NUESTROS CÓMPLICES:

viernes, 13 de marzo de 2026

ÁLBUMES REPESCADOS: BRUNO MARS, POPPY, CHARLI XCX, MOMOKO GILL, JILL SCOTT, CALEB HEARN, BRENT FAIYAZ, HARRY STYLES Y MEGAN MORONEY

 


A continuación os traemos nuestro post de álbumes repescados del mes de marzo. Esta vez encontraréis las reseñas de dos de los álbumes mainstream de la temporada, los de Bruno Mars y Harry Styles; una artista country que busca abrir mercados, como Megan Moroney; el exotismo de ver a Charli XCX componiendo para el cine; una cantante de metal alternativo en pleno ascenso como Poppy; o Brent Faiyaz, uno de los artistas con más futuro dentro del R&B. 

También hay espacio para una veterana legendaria e influyente como Jill Scott, la delicadeza que está revolucionando la escena jazz londinense con Momoko Gill y uno de los artistas virales del momento, Caleb Hearn. Alguien da más?     


BRUNO MARS - THE ROMANTIC


BRUNO MARS regresa con THE ROMANTIC diez años después de su último álbum en solitario, 24K Magic (2016). En este tiempo ha seguido dominando las plataformas gracias a colaboraciones con Mark Ronson, Lady Gaga o Rosé y al proyecto An Evening With Silk Sonic (2021) junto a Anderson.Paak. Por eso el hype con su nuevo disco en solitario era descomunal.

¿Y qué ha pasado? Pues justo lo que nos temíamos. Se confirma que BRUNO MARS empieza a gustar mucho más al público que a la crítica. Porque a pesar de que las primeras veinticuatro horas fueron preocupantes y no estaba obteniendo las reproducciones que se esperan de un producto diseñado para playlists, algoritmo y viralidad en Tik Tok como es THE ROMANTIC, a día de hoy, eso ya se ha subsanado y la canción que menos reproducciones tiene se acerca a los cuatro millones. En ese sentido, si el objetivo son las reproducciones, THE ROMANTIC ha cumplido con creces. Pero hablemos mejor de por qué no ha convencido a la crítica, que es algo que nos interesa mucho más. 

La media crítica de THE ROMANTIC es de un 60 sobre 100. Las valoraciones más generosas llegan de AllMusic, Rolling Stone y NME (80/100), mientras que medios como Slant Magazine se quedan en el 60/100. Pitchfork y Consequence of Sound bajan a un 58/100, y las críticas más duras llegan de The Guardian (40/100) y Paste (33/100).

Nosotros podemos entender que se le dé un 60/100 a este álbum porque su producción está muy pensada para sus objetivos comerciales y eso hace que sea predecible y que pierda toda la frescura. Digamos que no es un disco especialmente interesante para la crítica y que cualquiera de los que nos dedicamos a reseñar discos preferiríamos escribir sobre cualquier otro tipo de álbum. 

Además, es un álbum en el que se incluyen muchos ritmos latinos (porque está de moda) y se mezcla con pop soul y R&B contemporáneo. Pero BRUNO MARS corre el riesgo de convertirse en una especie de Michael Bublé de ese tipo de géneros y eso ya no le convierte en un artista atractivo para la crítica. 

Pero tampoco entendemos las puntuaciones de The Guardian o Paste. Porque puede que sea predecible y poco atractivo. Pero toda la producción es impecable en este álbum y funciona como un reloj suizo. Aparte, BRUNO MARS se sabe mover como pez en el agua en la balada grandilocuente. Cabe destacar que este tipo de discos que son el paradigma de lo mainstream suelen estar multiproducidos y que se sepa, acreditados solo tenemos al propio Bruno Mars y a D'Mille en la producción. En el apartado de autores, sí hay unas diecisiete personas más además de Mars. Si lo comparamos con producciones más recientes como las de The Weeknd, esta es bastante más modesta.

Nuestra nota sería un 62 sobre 100 porque vemos cierto oportunismo en mezclar ritmos latinos -sin usar el español en ningún momento más allá de decir "uno, dos, tres..." en el inicio de God Was Showing Off- porque hay un auge y una tendencia por lo latino gracias a artistas como Bad Bunny, Rosalía o Karol G. Y porque en 2026 le pedimos mucho más a un disco que el hecho de que todo suene muy bonito. THE ROMANTIC está hecho con el piloto automático puesto, pensando en el algoritmo, las playlists, y los vídeos virales en TikTok. Justo lo que en este blog consideramos que es una lacra para la música. Pero por otro lado, y obviando toda esa parte, técnicamente es un álbum sobresaliente.

Nuestra línea editorial nos hubiera llevado a no reseñar este álbum porque nos interesa muy poco. Lo hacemos porque nos hemos enterado de que ya nos leen más personas desde U.S.A. que desde España, y quizás estén interesados en saber nuestra opinión sobre estos álbumes mainstream que cada día nos aburren mucho más.  

  


MEJORES MOMENTOS: I Just Might, Nothing Left, Dance With Me, God Was Showing Off, 

MEDIA CRÍTICA: 60/100

NUESTRA VALORACIÓN: 62/100

POPPY - EMPTY HANDS


EMPTY HANDS es el séptimo álbum de estudio de POPPY una cantante y compositora de Boston conocida por mezclar pop, rock y metal alternativo e industrial además de haber construido un personaje artístico muy conceptual sobre sí misma. Porque detrás de POPPY encontramos a Moriah Rose Pereira. La hija de un batería de una banda punk que creció en Nashville y con una mente muy creativa como Youtuber. 

POPPY pasó por diferentes etapas hasta llegar a EMPTY HANDS. Debutó con un álbum de electropop e hizo su transición hacia el rock y el nu metal con su segundo trabajo. A partir de su tercer trabajo I Disagree (2020) se instaló en el metal alternativo y en el metal industrial y su evolución ha ido por esos derroteros hasta el presente. Sus discos aclamados por la crítica son: Flux (2021) (82/100) y Negative Spaces (2024) (82/100). EMPTY HANDS es su tercer álbum mejor valorado por la crítica.   

La media crítica de EMPTY HANDS es de 73 sobre 100 que se distribuye de la siguiente manera: DIY 90/100; Blabbermouth.net 85/100; Dork y Kerrang! 80/100; Pitchfork y Clash 70/100; The Needle Drop y Spectrum Culture 60/100 y Sputnikmusic 54/100. 

