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lunes, 29 de agosto de 2016

LISA HANNIGAN: LA REINA DE LA CALMA.


Han pasado ya cinco años desde que hablamos de Passenger, el segundo álbum de LISA HANNIGAN con el que nos demostró que era mucho más que una cantautora emergente con un pasado como la segunda voz de Damien Rice
Entonces, ya supimos que su talento no era fruto de ninguna casualidad y que había venido para quedarse para siempre. Pero hemos añorado una cierta frecuencia entre sus trabajos, porque se tomó tiempo para regresar. Y como el propio Rice, que reapareció tras ocho años de silencio, Hannigan tampoco ha tenido ninguna prisa en editar AT SWIM, su tercer álbum de estudio. Y esa calma, esa ausencia de la prisa, se refleja en los cortes de este magnífico trabajo en el que Aaron Dressner -artífice de The National- ha ejercido como productor, consiguiendo que su voz suene aún más íntima si cabe, con temas minimalistas, sin adornos, con pocos instrumentos de refuerzo: una guitarra, un piano...



Lisa Hannigan siempre se ha caracterizado por tener una madurez y una sobriedad que se acentúan en este trabajo plagado de letras profundas, ricas e inteligentes, sobre temas universales como el amor y la muerte. Una de las diferencias con Passenger es que en aquel trabajo, podíamos encontrar algún tema desenfadado o divertido. En AT SWIM, no. Encontraremos una galería de canciones tristes, que no llegan a ser deprimentes. Porque el tratamiento que Hannigan otorga a todos esos temas rezuma sutileza y sensibilidad, consiguiendo transmitir muchísimas emociones con muy poco.





Nos es muy difícil afirmar que AT SWIM es mejor que Passenger o viceversa. Creemos que son dos álbumes complementarios. Las dos caras de la misma moneda. Imaginamos que el tiempo los pondrá a cada uno en su sitio. Lo que sí que tienen en común es que se trata de dos álbumes universales y atemporales, sin fecha de caducidad. Los dos se seguirán disfrutando igual dentro de diez, quince o veinte años. Nosotros recomendamos encarecidamente AT SWIM que es sin ninguna duda una de las novedades importantes de esta temporada.




lunes, 22 de agosto de 2016

EL SONIDO MICHAEL KIWANUKA



La primera vez que hablamos de MICHAEL KIWANUKA fue en 2012 como flamante ganador de la edición del BBC Sound of de ese año y a colación de su interesantísimo álbum debut Home Again. Su elección sorprendió muchísimo en un principio, frente a la modernidad de la mayoría de las propuestas. Porque Kiwanuka se presentaba como un músico soulero de la vieja escuela, heredero de Bill Withers u Otis Redding.
A pesar de que Michael Kiwanuka es bastante desconocido para el gran público español si lo comparamos con los ganadores del BBC Sound of de otras ediciones: Corinne Bailey Rae (2006), Mika (2007), Adele (2008), Ellie Goulding (2010) hasta llegar a Sam Smith (2014) o Years & Years (2015), por citar unos pocos. Tenemos que recordar que Home Again llegó a ser disco de oro en Reino Unido y Holanda. Y LOVE & HATE su segundo álbum y el que hoy nos ocupa, se colocó en el primer puesto de las listas de ventas del Reino Unido, nada más publicarse. Y se ha posicionado mucho mejor que Home Again en la mayoría de listas de ventas europeas.





