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martes, 2 de junio de 2026

EL CASO BLEACHERS

 



Pocos proyectos recientes generan una contradicción tan marcada como BLEACHERS. Cuando apareció a mediados de la década pasada, el proyecto parecía destinado a ocupar un espacio privilegiado dentro del pop alternativo estadounidense. No solo porque detrás estaba Jack Antonoff, uno de los compositores y productores más influyentes de su generación, sino porque discos como Strange Desire (2014) lograron convertir la nostalgia ochentera, el heartland rock y el pop de estadio en algo personal y contemporáneo. 

Sin embargo, la relación entre BLEACHERS y la crítica nunca ha terminado de estabilizarse. Sus álbumes suelen recibir valoraciones razonablemente positivas, pero rara vez generan consenso. Más bien al contrario: son discos que dividen. 

El álbum homónimo de 2024 terminó con una media de 66/100, impulsada por algunas valoraciones entusiastas que llegaron al 100/100, pero también penalizada por varias reseñas mucho más frías de 40/100 y 30/100 que impidieron que el consenso crítico se disparara. Algo parecido ocurrió con Take The Sadnes Out of Saturday Nights (2021), que también recibió puntuaciones máximas en determinados medios mientras otros cuestionaban precisamente aquello que sus defensores consideraban una virtud: la insistencia de Antonoff en un universo sonoro cada vez más reconocible. 

EVERYONE FOR TEN MINUTES parece confirmar definitivamente ese patrón. La diferencia es que esta vez ni siquiera aparecen esas valoraciones desbordadamente entusiastas que tradicionalmente equilibraban la balanza. La crítica le da una media de 67 sobre 100 distribuida de la siguiente manera: AllMusic, DIY, The Skinny, Clash y Dork 80/100; Hot Press 70/100; Pitchfork 59/100; Paste 58/100; Sputnikmusic 56/100; The Line Of Best Fit 50/100 y Far Out Magazine 40/100 y esta realidad vuelve a situar a BLEACHERS en un territorio extraño: suficientemente apreciado como para evitar el rechazo generalizado, pero demasiado discutido como para ser considerado un triunfo crítico. 

Y ahí aparece una pregunta mucho más interesante que determinar si el disco innova o no... ¿Cómo puede ser que el mismo Jack Antonoff cuya producción para Taylor Swift, Lorde o Lana Del Rey suele recibir elogios casi unánimes, es prácticamente ninguneado por algunos críticos cuando publica música bajo el nombre de BLEACHERS?

Las explicaciones posibles son varias. Existe la sensación de que Antonoff alcanza su mejor versión cuando trabaja al servicio de una voz ajena. Como productor, aporta texturas, arreglos y dirección emocional, pero son otros artistas quienes terminan ocupando el centro del relato. En BLEACHERS ocurre lo contrario. Antonoff es compositor, productor, arreglista, cantante y líder conceptual. Todo pasa por él. Y aunque eso dota al proyecto de una personalidad muy definida, también expone más claramente sus limitaciones y reduce los contrapuntos que sí aparecen cuando colabora con otros músicos. 

También hay que tener en cuenta que la crítica suele premiar la versatilidad mientras castiga la repetición. Como productor, Antonoff ha demostrado una notable capacidad para adaptarse a artistas muy diferentes entre sí. Sin embargo, BLEACHERS lleva años orbitando alrededor de unas mismas obsesiones: la nostalgia suburbana estadounidense, los sintetizadores ochenteros, los saxofones épicos, la euforia melancólica y la sombra permanente de Bruce Springsteen. Lo que en otros artistas se interpreta como una identidad reconocible, en BLEACHERS a menudo se percibe como una fórmula agotada. 




Sin embargo, ninguna de esas explicaciones termina de resultar completamente satisfactoria. EVERYONE FOR TEN MINUTES no suena peor que sus predecesores. Tampoco presenta una producción deficiente, algo que sería difícil imaginar tratándose de Antonoff. Y sus letras se mueven dentro de los mismos parámetros que han definido el proyecto desde sus inicios. Si existe un problema, no parece estar relacionado con la ejecución. 