Con EMPTY HANDS, y seguramente gracias al éxito crítico de Negative Spaces (2024), ha tenido muchísima más visibilidad y probablemente sea su álbum con más atención mediática. A veces eso hace que el sonido se perciba un poco más “accesible” o equilibrado hacia el mainstream, aunque siga teniendo momentos heavys muy alternativos. La realidad es que es un álbum que ha llegado a más mercados que antes, lo cual encaja con la mayor cobertura mediática y con la escena metalcore actual, que está bastante globalizada. Cabe destacar también que entrar en el Billboard 200 es relevante, pero el puesto 137 no es un gran éxito mainstream. Es más bien un resultado típico de artistas de metal alternativo con base de fans sólida pero no masiva. Pero estamos convencidos de que con reseñas de la crítica independiente como la nuestra ha llegado a un público al que no había llegado anteriormente y muchísima gente la está descubriendo gracias a EMPTY HANDS y eso siempre es muy positivo para cualquier artista. 

En EMPTY HANDS vamos a encontrar Alt-Metal con riffs pesados pero con estructura pop. Metalcore o metal moderno en los momentos donde rompe la voz o mete breakdowns y Rock gótico en los temas más atmosféricos. En canciones como Guardian o Time Will Tell, aparece el lado más cercano a bandas como Evanescence: melodías más dramáticas, arreglos más etéreos y una voz limpia que adquiere todo el protagonismo. En cambio, los cortes donde rompe la voz conectan más con la etapa que muchos fans asocian con discos como I Disagree (2020), donde el contraste entre dulzura pop y agresividad metal era mucho más abrupto. En EMPTY HANDS se cuida mucho la elección de cada tema y el equilibrio entre canciones con base melódica con atmósfera y voz limpia (Time Will Tell) y canciones con base pesada con riffs y agresividad, pero estribillo melódico (Dying To Forget).

El álbum EMPTY HANDS de POPPY articula varias narrativas que giran en torno a la pérdida, la identidad y la lucha por el control emocional en un entorno hostil. En su biografía destaca que sufrió bullying de pequeña y que es algo que la marcó bastante. A lo largo del disco aparecen dos polos expresivos: por un lado, canciones de tono introspectivo y melódico que exploran la vulnerabilidad y el desgaste personal; por otro, temas más agresivos que transforman esa fragilidad en confrontación y resistencia. Esta alternancia crea una narrativa implícita donde la protagonista pasa de la confusión y el desarraigo a una forma de autoafirmación combativa, utilizando tanto la suavidad melódica como la violencia sonora para expresar diferentes fases del mismo conflicto interior. De este modo, el álbum construye un relato emocional fragmentado pero coherente, en el que la tensión entre introspección y catarsis define el arco narrativo global.

EMPTY HANDS se presenta como un álbum notable que, más allá de sus méritos musicales, cumple una función importante dentro de la trayectoria de POPPY: ampliar su alcance más allá de los límites del metal alternativo de nicho. El disco mantiene elementos característicos de su sonido -la alternancia entre agresividad y melodía- pero introduce estructuras y estribillos más accesibles que facilitan su llegada a un público más amplio. En este sentido, el trabajo parece concebido no solo como una continuación artística, sino también como un paso estratégico para consolidar su presencia en circuitos más mainstream sin abandonar completamente su identidad sonora. Nuestra valoración es de un 85 sobre 100 y nos encantaría contribuir con esta reseña a que POPPY siga rompiendo ese nicho. 



MEJORES MOMENTOS: Guardian, Bruised Sky, Unravel, Time Will Tell, Dying To Forget, The Wait...

MEDIA CRÍTICA: 73/100

NUESTRA VALORACIÓN: 85/100

CHARLI XCX - WUTHERING HEIGHTS


CHARLI XCX tocó techo con Brat (2024) y lo más inteligente que ha podido hacer a continuación es firmar una banda sonora original para una película de la que todo el mundo está hablando: la versión muy libre de Emerald Fennell de Wuthering Heights (Cumbres borrascosas), la novela homónima de Emily Brontë

Conviene insistir en eso de “todo el mundo está hablando”. Podría haber colaborado en la banda sonora de alguna película indie con menos recorrido, pero entonces solo se habrían enterado sus fans. Ser la responsable musical de un proyecto mainstream como Wuthering Heights lanza un mensaje bastante claro sobre cuál es su estatus tras Brat

Además, una banda sonora tiene una ventaja evidente: se libra de las comparaciones directas. Las canciones dependen del contexto de la película para la que se crean, así que este disco difícilmente se medirá con el resto de su discografía. La pregunta es si las canciones funcionan fuera de ese contexto. Y la verdad es que algunas lo hacen. Aunque la mejor canción sobre Wuthering Heights ya se escribió: fue en 1978 y la firmó Kate Bush. Y en estos días, además, se ha viralizado mucho más en TikTok que cualquiera de las canciones de este disco. 

La crítica le ha dado una media de 78 sobre 100 con los 100/100 de The Irish Times y The Independent y en general valoraciones muy positivas salvo el 50/100 de Spectrum Culture. El hecho de que esos dos medios le hayan otorgado la puntuación máxima dice mucho del momento que atraviesa CHARLI XCX. Después de Brat (2024) ha pasado, casi de la noche a la mañana, de ser una artista infravalorada -con un pie en el Khia Asylum del pop- a convertirse en una autora prácticamente intocable. El riesgo de esa canonización exprés es evidente: que todo lo que haga a partir de ahora se considere automáticamente bueno.

Se está hablando de este álbum porque su autora es CHARLI XCX y porque la película ha generado cierta controversia: es una muy mala película. Ha habido bandas sonoras que han pasado a la historia por ser infinitamente superiores a su película. La de Purple Rain (1984), por ejemplo, es un clásico del pop a mayor gloria de Prince y mucha gente ha olvidado que pertenece a una película infumable. En 2026 ya nada garantiza la atemporalidad. Nuestro vaticinio es que, una vez que la película termine su recorrido comercial en las plataformas, tanto ella como su banda sonora pasarán al olvido por pura intrascendencia. Eso sí: CHARLI XCX habrá demostrado su solvencia una vez más y probablemente ya estará pensando en su próximo movimiento. Nuestra valoración para este experimento es un 76 sobre 100.  



MEJORES MOMENTOS: Entendemos que hay que escuchar estas canciones en el contexto de la película. 

MEDIA CRÍTICA: 78/100

NUESTRA VALORACIÓN: 76/100

MOMOKO GILL - MOMOKO


La escena Jazz londinense se mueve. Algunos críticos dicen que es como un ecosistema y es muy normal que todos los artistas que hacen jazz acaben trabajando juntos. Hay nombres que han tenido, premios y reconocimiento y casi han saltado al mainstream como Emma Jane Thackray y Ezra Collective. MOMOKO GILL es una compositora, productora, cantante y multiinstrumentista vinculada a la escena jazz y electrónica experimental de Londres y acaba de presentar su álbum debut titulado MOMOKO.

MOMOKO GILL es autodidacta aprendió por su cuenta batería, teclados, producción y canto. Su estilo se formó en las tablas, combinando práctica personal, colaboraciones y giras tocando distintos instrumentos. Esta mezcla de influencias hace que su música combine: jazz contemporáneo, electrónica experimental, soul y pop alternativo, arreglos corales y producción textural. 