A nosotros no sólo nos ha gustado mucho más LOVE & HATE que Home Again, es que además, pensamos que es de lejos mucho mejor trabajo. Home Again resultaba monótono en algunos tramos y aunque las influencias de Kiwanuka estaban bastante marcadas, él como artista no estaba aportando su sello personal, sonaba a mil referencias. Eso sí, todas ellas exquisitas. Denotaba una gran cultura musical y conocimiento, pero nada más. Con LOVE & HATE creemos que sí que ha conseguido fagocitar todas esas referencias aportando todo su talento y creatividad, consiguiendo por fin el verdadero sonido Kiwanuka. Mitad Soul, mitad "Música del mundo" con aire retro de reminiscencias setenteras. Si en su primer trabajo recordaba a Withers o Redding, en Love & Hate está mucho más próximo a Isaak Hayes. Y a pesar de ello ha conseguido crear un universo propio. La crítica ha valorado este trabajo muy positivamente con cinco (The Daily Telegraph) y cuatro (The Guardian, All Music y Q) estrellas sobre cinco. Y es que, efectivamente, es un álbum que estaría entre el Notable alto y el Sobresaliente. Y si a esta prensa especializada no le entra la amnesia de última hora, como les ocurre cada año con los álbumes de Iron & Wine, es más que probable que aparezca en sus listas de los mejores álbumes del 2016. 
En la nuestra, es bastante seguro que estará.









miércoles, 17 de agosto de 2016

EL REGRESO DE CHANTAL KREVIAZUK.


Hace tiempo que teníamos ganas de volver a hablar de la gran CHANTAL KREVIAZUK, recuerdo que uno de los primeros posts que escribimos en nuestro primer mes de existencia, allá por Octubre del 2009 se lo dedicamos a ella. Entonces estaba reciente la publicación Plain Jane, su quinto álbum de estudio. Y nunca imaginamos que tardaría casi siete años en volver a editar otro disco. Kreviazuk ha vuelto con HARD SAIL, un álbum que refleja las vivencias de la autora en estos últimos siete años.
El título HARD SAIL puede referirse a una navegación ardua o tortuosa, como metáfora de la propia vida o también al hecho de velar a una persona enferma hasta su muerte, enfatizando su dureza con el adjetivo "Hard". Las dos interpretaciones valdrían para tener claro hacia dónde apunta este nuevo trabajo. Pero a tenor de la documentación que hemos usado para confeccionar esta entrada, parece ser que HARD SAIL se refiere a la dureza de ese proceso de velar a un ser querido hasta su muerte, por el que, desgraciadamente, todos pasamos alguna vez en la vida y no todos reaccionamos de la misma manera. En el caso de CHANTAL KREVIAZUK, se ha sabido que la pérdida de su ser querido (Se presupone que se trata de su mejor amiga. Aunque su identidad ha permanecido en el anonimato) le trasladó a un estado de shock que derivó en estrés postraumático. Y se exorcisó usando la música como terapia. De hecho, dos canciones del disco: Lost y I Love You, se escribieron en uno de los momentos más álgidos del shock.




Pero ya sabéis que las vidas nunca están marcadas al 100% por la alegría o la tragedia, la felicidad o la tristeza, se puede pasar por todos esos estados como los picos de un electrocardiograma. Y siete años de vivencias dan para mucho. Por lo que no todas las canciones de este álbum se centran en la pérdida y en la muerte, afortunadamente. Aunque si nos fijamos solamente en la ejecución musical sin tener en cuenta las letras de esa temática, nada hace suponer que este trabajo vaya a ser el más oscuro de su discografía. Lo que nos parece bastante inquietante.
De los dos singles de adelanto: Into Me, es una canción muy luminosa en la que Kreviazuk se apoya en su piano principalmente y habla de no dejar irse a alguien, de no querer que se vaya y una vez, cuando es inevitable y ya se ha ido para siempre, creer que ha dejado poso en la persona que se queda, que de alguna manera está dentro de ella. Y All I Got es una declaración de amor a su marido el músico y compositor canadiense Raine Maida, que ha producido y mezclado algunas de las mejores canciones del álbum.
Chantal Kreviazuk escribió una página en la historia de la música reciente como intérprete y compositora emergente en la década de los 90. Siempre recordaremos canciones como Surrounded, Wayne, God Made me, Green AppleFar Away, Time, All I can Do o What if it all means something entre otras muchas. Canciones que hemos escuchado mil veces, en mil películas americanas -a pesar de que Kreviazuk es canadiense- como ocurrirá con los dos nuevos singles que os hemos colgado en esta entrada. Nosotros desde EXQUISITECES la seguimos recomendando. Es una de nuestras debilidades.



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