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lunes, 30 de marzo de 2026

RAYE: MUCHO CONCEPTO, POCAS CANCIONES.

 


Recordemos que RAYE viene de My 21st Century Blues (2023) uno de los debuts más brillantes que se recuerdan en mucho tiempo con canciones tan potentes como Escapism o Hard Out Of There con las que resultaba muy difícil no conectar. Después de los reconocimientos y los premios a este álbum, llega el single de adelanto de su segundo trabajo WHERE IS MY HUSBAND!, el salto hacia el mainstream es brutal y se convierte en un hit instantáneo. Las expectativas con THIS MUSIC CONTAIN HOPE son muy altas. 

La crítica ha respondido muy bien ante este nuevo trabajo, su valoración media es de un 88 sobre 100 y publicaciones como NME, DIY, The Independent, Dork, The Arts Desk y Rolling Stone UK le otorgan la máxima puntuación un 100/100 y consideran que es uno de los mejores álbumes del año. El resto de notas van desde los 90/100 de Rolling Stone y MusicOHM; los 80/100 de Clash y The Telegraph y las notas más bajas provienen de Slant Magazine (70/100); The Guardian (60/100) y Northern Transmissions (50/100). 

Ya sabéis que nosotros desvelamos nuestra nota al final. Pero esta vez lo vamos a hacer desde el principio. Porque todo lo que vamos a escribir a continuación será para justificar nuestra nota que es un 78 sobre 100

Pensamos que cualquiera que haya dado más de un 80/100 a este álbum, lo está sobrevalorando. Nosotros podemos entender esas notas si lo que se premia es la cohesión o la progresión del arco narrativo. Porque es un álbum muy ambicioso que podría funcionar como musical o pieza teatral. Está estructurado en cuatro actos que representan las cuatro estaciones con intros, interludios y outros que refuerzan la narrativa. Esa arquitectura ya merece un reconocimiento. Precisamente por eso, no lo hemos valorado con una nota inferior a la que le hemos puesto.  

Pero... ¿y las canciones? Lamentablemente en THIS MUSIC CONTAIN HOPE solo hay unas cinco o seis canciones a las que volveríamos. La mayoría son canciones de relleno. Y por mucho que un álbum tenga cohesión y un arco definido, si las canciones no sobreviven fuera del contexto del disco no merece un 100/100. 

Musicalmente, parte del problema se explica por su propia ambición: muchas pistas funcionan más como interludios narrativos que como canciones completas, con arreglos fragmentados y estribillos que no destacan fuera del disco. La producción, muy cuidada en singles como WHERE IS MY HUSBAND!, contrasta con otras canciones más planas o poco dinámicas, haciendo que solo unas pocas realmente brillen. Incluso los recursos teatrales -diálogos, efectos o sonidos ambientales- aportan narrativa pero no una melodía destacable, y los cambios de ritmo y estilo entre actos, aunque conceptualmente coherentes, refuerzan la sensación de inconsistencias y relleno. En comparación con álbumes donde cada canción funciona de manera autónoma, aquí es evidente que solo unas pocas se sostienen por sí mismas.



Volviendo al megahit WHERE IS MY HUSBAND!: si el oyente medio espera una colección de temas a ese nivel, es muy probable que no aguante ni tres canciones seguidas de este álbum. Si nosotros, oyentes expertos, detectamos relleno, difícilmente el público general entenderá los 100/100 que le otorgaron esos siete medios. Aunque es muy probable que lo acaten y no se rebelen. Porque es muy difícil decirle al Emperador que va desnudo. 

Es cierto que en la segunda mitad del álbum encontramos grandes momentos como Goodbye Henry, Nightingale Lane, Fields o la citada WHERE IS MY HUSBAND! pero antes tenemos que sufrir canciones tan insustanciales como The WhatsApp Shakespeare. Incluso Click Clack Symphony, su colaboración con Hans Zimmer y uno de los temas más destacados a priori, acaba funcionando más como pieza atmosférica que como canción memorable, y termina diluyéndose dentro del conjunto como otro corte prescindible. 

Como ocurre en muchos musicales, para conseguir que la obra sea heterogénea suele haber picos: canciones que están muy arriba porque representan los momentos álgidos y otras que no destacan tanto o simplemente sirven de transición. Pero, en esos casos, siempre sientes que todas cumplen una función y tienen su razón de existir. Aquí, en cambio, muchas llegan a resultar totalmente olvidables.

Cerrar el álbum con un corte enumerando todas las colaboraciones del disco, nos parece una especie de falsa humildad. Algo que ni la mismísima Barbra Streisand se habría planteado. Un segundo disco es demasiado pronto para hacer algo así y lo único que logra es reforzar la sensación de que el conjunto entero se vuelve bastante pretencioso, rozando el delirio de una nueva aspirante a diva y su incipiente megalomanía. 

Nosotros esperábamos mucho más después de un álbum como My 21st Century Blues (2023) y no nos lo ha dado. Aún así no pensamos que sea un mal disco, ni nos ha cambiado el concepto de RAYE como la gran artista que es. Pero seguramente haremos una playlist con las mejores canciones del álbum eliminando todo lo que sobra, que es demasiado.  



MEJORES MOMENTOS: WHERE IS MY HUSBAND!, Nightingale Lane, I Know You're Hurting, Fields, Goodbye Henry... 

MEDIA CRÍTICA: 88/100

NUESTRA VALORACIÓN: 78/100 



2 comentarios:

Oli dijo...

