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lunes, 16 de febrero de 2026

PRESENTANDO A GARRETT KATO

 


Cuando escuches a GARRETT KATO apreciarás que su sonido bebe mucho del folk norteamericano clásico y contemporáneo, con estructuras muy “americanas”, guitarras abiertas, producción orgánica y una forma de frasear muy influida por la tradición singer-songwriter estadounidense. Eso activa automáticamente ese imaginario sonoro “americano” que tenemos asociado a carreteras, paisajes abiertos y confesionalidad acústica. Pero la realidad es que Kato es un cantante, compositor, músico y productor musical canadiense-australiano de ascendencia japonesa. Nacido en Canadá, actualmente reside en Byron Bay, Australia, donde desarrolla la mayor parte de su carrera artística y producción musical. Es un artista independiente que se ha adaptado bien a las nuevas reglas del juego en la manera en que se produce y consume música en los últimos años, centrándose principalmente en el lanzamiento de Eps. Solo tenía un álbum publicado titulado Hemispheres (2020) en el que recopila material de algunos de esos Eps. Y este fin de semana ha publicado un nuevo álbum titulado WHENEVER I GO

En WHENEVER I GO Kato profundiza en un indie-folk contemporáneo que dialoga con el folk acústico clásico y el folk-pop moderno, manteniendo una producción refinada pero orgánica. El álbum se sostiene sobre guitarras acústicas cálidas, percusiones suaves y arreglos atmosféricos que expanden el sonido sin perder intimidad, con capas sutiles de teclados y texturas ambientales que aportan amplitud emocional. Su voz -grave, cercana, ligeramente rasgada y con un excelente uso del aire- funciona como eje narrativo, priorizando la claridad lírica sobre la grandilocuencia. La sonoridad equilibra lo minimalista y lo expansivo: versos contenidos que desembocan en estribillos abiertos y luminosos, generando una sensación de viaje, movimiento y reflexión constante que enlaza directamente con sus narrativas. Ya que las construye centradas en el viaje emocional y la pertenencia, donde el desplazamiento físico funciona como metáfora del crecimiento interior. Las canciones exploran el amor duradero, la distancia, la memoria y la idea de llevar a alguien -o a un lugar- consigo, incluso cuando todo cambia alrededor. Su escritura es íntima y confesional, pero evita el dramatismo excesivo: apuesta por imágenes cotidianas (carreteras, luces traseras, despedidas, horizontes abiertos) que refuerzan esa sensación de movimiento constante. El narrador suele situarse en un punto intermedio entre la nostalgia y la esperanza, mirando hacia atrás con afecto pero avanzando con determinación, lo que da al álbum un tono reflexivo, cálido y emocionalmente honesto.   


Como ocurre con muchos artistas independientes, la obra de GARRETT KATO no está reseñada en la prensa generalista, ni tiene ningún tipo de valoraciones numéricas y WHENEVER I GO no es la excepción. Pero para eso estamos nosotros, para escribir sobre todos esos discos que importan y que mucha gente no saben que existen porque no aparecen en esa prensa. Aunque si miráis las reproducciones de GARRETT KATO, sus primeros adelantos de este álbum I Will y Take Off superan ya el millón de reproducciones en Spotify. Lo que demuestra que su música tiene un público significativo y conectado.

Kato tiene algunas cosas en común con músicos como Joshua Radin como ese minimalismo emocional, el uso de guitarras acústicas limpias y arreglos contenidos. Una voz cercana y frágil (más susurrada que proyectada) y una producción que deja mucho espacio al silencio y la respiración -el uso del aire es fundamental-. GARRETT KATO, especialmente en WHENEVER I GO, comparte esa sensación de canción confesional casi “de habitación”, donde la emoción está en el detalle más que en el dramatismo. Y también se acerca al John Mayer más acústico y folk de Born and Raised (2012) o Paradise Valley (2013), la conexión está en el tono cálido, orgánico y nostálgico.

Además, GARRETT KATO produce y mezcla él mismo este álbum, como lo ha venido haciendo a lo largo de su carrera, lo que le permite controlar cada detalle de su sonido y reforzar la coherencia emocional del disco. Entre las colaboraciones, destaca el dúo con la cantante y compositora Dee Holt en la canción Chasing A Thread, aportando contraste y riqueza vocal al conjunto.

Con WHENEVER I GO, GARRETT KATO nos entrega un álbum cohesionado y emocionalmente íntimo. Las canciones fluyen de manera natural, construyendo un arco narrativo de viaje, amor y pertenencia que hace que el álbum funcione como un todo, pero también permite disfrutar de cada pista de manera independiente. Cada tema aporta un matiz distinto manteniendo un hilo conductor de introspección y calidez. En conjunto, WHENEVER I GO es un trabajo refinado y emocionalmente honesto, que muestra a Kato en plena madurez artística, con canciones fuertes y un discurso musical coherente. Un álbum para escucharlo de principio a fin, dejándose llevar por su delicadeza y profundidad que no merece menos de un 87 sobre 100.    