Antes de publicar su propio material, Gill ya era conocida dentro de la escena londinense por colaboraciones con músicos importantes del circuito alternativo y jazz: Alabaster DePlume, Coby Sey, Tirzah y Nadeem Din-Gabisi, con quien participa en el proyecto An Alien Called Harmony, así como con el productor electrónico Matthew Herbert. Con Herbert publicó Clay (2025), un álbum que mezcla electrónica experimental con composiciones orgánicas y voces íntimas. 

MOMOKO está producido por MOMOKO GILLWonky Logic y co-escrito con Coby Sey, Sonny DeightonEste trabajo se mueve en un territorio híbrido donde conviven tres tradiciones distintas del jazz contemporáneo. Por un lado, el componente de jazz vocal se percibe en el uso íntimo y expresivo de la voz, que no siempre actúa como protagonista sino como una textura más dentro del conjunto. A la vez, el disco incorpora rasgos de jazz pop en la forma de canciones relativamente concisas, con melodías claras y una producción moderna que suaviza la complejidad armónica. Finalmente, la base instrumental remite al Post-bop, especialmente en la riqueza de los acordes, los arreglos y la libertad rítmica heredada del jazz moderno. El resultado es una sonoridad atmosférica y contemporánea en la que la tradición jazzística convive con sensibilidades más cercanas al soul alternativo y a la experimentación actual.

La presencia de una pieza como When Palestine Is Free dentro de MOMOKO también conecta con una tradición histórica del jazz en la que muchos cantantes y músicos han utilizado su obra para dialogar con la realidad social de su tiempo. Desde las denuncias contra el racismo en canciones de Nina Simone hasta los posicionamientos políticos y culturales que han atravesado el jazz desde mediados del siglo XX, la voz en este género ha funcionado a menudo como vehículo de conciencia y comentario social. En ese sentido, MOMOKO GILL se inscribe en una línea de artistas que entienden la música no solo como un espacio estético, sino también como un lugar de reflexión y toma de postura. Sin recurrir al panfleto, las narrativas del disco sugieren una sensibilidad abierta hacia los conflictos y tensiones del presente, reforzando la idea de que el jazz -incluso en sus formas más contemporáneas y atmosféricas- puede seguir siendo una música profundamente conectada con el mundo que la rodea. 

La crítica le ha otorgado una media de 77 sobre 100 gracias a las valoraciones de Mojo y AllMusic (80/100) y Uncut (70/100). A la vista de estos resultados, tenemos que decir que MOMOKO es un álbum que tiene todas las papeletas para convertirse en un álbum de culto a la larga. Porque es de esos álbumes con muchísima influencia artística pero impacto mediático moderado. De hecho todo parece indicar que es un álbum importante dentro del ecosistema creativo del Jazz Londinense, más que un gran fenómeno mediático. Pero eso no es nada preocupante. Porque los discos más influyentes de esa escena, nunca fueron los más populares.

El jazz vocal contemporáneo tiene referentes muy reconocibles como Melody Gardot, Madeleine Peyroux, Diana Krall o Esperanza Spalding, artistas que, cada una a su manera, han desarrollado una aproximación elegante y muy personal a la tradición del jazz vocal, ya sea desde el repertorio clásico, el soul o la experimentación más contemporánea. Frente a esa genealogía, el trabajo de MOMOKO GILL en MOMOKO se sitúa en otro territorio estético: su voz no busca recrear la tradición sino integrarse en una arquitectura sonora más atmosférica y colectiva, donde conviven el jazz moderno, el soul alternativo y la exploración tímbrica. Esa voluntad de expandir los límites del jazz vocal convierte el álbum en una propuesta distinta, sugerente y con personalidad propia. Nuestra nota es un 85 sobre 100.



MEJORES MOMENTOS: Rewind/Remind, No Others, When Palestina Is Free, Heavy...  

MEDIA CRÍTICA: 77/100

NUESTRA VALORACIÓN: 85/100

JILL SCOTT - TO WHOM THIS MAY CONCERN


JILL SCOTT ha sido durante más de dos décadas una de las voces más respetadas del neo-soul, una artista capaz de combinar R&B contemporáneo, poesía hablada y sensibilidad jazzística con una naturalidad que muy pocos han igualado. Tras once años sin publicar un nuevo álbum de estudio, su regreso con TO WHOM THIS MAY CONCERN generó cierta expectativa crítica y mediática: durante la semana de lanzamiento parecía que el disco iba a instalarse en la conversación musical del año. Sin embargo, pasada esa primera ola de atención, cuesta imaginar que cuando llegue diciembre y comiencen a elaborarse las listas de lo mejor del año, este trabajo siga ocupando un lugar destacado en la memoria colectiva.

La razón no tiene tanto que ver con la calidad del disco como con su naturaleza. Se trata de un álbum sólido, elegante y muy bien construido, donde conviven con naturalidad el neo-soul, el R&B contemporáneo, el spoken word, el conscious hip hop y el jazz rap. Al mismo tiempo, su mayor virtud es también su principal limitación: funciona mejor como obra completa que como colección de canciones memorables. El disco fluye con coherencia y mantiene una identidad clara de principio a fin, pero pocas piezas poseen ese gancho inmediato que permite que sobrevivan fuera del contexto del álbum. En un ecosistema musical dominado por singles, playlists y momentos virales, la ausencia de un tema verdaderamente irresistible hace difícil que el álbum permanezca en la conversación durante meses. Aunque esto limita su alcance mediático, al mismo tiempo ofrece una recompensa especial para los oyentes que valoran la experiencia integral del disco

Para quienes siguen valorando el álbum como una forma artística en sí misma, este disco ofrece aún así, un motivo claro para celebrarlo. Lejos de la lógica de los singles diseñados para dominar playlists o generar momentos virales, el trabajo apuesta por una escucha pausada y continua, donde las canciones dialogan entre sí y construyen una atmósfera coherente. Es uno de esos discos que no buscan imponerse con un estribillo inmediato, sino desplegar su riqueza poco a poco, premiando a quienes se acercan a él con paciencia y atención. Puede que no produzca grandes hits ni domine las listas de fin de año, pero para los oyentes que todavía creen en la experiencia del álbum completo, ahí es precisamente donde reside su valor.

La portada del disco, con un retrato explícito que muestra a JILL SCOTT desnuda, funciona como una declaración de intenciones y anticipa el tipo de narrativas que dominan TO WHOM THIS MAY CONCERN. Lejos de ser un gesto provocativo gratuito, la imagen refleja la honestidad, la vulnerabilidad y la introspección que recorren las canciones: temas sobre la identidad, la madurez, el amor, la autoaceptación y la experiencia de la vida adulta. Es en estas narrativas donde probablemente reside el plato fuerte del álbum, mostrando a una artista que se siente libre para explorar su mundo interior y compartirlo sin filtros, confiando en que la fuerza de sus historias sea suficiente para sostener el disco como una experiencia integral más allá del simple gancho de los singles.

