Hay algo de justicia poética en lo que está sucediendo con ASHE. Después de una trayectoria algo accidentada, con sus correspondientes desencuentros con la industria discográfica y un segundo álbum, Rae (2022), que no obtuvo los resultados comerciales esperados, la artista estadounidense decidió tomar las riendas de su carrera y publicar su siguiente trabajo, Willson (2024), de manera independiente. Aquel disco nos pareció un trabajo bastante digno y fue el que nos permitió empezar a tomarnos en serio sus posibilidades como compositora. Por eso resulta curioso que ahora haya recuperado cierta popularidad gracias a Stop The Wedding, una canción resultona, pegadiza y bastante tontorrona que se ha convertido en un fenómeno viral. No vamos a engañarnos: probablemente no sea lo mejor que ha grabado ASHE, pero sí puede convertirse en una magnífica puerta de entrada para que nuevos oyentes descubran un álbum mucho más interesante.
Con THE GIRL OF YOUR DREAMS asistimos a una continuación bastante natural de lo que ya encontrábamos en Willson. Su regreso a Atlantic Records no parece haber supuesto una renuncia a la libertad creativa que había recuperado durante su etapa independiente. ASHE sigue rodeada de colaboradores habituales y vuelve a trabajar con Noah Conrad, -presente en sus dos primeros álbumes-, acompañado por Jules Apollinaire en la producción. En la composición encontramos también a Annika Bennett, Casey Smith, Max Wolfgang entre otros. El resultado es un trabajo de equipo muy cuidado, en el que la producción sabe ponerse al servicio de las canciones sin necesidad de reclamar constantemente nuestra atención.
Uno de los aspectos que más nos ha llamado la atención es el cambio de planteamiento. Los tres primeros álbumes de ASHE llevaban su nombre, su segundo nombre y su apellido: Ashlyn, Rae y Willson. Aquella sucesión parecía apuntar hacia una obra profundamente confesional, casi autobiográfica, en la que la artista iba desgranando diferentes aspectos de su identidad. Con THE GIRL OF YOUR DREAMS se produce cierto desplazamiento. No significa que haya desaparecido por completo la autobiografía, como demuestra precisamente Stop The Wedding, relacionada con su propia experiencia matrimonial, pero ahora parece interesada en explorar otros territorios. Hay más espacio para el juego, la narrativa y la construcción de canciones pop que no necesitan funcionar como una confesión personal para resultar cercanas.
Y justo en este punto llegamos a una de las grandes virtudes del álbum: su extraordinario dominio del lenguaje pop. Sabemos que este género se infravalora con cierta frecuencia, quizás porque vivimos rodeados de demasiados artistas y discos que han saturado ese mercado. Sin embargo, escribir buenas canciones pop está lejos de ser una tarea sencilla. Conseguir melodías memorables, estribillos eficaces, arreglos con personalidad y producciones que mantengan el interés requiere un oficio considerable. THE GIRL OF YOUR DREAMS es, en nuestra opinión, uno de los mejores ejercicios de pop que hemos escuchado en bastante tiempo. Y lo mejor es que no insulta nuestra inteligencia. Incluso cuando se permite una canción tan ligera como Stop The Wedding, el conjunto demuestra una ambición compositiva que va mucho más allá de la inmediatez comercial.
La primera mitad del álbum es especialmente luminosa. Love Bomb constituye un magnífico ejemplo de cómo construir una canción pop con todos sus elementos en su sitio. Hay melodía, gancho y una naturalidad que hace que todo parezca mucho más fácil de lo que seguramente es. Pero el disco también tiene una arquitectura bastante más elaborada de lo que podría sugerir una primera escucha. Su cohesión resulta especialmente llamativa cuando descubrimos que comienza intentando detener una boda y termina en un funeral. El contraste tiene algo de recorrido cinematográfico y permite cerrar el álbum con una perspectiva diferente de lo que hemos escuchado anteriormente.
La segunda mitad reserva algunos de los momentos más interesantes, especialmente por la capacidad de ASHE para desenvolverse en el terreno de la balada. Reconocemos que no teníamos tan presente este dominio. Blue Hour es una balada grandilocuente que va creciendo progresivamente y que, salvando las distancias, nos trae a la memoria algunas de las grandes interpretaciones de Dusty Springfield. No hablamos de un ejercicio nostálgico ni de un intento deliberado de recuperar sonidos de otra época. Es simplemente una referencia que nos viene a la cabeza por la manera de construir la canción y por el desarrollo de sus arreglos.