MEJORES MOMENTOS: I Will, Take Off, Chasing A Thread, Whenerver I Go, We Get By, Real Love, What Where You Doing Here...

MEDIA CRÍTICA:----

NUESTRA VALORACIÓN: 87/100

viernes, 13 de febrero de 2026

SARAH NIXEY: CANCIONES SIN ANSIEDAD.

 


SARAH NIXEY es una veterana. Saltó a la fama como vocalista principal del grupo indie de electropop británico Black Box Recorder, formado a finales de los 90 con Luke Haines (The Auteurs) y John Moore (The Jesus and Mary Chain). Con el grupo publicó varios álbumes aclamados, como England Made Me (1998) y The Facts of Life (2000). La banda se disolvió en 2010. Pero ella ya había comenzado su carrera en solitario en 2007. SEA FEVER es su cuarto álbum de estudio.

Hay discos que nacen con narrativa. Otros la construyen a base de escucha. SEA FEVER pertenece claramente al segundo grupo. No cuenta con una maquinaria promocional expansiva ni con una etiqueta generacional que lo empuje automáticamente hacia el consenso en las listas anuales de mejores álbumes. No responde a una tendencia reconocible ni busca inscribirse en una escena concreta. Y, sin embargo, conforme avanza, se impone por algo mucho más difícil de fabricar: coherencia, madurez y una comprensión profundamente clásica de la canción. 

Es indie, sí, pero no en su acepción más superficial. No encontramos aquí crudeza impostada ni minimalismo entendido como gesto estético. Lo que encontramos es arquitectura: melodías desarrolladas con paciencia, producción que respira, arreglos colocados con precisión casi camerística. Ese clasicismo -que no implica retroceso sino confianza en la forma- es precisamente lo que permite que el álbum crezca con cada escucha. 

Podemos rastrear afinidades: cierta textura etérea que remite a Jessica Pratt, también una tradición art-pop británica que inevitablemente evoca a Kate Bush y una claridad emocional y técnica que recuerda a Paula Cole. Pero SARAH NIXEY no se diluye en esas referencias. Las asume desde la experiencia, desde una madurez que prescinde de ansiedad estilística y que no necesita subrayar su singularidad a través del exceso. 

Sonoramente, SEA FEVER se sostiene sobre los cimientos de un álbum de singer-songwriter: voz en primer plano, melodías claras y arreglos cuidadosamente construidos. Pero Nixey no se limita a ese registro; deambula con soltura por territorios de art-pop y texturas atmosféricas, incorporando capas etéreas, efectos de ambiente y detalles sonoros que enriquecen la narrativa musical. El cierre con Spring Equinox, con cantos de pájaros y atmósferas casi mágicas, suena a Kate Bush interpretando la banda sonora de una película de Disney, un guiño juguetón y etéreo que sorprende sin romper la coherencia del álbum. Son estos momentos de experimentación y apertura los que impiden que Sea Fever se quede encasillado, convirtiéndolo en un disco que se despliega en múltiples planos y recompensa la escucha atenta.


A lo largo de SEA FEVER, se perciben narrativas que no se imponen, sino que se despliegan con sutileza, casi como confesiones compartidas a medias luz. Cada canción articula un espacio emocional propio: la memoria, la pérdida, la transformación y la relación con la naturaleza aparecen como hilos conductores, pero nunca de manera literal o didáctica. SARAH NIXEY construye relatos que viven en la ambigüedad de lo íntimo, donde lo personal se encuentra con lo universal, y donde la escucha atenta descubre matices que se escapan a la primera impresión. Esa capacidad de sugerir sin cerrar, de trazar caminos emocionales claros sin recurrir a la obviedad, convierte al álbum en un territorio narrativo rico, en el que cada escucha revela nuevas capas y sutilezas. No es casual que varios títulos remitan a estaciones, fenómenos naturales o imágenes casi táctiles -invierno, nieve, equinoccios-: SEA FEVER parece construido desde esa misma lógica estacional, ajena a la prisa.

Es posible que SEA FEVER no alcance la visibilidad crítica que otros trabajos de mérito comparable han obtenido gracias a una narrativa mediática más favorable. Eso no disminuye su valor; más bien señala los mecanismos que determinan qué discos se convierten en símbolo de un año y cuáles, en cambio, permanecen como descubrimientos persistentes. Medios como Mojo y God Is In The Tv lo han valorado con un 80 sobre 100 y esa es su media crítica de momento. 

Desde aquí lo afirmamos sin rodeos: estamos ante un álbum que merece atención crítica real. No por oportunismo ni por afán de contradecir el consenso, sino porque en un contexto saturado de inmediatez, todavía existen obras que reivindican la escucha atenta como forma de permanencia. Nuestra valoración es un 90 sobre 100. Si algunos álbumes de Jessica Pratt han logrado convertir la contención en acontecimiento crítico, SEA FEVER demuestra que esa misma contención puede existir al margen del foco mediático sin perder un ápice de grandeza.  



