RATBOYS es una banda veterana de Indiana con base en Chicago que lleva en activo desde hace una década, cuando Julia Steiner (Voz y Guitarra) y Dave Sagan (guitarra) se conocieron en la universidad. La banda se completa con Sean Neumann (bajo) y Marcus Nuccio (Batería). En la década de 2010 se consolidaron dentro de la escena indie americana con álbumes como GN (2017) y Printer's Devil (2020). Su sonido mezcla Alt-Country, Americana, folk, indie rock noventero con toques emocionales.
Recientemente han publicado SINGIN' TO AN EMPTY CHAIR su sexto álbum de estudio y tal como hemos reaccionado todos, se puede decir que gracias a este álbum RATBOYS por fin están en todas las conversaciones. Nosotros percibimos este trabajo como ese verdadero punto de inflexión, pase lo que pase después. Porque con discos como este -con el que se llega a una madurez compositiva inusual y la banda da un salto cualitativo con respecto a álbumes anteriores- representan una bombona de oxígeno para una banda que lleva más de diez años en la música y abre unas perspectivas de futuro bastante esperanzadoras. Porque es el mejor álbum de su discografía y no puede sonar mejor.
Sonoramente este álbum combina la calidez narrativa del alt-country, especialmente en los arreglos de guitarra y la base rítmica que recuerda a la americana, con la actitud despreocupada y un tanto irónica del slacker rock, visible en algunos riffs y la cadencia relajada de la batería. El power pop se hace presente en los ganchos melódicos, en los estribillos pegadizos y en la claridad de la producción de Chris Walla, un nombre clave del indie rock de las tres últimas décadas gracias a su trabajo con Death Cab for Cutie, que aporta textura, dinamismo y un pulido muy refinado al álbum. Sin embargo, estas etiquetas por sí solas no capturan la profundidad emocional y la riqueza atmosférica que define a SINGIN' TO AN EMPTY CHAIR: pasajes introspectivos, capas de voz y detalles sutiles que convierten el disco en una experiencia emocionalmente envolvente y muy personal.
El álbum articula una narrativa sólida y profundamente emocional inspirada en la técnica terapéutica de la silla vacía, que consiste en imaginar un diálogo con alguien ausente o con partes de uno mismo para procesar emociones no resueltas. Cada canción de SINGIN' TO AN EMPTY CHAIR funciona como una conversación íntima que explora relaciones rotas, comunicación fallida, duelo emocional y, en muchos casos, un camino hacia la reconciliación. Las letras de Julia Steiner destacan por su honestidad y vulnerabilidad, permitiendo al oyente acompañar a la narradora en un recorrido que combina introspección, arrepentimiento y aceptación. Esta construcción narrativa convierte al disco en algo más que una colección de canciones: es un proceso emocional coherente, donde la música y la lírica se entrelazan para transmitir la complejidad de los vínculos humanos y la manera en que lidiamos con la pérdida y el perdón.
Sobre "La silla vacía" también se puede hacer una segunda lectura. Un artista puede enfrentarse a conciertos con sillas vacías: una metáfora perfecta de la soledad, la vulnerabilidad y la incertidumbre del oficio musical. Incluso cuando todo el trabajo creativo y la emoción están presentes, el público puede no estar ahí y eso genera un eco emocional similar al que se refleja en las letras del álbum. Añade una sensación de intimidad mezclada con melancolía que evoca la soledad y la belleza de enfrentarse al escenario, incluso cuando está vacío.
La crítica le ha otorgado una media de 83 sobre 100 que se distribuye de la siguiente manera: Paste 91/100; DIY y Sputnikmusic 90/100; Northern Transmissions 85/100; Pitchfork 84/100; PopMatters, AllMusic, Under The Radar, The Line Of Best Fit, Exclaim!, Slant Magazine, Mojo, Record Collector y Far Out Magazine 80/100; No Ripcord 75/100 y Spectrum Culture 74/100.
Como habéis podido comprobar, SINGIN' TO AN EMPTY CHAIR ha recibido puntuaciones muy altas -la más destacada un 91/100 en Paste-, nosotros consideramos que merece el 100 sobre 100 sin dudas. Este es un disco que alcanza la excelencia en todos los planos: lírica, emotividad, coherencia conceptual y evolución sonora. Cada canción refleja un cuidado y una intención artística que trasciende el típico marco del indie, mostrando la madurez de RATBOYS y la fuerza de su propuesta.
Es innegable que existen sesgos en la crítica hacia discos de indie con vocalista femenina: a menudo se perciben como "guilty pleasures" o agradables, pero rara vez se les reconoce la excelencia absoluta. Si RATBOYS fuera una banda íntegramente masculina, estamos convencidos de que más de uno de esos medios citados le habría otorgado la máxima puntuación. Ya conocéis nuestra línea editorial y que nosotros nunca hemos seguido ese juego. De hecho, llevamos más de una década denunciando el ninguneo constante a las mujeres en la música y visibilizando discos como este. Simplemente reconocemos la calidad de SINGIN' TO AN EMPTY CHAIR y su valor artístico, y por eso le otorgamos nuestra máxima nota.
MEJORES MOMENTOS: Anywhere, What's Right?, Light Night Mountains All That, Open Up, Burn It Down...
MEDIA CRÍTICA: 83/100
NUESTRA VALORACIÓN: 100/100


