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jueves, 26 de marzo de 2026

JOHNNY BLUE SKIES & THE DARK CLOUDS: UN ACTO DE FÉ.

 


No creemos que haga falta que volvamos a hacer las presentaciones sobre quien es JOHNNY BLUE SKIES, ya las hicimos cuando escribimos sobre su álbum anterior Passage Du Desire (2024). Pero por si hay algún despistado, recordaremos que no es otro que Sturgill Simpson que hace tiempo que decidió no firmar con su propio nombre -aunque siga haciéndolo como compositor-. Esta vez, además es el productor del álbum y viene acompañado de THE DARK CLOUDS que no es una banda fija con identidad pública clara como tal. Es más bien un alias o un proyecto conceptual. "The Dark Clouds" parece funcionar como una banda de acompañamiento simbólica, más que una formación oficial con miembros promocionados. Musicalmente, eso sí, hay músicos reales detrás (sesionistas y colaboradores habituales), pero el foco está en la narrativa y estética del proyecto, no en la identidad individual de los integrantes. Recientemente ha publicado MUTINY AFTER MIDNIGHT. Un álbum que nos obliga a escribir una reseña muy diferente de como lo hacemos habitualmente porque no podéis escucharlo, a no ser que hayáis comprado el disco -como nosotros-. Porque no está disponible en streaming, al menos, de momento. Esto nos recuerda un poco a cómo se hacían las cosas antes de la era del streaming. Ahora, tenemos que justificar si alguien hace un movimiento como el de Simpson, porque es muy poco usual darle prioridad a las ventas físicas.

Sonoramente es un álbum muy rico y la mezcla de géneros que vamos a enumerar no es postureo crítico: describe bastante bien lo que está haciendo aquí Sturgill Simpson. En MUTINY AFTER MIDNIGHT, la base sigue siendo country en la forma de cantar y en cierta narrativa americana, pero el sonido se expande constantemente: hay grooves marcadamente funk rock en el bajo y la batería que rompen el pulso tradicional, guitarras con filo y densidad propias del blues rock, y estructuras que se estiran, cambian de dinámica y rehúyen el formato estándar, acercándose a ese country progresivo más libre y ambicioso. El alt-country aparece en la actitud -menos ortodoxa, más híbrida- y el country rock actúa como puente entre lo reconocible y lo experimental. No es que salte de un género a otro canción por canción; es que los fusiona dentro de los mismos temas, creando una sonoridad orgánica pero inestable, donde el groove, la psicodelia ligera y la tradición conviven sin jerarquías claras.

En MUTINY AFTER MIDNIGHT, Sturgill Simpson articula una narrativa atravesada por el desencanto, donde el mundo del espectáculo aparece como algo seductor pero profundamente vacío, casi una ilusión que se resquebraja desde dentro; bajo el prisma de este proyecto musical, las canciones sugieren una tensión constante entre autenticidad y artificio, entre el impulso creativo y las exigencias de una industria que convierte todo en reflejo superficial. En ese contexto, la imagen del mirrorball apuñalado y sangrando en la portada funciona como una metáfora central: la bola de espejos -símbolo clásico de brillo, fiesta y espectáculo- es violentada, como si el propio artista decidiera romper ese mundo de reflejos fragmentados que devuelven mil versiones distorsionadas de uno mismo; el sangrado introduce además una dimensión personal, indicando que esa ruptura no es limpia ni triunfal, sino dolorosa, casi sacrificial. Así, el álbum no solo critica el espectáculo desde fuera, sino que lo hace desde dentro, como alguien que lo ha habitado y ahora lo desmantela, cuestionando cuánto de identidad queda cuando todo se convierte en performance.


La decisión de Sturgill Simpson de lanzar primero el disco en formato físico y retrasar su llegada al streaming es algo coherente con lo que os acabamos de contar y funciona como una jugada de posicionamiento muy calculada: convierte el álbum en un objeto escaso y deliberado, reforzando su valor simbólico y económico frente a la lógica de consumo inmediato de las plataformas. A corto plazo, esto intensifica la conexión con su base de fans -los más comprometidos son quienes compran y sostienen el proyecto- y genera conversación orgánica que actúa como campaña de marketing sin depender de algoritmos. Sin embargo, el riesgo es claro: sacrifica visibilidad en el momento de mayor atención cultural, limita el descubrimiento por parte de nuevos oyentes y puede reducir el impacto comercial global si la ventana de exclusividad se alarga demasiado. Cuando finalmente llegue al streaming, el éxito dependerá de si esa primera fase ha construido suficiente mito y expectativa como para compensar el retraso; si lo logra, convierte una desventaja estructural en narrativa artística, pero si no, corre el peligro de quedar como ese gesto coherente… aunque marginal en términos de alcance.

La crítica ya se ha pronunciado y le otorga una media de 83 sobre 100. Medios como Mojo opinan que es un 100/100 y consideran que es uno de los mejores trabajos de lo que llevamos de año. El resto de la crítica opina de la siguiente manera: Paste 91/100; Consequence Of Sound 83/100; Uncut 80/100; Pitchfork 75/100 y Rolling Stone 70/100. 