MEJORES MOMENTOS: On This Wide Night, Witness Tree, The Sound Of Falling Snow, Sea Fever, Winter Solstice, Lies Of The Land...

MEDIA CRÍTICA: 80/100

NUESTRA VALORACIÓN: 90/100

miércoles, 11 de febrero de 2026

PRESENTANDO A ALICE COSTELLOE

 


ALICE COSTELLOE es una cantautora británica que nos presenta su álbum debut titulado MOVE ON WITH THE YEAR. No es ninguna debutante, formó el dúo Big Deal junto con Kacey Underwood y ganó reconocimiento en la escena independiente con giras y publicaciones de álbumes entre los años 2011 y 2016. 

En MOVE ON WITH THE YEAR, Costelloe se mueve por un territorio sonoro híbrido donde el folk introspectivo dialoga con el indie lo-fi, el art pop y ciertos gestos de música experimental. La canción parte de una base acústica frágil, pero se aleja del folk tradicional al combinar instrumentos como el mellotron, la flauta y distintos sintes, que aportan capas etéreas y una sensación casi onírica. Estas texturas se integran con percusiones mínimas y timbres deliberadamente imperfectos, creando un paisaje sonoro íntimo y ligeramente espectral. Todo parece estar medido para sugerir más de lo que afirma, haciendo que la pieza avance con calma pero cargada de una extrañeza sutil, donde lo orgánico y lo electrónico conviven sin jerarquías y refuerzan su carácter emocionalmente crudo.

En el plano narrativo, ALICE COSTELLOE se centra en explorar procesos internos más que acontecimientos externos: el crecimiento personal, el duelo, la construcción de la identidad y las transiciones vitales aparecen como estados emocionales en continuo movimiento. Sus letras suelen adoptar un tono introspectivo y contenido, apoyándose en imágenes sencillas y fragmentarias que sugieren más de lo que explican, como si el relato se desplegara desde la memoria o la intuición. Hay una atención especial a los momentos de quiebre silencioso -cuando algo cambia sin hacerse del todo visible- y a la vulnerabilidad que acompaña esos pasos intermedios. De este modo, sus narrativas funcionan casi como diarios emocionales, donde la ambigüedad y la honestidad conviven para transmitir la experiencia íntima de transformarse.  



ALICE COSTELLOE cita como influencias musicales directas a ese tipo de artistas cuya combinación de intimidad, originalidad y sensibilidad poética han marcado su forma de pensar y escribir la música. Entre los nombres que aparecen están Feist, Julia Jacklin, Cate Le Bon o Andy Shauf. Las influencias no siempre se oyen de forma literal, pero en su caso la sombra de Feist es bastante perceptible, sobre todo más en la actitud que en la superficie del sonido. Hay algo muy parecido en esa forma de cantar contenida pero expresiva, en cómo deja respirar las frases y en esa mezcla de cercanía y extrañeza que hace que la emoción nunca sea obvia ni grandilocuente. También recuerda a Feist en la manera de confiar en la imperfección: no pulir demasiado la voz, permitir silencios incómodos, y construir las canciones desde gestos pequeños que acaban siendo muy elocuentes. No es una copia estilística, sino una afinidad en la sensibilidad: ambas entienden la canción como un espacio íntimo, casi conversacional, donde lo emocional pesa más que la espectacularidad. En ese sentido, es más una conexión emocional y estética que una influencia técnica directa.  

La crítica le ha otorgado una media de 79 sobre 100 que se distribuye de la siguiente manera: MusicOHM, PopMatters, DIY, Mojo y Spill Magazine 80/100 y Uncut 70/100. Nuestra valoración es de un 85 sobre 100 porque su sonido y su lenguaje son singulares dentro del panorama indie actual. Su manera de introducir instrumentos no es ostentosa sino que aporta textura y atmósfera, haciendo que cada canción se mueva de manera distinta sin saturar el oído. Eso la aleja del maremagnum indie que muchas veces cae en fórmulas previsibles y sonidos reciclados. Sus letras no son atrevidas en el sentido de ser transgresoras o escandalosas, pero tienen un impacto sutil y duradero. La elección de palabras poco comunes en una canción como la palabra Hospital en Too Late Now y su repetición, funciona casi como un ancla emocional o simbólica: llama la atención porque rompe con lo habitual y genera imágenes o sensaciones que se quedan en la mente del oyente. Ese tipo de detalles demuestra que su fuerza no está en la grandilocuencia, sino en la precisión y la extrañeza delicada, donde lo cotidiano se vuelve significativo y lo emocional se transmite de manera muy directa. 



MEJORES MOMENTOSMove On With The YearAnywhere ElseIf I Could Reach YouDamned If You Do, How Can I...

MEDIA CRÍTICA: 79/100

NUESTRA VALORACIÓN: 85/100

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