Quizás la clave sea otra, que BLEACHERS se haya convertido en víctima de las expectativas que genera su propio líder. Cuanto más prestigio acumula Antonoff como productor, más parece exigírsele como artista. La crítica escucha cada nuevo disco de BLEACHERS esperando descubrir una reinvención, una nueva dirección o una pista sobre hacia dónde se dirige el futuro del pop. Pero BLEACHERS nunca ha pretendido desempeñar ese papel. Su propuesta sigue siendo esencialmente la misma: canciones grandes, nostálgicas y emocionalmente directas construidas con una producción impecable y una visión estética perfectamente reconocible. 

El problema no es necesariamente la falta de calidad. El problema puede ser la ausencia de sorpresa. Y eso explica buena parte de la paradoja. Muchos de los elementos que convierten a Antonoff en un productor admirado aparecen también en BLEACHERS. La diferencia es que cuando esos recursos sirven para potenciar el discurso de otros artistas se interpretan como muestras de talento y sensibilidad. Cuando constituyen el núcleo de su propio proyecto, a menudo se consideran insuficientes.

Por poner un ejemplo: nadie le reprocha a un grupo como The National seguir sonando a The National, o a The War on Drugs seguir explotando su propio lenguaje. Sin embargo, BLEACHERS parece enfrentarse continuamente a la exigencia de reinventarse. Quizá porque su líder no es un músico cualquiera, sino el productor más influyente del pop de la última década.  

Tal vez por eso la historia crítica de BLEACHERS sigue siendo tan irregular. No porque sus discos sean especialmente fallidos ni porque Antonoff haya perdido capacidades como compositor o productor, sino porque la crítica parece seguir esperando algo distinto de ellos. 

En ese sentido, EVERYONE FOR TEN MINUTES no resuelve la contradicción. La confirma. Y quizá también demuestra una verdad incómoda: que la crítica admira a Jack Antonoff mucho más de lo que ama a BLEACHERS.

En nuestro caso, la pregunta nunca ha sido cuánto innova un disco, sino cuánto convence dentro de su propio lenguaje. Los álbumes no compiten contra una idea abstracta de progreso permanente, sino contra la propia discografía de quienes los firman. Escuchados desde esa perspectiva, los cincuenta minutos de EVERYONE FOR TEN MINUTES funcionan como una nueva confirmación de las virtudes y obsesiones que han convertido a BLEACHERS en un proyecto perfectamente reconocible. Quizás no haya aquí una reinvención, pero tampoco una bajada de nivel. Y eso explica que nuestra valoración, -un 85 sobre 100-, se sitúe bastante por encima del consenso crítico.



MEJORES MOMENTOS: you and forever, the van, i'm not joking, dirty wedding dress... 

MEDIA CRÍTICA: 67/100

NUESTRA VALORACIÓN: 85/100

lunes, 11 de marzo de 2024

BLEACHERS: CUANDO PETER PAN SE CONVIRTIÓ EN ADULTO.


Para escribir sobre este álbum homónimo de BLEACHERS que es el cuarto ya de esta banda. -Sí, vamos a empezar a llamarle "banda" en vez de "Proyecto Musical"- hemos releído lo que escribimos en la reseña de Take The Sadness Out Of Saturday Night (2021), para no repetirnos. Aunque hay algunas cosas que tenemos que decir de Jack Antonoff, álma máter de BLEACHERS y productor de grandes estrellas del mundo de la música: (Taylor Swift, Lana Del Rey, Lorde o Clairo) que seguramente ya habremos dicho, pero que no nos cansamos de repetir. Como que la crítica suele preferir sus producciones para estas artistas antes que los álbumes de BLEACHERS como luego veremos más abajo. Algo que nos parece muy injusto porque nosotros somos de los que estamos esperando un álbum de BLEACHERS como agua de Mayo. Es cierto, que hasta ahora nos habían dado muchas canciones muy lúdicas y sin pretensiones, pero en el caso de este nuevo trabajo todo ha cambiado. Probablemente sea el álbum más sólido de los cuatro y en el que encontramos una madurez por parte de Antonoff que sabemos que ha existido siempre, pero que intentaba camuflarla con sus canciones más festivas. En esta ocasión es como si Peter Pan se hubiera hecho adulto enfrentándose a temáticas como el amor, la pérdida (su hermana falleció), el dolor, la alegría, el matrimonio o la propia madurez y el resultado es lo más parecido a un fresco costumbrista totalmente americano que rezuma nostalgia de tiempos mejores del pasado. En el apartado de colaboraciones Antonoff cuenta con viejos amigos como Lana Del Rey, Aaron Dessner, Kevin Abstract y Florence Welch.