Otro rasgo notable de este disco es su carácter multiproducido: con 20 productores y 48 coautores acreditados, el álbum refleja un proceso creativo muy amplio y diverso. Esto significa que cada canción puede haber pasado por varias manos, con distintos enfoques de arreglo, composición y producción, algo que hoy es común en el R&B contemporáneo y el neo-soul, donde el trabajo en equipo y las colaboraciones abundan. Aun así, la dirección artística de JILL SCOTT logra unificar todas esas contribuciones, manteniendo la coherencia del disco. Entre los nombres involucrados en el proceso creativo, además del de la propia artista, destaca Khari “Needlz” Cain, conocido por su habilidad para combinar elementos clásicos del soul con ritmos modernos de hip hop, aportando textura y fuerza a varias de las pistas del álbum. En el apartado de colaboraciones encontramos la participación de: Maha Adachi Earth, Trombone Shorty, Tierra Whack, JID, Ab-Soul y Too $hort

La crítica le ha otorgado una media de 79 sobre 100 que se distribuye de la siguiente manera: The Needle Drop 90/100; Pitchfork, AllMusic, PopMatters, Clash, Mojo, The Arts Desk, Record Collector 80/100 y MusicOHM, Rolling Stone 70/100. Una muy buena media y sin notas bajas que impliquen algún tipo de polarización. Esta estabilidad puede indicar una falta de narrativa potente para vender este álbum de regreso. En un mundo perfecto, una artista de la talla de JILL SCOTT no necesitaría recurrir a estrategias narrativas mediáticas para que su disco sea valorado, pero tristemente, eso es lo que se ha normalizado en la industria actual.

Por nuestra parte otorgamos a TO WHOM THIS MAY CONCERN un 83 sobre 100. Un trabajo que demuestra la maestría de JILL SCOTT contando historias y recompensa la escucha atenta y paciente, recordando que la verdadera fuerza de un álbum no siempre se mide en hits o viralidad.



MEJORES MOMENTOS: Beautiful People, Pressha, Pay U On Tuesday, Be Great, Norf Side, To B Honest...

MEDIA CRÍTICA: 79/100

NUESTRA VALORACIÓN: 83/100

CALEB HEARN - LEAVE THE WORLD BEHIND



Los que nos seguís habitualmente sabréis que, en estos posts de álbumes repescados, siempre suele aparecer alguno que obedece a las nuevas tendencias de marketing: un trabajo que no ha conseguido que la crítica generalista se interese por él, que carece de valoraciones en los agregadores habituales, pero que, sin embargo, acumula millones de reproducciones y se viraliza en TikTok, donde incluso los quince segundos de rigor de una de sus canciones se han convertido en un fenómeno. 

Nosotros desconfiamos de este tipo de productos y, antes de escribir una reseña sobre ellos, hacemos nuestros deberes para asegurarnos de que estos artistas tengan verdadera credibilidad musical, más allá de su éxito algorítmico. En ese contexto, CALEB HEARN, cantautor estadounidense afincado en Nashville, vuelve con su segundo álbum de estudio, LEAVE THE WORLD BEHIND. Desde sus comienzos como compositor adolescente influido por la música de iglesia y su entorno familiar, Hearn ha construido una carrera centrada en la intimidad emocional de sus canciones, combinando letras confesionales sobre ansiedad, relaciones y crecimiento personal con una producción pop acústica muy refinada. Aunque la voz y sensibilidad del álbum aparentan ser muy personales, los créditos revelan que cada tema es producto de un trabajo colaborativo con múltiples coautores y productores, práctica habitual en el ecosistema de songwriting de Nashville. Esto sitúa el disco en un espacio particular: entre la vulnerabilidad confesional de la generación streaming y la eficiencia estructural de la música optimizada para playlists, lo que explica tanto su conexión con el público joven como su relativa invisibilidad en la crítica musical tradicional.

En la música contemporánea, especialmente dentro del pop indie orientado a plataformas como TikTok y Spotify, el tema de la salud mental se ha convertido en un producto de consumo casi industrializado. Canciones sobre ansiedad, depresión o autoaceptación conectan de manera inmediata con audiencias jóvenes y maximizan reproducciones y participación en redes, convirtiendo la vulnerabilidad en un valor comercial medible. Esto no significa que los artistas carezcan de sinceridad; muchos, como CALEB HEARN, escriben desde experiencias genuinas. Pero la fórmula está muy definida: letras directas y fácilmente identificables, melodías melancólicas pero esperanzadoras, estructuras cortas pensadas para retener la atención en playlists y videos de quince segundos. En este sentido, la salud mental se ha convertido tanto en herramienta narrativa como en estrategia de marketing, un fenómeno que cualquier crítica moderna debe tener en cuenta al evaluar discos como LEAVE THE WORLD BEHIND.

No todos los cantautores que tratan la salud mental lo hacen como un producto de consumo. Artistas como Tom Odell o Billie Eilish han incorporado la ansiedad, la depresión y la introspección emocional en su música de manera profundamente personal, sin construir sus canciones alrededor de fórmulas de viralidad ni de estrategias de streaming. Sus temas funcionan como catarsis o narrativa artística, con letras poéticas y estructuras que permiten explorar la complejidad de la emoción, en lugar de buscar la identificación inmediata del oyente o la reproducción repetida en redes sociales. En comparación, muchos discos de la generación TikTok, incluyendo LEAVE THE WORLD BEHIND de CALEB HEARN, aunque sinceros, operan dentro de un ecosistema donde la vulnerabilidad se mide también en algoritmos y playlists, lo que convierte la experiencia emocional en parte de una estrategia de consumo.

En LEAVE THE WORLD BEHIND, se aborda la salud mental con un enfoque que combina vulnerabilidad personal y optimismo reconfortante. A diferencia de artistas como Tom Odell o Billie Eilish, que exploran la complejidad y ambigüedad emocional, Hearn suele presentar las emociones de manera directa, con frases fáciles de identificar y estribillos que transmiten esperanza o resolución. Sonoramente, esto se refuerza con guitarras acústicas cálidas, pianos suaves y arreglos progresivos, mientras que la producción múltiple y la colaboración con varios coautores aseguran que cada tema sea accesible y armonioso, pensado para generar empatía inmediata y resonancia en plataformas de streaming. El resultado es un pop emocional que funciona como micro-terapia para el oyente, pero que, al mismo tiempo, muestra claramente cómo la vulnerabilidad puede integrarse en la lógica comercial del pop contemporáneo.