Por nuestra parte, que hemos comprado y escuchado el disco, tenemos que decir que revalida la nota que le dimos a Passage Du Desire (2024) que fue un 100 sobre 100. Porque no hay color entre cualquier disco tedioso y previsible del artista country de moda y uno de Sturgill Simpson. Su vocación renovadora está revolucionando el género. Pero decir algo así es casi un acto de fé para nuestros lectores que tendrán que confiar en nuestro criterio sin poder escuchar el disco, de momento. Porque esta estrategia de Sturgill Simpson convierte la crítica en un acto de confianza: durante el tiempo en que MUTINY AFTER MIDNIGHT no está en plataformas, calificarlo como obra maestra obliga al lector a creer en ese juicio o a implicarse comprando el disco para comprobarlo, recuperando una relación más deliberada y menos inmediata con la música. Esto refuerza la idea de MUTINY AFTER MIDNIGHT como experiencia completa y no como contenido fragmentado, aunque también introduce un riesgo evidente: que la reseña se perciba como hype difícil de verificar y aleje a quienes no estén dispuestos a dar ese paso. Nosotros os recomendamos que lo deis. Porque Simpson está escribiendo una página en la historia de la música contemporánea y no nos estamos dando apenas cuenta.

*En este espacio colocaremos el enlace a Spotify o a cualquier otra plataforma cuando esté disponible. Porque la idea es que saldría primero en físico y luego en plataformas. 


MEJORES MOMENTOS: Todo el álbum al completo. Desde el primer corte hasta el último. Es una experiencia completa.  

MEDIA CRÍTICA: 83/100

NUESTRA VALORACIÓN: 100/100

jueves, 7 de noviembre de 2024

JOHNNY BLUE SKIES EL NUEVO PROYECTO DE STURGILL SIMPSON.


Sturgill Simpson dijo que solamente sacaría cinco álbumes firmados como Sturgill Simpson y, de momento, lo está cumpliendo. Este verano editó PASSAGE DU DESIR su nuevo proyecto musical firmado como el alter ego JOHNNY BLUES SKIES un alias con el que un camarero de Lexinton (Kentucky) lo presentaba, cuando era menos conocido, en sesiones de micros abiertos. Aunque se ha originado un poco de lío con esto y es probable que encontreis este álbum en algunos sitios como Johnny Blue Skies Featuring Sturgill Simpson. Simpson ha declarado que este álbum representa una nueva fase en su carrera y no fue precedido por sencillos promocionales. Aunque cantará sus canciones en su próxima gira. Compuso las canciones de PASSAGE DU DESIR en Paris y las grabó en los estudios Abbey Road en Londres y en los estudios de grabación Clement House en Nashville. Está producido por David R Ferguson y el propio Sturgill Simpson y una de las colaboraciones más insólitas que nos hemos encontrado en este álbum es que Jake Bugg está acreditado como músico de grabación tocando la guitarra acústica. En PASSAGE DU DESIR nos encontramos solamente ocho canciones. Pero qué ocho canciones... Siempre hemos dicho que tanto Chris Stapleton como Sturgill Simpson son dos músicos que han venido a poner el Country del revés. Su vocación es totalmente renovadora, al igual que lo fuera Garth Brooks en los 90. Pero incluso nos atreveríamos a decir que mucho más interesante.    



Simpson asume algunos riesgos que van desde la composición de unas letras que cargan mucho las tintas (Swamp Of Sadness) y a veces no sabes si tomarlas en serio o no, hasta adentrarse en el country cósmico del que ya hemos hablado siempre que nos toca reseñar algún álbum de Honey Harper que es otro que también ha venido para cambiar las cosas. El resultado es que Simpson se reafirma en su papel de Outsider que no ha perdido desde los tiempos de A Sailor's Gide To Earth (2016), su obra maestra. La crítica está muy a favor de PASSAGE DU DESIR con una media de 89 sobre 100 que se distribuye de la siguiente manera: 97/100 Paste; 91/100 Consequence; 90/100 AllMusic y Uncut; 85/100 Pichfork; 80/100 The Observer, BPM, Sputnikmusic, Glide, Mojo, Slant y Rolling Stone. Por nuestra parte, nunca lo hemos tenido más claro y ya que Paste se ha quedado a tres puntos del 100 sobre 100, esa va a ser nuestra nota. Ojalá más artistas como Sturgill Simpson y más discos como PASSAGE DU DESIR que, por cierto, existe una librería erótica y sex shop, muy conocida de París con el mismo nombre que este álbum. ¿Coincidencia?




MEJORES MOMENTOS: Tiene auténticos temazos como Right Kind Of Dreams, Jupiter's Faerie o One For The Road. Pero son solo ocho canciones y hay que escucharlas todas tal y como están presentadas y sin usar el modo aleatorio. 

MEDIA CRÍTICA: 89/100

NUESTRA VALORACIÓN: 100/100
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