La media crítica, como decía al principio, no es de las más altas de su discografía. Se reduce a un 68 sobre 100 por la disparidad de criterios de algunos medios. DIY por ejemplo le otorga el 100/100 y se deshace en elogios ante este trabajo, en cambio Sputnikmusic se lo carga sin ninguna piedad con una nota que casi nadie se atrevería a dar a un disco por muy malo que fuera: Un 30/100. Esta media se completa con las siguientes valoraciones intermedias de: Crash 90/100; NME 80/100; AllMusic, PopMatters, MusicOHM y Rolling Stone 70/100; Pitchfork y Paste 64/100 y para terminar Uncut, The Independent y The Line Of Best Fit 60/100. Nosotros estamos también en el término medio aunque más en el barco del 100/100 de DIY que en el del 30/100 de Sputnikmusic. Porque solo se nos ocurren cosas buenas cuando escuchamos este álbum con la nueva dimensión que Antonoff ha conseguido darle a sus canciones. No obstante, entendemos el placer que supone para algunos críticos cargarse a una de las personas más poderosas e influyentes de la música actual en sus proyectos más personales. Para nosotros es un claro 89 sobre 100 solamente porque al álbum anterior de BLEACHERS le dimos un 87/100 y este es bastante mejor. Además, reivindicamos a Jack Antonoff como una de las figuras claves de la música contemporánea. No solo por lo que hace para artistas como Taylor Swift y Lana Del Rey cuyos álbumes acaparan nominaciones y premios, así como excelentes críticas. También con álbumes como este.

 


MEJORES MOMENTOS: Alma Mater, Me Before You, Modern Girl, Call Me After Midnight, Hey Joe, Isimo...

MEDIA DE LA CRÍTICA: 68/100

NUESTRA VALORACIÓN: 89/100

viernes, 24 de septiembre de 2021

BLEACHERS: JACK ANTONOFF NO QUIERE QUE ESTÉS DE MAL ROLLO.


Uno de los grandes protagonistas de la escena musical de los últimos cinco años se llama JACK ANTONOFF, y no es la primera vez que hablamos de él. Lo hicimos cuando hablamos de Lorde, Lana Del Rey, Taylor Swift, The Chicks o Clairo porque les ha producido algunos de sus mejores trabajos. Este año Antonoff ha regresado a la primera línea de fuego con BLEACHERS, eso que en un principio se denominó "Proyecto Musical". TAKE THE SADNESS OUT OF SATURDAY NIGHT es el tercer álbum que graba bajo ese nombre -Empezamos a odiar el término "Proyecto Musical"- 
Lo primero que tenemos que decir es que todo lo relacionado con la producción de todas esas intérpretes nada tiene que ver con BLEACHERS. Es cierto que a colación de la publicación de Solar Power (2021) de Lorde se le ha criticado que Lana del Rey, Clairo y la propia Lorde empiezan a sonar todas igual por culpa de esas guitarras tan características de Antonoff que... ¡Oh Sorpresa! no hay ni rastro de ellas, ni de ningún sonido parecido en ningún disco de BLEACHERS.

 


¿Qué nos vamos a encontrar? Pues un disco muy festivo y de muy buen rollo, como siempre. Parece que Antonoff desconecta de todos esos dramas de sus clientas cuando se centra en BLEACHERS. Y siempre nos da ese aire intrascendental o de falta de pretensiones, aunque en realidad, ni es intrascendente, ni le faltan pretensiones ya que Antonoff ahora mismo es alguien bastante poderoso en la industria y prueba de ello es que ha contado con el mismísimo Boss para colaborar en un corte. No debe ser nada fácil tener a Bruce Springsteen cantando y tocando contigo, no todo el mundo se puede permitir semejante colaboración. Con respecto a Springsteen, hay muchas reminiscencias de sus discos de los 80 en ese corte y en el resto del álbum, además de un toque ligero de Power Pop. El capítulo de colaboraciones se cierra con Lana Del Rey. Pero eso era algo predecible ya que últimamente su nombre va ligado al de Antonoff. No obstante, es un lujazo también tener a Lana Del Rey haciéndote unos coros que solamente son perceptibles si escuchas el disco con unos auriculares.


