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miércoles, 25 de febrero de 2026

ISKANDER MOON: RECORDAD ESE NOMBRE.

 


ISKANDER MOON es el nombre artístico de Iskander Moens, cantante, compositor, productor y multiinstrumentista belga que, tras la publicación de un primer EP, presenta ahora su álbum de debut, SALT MOON CITY. Formado en piano clásico y con un máster en producción musical por el Conservatorio de Gante, Moens ha desarrollado una sólida trayectoria como productor, músico de sesión y compositor antes de dar forma a este proyecto personal. 

Su crecimiento artístico se ha forjado lejos de la prisa, sumergiéndose en distintas escenas internacionales y viviendo en ciudades como Nueva York, Berlín, Boston o Florencia, donde actuó en cafés de cantautores mientras refinaba su identidad sonora. Su voz -un tenor cálido y contenido- se mueve entre el folk-pop y el indie alternativo, con el piano como eje emocional y arreglos sobrios que priorizan la atmósfera sobre el artificio.

Ya conocéis nuestra vocación de dar a conocer álbumes que realmente importan. Discos que aparecen al margen de las modas y fuera del radar de los algoritmos o del interés mediático inmediato. Puede que SALT MOON CITY sea uno de ellos. Editado el pasado fin de semana y presentado con vocación internacional, de momento solo ha sido reseñado en Bélgica, el país de su autor. Exquisiteces vuelve a ser el primer blog español en hablar de este trabajo. El tiempo dirá hasta dónde llega, pero nuestra apuesta es clara.




Sonoramente, ISKANDER MOON se mueve en un territorio reconocible para quienes siguen el folk alternativo contemporáneo, pero lo hace desde su propia voz. Su producción demuestra un cuidado extremo por la atmósfera y el espacio sonoro: no es minimalista aunque se perciban ecos de Bon Iver y S. Carey tanto en la textura vocal como en la construcción de capas que generan profundidad y sensibilidad. Por momentos, el álbum puede recordar a Hayden Thorpe, no por la voz sino por la manera de crear espacios musicales que generan tensión y emoción; cualquiera que haya escuchado Diviner (2019) reconocerá ciertas sensibilidades compartidas. Y es en esa atmósfera donde emerge también la conexión con Ben Howard, con ese equilibrio entre contención y emoción que otorga gravedad y calidez a cada canción. Juntas, estas referencias no definen a ISKANDER MOON, sino que señalan los paisajes por los que transita mientras construye una identidad sonora propia, sutil y reconocible.

Tras una breve introducción, el álbum se abre con Lonely Day Will Come, una carta de presentación tan desconcertante como reveladora. En poco más de cuatro minutos, Moens deja claras varias intenciones. La producción arranca con un piano desnudo y suenan unos clip-clops que remiten a ciertas programaciones freestyle de finales de los ochenta y primeros noventa. Un recurso anacrónico que sorprende -y que reconocerán algunos oídos atentos- pero que no responde a la nostalgia ni al azar. Es una decisión estética puntual, estratégica, que no volverá a repetirse en el resto del disco. 

Más que un guiño retro, parece un gesto consciente: una forma de generar contraste con la melodía vocal y, quizá, de marcar distancia respecto a comparaciones fáciles. ISKANDER MOON no pretende ser “el nuevo Justin Vernon”. Si dialoga con esa tradición, lo hace desde la personalidad, no desde la imitación. 

En GhostISKANDER MOON introduce un tratamiento de voz que lejos de ser meramente melódico, actúa como una textura sonora más, con leves modulaciones y fracturas en la línea vocal que recuerdan a técnicas exploradas por artistas contemporáneos que usan la voz como instrumento expresivo. Este efecto glitch, casi robótico en ciertos instantes, no distrae, sino que enriquece la atmósfera del tema, aportando una capa más a la narrativa sonora del álbum. Algo que nos remite al Bon Iver de 22, A Million (2016) o al Ben Howard de Is It? (2023).

También sabe manejarse muy bien en la balada intimista Silently Hurting Me se convierte en uno de los puntos álgidos de este álbum. Y es que SALT MOON CITY sorprende por su equilibrio entre riesgo y contención, por su capacidad de construir arcos narrativos y emocionales dentro de la producción, y por los detalles sonoros que marcan identidad propia. No se trata solo de melodías, sino de atmósfera, textura y viaje emocional -y casi geográfico por Estados Unidos-. Cuando llega el momento de Buried In Beverly Hills, el disco alcanza un momento de explosión luminosa y grandilocuente. Arreglos más amplios, capas instrumentales y coros puntuales crean un clímax que expande la escucha y confirma su ambición sonora. 

Curiosamente, el disco cierra con Minnesota Wildflower, un tema más contenido que reduce la intensidad del clímax anterior. Pero su riqueza está en la producción y los detalles: capas sutiles, texturas que se desarrollan lentamente y coros finales que expanden el tema sin estallido evidente. Es un cierre elegante, que deja respirar al oyente y refuerza la sensación de que el disco está pensado como un viaje narrativo más que como una serie de hits consecutivos.