Algo parecido sucede con Sunburn, quizás uno de los momentos más maravillosos del álbum. Aquí entendemos perfectamente la etiqueta Adult Contemporary, que tantas veces parece provocar cierto rechazo entre los críticos musicales. Una guitarra suave, que nos recuerda en su planteamiento inicial a Moon River, establece el punto de partida para que después entren unos arreglos orquestales de enorme riqueza. La canción crece con una elegancia extraordinaria y demuestra que la sofisticación no está reñida con la accesibilidad. Es precisamente en estos momentos donde más disfrutamos de la arquitectura musical del disco.
Las diferentes etiquetas que acompañan al álbum -Pop Rock, Soft Rock, Singer-Songwriter, Adult Contemporary y Chamber Pop- ayudan a describir su variedad, pero no estamos ante una colección dispersa de canciones. Existe una identidad bastante definida, con un punto de sofisticación y glamour que no habíamos conocido hasta ahora en ASHE. Incluso la portada parece anunciar esta transformación. Su imagen, con ciertas reminiscencias de Marilyn Monroe, se aleja de la mayor sencillez de sus anteriores presentaciones y encaja perfectamente con el universo que propone el álbum. También nos parece significativo que esta riqueza musical no dependa exclusivamente de la voz. ASHE cumple perfectamente con lo que las canciones necesitan, pero son la construcción de las composiciones y sus arreglos los que terminan fascinándonos.
El cierre, con una balada triste que contrasta con el carácter luminoso de buena parte del recorrido, nos parece una decisión especialmente acertada. Habría sido mucho más sencillo terminar con una canción expansiva y optimista, pero ASHE prefiere bajar las luces y despedirse desde la melancolía. Nos gusta ese riesgo y, sobre todo, la coherencia con la que está planteado. El álbum no termina de manera complaciente y ese último tema deja un poso que invita a regresar a él, aunque no necesariamente de forma inmediata.
De hecho, nos apetece volver a THE GIRL OF YOUR DREAMS incluso más que a Willson. Quizás el aspecto más desconcertante de todo este recorrido sea la escasa atención que ASHE ha recibido por parte de la crítica especializada. En el agregador AOTY, tanto Ashlyn como Rae aparecen con una única valoración crítica de 70/100, mientras que Willson y este nuevo trabajo figuran como NR (No reseñado). Es cierto que la ausencia de valoraciones no implica necesariamente una recepción negativa, pero resulta llamativo que una artista con semejante capacidad para construir canciones siga pasando relativamente desapercibida en determinados círculos musicales. Y más cuando THE GIRL OF YOUR DREAMS ofrece argumentos suficientes para reivindicar un pop elaborado, sofisticado y con una personalidad muy definida. Quizás su aparente facilidad, su luminosidad y su alejamiento de cierta solemnidad confesional hayan contribuido a que no se le preste toda la atención que merece. Sería una lástima que la sencillez aparente de algunas de estas canciones terminara ocultando el enorme trabajo que hay detrás.
No sabemos si estamos ante el mejor álbum de Ashe hasta la fecha, probablemente sí. Pero sí tenemos claro que es uno de los trabajos más completos y satisfactorios de su trayectoria. THE GIRL OF YOUR DREAMS nos descubre una artista con un dominio del pop que quizás no habíamos terminado de valorar, capaz de combinar inmediatez, grandes melodías y unas baladas de enorme riqueza musical. Es un disco con el que ASHE amplía su universo creativo y demuestra que todavía tiene mucho que ofrecer. Que Stop The Wedding haya servido para atraer nuevas miradas es una magnífica noticia. Ahora solo falta que quienes lleguen por esa canción se queden por todo lo demás.
MEJORES MOMENTOS: Love Bomb, Sunburn, Blue Hour, Always September, Funeral, Stop The Wedding, Lasso The Moon, Stardust, Swan Lake...
MEDIA CRÍTICA:---
NUESTRA VALORACIÓN: 85/100