 


En cuanto a la crítica... Pues parece ser que gusta mucho más el Jack Antonoff productor de estrellas del pop (aunque empiece a repetirse) que el de BLEACHERS. En general ha tenido valoraciones positivas, predominando los 80 sobre 100 de The Observer, NME, DIY y AllMusic o los 70 sobre 100 de Rolling Stone o Sputnick Music. Pero también ha recibido un 39 sobre 100 por parte de Paste acompañado de una crítica bastante destructiva que hemos leído y nos sirve a nosotros para mejorar en esto de escribir reseñas. Porque es un ejemplo de lo que no debería escribirse y mucho menos publicarse. El resultado final es una media de 71 sobre 100 y está muy alejado de lo que suele cosechar Antonoff con sus clientas. Nosotros agradecemos mucho que de vez en cuando surja un disco festivo y de buen rollo como los que hace BLEACHERS y si tiene toques retro de Power Pop y sale el Boss de los 80, que es el Boss que más nos gusta, no os quepa la menor duda de que vamos a puntuarlo mucho más alto que cualquiera de los medios que hemos citado y es que no merece menos de un 87 sobre 100.





MEDIA DE LA CRÍTICA: 71/100

VALORACIÓN EXQUISITECES: 87/100

jueves, 15 de junio de 2017

BLEACHERS: COMIENZA LA FIESTA.


Solo se nos ocurre una palabra para describir GONE NOW de BLEACHERS: Brillante. Para los que no conozcáis a Bleachers, os contaremos que es el proyecto musical de Jack Antonoff que es un genio componiendo canciones pop para otros artistas. Ha co-escrito verdaderos hits con y para Sia, Sara Bareilles, Taylor Swift, Christina Perri o Lorde. Aunque es mucho más conocido por ser uno de los componentes de la banda Fun. Y podemos afirmar que es el de más talento, después de sufrir el disco en solitario de Nate Ruess del 2015. Álbum del que no escribimos ninguna reseña porque por mucho que queríamos, no podíamos decir nada bueno. Y ya sabéis que no nos gusta hacer críticas destructivas. Hay muchos buenos discos para perder el tiempo hablando de uno malo.
BLEACHERS nació dos años después del éxito planetario de Fun. en el 2012. Ya que Antonoff dio luz verde a este proyecto con Strange Desire en el 2014, -álbum del que recomendaríamos una revisión- y, creemos que comenzó esta nueva andadura un poco para tomar distancia de ese éxito de Fun. y, sobre todo, para ser feliz. Porque BLEACHERS es ante todo un divertimento.
Aunque este divertimento está dando muchísimas satisfacciones a Antonoff, mucho más que Fun. ya que casi nadie se acuerda de ellos. Si no sacan disco pronto, se van a quedar en un simple One-hit Wonder con We Are Young



En cuanto al género de esta joya del pop contemporáneo titulada GONE NOW... ¿A qué no lo adivináis...?
Efectivamente, estamos ante otra revitalización (y mejora) de la música New Wave de los ochenta. 
¿Qué nos repetimos...? ¡Pues más que nos vamos a repetir! Porque después de ver como bandas reputadísimas y atribuladísimas como Arcade Fire están coqueteando también con estos sonidos, tenemos que proclamar sin ningún género de dudas que es una de las tendencias de este 2017.
Aunque en el caso de BLEACHERS hay que sumarle que existe un cierto toque de gamberrismo en sus música, que también está inspirada en las canciones que sonaban en las viejas películas adolescentes de John Hughes de los 80. Otro referente que se repite y que se homenajea muchísimo últimamente tanto en cine, como en música.
A nosotros GONE NOW de BLEACHERS nos ha parecido ese disco perfecto que necesitábamos para divertirnos. Pero no nos mal interpretéis, a pesar de su falta de pretensiones, estamos ante un álbum con muchísima calidad y personalidad. Que nadie lea entre líneas que algo divertido o gamberro solo puede ser sinónimo de zafiedad o vacuidad. No es el caso de este álbum que nos tiene muy enganchados. 
Los críticos lo han puntuado con una media entre tres y cuatro estrellas. Nosotros en estos momentos lo puntuaríamos mucho más alto. Veremos cuando llegue Diciembre el puesto que ocupa en nuestra lista. Lo normal es que para entonces ya haya reposado y puede que se haya diluido la euforia que nos ha provocado en estos momentos. Si resulta que no se ha diluido..., tomad nota que va directo a nuestro Top 10 de los mejores discos del 2017.



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