En cuanto a las narrativas ISKANDER MOON representa a un tipo de cantautor actual cuyo enfoque no está centrado en el género, ni en la relación romántica tradicional. Algo que le da a sus canciones un alcance más universal. Sus letras pueden hablar de emociones, lugares, experiencias o estados internos que cualquier persona sin importar su identidad o género puede reconocer y sentir. Esto genera una conexión más amplia con el público y permite que cada oyente proyecte su propia historia en la música.

Tal y como dijimos anteriormente, SALT MOON CITY es un álbum que se liberó el pasado fin de semana y ningún medio internacional le ha escrito una reseña o le ha dado una valoración. De hecho, en el agregador de críticas Album Of The Year ni siquiera han recogido este lanzamiento todavía. Así que tendréis que fiaros de nuestro criterio una vez más y la realidad es que es un álbum debut bastante sólido que no merece menos de un 90 sobre 100. Solo esperamos haber aportado nuestro granito de arena al reseñarlo. Porque es un álbum que merece reseñas, escuchas, estar en las conversaciones y terminar en las listas anuales de los mejores álbumes.  




MEJORES MOMENTOS: Ghost, Avé, Lonely Days Will Come, Buried In Beverly Hills, Tear You Up, Minesotta Flower, New York City 22, Silently Hurting Me...

MEDIA CRÍTICA:----

NUESTRA VALORACIÓN: 90/100

lunes, 23 de febrero de 2026

PONY: MUCHO MÁS QUE UN GUILTY PLEASURE.

 


PONY fue inicialmente un proyecto musical. Pero hoy ya se puede decir que es una banda. Está formada principalmente por la cantante y compositora canadiense Sam Bielanski y el guitarrista Matty Morand. CLEARLY CURSED es su tercer álbum de estudio tras un segundo álbum tan aclamado como lo fue Velveteen (2023) que alcanzó una media crítica de 87/100. Suele pasar que cuando se viene de un álbum tan valorado, el siguiente no supera las expectativas de los críticos y la recepción suele ser un tanto tibia. CLEARLY CURSED ha conseguido una media de 71 sobre 100 basada en las reseñas de Nothern Transmissions (77/100); Pitchfork (78/100) y Paste (67/100).

La realidad es que CLEARLY CURSED no es un mal álbum y Velveteen (2023) tampoco era tan sumamente bueno como se dijo. Realmente CLEARLY CURSED se podría definir como una continuación de las líneas que se abrieron en su álbum anterior. El álbum mezcla fuzz y pop, con un sonido que puede sonar “bubblegum” pero con capas de grunge pop e indie rock. Hemos leído en algún lugar que lo han definido como "bubblegrunge" y esa etiqueta algo más lúdica podría encajar perfectamente. Porque a primera vista se trata de un indie pop divertido y sin mayor trascendencia. De ese que suena muy fácil al oído. Pero que todos sabemos que no es tan fácil de conseguir. De hecho, es bastante difícil; digamos que ellos hacen fácil lo difícil. 



PONY recuerda a otras bandas como Pale Waves, definidas por un pop alternativo muy hook-driven, estética emocional directa, influencias de los 2000 muy visibles y producción brillante aunque con base guitarrera. El vínculo estaría en el tono sentimental y la energía pop clara. También recuerdan a Beach Bunny, que se caracteriza por ofrecer un power pop melódico, letras confesionales pero enérgicas, guitarras brillantes, ritmo ágil y estribillos inmediatos. CLEARLY CURSED suena a que todas sus canciones podrían ser singles, y ahí está el punto de contacto con Beach Bunny

De manera más distante, también recuerda a Soccer Mommy, con la que comparte confesionalidad, melodías claras y una herencia noventera y de los 2000 filtrada por sensibilidad actual. La clave generacional de todos estos parecidos está en Let Go (2002) de Avril Lavigne, que estableció un molde luego reinterpretado por muchas artistas: pop ultra melódico, guitarras accesibles, actitud juvenil ligeramente desafiante, letras confesionales pero pegadizas y canciones diseñadas para ser coreadas. Muchas bandas indie actuales crecieron con ese disco en el imaginario; lo que hacen no es copiarlo directamente, sino absorber esa fórmula y recontextualizarla en el indie. 

Canciones cortas, coros muy marcados, energía juvenil: no es que suenen como Avril, sino que pertenecen a una generación que ya no ve el pop‑punk de los 2000 como algo comercialmente culpable, sino como material legítimo para el indie. Valoramos mucho cuando una banda asimila todos esos referentes culturales y los transforma en algo propio. Es cierto que estos discos acaban percibiéndose como pequeños guilty pleasures y a veces no se valoran lo suficiente. Cualquiera que haga una escucha atenta a CLEARLY CURSED sabrá apreciarlo. Por nuestra parte, creemos que no merece menos de un 85 sobre 100.



