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lunes, 27 de julio de 2026

ALLISON RUSSELL INTERPRETA EL CAOS.


Había mucha curiosidad por descubrir cómo respondería ALLISON RUSSELL al éxito de The Returner (2023). Su anterior trabajo no solo la confirmó como una de las compositoras más interesantes de la música de raíces contemporánea, sino que además se convirtió en uno de los discos mejor recibidos por la crítica de 2023. Lo sencillo habría sido insistir en aquella fórmula. En cambio, IN THE HOUR OF THE CHAOS toma cierta distancia respecto a aquel álbum para mirar en otra dirección. No porque renuncie a la identidad que Russell ha construido durante estos años, sino porque decide ampliar su horizonte y convertir la colaboración en el verdadero motor del proyecto. 

Esa intención resulta evidente desde los propios créditos. Russell reúne a Joy Oladokun, Julie Williams, Kara Jackson, Denitia, Explore! Pop Choir, Britney Spencer, Norah Jones, Ruby Amanfu, Kyshona, Sarah Watkins, Devon Gilfillian, Cashu Culpepper, Chibueze Ihuoma y Ahya Simone. Una lista tan extensa podría hacer pensar en un disco disperso o en una colección de encuentros puntuales, pero sucede justo lo contrario. Todas esas voces parecen trabajar al servicio de una misma idea y nunca llegan a eclipsar a su anfitriona. Buena parte del mérito está en que ALLISON RUSSELL mantiene el timón de principio a fin. Comparte la producción con Dim Star y conserva prácticamente intacto el núcleo compositivo junto a Drew Lindsey y JT Nero. Solo una canción rompe esa dinámica, al incorporar también a Ahya Simone y Megan McCormick en los créditos de composición de la canción en la que particia Simone. Son detalles que ayudan a entender por qué, pese a la cantidad de colaboradores, el álbum nunca deja de sentirse profundamente suyo. 




Las etiquetas de Americana y R&B contemporáneo bajo el marco de cantautora, describen bastante bien el territorio por el que se mueve el disco, aunque dicen poco sobre la sensación que deja al escucharlo. IN THE HOUR OF THE CHAOS es un álbum sorprendentemente luminoso. Su título invita a imaginar una obra convulsa, incluso incómoda, pero Russell prefiere responder al caos con belleza, armonía y calidez. Las canciones hablan de resistencia, de comunidad, de afectos y de la capacidad de seguir encontrando luz en tiempos difíciles. Ahí es donde las colaboraciones adquieren un significado especial. No están para adornar el álbum ni para convertir cada tema en un desfile de invitados. Forman parte del mensaje. Frente al caos, Russell propone una red de voces que se sostienen unas a otras. 

La crítica ha recibido el disco con cierto entusiasmo, aunque sin alcanzar el consenso casi unánime que logró The ReturnerIN THE HOUR OF THE CHAOS presenta una media de 79 sobre 100 gracias a las valoraciones de Uncut, Mojo y Hot Press (80/100) y Spectrum Culture (75/100), una cifra que queda diez puntos por debajo del 89/100 obtenido por su predecesor. La comparación resulta inevitable, pero quizás también sea injusta. The Returner poseía la fuerza de esos discos que irrumpen con una intensidad difícil de repetir. Este nuevo trabajo juega otra partida. Es menos confesional, menos urgente y mucho más abierto. Además, los álbumes construidos alrededor de una comunidad de colaboradores rara vez reciben el mismo reconocimiento que aquellos donde toda la atención recae sobre una única figura, aunque detrás siga existiendo una visión artística igual de firme. 

Nosotros terminamos con la sensación de haber escuchado un disco que no pretende competir con The Returner, sino complementarlo. ALLISON RUSSELL podría haber intentado repetir el éxito de aquel álbum, pero ha preferido aprovechar la posición que ha alcanzado para hacer algo distinto. Hay un punto de empoderamiento en esa decisión: el de una artista que ya no necesita demostrar nada y que utiliza ese reconocimiento para rodearse de músicos a los que admira sin perder nunca el control creativo.

Quizás IN THE HOUR OF THE CHAOS termine siendo el puente hacia una nueva etapa o quizás acabe funcionando como un paréntesis antes de regresar a un formato más íntimo. Sea como sea, deja la impresión de una autora que sigue avanzando por convicción y no por cálculo. Y eso siempre resulta más interesante que repetir una fórmula ganadora. Es probable que la mayor virtud de IN THE HOUR OF THE CHAOS sea esa: entender que el caos no siempre necesita más ruido. A veces basta con reunir las voces adecuadas para encontrar un poco de luz. Nuestra nota es un 85 sobre 100



MEJORES MOMENTOS: Really Real, Black Lavander, Rainbows, No Springtime, Searchlights, Good Omens, Cold April, Two Stars... 