Musicalmente, CALEB HEARN suena impecable: arreglos cuidados, armonías delicadas y una producción que acaricia el oído hacen que LEAVE THE WORLD BEHIND sea un disco agradable de escuchar. Sin embargo, su tono de autoayuda y positividad explícita se siente en ocasiones demasiado calculado. Las letras buscan constantemente transmitir esperanza y consuelo, lo que puede hacer que algunas canciones pierdan tensión emocional o profundidad, resultando más didácticas que catárticas. En otras palabras, el álbum brilla por su sonido y su sensibilidad, pero la intención de “sanar” al oyente a cada paso puede hacer que la experiencia musical pierda parte de la complejidad y la ambigüedad que hacen memorable la música confesional más clásica, como la de Tom Odell o Billie Eilish.  

Por ese motivo. Aunque nos guste parte de su forma, que nos recuerda a cantautores clásicos de los 2.000 como Jason Mraz -salvando las distancias- No nos convence el fondo. Porque el próximo paso podría ser que se pusiera a escribir libros de autoayuda. Nuestra nota es un 65 sobre 100 para un disco bien producido y agradable de escuchar, pero limitado por su enfoque excesivamente didáctico y positivo.    



MEJORES MOMENTOS: PLAY IT SAFE, BITE THE BULLETS, THE LOWS, SILVER LINING, LEAVE THE WORLD BEHIND...

MEDIA CRÍTICA:----

NUESTRA VALORACIÓN: 65/100

BRENT FAIYAZ - ICON 


BRENT FAIYAZ es un joven cantante y compositor de Columbia, Maryland, que se ha convertido en poco tiempo en uno de los nombres más destacados del R&B contemporáneo. ICON es su tercer álbum de estudio. 

La sonoridad de ICON se mueve principalmente en el terreno del R&B contemporáneo, con ritmos contenidos y atmósferas nocturnas que colocan la voz de BRENT FAIYAZ en primer plano. Al mismo tiempo, el álbum incorpora elementos de R&B Alternativo, con arreglos que juegan con el espacio y rompen ligeramente la estructura típica del género, y de Smooth Soul, gracias a su calidez vocal y la pulcritud de la producción. Hay guiños sutiles al Neo Soul en armonías y melodías que recuerdan al R&B de los noventa, y en algunas pistas emergen texturas electrónicas cercanas al Synthpop y a la sofisticación melódica del Sophisti-Pop, que aportan un matiz elegante sin desplazar la esencia central del álbum. El resultado es un trabajo que se siente moderno y a la vez atemporal, capaz de conjugar nostalgia y frescura con una identidad muy clara. 

Aunque ICON no inventa nada radicalmente nuevo, BRENT FAIYAZ logra que el álbum suene sorprendentemente fresco gracias a la recontextualización de elementos clásicos del R&B. Sus melodías, ritmos y arreglos evocan con claridad la sofisticación de Michael Jackson, la pulcritud de producción de Quincy Jones y la sensualidad melódica de Babyface, pero en manos de Faiyaz se presentan en un marco moderno, minimalista y nocturno. Esa mezcla de referencias históricas con estética contemporánea crea un efecto de nostalgia que se siente novedoso y estimulante al mismo tiempo. 

En términos narrativos, ICON muestra algunas debilidades. Faiyaz parece querer proyectar un arco emocional que explore relaciones, deseos y reflexiones personales, pero la ejecución no siempre resulta clara. La atmósfera y la producción son coherentes, y las canciones transmiten sensaciones precisas, pero el hilo narrativo entre pistas se siente fragmentario; en ocasiones, el oyente percibe que se sugiere una historia más profunda de la que realmente se entrega. Esta opacidad no es necesariamente un fallo absoluto, sino más bien una elección estética que puede frustrar a quienes buscan una progresión emocional lineal, aunque funciona perfectamente si se aborda el disco como una colección de estados de ánimo y texturas emocionales más que como un relato completo. 

La crítica ha otorgado a ICON una media de 64 sobre 100, basada en las valoraciones de Sputnikmusic (70/100) y Pitchfork (58/100). Precisamente Pitchfork bajó la media con esta nota, justificándola en las carencias narrativas: según su reseña, el disco intenta mostrar a Faiyaz entrando en una etapa más madura -menos hedonismo, más relaciones-, pero no consigue explicar bien ese cambio emocional.

No estamos del todo convencidos de que una narrativa poco clara deba afectar la nota de un álbum. Al fin y al cabo, el autor decide qué quiere contar y cómo hacerlo, y en el caso de BRENT FAIYAZ es responsable de la escritura de todas las canciones del álbum, sin los cientos de co-autores que suelen intervenir en otros proyectos. En la producción, sin embargo, sí ha colaborado con un equipo considerable: diecinueve productores están acreditados. Destaca especialmente la mirada de Raphael Saadiq, con un gusto clásico del R&B, y probablemente heredero directo de los referentes que mencionamos anteriormente. 

Nuestra nota para ICON es de 80 sobre 100. Es cierto que en lo narrativo flojea, en eso estamos de acuerdo prácticamente todos, pero no creemos que sea suficiente para bajar la calificación. ICON demuestra que todavía existe una manera de hacer las cosas que funciona hoy día, y eso es más que suficiente. Sin duda, llegará un momento en que BRENT FAIYAZ publique un disco que combine esta maestría musical con una narrativa más cohesionada, y ese día posiblemente será un hito dentro del R&B contemporáneo.  



MEJORES MOMENTOS: wrong faces, have to, butterflies, other sides, four seasons...

MEDIA CRÍTICA: 64/100

NUESTRA VALORACIÓN: 80/100

HARRY STYLES - KISS ALL THE TIME. DISCO, OCCASIONALLY


Cuatro años después de que Harry’s House (2022) lo consolidara como superestrella global, HARRY STYLES regresa con un disco que, en lugar de ofrecer hits inmediatos, parece desafiar a todos sus seguidores. KISS ALL THE TIME. DISCO, OCCASIONALLY. no es lo que nadie esperaba, y quizá eso sea exactamente la intención: mostrarnos que Harry ya no necesita demostrar nada, ni a la industria ni a sus fans.

Desde el primer track, queda claro que Styles no está aquí para cumplir expectativas. Las estructuras convencionales de pop radio-friendly se disuelven, los coros pegadizos ceden terreno a atmósferas más experimentales, y la sensación general es la de un artista jugando con su propia narrativa. Es un Harry que explora sin la presión de tener que sonar en todas las playlists y, por momentos, parece decirnos: “Esto lo estoy haciendo por y para mí. No para ti”.

