Hay discos que nos permiten descubrir a un artista antes de que su nombre empiece a circular con cierta insistencia. THE GALLERY, álbum debut de SASHA ALLEN, es una de esas oportunidades para acercarnos a una voz que todavía no ha encontrado el espacio que merece en la conversación musical. Publicado el 26 de junio de 2026, el disco reúne diez canciones compuestas por el propio Allen y producidas por Jeremy Schmett, responsable de una sonoridad orgánica, acústica y pop, con esa sensibilidad americana que nos remite a la tradición del cantautor estadounidense.
Al escuchar THE GALLERY, encontramos coordenadas familiares. Su música puede situarse cerca de artistas como John Mayer o Jason Mraz, con melodías accesibles y una producción que no necesita recurrir a grandes artificios para sostener las canciones. Sin embargo, esa familiaridad no debería confundirse con una falta de personalidad. Basta con prestar atención a las letras para descubrir que Allen tiene más cosas que contar de las que su envoltorio musical podría hacernos sospechar.
Las diez canciones mantienen una identidad sonora reconocible, aunque cada una encuentra su propio espacio dentro del conjunto. No estamos ante un álbum homogéneo ni ante una sucesión de temas intercambiables. La coherencia nace de una manera de entender el pop, mientras que las diferencias aparecen en las historias que Allen decide poner en circulación. Es ahí donde THE GALLERY empieza a revelar sus mejores argumentos.
Just Like You nos parece un buen ejemplo. La canción construye un triángulo de deseo, celos y complicidad en el que la atracción entre dos hombres se expresa a través de pequeños gestos cotidianos. El pelo, el maquillaje, la intimidad compartida frente al espejo del baño o la sensación de reconocer en otra persona una parte de nosotros mismos terminan dibujando una relación con sus propias contradicciones. El narrador desea a alguien a quien también cuestiona, y observa cómo una tercera persona podría ocupar un lugar que quizá nunca llegue a comprender del todo.
Nos interesa especialmente esa capacidad para contar una historia sin necesidad de subrayar cada una de sus implicaciones. La canción se mueve dentro de un lenguaje pop reconocible, pero su perspectiva le pertenece. No hace falta convertirla en una declaración explícita para advertir que amplía el imaginario habitual del cantautor estadounidense. La identidad de Allen está presente en el universo que construye, aunque no necesitemos reducir la canción a una lectura biográfica ni dar por hecho que cada detalle procede de una experiencia personal.
Gambling Addiction nos lleva a otro terreno. También aquí encontramos una historia que parece sostenerse tanto por sus personajes como por las emociones que los mueven. Nos queda la duda de cuánto hay de autobiográfico en estas canciones, una cuestión sobre la que no hemos encontrado suficientes explicaciones del propio Allen. Pero quizás tampoco necesitemos resolverla. Estamos tan acostumbrados a los cantautores confesionales que a veces confundimos la honestidad con la obligación de contarlo todo literalmente. La escritura de canciones también consiste en observar, imaginar, adoptar otras perspectivas y construir personajes capaces de resultar convincentes. Una historia no necesita haber sucedido exactamente como se cuenta para transmitir una verdad emocional.
En ese sentido, nos gustaría conocer mejor el proceso creativo de Allen y saber cómo han ido tomando forma estas canciones. En una entrevista concedida a Queerty, el músico explicó que seleccionó los diez temas del álbum entre cientos de composiciones escritas a lo largo de los años. También contó que Just Like You comenzó a escribirla cuando tenía quince años y que fue revisándola a medida que crecía. Ese dato añade una dimensión interesante a la canción: estamos ante una historia que ha podido evolucionar junto a su autor, incorporando nuevas perspectivas con el paso del tiempo.
SASHA ALLEN es un hombre trans, un aspecto de su identidad que forma parte de su trayectoria y que no tenemos por qué ocultar. Tampoco necesitamos convertirlo en la explicación de todo lo que escuchamos. Nos interesa que su música pueda llegar a cualquier persona que disfrute de las buenas canciones, independientemente de cuánto sepa sobre su biografía. Al mismo tiempo, su presencia contribuye a ampliar la diversidad de voces que encuentran un lugar dentro del pop, un espacio en el que todavía resulta necesario que distintas experiencias puedan expresarse sin quedar reducidas a una etiqueta.
La cuestión de la identidad artística adquiere aquí una dimensión particular. THE GALLERY no pretende romper con las convenciones del pop de cantautor ni necesita hacerlo para justificar su existencia. Su sonido se mueve por un territorio familiar, pero las historias que contiene nos ofrecen una perspectiva propia. Quizás sea precisamente en esa combinación donde debamos buscar la personalidad de Allen: no tanto en la voluntad de inventar un lenguaje musical completamente nuevo como en su capacidad para dar forma a personajes, relaciones y conflictos que no siempre encuentran espacio en las narrativas más habituales del género.
También conviene situar el disco en su contexto. A estas alturas, SASHA ALLEN todavía está lejos de contar con una presencia consolidada en la crítica generalista. Su visibilidad en plataformas digitales es limitada si pensamos en términos de popularidad masiva, aunque las cifras de oyentes mensuales, por sí solas, no bastan para determinar hasta dónde ha llegado el álbum. En AOTY, THE GALLERY figura sin una valoración crítica profesional. No queremos exagerar su repercusión ni fingir que estamos ante un fenómeno que todavía no existe. Precisamente por eso nos parece oportuno detenernos en un disco que, de momento, no ha recibido demasiada atención fuera de los espacios dedicados a descubrir música.
Después de escuchar THE GALLERY, nos quedamos con la impresión de estar ante un compositor que merece que sigamos prestándole atención. Su debut nos recuerda que las canciones pueden esconder mucho más de lo que revela una primera escucha y que, en ocasiones, la personalidad de un artista aparece con mayor claridad en sus historias que en los rasgos más evidentes de su sonido. Todavía nos falta conocer mejor a SASHA ALLEN, entender cómo trabaja, qué experiencias alimentan su escritura y hacia dónde quiere llevar su música. Por ahora, tenemos diez canciones que nos permiten empezar a descubrirlo. Y eso nos parece una razón suficiente para seguirle la pista.
MEJORES MOMENTOS: What It Feels Like, Gambling Addiction, Just Like You, Fawn, Hellbound, Sworn Enemy...
MEDIA CRÍTICA:----
NUESTRA VALORACIÓN: 85/100