MEDIA CRÍTICA: 79/100

NUESTRA VALORACIÓN: 85/100 

viernes, 24 de julio de 2026

LULUC: CANCIONES PEQUEÑAS, EMOCIONES INMENSAS.



Tras la excelente acogida de Diamonds (2023), todos nos preguntábamos cuál sería el siguiente movimiento de LULUC. Aquel álbum fue celebrado por la crítica por ampliar el lenguaje sonoro del dúo australiano con una producción más expansiva y rica en texturas, hasta convertirse en el disco mejor valorado de su carrera. SWEET THIEF, sin embargo, no pretende ampliar ese universo. Más bien representa una decisión consciente de volver al núcleo creativo que siempre ha definido a Zoë Randell y Steve Hassett: la canción por encima de todo. No es un paso atrás, sino un regreso deliberado a una forma de entender la música.

Sonoramente, SWEET THIEF vuelve a situarse en el territorio del indie folk y de la música de cantautor entendida como un diálogo entre dos compositores que escriben, interpretan y producen de manera conjunta. Frente a la mayor amplitud instrumental y el carácter casi cinematográfico de Diamonds, aquí predominan las guitarras acústicas, las melodías desnudas, los arreglos medidos y unas armonías vocales que vuelven a convertirse en el verdadero corazón del álbum. Esa aparente sencillez recuerda inevitablemente a Sculptor (2018), tanto por su contención como por la confianza absoluta en la fuerza de las canciones. Quienes encontraron en aquel álbum una de las mejores expresiones del universo de LULUC probablemente reconocerán en SWEET THIEF esa misma sensibilidad. 

Un aspecto fundamental para comprender SWEET THIEF es el enorme control creativo que ejerce el dúo sobre su propia obra. Zoë Randell y Steve Hassett no solo firman todas las composiciones, sino que también producen íntegramente el álbum sin recurrir a productores externos. Aunque aparecen algunos músicos invitados aportando pequeños matices instrumentales, la personalidad sonora del disco pertenece exclusivamente a ellos. Esa autonomía artística explica la enorme coherencia que desprende el álbum: cada arreglo, cada silencio y cada armonía parecen responder a una misma visión creativa, sin interferencias ni concesiones. 

Como ocurre con casi toda la discografía del dúo, las narrativas desempeñan un papel especialmente importante en SWEET THIEF. El propio título, tomado de un verso de Shakespeare alude a la imagen del "dulce ladrón" y funciona como metáfora de aquello que nos seduce mientras nos va robando algo de nosotros mismos. A partir de esa idea, el disco reflexiona sobre la atención, la identidad, la libertad individual y las múltiples distracciones de la vida contemporánea. Las canciones dialogan entre sí construyendo un recorrido que contrapone el ruido exterior con la búsqueda de un espacio íntimo y sereno. Son letras abiertas, llenas de imágenes sugerentes, que rehúyen las respuestas fáciles y encuentran precisamente en esa ambigüedad buena parte de su fuerza. LULUC construye un disco que habla tanto de nuestro tiempo como de cuestiones universales: la búsqueda de autenticidad, la conexión con los demás y con la naturaleza, y el deseo de escribir la propia historia sin dejar que otros la escriban por nosotros. 









La Media crítica de SWEET THIEF es de 74 sobre 100, distribuida de la siguiente manera: The Skinny, Uncut y Mojo 80/100; Pitchfork 72/100; Northern Transmissions 70/100 y The Arts Desk 60/100. La recepción, por tanto, ha sido positiva, aunque menos entusiasta que la obtenida por Diamonds. En cierto modo, resulta comprensible. La crítica suele valorar especialmente los discos que representan una evolución evidente o una ampliación del lenguaje de un artista. SWEET THIEF, en cambio, opta por el camino contrario: el de la depuración y la fidelidad a una identidad ya plenamente consolidada. Esa elección puede hacer que algunos lo perciban como un trabajo menos ambicioso, cuando en realidad exige una enorme confianza en la composición y en la interpretación. No es un álbum que busque sorprender mediante la producción, sino emocionar desde la precisión con la que cada elemento ocupa su lugar. 

En ese sentido, resulta significativo que Sculptor, álbum con el que SWEET THIEF guarda evidentes afinidades estéticas, obtuviera una media prácticamente idéntica. Lejos de interpretarse como un signo de menor inspiración, estas puntuaciones parecen responder a la naturaleza más continuista del proyecto, una característica que probablemente muchos seguidores del grupo consideren precisamente una de sus mayores virtudes. 