¿Significa esto que HARRY STYLES puede hacer lo que quiera? La respuesta no es tan sencilla. Por un lado, su estatus le da un margen de maniobra impensable para otros artistas emergentes: un disco que rompe expectativas no compromete su relevancia mediática ni su visibilidad. Por otro lado, los fans siguen siendo voraces, ávidos de hits inmediatos y de que él siga siendo la "versión masculina de Taylor Swift" acaparando portadas y trending topics. El riesgo está en que el experimento creativo choque con la maquinaria de la fama: aún siendo Styles, sigue estando atado a la expectativa colectiva y al sistema que lo catapultó.

Y aquí viene la grieta: si el disco no funciona, podría poner en evidencia los límites de esta libertad artística. No todos los experimentos tienen éxito, y aunque ahora inspira, su camino podría transformarse en advertencia: la fama tiene memoria y la industria, paciencia limitada. 

Hasta ahora, los fans están en proceso de digerir el disco. No es raro: un álbum que no se parece a nada que hayan escuchado antes provoca resistencia inicial. Algunos apoyarán esta decisión creativa, otros la cuestionarán, y ahí radica la prueba de fuego para Harry: veremos si puede sostener un estilo que desafía la fórmula de éxito, o si la presión de la fama lo llevará a suavizar su propuesta en futuras entregas.

También puede ocurrir que este disco funcione comercialmente porque su público haya decidido comprarlo a pesar de que no le haya gustado. Al igual que ha comprado todos sus discos anteriores. Las consecuencias de esa posibilidad no se pueden medir ahora mismo. Pero repercutirá en las ventas de su próximo disco que seguramente será mucho más cuestionado. Para minimizar ese daño, no sería de extrañar que tuviésemos lanzamiento de HARRY STYLES más pronto que tarde, el año que viene posiblemente y volviendo a antiguas fórmulas. 

KISS ALL THE TIME. DISCO, OCCASIONALLY. no es solo un álbum; es un experimento de estatus. Es la manera de HARRY STYLES de preguntarle al mundo: ¿hasta dónde puedo llegar siendo yo mismo antes de que la fama y el fandom me reclamen otra vez? Si este disco funciona, no será por hits y playlists virales como antaño, sino por la legitimidad que otorga hacer lo que quieres sin que nadie te lo impida. Si no funciona, podría ser un recordatorio de que incluso los más grandes enfrentan límites. Y esa tensión, entre inspiración y riesgo, es lo que hace que este regreso sea interesante.

La crítica le ha otorgado una media de 72 sobre 100. XS Noize ha sido el único medio que le ha otorgado un 100/100 en contraposición con The Needle Drop con un 40/100. La polarización está servida y acaba reforzando la narrativa de los álbumes que arriesgan y desafían. El resto de las valoraciones sigue estando igual de polarizada por un lado estan las positivas: DIY 90/100; Still Listening 85/100; Rolling Stone, The Arts Desk, Evening Standard, The Independent, Clash, NME y Hot Press 80/100; Slant Magazine, Sputnikmusic 70/100 y por otro las tibias y negativas: The Guardian, The Irish Times y The Telegraph 60/100; Pitchfork 56/100; Paste, The Line Of Best Fit y MusicOHM 50/100. 

Nosotros siempre hemos valorado que se asuman riesgos y se busque algo distinto. Y siendo honestos, nunca nos lo hubiéramos esperado de una gran estrella del pop mainstream, acostumbrada a fórmulas seguras. Pero ponerse tan creativo... ¿era realmente necesario? Pensamos que no. En una primera escucha, cuesta diferenciar algunas canciones de otras, y el álbum puede sentirse un tanto uniforme. Y sí, lo de Disco, Occasionally merece énfasis: disco, muy poco; occasionally, mucho. Ese subtítulo parece una confesión honesta del propio Styles sobre lo experimental y lo limitado del guiño "disco" que propone. En lo que a nosotros respecta no merece más de un 60 sobre 100. HARRY STYLES intentó desafiar las reglas. KISS ALL THE TIME. DISCO, OCCASIONALLY, no nos cabe duda de que funcionará comercialmente, pero como obra artística lo percibimos más como un experimento que satisface expectativas superficiales que como un álbum verdaderamente revolucionario. Porque no es tanto un disco como una prueba de poder. El momento en que una estrella pop intenta comprobar cuánto puede desviarse del mainstream sin perderlo. 


MEJORES MOMENTOS: Aperture, Americans Girls, Pop...  

MEDIA CRÍTICA: 72/100

NUESTRA VALORACIÓN: 60/100

MEGAN MORONEY - CLOUD 9


El ascenso de MEGAN MORONEY es imparable. Recientemente ha publicado CLOUD 9 que debutó en el Nº 1 del Billboard 200 estadounidense, lo que indica un éxito comercial enorme y probablemente el mayor de su carrera hasta ahora. Tanto las ventas como el streaming han sido muy altos, e incluso múltiples canciones del disco impactaron en listas de reproducción populares en plataformas como Spotify. Aunque de momento, ese impacto solamente se está dando en Estados Unidos. Existe algo de presencia internacional, por ejemplo con canciones entrando en pequeños rankings en países como Nueva Zelanda y su gira incluye fechas en Europa y el Reino Unido, lo cual es significativo y muestra que hay demanda. Pero todavía no se puede decir que sea un fenómeno global al nivel de artistas pop mainstream como Taylor Swift, Bad Bunny o Rosalía. Pero ha estado cerca, quizás lo consiga con su próximo trabajo.

En la producción de CLOUD 9 continúa con Kristian Bush que la ha acompañado desde sus inicios. Aunque también está acreditado Luke Laird y Moroney controla el producto como co-productora. En cuanto a la composición es la autora principal de las canciones del álbum aunque ha necesitado la ayuda de otros quince co-autores. Incluido Ed Sheeran que colabora con ella en el corte titulado I Only Miss You. También cuenta con la colaboración de Kacey Musgraves.   

A pesar de ese éxito tan tremendo, CLOUD 9 ha gustado menos a la crítica que sus dos álbumes anteriores. Solamente ha obtenido una media de 65 sobre 100, frente al 73/100 que obtuvo con su álbum anterior Am I Ok? (2024) y el 90/100 que consiguió con su álbum debut Lucky (2023) que sigue siendo el mejor valorado hasta el momento. En esta ocasión las valoraciones de CLOUD 9 se distribuyen de la siguiente manera: Spectrum Culture 71/100; Rolling Stone 70/100; Pitchfork 67/100 y Paste 50/100.

Probablemente la crítica generalista le ha dado menos puntuación, porque perciben el álbum como un intento más calculado y orientado al pop que a la autenticidad country que la consolidó. El disco tiene colaboraciones y producción más centradas en lo global y mainstream. Una colaboración con alguien como Ed Sheeran, aunque no sea el mismo fenómeno que hace 10 años, es un guiño claro a un público internacional y pop. Esto encaja con la idea de que el disco está “medido” para abrir mercados, y no tanto para arriesgarse con un sonido más crudo o tradicional que le habría dado más puntos entre puristas o críticos especializados en country. 