Tal vez este sea otro de mis comentarios predecibles, pero creo que me sitúo casi en las antípodas de tu crítica a este disco. Sinceramente, no creo que tenga canciones ni interludios de relleno. Todo el disco es un viaje muy bien hilado. Ni siquiera el último tema me ha parecido tan excesivo como comentas. No menciona las colaboraciones; menciona los créditos del disco, que es otra cosa muy diferente, desde Hans Zimmer hasta el último mindundi. Esto, a lo mejor me viene un poco por mi afición al rap clásico, donde era habitual encontrar interludios y temas de agradecimiento incluso de diez minutos, y no desmerecía para nada los álbumes. Y apuesto a que ella también ha tenido la influencia de aquellos disco. Es más, yo mismo tuve un blog donde en la última entrada mostré los créditos del blog, de todas las personas que habían sido parte de él. Su tema "Fin", en definitiva, lo veo como algo muy normal, no falsa humildad.

Dices que "solo hay unas cinco o seis canciones a las que volveríamos", pero yo lo veo al revés: un disco que contiene cinco o seis temazos para mí ya es un discazo, y más aun con los tiempos que corren (single con 15 segundos destacables para Instagram con 30 minutos más de canciones de relleno). Y sumado a lo que he dicho (que no sobra ningún tema), creo que tiene mérito que RAYE no se haya limitado a hacer tres singles famosetes, sino un álbum que respeta la identidad de los álbumes de toda la vida pero moderno, fresco y energético sin necesidad de pegar gritos. Son temas que suenan diferentes, pero dentro de un mismo sonido.

Creo que es una buena continuación del anterior, el cual me encantó y hasta este mismo mes he vuelto a escuchar. En el primero, ella se muestra en un escenario que le sirve de presentación, y ahora está en el estudio, trabajando con gente grande. Sí es cierto que la colaboración con Hans Zimmer podría haber dado para más, pero creo que no es culpa de ella, sino de él, que ya sabemos que el 80% de su música reciente la han construido sus becarios (hoy, probablemente, bots) y se nota mucho la falta de su personalidad en el tema. Pero las demás colaboraciones están muy bien, y ella está perfectamente adaptada al estilo de cada uno (la de Al Green es fantástica).

Quizá mi opinión general es tan diferente a la tuya porque no sabía que "Where is my husband!" era un megahit, y no ha condicionado mi opinión de los demás temas. Para mí el disco es un álbum completo, con una identidad y un estilo ecléctico dentro de un mismo marco que funciona maravillosamente bien. Escucharlo hoy me ha revivido lo que sentí por primera vez cuando escuché "The miseducation of Lauryn Hill", y esto sí que son palabras mayores. Eso sí, no le pondría el 100/100 (lo aclaro por si pareciera deducirse de mi entusiasmo), pero tal vez no menos de 90/100. Es un disco con varios temazos, entretenido, bien cantado, bien producido, bien hilado, con variedad de estilos, con un arco narrativo y donde se nota que ella ha estado muy implicada (se nota que no ha sido simplemente ir al estudio a meter voces). ¿Qué más se le puede pedir?

¡Un saludo!

MIDAS dijo...

@ Oli

Esta reseña va un poco a contracorriente de lo que se está diciendo y lo asumimos. Pero no voy a retirar ni cambiar ni una sola palabra de lo que he escrito, ni una sola coma. Es más, ha tenido varias reescrituras porque en el borrador inicial era mucho más dura y se correspondía a que le diéramos un 50/100, no el 78/100 que consideramos que merece. Y tampoco considero que sea un mal disco por todo el esfuerzo conceptual.

No sé si leíste mi reseña del disco de Jill Scott. Podría haber salvado este disco diciendo lo mismo que dije del de Jill Scott porque solo se diferencian en que Raye tiene una narrativa de cara a la comercialidad mucho más potente que Jill Scott que no la tiene. Pero ambos eran discos conceptuales y el de Scott ni siquiera tenía hits potenciales. Y es que un disco puede funcionar sin un hit, siempre que las canciones sean buenas. En el de Jill Scott hay más de cinco, aquí hay mucha paja, muchísima.
Y conozco la tradición del rap de los agradecimientos. Pero me da igual, ella no es una rapera y aquí se percibe todo muy pretencioso. Solo tiene dos discos, no era necesario. Y entiendo que en un blog se haga y no necesariamente al final, en los blogs se hacen demasiadas concesiones a la cortesía. Yo también he pasado por ahí. No me vale el ejemplo.

He estado leyendo algunas de los otras críticas que se han escrito después de haber escrito esta y creo que vamos en una dirección parecida a la de The Guardian que le ha dado un 60/100. Yo he sido mucho más bruto que ellos, porque soy independiente y me lo puedo permitir. Pero venimos a decir prácticamente lo mismo. Aunque ellos tiran más por decir que es un disco muy largo y ven más problemas de edición que de música de relleno. Porque eso está claro que es algo que ellos no van a decir. Para eso estamos los blogs independientes para decir todo lo que ellos no se atreven.

Solo te digo que dentro de un año si te sigues metiendo en vena los 70 minutos de disco, agradecimientos incluidos, vengas y me lo cuentes. Yo también tengo el disco anterior de Raye y lo pienso seguir escuchando ya que de este voy a hacer una playlist con las cinco canciones que cito en "mejores momentos" y a correr. No tengo ninguna intención de escuchar material sobrante. Son demasiados discos a la semana como para perder el tiempo con esto.

PD: "The Misseducation of Lauryn Hill" es uno de los discos más sobrevalorados de la historia.

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