A menudo se describe a LULUC como un dúo "austero", pero quizás ese sea un término engañoso. Es cierto que sus canciones rara vez recurren a grandes despliegues instrumentales, pero están lejos de sonar desnudas o escasas. Sus armonías vocales son extraordinariamente ricas y constituyen una parte esencial de la arquitectura de cada composición. A ello se suman arreglos discretos pero muy elaborados, un uso magistral del espacio y una producción que sabe exactamente cuándo intervenir y cuándo desaparecer. 

El resultado es un álbum profundamente sutil, formado por canciones que en ocasiones apenas superan el minuto y medio o los dos minutos de duración, pero lejos de sentirse incompletas funcionan como pequeñas miniaturas perfectamente construidas en las que no sobra ni falta una nota. SWEET THIEF no busca impresionar; busca permanecer. Y lo consigue con una elegancia y una sensibilidad que lo sitúan entre los trabajos más logrados de LULUC.

SWEET THIEF es un disco que exige atención y que probablemente crezca con cada escucha, revelando nuevos matices en sus armonías y en sus letras. Quizás no tenga el impacto inmediato de Diamonds, pero sí la serenidad y la confianza de una obra realizada por dos músicos que conocen a la perfección su lenguaje. Nuestra valoración es de 85 sobre 100.
      


MEJORES MOMENTOS: Wanna Get Free, Rewarding Melody, No One's Else Pen, A Better Truth, Lullaby, River At Your Feet... 

MEDIA CRÍTICA: 74/100

NUESTRA VALORACIÓN: 85/100

miércoles, 22 de julio de 2026

AARON LEE TASJAN: TODD SNIDER Y EL CAMINO DE VUELTA



AARON LEE TASJAN llega a GET OVER IT, UNDERDOG después de haber firmado dos de los trabajos más destacados de su carrera reciente. Tasjan! Tasjan! Tasjan! (2021) y Stellar Evolution (2024) mostraron a un músico en plena expansión creativa, capaz de moverse entre el rock clásico, el power pop, el glam y una amplia tradición pop sin perder una identidad propia. Eran discos ambiciosos, llenos de detalles y con una clara voluntad de explorar las posibilidades del estudio. 

Su nuevo trabajo sorprende porque decide regalarnos otros registros sin abandonar lo aprendido. GET OVER IT, UNDERDOG es un álbum donde la canción ocupa el primer plano: la historia, la melodía y la interpretación pesan más que el despliegue sonoro. Es un regreso a los orígenes o, quizá, un regreso a lo esencial. No en el sentido de reducir su ambición, sino de volver a aquello que sostiene cualquier gran canción. 

GET OVER IT, UNDERDOG está producido por el propio AARON LEE TASJAN junto a Mark Miller, una combinación que refuerza precisamente el equilibrio que define el álbum: una producción suficientemente cuidada para resaltar los matices, pero lo bastante abierta como para que las canciones mantengan una sensación de cercanía y naturalidad. 

En el apartado compositivo, cuatro de las canciones están escritas íntegramente por Tasjan, mientras que el resto son composiciones compartidas con una interesante variedad de colaboradores: Dennis Lloyd, Brian Wright, Paul McDonald, Bobby Bare Jr., Jeff Ratner y Todd Snider. Esta red de coautores encaja con el espíritu del álbum, un trabajo donde la tradición del cantautor y la importancia de la narrativa tienen tanto peso como la interpretación musical.

Para entender este cambio de dirección hay que hablar del cantautor americano Todd Snider, recientemente fallecido. Su relación con Tasjan fue mucho más allá de una colaboración puntual. Snider se convirtió en una figura de referencia, un mentor que le ayudó a recuperar la confianza en su escritura y a reencontrarse con la parte más fundamental del oficio de compositor. 

La influencia de Snider en GET OVER IT, UNDERDOG no está en que Tasjan intente sonar como él. No es un disco que busque reproducir su estilo, sino asumir una determinada manera de entender la composición: la importancia de contar historias, de encontrar una verdad emocional y de confiar en que una canción puede sostenerse por sí misma. 

La conexión más evidente aparece en The Real, escrita junto a Snider, pero su huella está presente en el espíritu general del álbum. Es un trabajo que recupera la tradición del cantautor narrativo, donde una canción no es solamente una melodía, sino también una historia y una forma de observar el mundo. 

La principal característica de GET OVER IT, UNDERDOG es que estamos ante un álbum de cantautor y storyteller. La etiqueta Americana encaja perfectamente, aunque no explica por completo la riqueza del disco. Tasjan construye canciones alrededor de personajes, situaciones y pequeños momentos cotidianos que terminan revelando algo más profundo. 