Todo esto puede explicar la caída respecto a discos anteriores. No es necesariamente porque las canciones sean malas, sino porque los críticos valoran la coherencia artística y autenticidad, y aquí no lo están percibiendo. No obstante, tampoco seamos hipócritas o nos hagamos los nuevos. No dramaticemos este movimiento. La transición hacia el pop ha sido una constante en la historia del country comercial. Muchas artistas, en algún momento de su carrera, han intentado ampliar su audiencia más allá del público estadounidense. A lo mejor intentarlo con el tercer disco es pronto. Pero tampoco creemos que se esté escondiendo. No creemos que engañe a nadie. Lo que sí que debería saber es que no todas llegan a ser como Taylor Swift

Musicalmente, CLOUD 9 apuesta por producciones más pulidas y estribillos más inmediatos, acercándose por momentos al country-pop contemporáneo y alejándose del tono más confesional de sus primeros trabajos. Nuestra nota para CLOUD 9 es un 70 sobre 100 porque puntuamos a Am I Ok? (2024) con un 80/100 y a Lucky (2023) con un 85/100. Y no la estamos penalizando porque nos moleste que enfoque su álbum al mainstream y a abrir nuevos mercados. No. Lo puntuamos más bajo simple y llanamente porque nos parece un trabajo menor comparado con sus dos álbumes anteriores. 

   



MEJORES MOMENTOS: Cloud 9, 6 Months Later, Beautiful Things, Wish I Didn't, I Only Miss You, Bells & Whistles

MEDIA CRÍTICA: 65/100

NUESTRA VALORACIÓN: 70/100


miércoles, 11 de marzo de 2026

KATHERINE PRIDDY CONTRA LAS MÁQUINAS.

 


Fuimos el primer blog en España en hablar de KATHERINE PRIDDY y en reseñar un disco suyo. Su segundo álbum de estudio The Pendulum Swing (2024) y probablemente también vamos a ser los primeros en reseñar su nuevo álbum THESE FRIGHTENING MACHINES.

Lo primero que tenemos que decir es que nos encantó The Pendulum Swing (2024) consideramos que es una gema hecha con más amor que otra cosa y que revisaba un folk puro con sonido tradicional que cada vez escasea más en el panorama musical actual. Honestamente, pensamos que fue un trabajo muy celebrado. Pero Priddy tenía que dar un paso adelante porque difícilmente podía mantener toda una carrera con ese sonido y con THESE FRIGHTENING MACHINES lo ha hecho.

Priddy conserva su esencia y toda su sensibilidad folk. Sigue siendo una gran storyteller. Pero ha pasado de un disco claramente folk como The Pendulum Swing (2024) a otro que explora registros muchos más amplios y accesibles, reconduciéndose hacia el folk pop e incluso hacia el soft rock alternativo. La elección de Rob Ellis para la producción ha sido crucial. Un productor que viene de trabajar con Anna Calvi o Pj Harvey puede complementar muy bien esa sensibilidad de KATHERINE PRIDDY añadiendo atmósferas y texturas que funcionan tan bien en el pop como en el indie folk.

La evolución es palpable y la propia KATHERINE PRIDDY ha sugerido que este era el momento de probar nuevos sonidos y dejar que las canciones encontraran su forma propia y creemos que asumir ese riesgo ha sido muy beneficioso para el resultado final, que es otra joya del indie folk contemporáneo. 





THESE FRIGHTENING MACHINES revalida la media crítica obtenida por su álbum anterior, un 80 sobre 100 según AllMusic y Uncut. Los dos únicos medios importantes que lo han reseñado hasta el momento. Este álbum se lanzó este fin de semana. Es muy probable que esa media no sea definitiva y nosotros tenemos la convicción de que va a superar la nota obtenida por The Pendulum Swing (2024). En cualquier caso, si no la superara, un 80/100 se puede considerar un éxito crítico. Hay bandas que llevan media vida en la música, con mayor éxito comercial que KATHERINE PRIDDY y sus discos nunca llegan a alcanzar esa media.

Solamente el título THESE FRIGHTENING MACHINES ya prepara al oyente para algo más inquietante o introspectivo. En este álbum, KATHERINE PRIDDY juega con la tensión entre lo íntimo y lo exterior, combinando historias personales con metáforas que parecen amplias y casi apocalípticas. Sus canciones hablan de relaciones, recuerdos y emociones, pero siempre atravesadas por una sensación de mecanismos invisibles que rigen la vida o el tiempo, algo así como fuerzas externas que alteran la cotidianidad. A nivel lírico, hay un contraste fascinante: melodías suaves y folk-pop que envuelven letras que a veces son perturbadoras, melancólicas o llenas de incertidumbre, lo que genera un efecto de belleza inquietante. No es un disco de miedo literal, sino un álbum que explora la vulnerabilidad frente a “las máquinas” simbólicas de la vida moderna: cambios, pérdidas, decisiones y memorias que nos condicionan y nos desafían. 

Esas "máquinas" de las que habla, pueden ser mucho más que una metafora y nos estamos refiriendo a los bots que pueblan Spotify con artistas ficticios cuyas canciones están creadas con IA, una tendencia a la alza. Priddy se centra sobre todo en enseñarnos cómo seguimos creando, sintiendo y contando historias en medio de un mundo donde las máquinas pueden replicar muchas de nuestras expresiones artísticas. Aunque su música mantiene su humanidad, su vulnerabilidad, su voz única. Algo que, por muy sofisticadas que sean las IA, no pueden replicar de manera genuina. Así que sí, podemos considerarlas un “enemigo” curioso, pero también un contraste que resalta aún más la belleza de lo humano en la música.

La magia que desprendía KATHERINE PRIDDY en sus trabajos anteriores no ha desaparecido. Solo se ha transformado. Ha logrado abrirse a nuevos oyentes sin perder la autenticidad que caracteriza su música. Muchos artistas pierden ese equilibrio cuando consiguen conectar mucho mejor con su público, pero ella mantiene su delicadeza lírica, su sensibilidad folk y su personalidad sonora, mientras añade capas más pop y arreglos más amplios. Nuestra nota para THESE FRIGHTENING MACHINES es de un 90 sobre 100. 


MEJORES MOMENTOS: Frightering Machines, Sirius, The Matches, Hurricane, Atlas, Table Four, I'm Always Willing...  

MEDIA CRÍTICA: 80/100

NUESTRA VALORACIÓN: 90/100

lunes, 9 de marzo de 2026

BOOK OF CHURCHES: FELIX McKENZIE-BARROW ÍNTIMO.