MEJORES MOMENTOS: Superglue, Freezer, Every Little Crumb, Swallowing Stars, Middle Of The Summer...

MEDIA CRÍTICA: 71/100

NUESTRA VALORACIÓN: 85/100

viernes, 20 de febrero de 2026

HEMLOCKE SPRINGS: SUPERANDO EL HYPE.

 


Detrás de HEMLOCKE SPRINGS encontramos a Isimeme “Naomi” Udu. una cantante, compositora y productora estadounidense (Raleigh, Carolina del Norte) cuya música mezcla pop alternativo, synth-pop y bedroom pop con un estilo muy personal y excéntrico. Se dió a conocer con sus primeros sencillos autoproducidos como Gimme All Ur Luv y Girlfriend, que consiguieron millones de reproducciones sobre todo tras viralizarse en TikTok. Publicó su primer EP, Going…Going…Gone! (2023), que consolidó su sonido inspirado en los ochenta y su popularidad creció teloneando a bandas y artistas como MUNA, Ashnikko, Doja Cat y Conan Gray en diversas giras y conciertos. Ahora estamos hablando de su esperado álbum debut THE APPLE TREE UNDER THE SEA, un proyecto más ambicioso que mezcla sus raíces personales con una narrativa sonora propia.  

Porque construye una narrativa que oscila entre lo fantástico y lo íntimo, utilizando imágenes casi de cuento -el mar, la manzana, lo sumergido- como metáforas de identidad, deseo y autoexploración. A lo largo del disco, HEMLOCKE SPRINGS parece habitar un espacio liminal donde la inocencia y la ansiedad conviven: las canciones combinan teatralidad y vulnerabilidad, con personajes que no siempre son máscaras completas, sino versiones amplificadas de la propia voz interior. La sensación general es la de un viaje hacia lo profundo -emocional y simbólicamente- donde el caos aparente responde a una lógica interna muy definida, y cada giro melódico o exageración vocal funciona como parte de un universo coherente que examina la ambición, la inseguridad y el anhelo de pertenencia desde una sensibilidad pop excéntrica pero sorprendentemente estructurada.

Aunque HEMLOCKE SPRINGS cita como referentes a Prince, Depeche Mode y Grimes, además de declarar su pasión por los universos ochenteros. También encarna una forma de pop excéntrico que parece moverse entre dos genealogías claras: por un lado, la teatralidad autoconsciente y el dramatismo psicológico asociados a Marina and the Diamonds; por otro, la espontaneidad expresiva, el colorido desprejuiciado y la energía vocal casi desbordada que definieron a Cyndi Lauper. Sin declararse necesariamente heredera directa de ninguna de las dos, su música sugiere una convergencia intuitiva: melodías brillantes, interpretaciones vocales exageradas y una sensibilidad pop que abraza lo extraño sin solemnidad. Lo fascinante es que esa aparente excentricidad no resulta arbitraria; más bien da la impresión de ser caótica dentro de su propio orden, como si cada quiebre vocal, cada giro melódico y cada gesto estético respondieran a una lógica interna coherente, construyendo un universo reconocible que dialoga con esas referencias sin diluirse en ellas.


La crítica le ha otorgado una media de 81 sobre 100 que se distribuye de la siguiente manera: The Skinny 100/100; Clash 90/100; The Guardian, NME, The Line Of Best Fit, DIY y The Needle Drop 80/100 y Paste 58/100. Entendemos estas valoraciones por su forma de condensar referencias pop de distintas épocas en un estilo propio juguetón, dramático, a veces absurdo. Su originalidad sonora llama la atención de quienes buscan algo que se salga del molde. El álbum tiene una coherencia visual y conceptual que para mucha crítica funciona como un universe building raro pero que atrapa. Su teatralidad y el carisma de la producción ayudan a que, incluso en canciones más simples, siempre haya algo que comentar o analizar. THE APPLE TREE UNDER THE SEA es un trabajo valiente, singular y con momentos auténticamente memorables. Es probable que el hype crítico esté alimentado tanto por su energía única como por el momento cultural en que emerge: una escena y una prensa especialmente receptivas a propuestas híbridas, excéntricas y sin complejos. Por nuestra parte, lo valoramos con un 90 sobre 100 porque nos parece uno de los álbumes más interesantes de lo que llevamos de año. Quizás, desde una escucha más curtida en genealogías pop -con Cyndi Lauper y la etapa de Marina cuando se hacía llamar Marina And The Diamonds muy presentes en la memoria- no resulte revolucionario; pero sí demuestra una inteligencia estética y una coherencia interna que lo sitúan por encima de la mera novedad.



MEJORES MOMENTOS: The begginning of the end, head shoulder knees and ankles, sever the blight, be the girl...

MEDIA CRÍTICA: 81/100

NUESTRA VALORACIÓN: 90/100

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