Recordemos que RAYE viene de My 21st Century Blues (2023) uno de los debuts más brillantes que se recuerdan en mucho tiempo con canciones tan potentes como Escapism o Hard Out Of There con las que resultaba muy difícil no conectar. Después de los reconocimientos y los premios a este álbum, llega el single de adelanto de su segundo trabajo WHERE IS MY HUSBAND!, el salto hacia el mainstream es brutal y se convierte en un hit instantáneo. Las expectativas con THIS MUSIC CONTAIN HOPE son muy altas.
La crítica ha respondido muy bien ante este nuevo trabajo, su valoración media es de un 88 sobre 100 y publicaciones como NME, DIY, The Independent, Dork, The Arts Desk y Rolling Stone UK le otorgan la máxima puntuación un 100/100 y consideran que es uno de los mejores álbumes del año. El resto de notas van desde los 90/100 de Rolling Stone y MusicOHM; los 80/100 de Clash y The Telegraph y las notas más bajas provienen de Slant Magazine (70/100); The Guardian (60/100) y Northern Transmissions (50/100).
Ya sabéis que nosotros desvelamos nuestra nota al final. Pero esta vez lo vamos a hacer desde el principio. Porque todo lo que vamos a escribir a continuación será para justificar nuestra nota que es un 78 sobre 100.
Pensamos que cualquiera que haya dado más de un 80/100 a este álbum, lo está sobrevalorando. Nosotros podemos entender esas notas si lo que se premia es la cohesión o la progresión del arco narrativo. Porque es un álbum muy ambicioso que podría funcionar como musical o pieza teatral. Está estructurado en cuatro actos que representan las cuatro estaciones con intros, interludios y outros que refuerzan la narrativa. Esa arquitectura ya merece un reconocimiento. Precisamente por eso, no lo hemos valorado con una nota inferior a la que le hemos puesto.
Pero... ¿y las canciones? Lamentablemente en THIS MUSIC CONTAIN HOPE solo hay unas cinco o seis canciones a las que volveríamos. La mayoría son canciones de relleno. Y por mucho que un álbum tenga cohesión y un arco definido, si las canciones no sobreviven fuera del contexto del disco no merece un 100/100.
Musicalmente, parte del problema se explica por su propia ambición: muchas pistas funcionan más como interludios narrativos que como canciones completas, con arreglos fragmentados y estribillos que no destacan fuera del disco. La producción, muy cuidada en singles como WHERE IS MY HUSBAND!, contrasta con otras canciones más planas o poco dinámicas, haciendo que solo unas pocas realmente brillen. Incluso los recursos teatrales -diálogos, efectos o sonidos ambientales- aportan narrativa pero no una melodía destacable, y los cambios de ritmo y estilo entre actos, aunque conceptualmente coherentes, refuerzan la sensación de inconsistencias y relleno. En comparación con álbumes donde cada canción funciona de manera autónoma, aquí es evidente que solo unas pocas se sostienen por sí mismas.
Volviendo al megahit WHERE IS MY HUSBAND!: si el oyente medio espera una colección de temas a ese nivel, es muy probable que no aguante ni tres canciones seguidas de este álbum. Si nosotros, oyentes expertos, detectamos relleno, difícilmente el público general entenderá los 100/100 que le otorgaron esos siete medios. Aunque es muy probable que lo acaten y no se rebelen. Porque es muy difícil decirle al Emperador que va desnudo.
Es cierto que en la segunda mitad del álbum encontramos grandes momentos como Goodbye Henry, Nightingale Lane, Fields o la citada WHERE IS MY HUSBAND! pero antes tenemos que sufrir canciones tan insustanciales como The WhatsApp Shakespeare. Incluso Click Clack Symphony, su colaboración con Hans Zimmer y uno de los temas más destacados a priori, acaba funcionando más como pieza atmosférica que como canción memorable, y termina diluyéndose dentro del conjunto como otro corte prescindible.
Como ocurre en muchos musicales, para conseguir que la obra sea heterogénea suele haber picos: canciones que están muy arriba porque representan los momentos álgidos y otras que no destacan tanto o simplemente sirven de transición. Pero, en esos casos, siempre sientes que todas cumplen una función y tienen su razón de existir. Aquí, en cambio, muchas llegan a resultar totalmente olvidables.
Cerrar el álbum con un corte enumerando todas las colaboraciones del disco, nos parece una especie de falsa humildad. Algo que ni la mismísima Barbra Streisand se habría planteado. Un segundo disco es demasiado pronto para hacer algo así y lo único que logra es reforzar la sensación de que el conjunto entero se vuelve bastante pretencioso, rozando el delirio de una nueva aspirante a diva y su incipiente megalomanía.
Nosotros esperábamos mucho más después de un álbum como My 21st Century Blues (2023) y no nos lo ha dado. Aún así no pensamos que sea un mal disco, ni nos ha cambiado el concepto de RAYE como la gran artista que es. Pero seguramente haremos una playlist con las mejores canciones del álbum eliminando todo lo que sobra, que es demasiado.
MEJORES MOMENTOS: WHERE IS MY HUSBAND!, Nightingale Lane, I Know You're Hurting, Fields, Goodbye Henry...
MEDIA CRÍTICA: 88/100
NUESTRA VALORACIÓN: 78/100

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