Cada semana filtramos más de cien discos para ofreceros estas reseñas. Nuestro criterio es reseñar lo que consideramos importante y no queremos que pase desapercibido. Y entre todos esos discos, dimos con este álbum homónimo de un proyecto musical titulado BOOK OF CHURCHES. Al escuchar las primeras notas del corte de apertura titulado Song By Stranger, supimos que habíamos encontrado lo que estábamos buscando y lo dejamos absolutamente todo para comenzar a trabajar en esta reseña.
Lo siguiente fue recavar información sobre BOOK OF CHURCHES y saber quien estaba detrás. Porque la inmensa mayoría de las veces, nuestras escuchas de algunos álbumes debuts son a ciegas para escuchar sin prejuicios, evitar el hype mediático y proteger nuestro criterio. Nuestra sorpresa fue mayúscula cuando descubrimos que detrás de BOOK OF CHURCHES se encontraba Felix Mckenzie-Barrow, miembro de la banda británica Divorce y parte responsable de uno de los mejores discos del 2025: Drive To Goldenhammer. No había sido ninguna casualidad.
BOOK OF CHURCHES nace de la introspección más absoluta y hereda ese título porque a Felix le encanta pintar y dibujaba pequeñas iglesias en paisajes desolados entre sus notas donde componía sus canciones. Interpretó esas iglesias como lugares simbólicos de refugio emocional. La inspiración del disco también surgió en momentos de aislamiento durante su gira con Divorce, y en cierto sentido, cada canción era como una de esas pequeñas iglesias que funcionaban como su propio lugar de recogimiento o santuario.
BOOK OF CHURCHES es un álbum con un enfoque muy íntimo y deliberadamente rudimentario. Cada canción fue escrita en un día y grabada al día siguiente. Las grabaciones se hicieron en casa y en GarageBand casi sin retocar, Solo al final se entregaron al productor Richie Kennedy para mezclarlas.
El propio Felix describe este proyecto como algo casero, "increiblemente DIY" según sus propias palabras. Un trabajo naive y guiado por una intuición y espontaneidad evitando perfeccionismo. La idea era capturar el estado mental del momento, casi como si escribiera las páginas de un diario. BOOK OF CHURCHES es un disco de alt-folk minimalista e íntimo, construido sobre guitarras acústicas desnudas y arreglos mínimos. La atmósfera es profundamente introspectiva, invitando al oyente a sumergirse en los pensamientos y emociones del narrador. A la vez, hay una sensación de campfire songs o canciones de carretera, como si se tratara de un conjunto de piezas compartidas en la intimidad de un viaje solitario, donde la música se convierte en compañía y confesión.
Las narrativas del álbum giran en torno a un periodo de ruptura sentimental y transición personal. El duelo amoroso que viene tras esa ruptura, la soledad en gira cuando tu situación sentimental se ha desestabilizado, la distancia entre las personas o los recuerdos y la reconciliación emocional son algunos de los temas recurrentes de este trabajo. En BOOK OF CHURCHES, Felix Mackenzie-Barrow parece convertir la carretera en un espacio de confesión. La imaginería religiosa que atraviesa el disco -iglesias vacías, bancos de madera, capillas silenciosas- no apunta tanto a la fe como a la introspección: cada iglesia funciona casi como una estación emocional donde detenerse a pensar en la relación que terminó. En ese sentido, el álbum se escucha como un cuaderno de viaje íntimo escrito durante la gira, una sucesión de paradas en las que el narrador revisa la pérdida, la distancia y el deseo. La identidad de la persona amada permanece deliberadamente difusa, y esa ambigüedad refuerza la sensación de confesión privada: más que contar una historia concreta, Mackenzie-Barrow abre un espacio de contemplación donde la emoción queda suspendida, como si cada canción fuera una pequeña liturgia para procesar el final de una relación.
En cuanto a referentes, existen influencias confesas de cantautores como Leonard Cohen o Nick Drake, nombres que ayudan a entender su tono contemplativo y su forma de sostener las canciones sobre arreglos mínimos y una voz cercana, casi susurrada. Sin embargo, escuchándolo también resulta inevitable pensar en los trabajos más desnudos de Iron & Wine, especialmente los de sus primeros años, cuando Sam Beam construía canciones frágiles y domésticas que parecían grabadas a solas en una habitación. Esa misma sensación de proximidad -de música hecha casi en voz baja, más para uno mismo que para un público- atraviesa BOOK OF CHURCHES y refuerza su carácter íntimo y confesional.
Es cierto que la sombra de Leonard Cohen aparece con facilidad al hablar de BOOK OF CHURCHES: la gravedad de la voz, el tempo pausado y cierta cadencia casi litúrgica invitan a pensar en él. Pero también conviene manejar esa comparación con cautela. Cohen es un referente tan monumental que invocarlo puede generar expectativas innecesarias y, en cierto modo, desviar la atención de lo que realmente ocurre en el disco. Porque, más allá de cualquier paralelismo, lo que impresiona aquí es la solidez de la propuesta: la seguridad con la que Mackenzie-Barrow sostiene canciones desnudas y profundamente introspectivas, algo poco habitual en alguien que hace apenas un año debutaba con su banda. BOOK OF CHURCHES no necesita apoyarse en comparaciones grandilocuentes para resultar convincente; su fuerza está precisamente en la honestidad y en la intensidad silenciosa de estas canciones.
La crítica ha valorado este álbum con una media 73 sobre 100 basada en las reseñas de Clash 80/100 y DIY y Uncut 70/100. La crítica generalista en su línea: la atención mediática ha sido limitada y los que han reparado en este álbum han utilizado el patrón habitual que siguen con trabajos que son incapaces de encasillar.
Lo que hace especial a BOOK OF CHURCHES es hasta qué punto se siente íntimo, casi privado. Da la impresión de que muchas de estas canciones no nacieron con la intención de convertirse en un disco, sino como una forma de ordenar pensamientos y emociones durante un periodo difícil. Cualquiera que haya escrito, dibujado o compuesto alguna vez sabe que siempre hay piezas que permanecen en un cuaderno o en un archivo, creadas más para uno mismo que para el mundo. En ese sentido, escuchar este álbum produce una sensación curiosa: la de estar accediendo a un espacio creativo que normalmente permanece cerrado. Quizá por eso resulta tan auténtico. Más que una colección de canciones pensadas para ser publicadas, BOOK OF CHURCHES se siente como un conjunto de reflexiones musicales que Mackenzie-Barrow decidió, casi contra todo pronóstico, compartir.
Esa autenticidad nos hizo dejarlo todo para escribir esta reseña. BOOK OF CHURCHES es algo único: de los de uno entre un millón, una joya que justifica nuestra pasión por descubrir música. Por todo ello, nuestra nota es un 93 sobre 100.
MEJORES MOMENTOS: Song By Stranger, The Quite Was A Heron, All The Good Things, Big Love, Stones In Your Bag, There You Go I Love You...
MEDIA CRÍTICA: 73/100
NUESTRA VALORACIÓN: 93/100


