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lunes, 9 de febrero de 2026

MARO, UNA DE LAS NUESTRAS

 


SO MUCH HAS CHANGED es el noveno álbum de estudio de MARO y también una buena oportunidad para observar hasta qué punto su trayectoria ha sido leída de forma parcial. En España, su nombre suele aparecer asociado casi exclusivamente a su paso por Eurovisión en 2022, donde representó a Portugal con Saudade Saudade y alcanzó una meritoria novena posición. Una canción delicada, atravesada por la nostalgia y la pérdida, pero que apenas muestra una de las muchas capas de su obra. Reducir a MARO a ese momento es quedarse con una imagen incompleta, casi anecdótica, de una artista con una carrera internacional ya consolidada y una identidad musical mucho más compleja de lo que suele asumirse. 

Esa lectura parcial se vuelve aún más evidente cuando se observa cómo MARO ha construido su identidad musical lejos de cualquier expectativa folclórica o marca de origen. Sus raíces portuguesas apenas aparecen, más allá de aquella incursión eurovisiva y de una colaboración con Sílvia Pérez Cruz. Formada en el Berklee College of Music de Boston, MARO ha desarrollado su carrera desde códigos plenamente angloamericanos. Si se desconoce su biografía y esas contadas incursiones en portugués, podría pasar sin dificultad por una cantautora angloamericana más: no hay acento, ni giros melódicos “extranjeros”, ni rarezas rítmicas que delaten otro lugar. Su inglés no solo es impecable, es idiomático, pensado desde dentro, y responde a una elección estética consciente.

Además, su proyección internacional ya era notable antes de Eurovisión, gracias a colaboraciones con artistas como The Paper Kites -una de las canciones más escuchadas de su álbum Roses (2021)- o Jacob Collier. Billie Eilish llegó a afirmar en una ocasión: “La canción que fue básicamente la banda sonora de mi vida durante un periodo más difícil fue We’ve Been Loving in Silence, de una artista llamada MARO”, añadiendo además: “Tiene una voz increíble”. 


En SO MUCH HAS CHANGED, MARO articula un discurso íntimo y lineal, más cercano a la confesión que a la evocación. Las canciones avanzan como pequeñas escenas emocionales donde el cambio, la pérdida y la aceptación no se presentan como grandes acontecimientos, sino como procesos silenciosos, casi domésticos. No hay dramatismo ni épica: la tristeza aparece asumida, verbalizada, observada con una distancia serena. Es un disco que no busca el misterio ni la ambigüedad, sino la claridad emocional, y que confía en la palabra como vehículo principal del relato. Todo está dicho con cuidado, sin aspavientos, como si la autora prefiriera nombrar las cosas antes que sugerirlas.

En lo musical, el álbum se mueve con comodidad dentro del canon de la cantautora angloamericana contemporánea. Predominan los arreglos sobrios, las guitarras acústicas, los pianos contenidos y una producción cálida que deja espacio a la voz, siempre en primer plano. MARO transita por el folk intimista, el pop melancólico y ciertos ecos de indie confesional sin salir nunca de un registro reconocible y bien asentado. Su educación musical y su dominio del inglés hacen que el disco suene plenamente "nativo", sin rastros evidentes de exotismo ni referencias explícitas a sus raíces portuguesas como reclamo identitario. Esa elección estilística refuerza la cohesión del conjunto, aunque también lo sitúa en un territorio donde la excelencia convive con una cierta falta de fricción, más cercana a la tradición que a la ruptura.

Lo que nos llama poderosamente la atención es que siendo una cantautora joven y bastante prolífica, no haya ninguna valoración crítica de ninguno de sus álbumes en Album Of The Year, uno de los agregadores más completos del sector. Y como a nosotros nos gusta hacer crítica, cuestionando a la crítica, creemos que esto puede ocurrir porque no encaja del todo en ninguna narrativa fácil. No es una newcomer anglo que haya “descubierto” Pitchfork, no es una artista folk tradicional con pedigree americano, no es una artista portuguesa “exportable” en clave world music y Eurovisión, paradójicamente, no suma puntos críticos en el circuito indie anglosajón. El resultado es que no hay un marco claro desde el que escribir sobre ella. 

La crítica muchas veces no escucha primero; clasifica primero. Y MARO no se deja clasificar fácilmente. MARO está teniendo una carrera más orgánica que discursiva. Eso suele retrasar el reconocimiento crítico, pero cuando llega suele ser más duradero. Quizás lo más interesante de MARO es que no necesita que la crítica la alcance para que su música tenga sentido. Aún así, es legítimo sentir que ya iba siendo hora de que alguien escribiera bien sobre ella. 

Y en ese punto es donde entramos nosotros. Porque un blog como Exquisiteces es casi su hábitat natural; un espacio curatorial sin urgencia algorítmica, atento a la canción bien escrita, a la voz y al matiz, sin alergia a lo internacional ni a lo difícil de clasificar. Justo todo lo contrario de como funciona hoy día gran parte de la crítica musical española. Este es el refugio de MARO y de miles de artistas como ella que hacen música que realmente importa. Y SO MUCH HAS CHANGED no merece menos de un 85 sobre 100.   




MEJORES MOMENTOS: I OWE IT TO YOU, KISS ME, DROWN, IT AIN'T OVER...

MEDIA CRÍTICA:----

NUESTRA VALORACIÓN: 85/100

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