la atención crítica hacia Jacklin continúa intacta. 

Lo que nos sorprende es que, después de escucharlo, nuestra impresión sea incluso más positiva. Ahora mismo podríamos darle un 92 sobre 100. Y decimos "ahora mismo" porque no tenemos ninguna intención de fingir que después de las escuchas iniciales para poder escribir esta reseña conocemos ya todas las respuestas que plantea este disco. No sabemos todavía si es mejor que Pre Pleasure, ni siquiera necesitamos saberlo. Sabemos que Pre Pleasure fue un 100/100 para nosotros y que Crushing un 95/100. THE GEM se queda, de momento, en un 92/100. Es una diferencia pequeña y, sobre todo, provisional. 

Lo que sí tenemos bastante claro es que nos parece un disco bastante mejor de lo que se está diciendo. Quizás el tiempo termine dándonos la razón. Quizás no. Pero tenemos la sensación de que THE GEM es uno de esos álbumes que puede ir ganando espacio poco a poco. No porque necesite una segunda oportunidad, sino porque sus canciones parecen tener una vida propia que no depende completamente de la primera impresión del conjunto. 

The Hardest Thing, If I Had The Hand Of God, I Wish y Get Away From Me (I Think I'll Love You Soon) son ya nuestras favoritas. Y eso dice bastante de Jacklin: el álbum consigue cohesión, pero sus canciones sobreviven perfectamente fuera de él. Podemos sacar cualquiera de ellas y sigue funcionando como una pieza completa, con su propia personalidad y su propia historia. 

Eso es algo que Jacklin lleva haciendo durante toda su carrera. Sus discos pueden tener una narrativa y una arquitectura muy cuidadas, pero sus canciones no necesitan estar dentro de ese contexto para justificar su existencia. Y hay algo más que nos parece significativo: nos gusta THE GEM más que algunos de los discos más aclamados de este año. No necesitamos convertir esa comparación en una competición. Simplemente nos sirve para explicar hasta qué punto creemos que el cuarto álbum de JULIA JACKLIN está siendo infravalorado en estas primeras horas de vida. 

Seguimos esperando encontrar ese as que Jacklin siempre parecía esconder. Quizás esté en el alt-country. Quizás en la producción de Muiños. Quizás en la narrativa que todavía estamos terminando de descifrar. O quizás esté, sencillamente, en unas canciones que todavía no han terminado de enseñarnos todo lo que tienen dentro. De momento, THE GEM es un 92 sobre 100. Y tenemos la sensación de que dentro de un tiempo volveremos a esta reseña y entenderemos mucho mejor por qué.



MEJORES MOMENTOS: The Hardest Thing, If I Had The Hand Of God, I Wish, Get Away From Me (I Think I'll Love You Soon)... 

MEDIA CRÍTICA: 78/100

NUESTRA VALORACIÓN: 92/100

lunes, 29 de agosto de 2022

EL MEJOR ÁLBUM DE JULIA JACKLIN


Desde que la descubrimos con su álbum debut Don't Let The Kid Wins (2016) cada nuevo álbum de JULIA JACKLIN se ha convertido en un acontecimiento para nosotros y esperábamos como agua de Mayo la salida de este su tercer álbum PRE PLEASURE, mucho más después de escuchar sus brillantes adelantos Lydia Wears A Cross y I Was Neon. En este álbum convergen las dos Julias que más nos gustan. La primera, una letrista muy honesta que como Phoebe Bridgers tiene la capacidad de convertir en música todos los problemas y ansiedades de su generación con una naturalidad casi extraterrestre, Julia Jacklin nos habla de sexo, relaciones y hasta de religión (Lydia Wears A Cross) y no pasa por esos temas de puntillas, se implica y deja clara cual es su posición mostrando a veces una vulnerabilidad sobrecogedora, es también la Julia Jacklin más íntimista con canciones sensuales y susurrantes. Faceta que recupera de su álbum anterior Crushing (2019). Pero también existe esa otra Julia que nos enamoró en el primer álbum que entiende lo que es el buen rock como nadie con esos arreglos de cuerda de Owen Pallett o la labor de su productor Marcus Paquin responsable de los últimos álbumes de The Weather Station que también ha contado con dos de sus músicos de gira en este trabajo: Ben Whitely y Will Kidman. 




Se puede decir que esta cantante y compositora australiana ya ha conseguido su lugar en la música. Múchísimos críticos se han interesado por este nuevo trabajo y ya tenía varias reseñas escritas unas horas antes de que se lanzase el álbum y el público pudiera escucharlo. La media crítica obtenida en el momento que estamos escribiendo esta reseña es de un 85 sobre 100 porque no descartamos que en las próximas horas aparezcan más valoraciones. Nos ha llamado poderosamente la atención que hasta ahora no haya habido ningún medio que le haya otorgado el 100/100. Porque es un álbum que se merece el pleno. Las notas más altas son un 90/100 por parte de Exclaim! y Uncut y el resto de las notas se distribuyen de la siguiente manera: 83/100 Paste; 80/100 Independent, MusicOHM, HipHopDX, DIY, Mojo, Slant y The Skinny; 70/100 The Line Of Best Fit y Clash. Nosotros ya hemos dado una pista al cuestionar que nadie le haya dado el 100/100. Para nosotros es ese claro 100 sobre 100 que nos quedamos con ganas de dar a sus dos álbumes anteriores que se quedaron en un 95/100. Pensamos que PRE PLEASURE es su mejor álbum y es el momento de darle esa nota. Aunque podríamos haber esperado un poco más. Porque Jacklin marca sus propios tiempos con los progresos que hace y puede que el próximo álbum sea aún mejor que este. Igual que tenemos tan claro que este álbum es un 100/100 también sabemos que Julia Jacklin no ha tocado techo todavía. Puede y va a darnos muchísimo más en el futuro. Tienen que venir todavía grandes álbumes y con ellos los premios y reconocimientos. 




