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miércoles, 29 de abril de 2026

THE TWILIGHT SAD: LA LARGA DESPEDIDA (CON TRAMPA).



IT'S THE LONG GOODBYE es el sexto álbum de estudio del ahora dúo THE TWILIGHT SAD. Durante años fueron una banda completa (con bajo, batería, teclados…), pero con el tiempo fueron quedando como núcleo James Graham y Andy MacFarlane, que hoy son los dos únicos miembros permanentes y los responsables de la evolución de la banda, ya que ambos son los autores de todos los temas, con la producción de MacFarlane. 

Para ser justos, tenemos que decir que la carrera de THE TWILIGHT SAD ha sido impecable. Absolutamente todos sus álbumes han sido bien valorados por la crítica. Pero es precisamente IT'S THE LONG GOODBYE el que está siendo más aclamado. THE TWILIGHT SAD han sido durante años una banda de fondo: muy respetada, con discos consistentemente buenos, pero sin ese momento claro de consenso amplio que los coloque en primera línea. No han tenido un golpe de efecto, sino una trayectoria de crecimiento lento, casi silencioso. 

Lo que suele pasar en estos casos es que, con el tiempo, la crítica y el público hacen una especie de relectura: se empieza a ver la discografía como un todo coherente, sin grandes bajones, y eso pesa mucho. IT'S THE LONG GOODBYE puede estar funcionando como ese punto de cristalización donde todo encaja. No necesariamente porque sea radicalmente distinto, sino porque llega en el momento adecuado y con una identidad muy depurada. El disco puede leerse como ese posible punto de inflexión que da paso a un ascenso de nivel. 




La sonoridad de IT'S THE LONG GOODBYE se mueve en un territorio denso y emocional donde las etiquetas habituales -shoegaze, darkwave o gothic rock- funcionan más como puntos de partida que como descripciones cerradas: hay capas de guitarras y sintetizadores que envuelven la voz en una niebla melancólica, sí, pero también una tensión heredera del noise pop de The Jesus and Mary Chain y una construcción atmosférica más cercana al art rock que a cualquier ortodoxia de género. En ese sentido, la etiqueta de post-punk revival resulta quizá la más discutible, porque sugiere una relación directa con fórmulas rítmicas o estilísticas que aquí no son centrales, cuando en realidad lo que domina es la textura emocional y la expansión atmosférica más que la herencia punk en sí. THE TWILIGHT SAD no se limitan a recrear estilos, sino que los disuelven en un lenguaje propio, combinando la introspección del indie contemporáneo con un eco distante de la elegancia sombría de los ochenta -esa que recuerda, sin imitar, a Talk Talk o Japan-, logrando así un sonido que es a la vez expansivo y contenido, nostálgico sin ser meramente retro. 

En IT'S THE LONG GOODBYE, se construye una narrativa profundamente existencial en la que la despedida no aparece como un acto puntual, sino como un proceso prolongado y difuso: las canciones se mueven entre la memoria y el desgaste emocional, mostrando un pasado que persiste sin idealizarse y un presente marcado por la incertidumbre y la pérdida de referentes. A través de letras fragmentarias y una carga emocional contenida, el disco explora la identidad en tránsito y el aislamiento afectivo, donde lo que no se dice pesa tanto como lo que se expresa, reforzando esa sensación de estar habitando un umbral constante entre lo que ya terminó y lo que aún no comienza, como un eco que se resiste a desaparecer.

La crítica le ha otorgado una media de 86 sobre 100 distribuida de la siguiente manera: The Skinny le otorga la máxima puntuación (100/100) y considera que es uno de los mejores álbumes del año. El resto de valoraciones son muy positivas: AllMusic, No Ripcord, Under The Radar, Sputnikmusic, Clash, Gods is in the TV y XS Noize 90/100; Spectrum Culture 85/100; PopMatters, Mojo y Record Collector 80/100; Pitchfork 73/100 y Uncut 70/100. En esta ocasión estamos muy de acuerdo con esta buena acogida por parte de los otros críticos. Consideramos que es de justicia, incluso.  

Por nuestra parte IT'S THE LONG GOODBYE confirma a THE TWILIGHT SAD como una de las bandas más consistentes y emocionalmente precisas de su generación. Lejos de grandes giros o reinvenciones, el disco apuesta por una depuración del lenguaje propio hasta alcanzar una claridad poco habitual en su trayectoria, sin perder densidad ni oscuridad. Es un trabajo que funciona tanto como culminación de un proceso de maduración artística como posible nuevo punto de partida, y que consolida todas las virtudes que la banda ha ido refinando durante años. Por todo ello, consideramos que se trata de un álbum de un nivel excepcional, al que otorgamos una valoración de 92 sobre 100. Lo siguiente debería ser ese ascenso a la primera plana que llevan años mereciendo.



MEJORES MOMENTOS: GET AWAY FROM IT ALL, DESIGNED TO LOSE, ATTEMP A CRASH LANDING-THEME, WAITING FOR THE PHONE CALL...

MEDIA CRÍTICA: 86/100

NUESTRA VALORACIÓN: 92/100

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