 


Cada semana filtramos más de cien discos para ofreceros estas reseñas. Nuestro criterio es reseñar lo que consideramos importante y no queremos que pase desapercibido. Y entre todos esos discos, dimos con este álbum homónimo de un proyecto musical titulado BOOK OF CHURCHES. Al escuchar las primeras notas del corte de apertura titulado Song By Stranger, supimos que habíamos encontrado lo que estábamos buscando y lo dejamos absolutamente todo para comenzar a trabajar en esta reseña.

Lo siguiente fue recavar información sobre BOOK OF CHURCHES y saber quien estaba detrás. Porque la inmensa mayoría de las veces, nuestras escuchas de algunos álbumes debuts son a ciegas para escuchar sin prejuicios, evitar el hype mediático y proteger nuestro criterio. Nuestra sorpresa fue mayúscula cuando descubrimos que detrás de BOOK OF CHURCHES se encontraba Felix Mckenzie-Barrow, miembro de la banda británica Divorce y parte responsable de uno de los mejores discos del 2025: Drive To Goldenhammer. No había sido ninguna casualidad. 

BOOK OF CHURCHES nace de la introspección más absoluta y hereda ese título porque a Felix le encanta pintar y dibujaba pequeñas iglesias en paisajes desolados entre sus notas donde componía sus canciones. Interpretó esas iglesias como lugares simbólicos de refugio emocional. La inspiración del disco también surgió en momentos de aislamiento durante su gira con Divorce, y en cierto sentido, cada canción era como una de esas pequeñas iglesias que funcionaban como su propio lugar de recogimiento o santuario.

BOOK OF CHURCHES es un álbum con un enfoque muy íntimo y deliberadamente rudimentario. Cada canción fue escrita en un día y grabada al día siguiente. Las grabaciones se hicieron en casa y en GarageBand casi sin retocar, Solo al final se entregaron al productor Richie Kennedy para mezclarlas.



El propio Felix describe este proyecto como algo casero, "increiblemente DIY" según sus propias palabras. Un trabajo naive y guiado por una intuición y espontaneidad evitando perfeccionismo. La idea era capturar el estado mental del momento, casi como si escribiera las páginas de un diario. BOOK OF CHURCHES es un disco de alt-folk minimalista e íntimo, construido sobre guitarras acústicas desnudas y arreglos mínimos. La atmósfera es profundamente introspectiva, invitando al oyente a sumergirse en los pensamientos y emociones del narrador. A la vez, hay una sensación de campfire songs o canciones de carretera, como si se tratara de un conjunto de piezas compartidas en la intimidad de un viaje solitario, donde la música se convierte en compañía y confesión.

Las narrativas del álbum giran en torno a un periodo de ruptura sentimental y transición personal. El duelo amoroso que viene tras esa ruptura, la soledad en gira cuando tu situación sentimental se ha desestabilizado, la distancia entre las personas o los recuerdos y la reconciliación emocional son algunos de los temas recurrentes de este trabajo. En BOOK OF CHURCHES, Felix Mackenzie-Barrow parece convertir la carretera en un espacio de confesión. La imaginería religiosa que atraviesa el disco -iglesias vacías, bancos de madera, capillas silenciosas- no apunta tanto a la fe como a la introspección: cada iglesia funciona casi como una estación emocional donde detenerse a pensar en la relación que terminó. En ese sentido, el álbum se escucha como un cuaderno de viaje íntimo escrito durante la gira, una sucesión de paradas en las que el narrador revisa la pérdida, la distancia y el deseo. La identidad de la persona amada permanece deliberadamente difusa, y esa ambigüedad refuerza la sensación de confesión privada: más que contar una historia concreta, Mackenzie-Barrow abre un espacio de contemplación donde la emoción queda suspendida, como si cada canción fuera una pequeña liturgia para procesar el final de una relación.

En cuanto a referentes, existen influencias confesas de cantautores como Leonard Cohen o Nick Drake, nombres que ayudan a entender su tono contemplativo y su forma de sostener las canciones sobre arreglos mínimos y una voz cercana, casi susurrada. Sin embargo, escuchándolo también resulta inevitable pensar en los trabajos más desnudos de Iron & Wine, especialmente los de sus primeros años, cuando Sam Beam construía canciones frágiles y domésticas que parecían grabadas a solas en una habitación. Esa misma sensación de proximidad -de música hecha casi en voz baja, más para uno mismo que para un público- atraviesa BOOK OF CHURCHES y refuerza su carácter íntimo y confesional. 

Es cierto que la sombra de Leonard Cohen aparece con facilidad al hablar de BOOK OF CHURCHES: la gravedad de la voz, el tempo pausado y cierta cadencia casi litúrgica invitan a pensar en él. Pero también conviene manejar esa comparación con cautela. Cohen es un referente tan monumental que invocarlo puede generar expectativas innecesarias y, en cierto modo, desviar la atención de lo que realmente ocurre en el disco. Porque, más allá de cualquier paralelismo, lo que impresiona aquí es la solidez de la propuesta: la seguridad con la que Mackenzie-Barrow sostiene canciones desnudas y profundamente introspectivas, algo poco habitual en alguien que hace apenas un año debutaba con su banda. BOOK OF CHURCHES no necesita apoyarse en comparaciones grandilocuentes para resultar convincente; su fuerza está precisamente en la honestidad y en la intensidad silenciosa de estas canciones.

La crítica ha valorado este álbum con una media 73 sobre 100 basada en las reseñas de Clash 80/100 y DIY y Uncut 70/100. La crítica generalista en su línea: la atención mediática ha sido limitada y los que han reparado en este álbum han utilizado el patrón habitual que siguen con trabajos que son incapaces de encasillar. 

Lo que hace especial a BOOK OF CHURCHES es hasta qué punto se siente íntimo, casi privado. Da la impresión de que muchas de estas canciones no nacieron con la intención de convertirse en un disco, sino como una forma de ordenar pensamientos y emociones durante un periodo difícil. Cualquiera que haya escrito, dibujado o compuesto alguna vez sabe que siempre hay piezas que permanecen en un cuaderno o en un archivo, creadas más para uno mismo que para el mundo. En ese sentido, escuchar este álbum produce una sensación curiosa: la de estar accediendo a un espacio creativo que normalmente permanece cerrado. Quizá por eso resulta tan auténtico. Más que una colección de canciones pensadas para ser publicadas, BOOK OF CHURCHES se siente como un conjunto de reflexiones musicales que Mackenzie-Barrow decidió, casi contra todo pronóstico, compartir.

Esa autenticidad nos hizo dejarlo todo para escribir esta reseña. BOOK OF CHURCHES es algo único: de los de uno entre un millón, una joya que justifica nuestra pasión por descubrir música. Por todo ello, nuestra nota es un 93 sobre 100



MEJORES MOMENTOS: Song By Stranger, The Quite Was A Heron, All The Good Things, Big Love, Stones In Your Bag, There You Go I Love You...

MEDIA CRÍTICA: 73/100

NUESTRA VALORACIÓN: 93/100

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...