Twilight Zone Blues introduce además una mirada hacia el blues, demostrando que este regreso a las raíces no significa encerrarse en una única fórmula. Tasjan sigue siendo un músico inquieto, pero ahora esa inquietud está al servicio de la canción. Una influencia que aparece con una claridad que no habíamos visto antes es la de Tom Petty. En trabajos anteriores podían encontrarse conexiones con el rock clásico, pero aquí esa cercanía resulta mucho más evidente. Canciones como Lost & Alone o Lydia’s Boots remiten a esa tradición de melodías luminosas, guitarras directas y personajes que avanzan entre pérdidas, dudas y pequeñas victorias. 

Es una referencia especialmente adecuada porque, al igual que Petty, Tasjan entiende que una canción puede parecer sencilla en la superficie y, al mismo tiempo, esconder una enorme profundidad emocional. 



Volviendo a The Real, ocupa un lugar especial. Curiosamente, siendo la canción con una conexión más directa con Todd Snider, también es una de las piezas que más se diferencia del conjunto. Después de una primera parte más cercana al lenguaje general del disco, la canción se abre hacia un tramo final donde la voz deja espacio y los instrumentos empiezan a dialogar entre sí. Lo interesante no está en una producción recargada, sino en la sensación de una banda tocando junta, escuchándose y reaccionando.

El final tiene algo de jam session: una extensión natural de la canción en la que los músicos exploran sus propias conversaciones instrumentales. Es un momento que parece especialmente pensado para el directo, donde probablemente pueda crecer, alargarse y adquirir nuevas formas dependiendo de la noche. 

Como buen álbum narrativo, GET OVER IT, UNDERDOG está lleno de personajes que intentan encontrar su lugar. El propio título del disco apunta a una idea recurrente: la resistencia, la capacidad de continuar incluso cuando las circunstancias no son ideales. Tasjan no busca grandes declaraciones de triunfo. Sus canciones se interesan más por esos momentos pequeños en los que alguien consigue seguir adelante, por personas imperfectas intentando entender quiénes son y dónde encajan. 

Esta mirada conecta con una parte importante de su trayectoria. Tasjan nunca ha separado completamente la música de su forma de entender el mundo. Stellar Evolution era un álbum con una dimensión política mucho más explícita, un trabajo que defendía abiertamente la diversidad y los derechos LGTBIQ+ frente a los discursos reaccionarios y la extrema derecha. 

GET OVER IT, UNDERDOG no continúa esa vía desde la confrontación directa, sino desde un lugar más íntimo. Es un disco menos de proclama y más de observación. En lugar de señalar el conflicto desde fuera, se interesa por las personas que atraviesan ese conflicto y por la búsqueda de una identidad propia. Es otra forma de hablar de pertenencia y autenticidad. 

La recepción inicial de GET OVER IT, UNDERDOG ha sido algo más moderada que la de sus dos trabajos anteriores. De momento, Rolling Stone ha sido el único medio que lo ha reseñado otorgándole un 70 sobre 100, frente a la media de 77/100 recibida tanto por Tasjan! Tasjan! Tasjan! como por Stellar Evolution. Recordamos que esta valoración es provisional porque el disco se lanzó el pasado fin de semana y es muy probable que reciba más atención crítica en los próximos días. 

Sin embargo, quizás esta diferencia inicial en las puntuaciones tenga menos que ver con la calidad del álbum que con la dificultad de compararlo con sus predecesores. Sus discos anteriores tenían un carácter más expansivo y llamativo desde el punto de vista sonoro. Eran trabajos donde la producción y la exploración estilística tenían un peso fundamental. Este nuevo álbum juega otra partida. Es más cercano, más contenido y menos inmediato en su impacto. 

Puede que parte de la crítica separe precisamente ese carácter especial: no valorar GET OVER IT, UNDERDOG desde la espectacularidad de sus anteriores trabajos, sino entenderlo como una obra con otros objetivos. 

GET OVER IT, UNDERDOG no es el disco más evidente de AARON LEE TASJAN, pero sí uno de los más reveladores. Después de demostrar que podía construir universos sonoros complejos, decide recordar por qué empezó todo: una buena canción, una historia que contar y una interpretación capaz de transmitir algo verdadero. 

Este álbum no borra Tasjan! Tasjan! Tasjan! ni Stellar Evolution. Al contrario, los completa. Demuestra que detrás del productor, del músico inquieto y del explorador sonoro siempre había un compositor capaz de defender una canción con los elementos esenciales. Un regreso al origen entendido no como nostalgia, sino como una nueva forma de avanzar. Nuestra valoración es un 85 sobre 100



MEJORES MOMENTOS: Lost & Alone, Science Fiction, Twilight Zone Blues, Lydia's Boots, The Real, No One's Gonna Know... 

MEDIA CRÍTICA: 70/100

NUESTRA VALORACIÓN: 85/100

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