MEDIA CRÍTICA: 85/100

VALORACIÓN EXQUISITECES: 100/100



viernes, 22 de febrero de 2019

JULIA JACKLIN SE SUPERA.


JULIA JACKLIN nos conquistó con Don't Let The Kids Win (2016) y teníamos muchas ganas de escucharla mucho más. Luego llegó un aperitivo en forma de Ep en el 2017 y hoy nos ha presentado CRUSHING su segundo álbum de estudio. Después de las tres escuchas de rigor para escribir esta reseña, lo primero que podemos decir es que lo de JULIA JACKLIN no es una casualidad, ni un hype, ni cualquier otra cosa que no haya sido talento y que si produce dos discos más como los que tiene, puede conseguir una carrera musical estable (y envidiable). De momento, ya se puede decir que ha escrito una página en la historia de la música contemporánea.





CRUSHING es la voz de Jacklin acompañada por pocos instrumentos, rozando el minimalismo, se echa de menos ese toque vintage de algunas de las canciones de su primer álbum como Pool Party, pero lo compensa con toda una master class compositiva. Estamos ante una pequeña obra maestra del pop y puede que no nos demos cuenta porque todo fluye de una manera tan natural, que parece fácil. Pero la propia Jacklin ha confesado que ha sido una grabación difícil y cualquiera que lleve escuchados unos cuantos discos, se dará cuenta de que esa dificultad está salvada e incluso enmascarada.






En cuanto a la crítica, es uno de los discos mejores valorados de lo que llevamos de año. Su media es de 84 sobre 100 basada en quince reseñas y estos son los medios y puntuaciones más importantes: The Telegraph y The Independent (100); Paste Magazine (86); AllMusic, Exclaim, NME, DIY, Q Magazine, Mojo, Uncut y The Skinny (80); Under Radar y PopMatters (70).
Para nosotros es un clarísimo 95 sobre 100 por todo lo que conlleva editar un segundo trabajo con tantísima calidad, y sin cometer los errores más típicos que todos suelen cometer en el segundo trabajo. Porque la producción musical es de una corrección absoluta, y las letras de las canciones grandes joyas poéticas. Es uno de esos discos que regalaríamos a alguien que nos importe de verdad (y que sepa valorarlo).







VALORACIÓN EXQUISITECES: 95
MEDIA DE LA CRÍTICA: 86


martes, 29 de noviembre de 2016

JULIA JACKLIN: LA GRAN PROMESA.


El pasado mes de Octubre se ponía a la venta DON'T LET THE KIDS WIN, el álbum debut de la australiana JULIA JACKLIN. Un trabajo que probablemente podría haber pasado desapercibido por estos lares, pero que a nosotros no se nos ha pasado. El motivo, pues porque consideramos que es uno de los mejores álbumes del año y nos recuerda un poco a los grandes momentos de Cowboy Junkies aunque JULIA JACKLIN no los cite en su lista de influencias que van desde Doris Day hasta la mismísima Björk, pasando por The Andrew Sisters.
Su estilo ha sido etiquetado como Art Rock, Indie Folk o Country Alternativo, nosotros nos quedamos con la segunda de las etiquetas y destacamos la atmósfera que es capaz de crear alrededor de su música y de la manera más simple posible, sin ningún tipo de artificios.




Este es uno de esos discos que dejan poso y que acaba gustando a un gran número de personas, aunque la manera de llegar a esas personas no sea la misma. Cualquier persona que haya visto los vídeos que hemos colgado antes de leer el texto podrá decirnos si estamos en lo cierto o no.



DON'T LET THE KID WIN está producido por Ben Edwards y se grabó en un periodo de tres semanas.
En cuanto a las ventas, ya sabéis que estos discos que nacen con vocación indie dependen mucho del boca-oreja y su éxito a través de las ventas no se puede medir de la misma manera que se mide el del último de Bruno Mars, por ejemplo. Este es un disco de largo recorrido, que podreis recomendar a vuestros amigos y estos, a su vez, a los suyos y pueden pasar meses e incluso años y nunca perderá vigencia.
Nosotros ya hemos hecho nuestra contribución eligiendola como ÚLTIMA RESEÑA DEL AÑO. Porque el mes de Diciembre está dedicado única y exclusivamente a nuestra lista de lo mejor del 2016. Lista en la que, por supuesto, estará JULIA JACKLIN.





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