PONY fue inicialmente un proyecto musical. Pero hoy ya se puede decir que es una banda. Está formada principalmente por la cantante y compositora canadiense Sam Bielanski y el guitarrista Matty Morand. CLEARLY CURSED es su tercer álbum de estudio tras un segundo álbum tan aclamado como lo fue Velveteen (2023) que alcanzó una media crítica de 87/100. Suele pasar que cuando se viene de un álbum tan valorado, el siguiente no supera las expectativas de los críticos y la recepción suele ser un tanto tibia. CLEARLY CURSED ha conseguido una media de 71 sobre 100 basada en las reseñas de Nothern Transmissions (77/100); Pitchfork (78/100) y Paste (67/100).
La realidad es que CLEARLY CURSED no es un mal álbum y Velveteen (2023) tampoco era tan sumamente bueno como se dijo. Realmente CLEARLY CURSED se podría definir como una continuación de las líneas que se abrieron en su álbum anterior. El álbum mezcla fuzz y pop, con un sonido que puede sonar “bubblegum” pero con capas de grunge pop e indie rock. Hemos leído en algún lugar que lo han definido como "bubblegrunge" y esa etiqueta algo más lúdica podría encajar perfectamente. Porque a primera vista se trata de un indie pop divertido y sin mayor trascendencia. De ese que suena muy fácil al oído. Pero que todos sabemos que no es tan fácil de conseguir. De hecho, es bastante difícil; digamos que ellos hacen fácil lo difícil.
PONY recuerda a otras bandas como Pale Waves, definidas por un pop alternativo muy hook-driven, estética emocional directa, influencias de los 2000 muy visibles y producción brillante aunque con base guitarrera. El vínculo estaría en el tono sentimental y la energía pop clara. También recuerdan a Beach Bunny, que se caracteriza por ofrecer un power pop melódico, letras confesionales pero enérgicas, guitarras brillantes, ritmo ágil y estribillos inmediatos. CLEARLY CURSED suena a que todas sus canciones podrían ser singles, y ahí está el punto de contacto con Beach Bunny.
De manera más distante, también recuerda a Soccer Mommy, con la que comparte confesionalidad, melodías claras y una herencia noventera y de los 2000 filtrada por sensibilidad actual. La clave generacional de todos estos parecidos está en Let Go (2002) de Avril Lavigne, que estableció un molde luego reinterpretado por muchas artistas: pop ultra melódico, guitarras accesibles, actitud juvenil ligeramente desafiante, letras confesionales pero pegadizas y canciones diseñadas para ser coreadas. Muchas bandas indie actuales crecieron con ese disco en el imaginario; lo que hacen no es copiarlo directamente, sino absorber esa fórmula y recontextualizarla en el indie.
Canciones cortas, coros muy marcados, energía juvenil: no es que suenen como Avril, sino que pertenecen a una generación que ya no ve el pop‑punk de los 2000 como algo comercialmente culpable, sino como material legítimo para el indie. Valoramos mucho cuando una banda asimila todos esos referentes culturales y los transforma en algo propio. Es cierto que estos discos acaban percibiéndose como pequeños guilty pleasures y a veces no se valoran lo suficiente. Cualquiera que haga una escucha atenta a CLEARLY CURSED sabrá apreciarlo. Por nuestra parte, creemos que no merece menos de un 85 sobre 100.
MEJORES MOMENTOS: Superglue, Freezer, Every Little Crumb, Swallowing Stars, Middle Of The Summer...
MEDIA CRÍTICA: 71/100
NUESTRA VALORACIÓN: 85/100


