Venimos de Light Verse (2024), el que consideramos que fue el mejor álbum de su año de publicación. Nuestras expectativas con HEN'S TEETH no eran especialmente altas: encadenar dos obras maestras no es habitual en un artista tan prolífico como Sam Beam, alguien que no suele faltar a su cita con el público cada dos años. Pensábamos que nos encontraríamos con otro buen disco, sin más. Porque en la discografía de Beam no hay ningún álbum malo, ni siquiera fallido. Incluso esperábamos que siguiera la estela del anterior y nos habríamos conformado con un “más de lo mismo” con su buen nivel de siempre.
Pero lo que llega es un disco diferente, más luminoso y abierto a nuevos matices sonoros. La colaboración con I'm With Her en dos de los cortes resulta crucial: las armonías aportan profundidad y funcionan como un contrapunto que equilibra la voz de Beam. Además, la presencia de voces femeninas en los coros de algunas otras canciones amplía la paleta tímbrica y refuerza esa impresión de expansión. No es que Beam esté rompiendo con su identidad ni reinventándose de manera radical, pero tampoco se estanca: en él, cada pequeño desplazamiento siempre se percibe como un avance natural.
Lo hemos dicho cada vez que hemos reseñado un trabajo suyo. Sam Beam será reconocido con el tiempo como uno de los nombres fundamentales del indie folk del siglo XXI. Sin embargo, la crítica continúa mirándolo de reojo. Aunque discos como Our Endless Numbered Days (2004), The Shepherd’s Dog (2007), Kiss Each Other Clean (2011) o Beast Epic (2017) han recibido puntuaciones perfectas (100/100) por parte de algunos medios, sus medias globales rara vez han reflejado esa unanimidad entusiasta. Solo The Shepherd’s Dog (2007) alcanzó una media de 85/100; le siguen Our Endless Numbered Days (2004) con 81/100 y Light Verse (2024) con 80/100.
A diferencia de Light Verse, HEN'S TEETH sí ha conseguido un 100/100 por parte de Spill Magazine. Sin embargo, su media provisional se sitúa en 78 sobre 100, fruto de una mayor diversidad de valoraciones; notas de 80/100 en MusicOMH, AllMusic, Sputnikmusic, Uncut, Mojo, God Is In The TV, Record Collector y XS Noize; 75/100 en Paste y Hot Press; 60/100 en The Arts Desk; y 50/100 en Under The Radar. Una recepción que, lejos de restarle mérito, vuelve a situarlo en ese territorio habitual: el del artista admirado, pero no siempre celebrado con la contundencia que merece.
En cuanto a las narrativas HEN'S TEETH ha sido descrito desde varias fuentes como el “lado oscuro” de Light Verse, con una narrativa emocional más profunda y menos ligera. En lugar de esconder temas sombríos bajo arreglos brillantes, aquí la música y las letras parecen moverse juntas en una exploración más sincera de lo que significa entregarse, perderse o renovarse en una relación. Por nuestra parte, tenemos que decir que más que el reverso oscuro de Light Verse, Hen’s Teeth parece su expansión emocional: no un descenso a la sombra, sino una apertura más franca y coral.
HEN'S TEETH no es un álbum más vulnerable que Light Verse. Al contrario: suena con más cuerpo, con más presencia, incluso con más determinación. Beam sigue siendo un maestro de la intimidad, pero aquí la ejerce desde una posición de fuerza. No necesita susurrar para resultar cercano. Lo admirable es que, pudiendo repetir la fórmula -esa que ya sabemos que funciona y que le seguiríamos comprando sin dudarlo-, decide no hacerlo exactamente igual. Ajusta pequeños elementos, desplaza matices, amplía el marco sonoro. No reinventa su lenguaje, pero lo estira lo justo para que respire distinto. Y ahí está su inteligencia: en saber evolucionar sin traicionarse.
Hay artistas que buscan reinventarse constantemente para demostrar que siguen siendo relevantes. Y luego está Sam Beam. Su autoridad no nace del ruido ni de la necesidad de epatar, sino de una seguridad creativa que solo tienen los que ya han construido una obra incontestable. HEN'S TEETH no es un golpe sobre la mesa, ni un gesto desesperado por sorprender; es algo mucho más difícil: la confirmación de un talento que evoluciona con naturalidad, que sabe cuándo expandirse y cuándo contenerse, que entiende que la verdadera grandeza está en los matices. Por eso nuestra puntuación no responde al entusiasmo del momento, sino a la evidencia. Estamos ante otro disco redondo. Un 100 sobre 100 que no premia la novedad, sino la maestría serena de un artista que ya no tiene nada que demostrar y, aun así, sigue haciéndolo.
MEJORES MOMENTOS: Robin's Egg, Roses, In Your Ocean, Wait Up, Dates And Dead People, Defiance Ohío...
MEDIA CRÍTICA: 78/100
NUESTRA VALORACIÓN: 100/100

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