Aunque escribimos una breve reseña de su álbum debut Lighthouse (2024) en la que os presentábamos a FRANCIS OF DELIRIUM, creemos que ha llegado el momento de hablar de ella de manera más extensa a colación de su segundo trabajo RUN, RUN PURE BEAUTY.
Con apenas dos discos, FRANCIS OF DELIRIUM se ha convertido en una de las propuestas más interesantes surgidas de la escena independiente europea. Resulta llamativo que un proyecto nacido en Luxemburgo haya logrado una proyección internacional tan notable dentro del circuito indie, pero tanto su debut como este segundo trabajo explican perfectamente por qué.
Si en Lighthouse (2024) era fácil recurrir a comparaciones con artistas como Weyes Blood para situar al oyente, en RUN, RUN PURE BEAUTY esas referencias empiezan a perder importancia. No porque desaparezcan por completo ciertos ecos o influencias, sino porque Jana Bahrich ha conseguido afianzar una personalidad artística propia. Por primera vez, el foco está menos en a quién recuerda y más en quién es.
La propia Bahrich asume la producción del álbum, acompañada de nuevo por Chris Hewett, repitiendo una colaboración que ya había dado excelentes resultados en su debut. El resultado es un disco que transmite una mayor sensación de control y confianza, con canciones que refuerzan la identidad de un proyecto cada vez más definido.
En lo sonoro, RUN, RUN PURE BEAUTY se mueve principalmente entre el indie rock y el rock alternativo, territorios que FRANCIS OF DELIRIUM recorre con una confianza creciente. Aunque algunas etiquetas siguen situando el álbum dentro del dream pop, se trata de una clasificación discutible. Si en Lighthouse todavía podían apreciarse algunos rasgos asociados a ese sonido, en este segundo álbum Jana Bahrich parece inclinarse con mayor claridad hacia el indie rock y el rock alternativo. Las atmósferas siguen presentes, pero ya no constituyen el eje de las canciones. En su lugar encontramos arreglos más definidos, guitarras con mayor peso específico y una producción que prioriza la fuerza expresiva antes que la evocación. Es un disco menos nebuloso y más terrenal, una evolución que encaja perfectamente con la creciente consolidación artística del proyecto.
Si en lo musical el álbum muestra una mayor solidez, en el plano narrativo también se percibe una ampliación de horizontes. Jana Bahrich sigue explorando emociones íntimas y conflictos personales, pero lo hace desde una mirada más abierta al mundo que la rodea. Las canciones funcionan a menudo como pequeñas viñetas construidas a partir de observaciones, encuentros fugaces y momentos cotidianos que terminan adquiriendo un significado más amplio. Entre la esperanza y el desencanto, la vulnerabilidad y la resistencia, RUN, RUN PURE BEAUTY encuentra su centro en la búsqueda de belleza dentro de una realidad incierta. No ofrece respuestas sencillas ni grandes proclamas, pero sí una sensibilidad capaz de transformar la duda, la soledad o el miedo en algo cercano y reconocible.
La crítica ha respaldado esta evolución con una recepción idéntica a la de su anterior trabajo, situando nuevamente el álbum en torno a un unánime 80 sobre 100 por parte de medios como Uncut, Under The Radar y God Is In The Tv. Y lo cierto es que resulta difícil determinar si RUN, RUN PURE BEAUTY es mejor o peor que Lighthouse. El listón estaba muy alto porque aquel debut ya era un disco extraordinariamente sólido.
Sin embargo, donde este segundo álbum sí parece dar un paso adelante es en la sensación de continuidad. Un gran debut puede ser una excepción, un destello puntual o incluso una casualidad afortunada. Este segundo trabajo despeja cualquier duda en ese sentido. No necesariamente amplía los límites de la propuesta, pero sí confirma que existe un proyecto consistente detrás de ella.
Quizás el principal desafío para FRANCIS OF DELIRIUM siga siendo trascender el nicho indie en el que se mueve actualmente. No está claro que RUN, RUN PURE BEAUTY vaya a ser el disco que le permita dar ese salto definitivo a un público más amplio. Tal vez esa oportunidad llegue con un tercer álbum. Pero tampoco parece necesario precipitarse si ese salto va a implicar pérdida de calidad o tener que hacer demasiadas concesiones. No sabemos si RUN, RUN PURE BEAUTY es mejor que Lighthouse. Lo que sí sabemos es que, donde el debut planteaba una promesa, este segundo álbum ofrece una certeza. FRANCIS OF DELIRIUM ha venido para quedarse. Nuestra nota es un 85 sobre 100.
MEJORES MOMENTOS: Requiem For A Dying Day, Little Black Dress, It's A Beautiful Life, Higher, Sucker Punch, Open Up Your Mouth To Love...
MEDIA CRÍTICA: 80/100
NUESTRA VALORACIÓN: 85/100


