JOSHUA BURNSIDE no es ningún debutante, lleva en activo desde 2017 y tiene siete álbumes editados. Curiosamente, cinco de ellos son autoeditados. Burnside consiguió llamar la atención con su álbum debut Ephrata (2017) cuyos tres sencillos tuvieron un gran éxito en la emisora BBC 6 music. Pero el resto de su carrera ha funcionado mejor gracias al boca a oreja. De hecho, hemos tardado demasiado tiempo en hablar de él. Porque una figura como la suya es indispensable en un blog independiente como el nuestro.
Lo que nos lo ha traído hasta aquí es su séptimo álbum de estudio IT'S NOT GONNA BE OKAY, uno de esos pequeños tesoros ocultos que te recomienda algún amigo y si no, no sabes que existen. Nosotros, una vez más, queremos hacer la función de "ese amigo" que os muestra algo que realmente importa.
A Burnside lo definen como "artista de folk norirlandés" y esa etiqueta se entiende mejor como una referencia a la sensibilidad cultural de fondo que como una descripción literal de su sonido. No implica necesariamente el uso de instrumentos tradicionales o estructuras propias del folk más clásico, sino una manera particular de narrar y de construir atmósferas. Esa herencia se percibe en la tendencia a la introspección, en el gusto por los relatos fragmentados y en una emocionalidad contenida que rara vez se expresa de forma directa. Es un tipo de música que sugiere más de lo que afirma, que deja espacios en blanco para que el oyente los complete.
Al mismo tiempo, este enfoque está profundamente influido por el contexto cultural de Irlanda del Norte, donde la tradición oral, la memoria colectiva y una cierta conciencia del pasado -marcada en parte por episodios como The Troubles- han moldeado una forma de expresión más sobria y reflexiva. Incluso cuando esos elementos no aparecen de manera explícita en las letras, sí se filtran en el tono general: una melancolía persistente, una atención especial a la pérdida y a las relaciones humanas, y una sensación de distancia o de silencio que forma parte del propio discurso musical.
En este sentido, el folk contemporáneo que practica Burnside podría describirse como una evolución del género: una música que ha dejado atrás muchos de sus rasgos más identificables para integrarse en un lenguaje más amplio, cercano al indie o al singer-songwriter moderno, pero que conserva ese poso cultural en la forma de contar y de emocionar. Más que un estilo reconocible por sus elementos externos, es una manera de habitar las canciones.
IT'S NOT GONNA BE OKAY es un álbum que parece sencillo en un principio, con ese aire íntimo y melancólico. Pero posee arreglos con muchísima intención y pronto empiezas a notar capas en la producción o en las letras que le dan mucho más peso emocional. Burnside ante todo es un gran storyteller y el álbum gana considerablemente cuando lo escuchas con las letras de las canciones delante.
La pérdida de un amigo (o al menos una figura muy cercana) es una de las líneas emocionales más claras que atraviesan el disco. No es un álbum “conceptual” en el sentido rígido, pero sí funciona como un duelo fragmentado: recuerdos, culpa, momentos cotidianos que ahora pesan más, y esa sensación de que algo esencial se ha roto. Algunas canciones parecen hablar directamente de esa ausencia, mientras que otras la rodean desde distintos ángulos: soledad, desconexión, incluso cierta resignación. También hay ambigüedad intencional. Nunca deja todo explícito, lo que hace que la narrativa se sienta más universal. Puede leerse como la muerte de un amigo, pero también como una ruptura profunda o la deriva emocional tras perder a alguien importante.
Como podréis imaginar un artista con tantísima libertad creativa, que autoedita sus discos y que tiene una base de oyentes -en estos casos, no nos gusta usar la palabra "fans"- fieles e implicados con su música, no sigue los patrones a los que estamos acostumbrados. Para empezar, creemos que dar con un disco como IT'S NOT GONNA BE OKAY es una suerte, y aunque tiene presencia en agregadores como AOTY y un medio importante como Hot Press lo ha puntuado con un 90 sobre 100, incluso si nada de eso hubiera ocurrido, el valor del disco seguiría intacto. Porque se trata de un artista y un álbum que están muy por encima de lo que pueda decir la crítica generalista sobre ellos.
Este tipo de discos existen un poco al margen de todo. No dependen del ruido, ni de la exposición, ni siquiera de la validación crítica para encontrar su lugar. IT'S NOT GONNA BE OKAY es uno de esos trabajos que sobreviven y crecen en la escucha atenta, en la recomendación sincera y en el vínculo casi íntimo que se establece con quien llega a él. Y precisamente por eso, porque no busca imponerse sino permanecer, su impacto es más duradero. Nosotros hemos llegado un poco tarde al universo Burnside, pero con IT'S NOT GONNA BE OKAY nos sentimos más que compensados. Estamos ante uno de esos discos que importan. Nuestra nota es un 92 sobre 100.
MEJORES MOMENTOS: Something Else, Nicer Part Of Town, It's Not Going To Be Okay, Moon High, The Last Armchair, With You...
MEDIA CRÍTICA: 90/100
NUESTRA VALORACIÓN: 92/100


