No teníamos noticias de SARA BAREILLES desde Admist The Chaos (2019). Es cierto que desde que compusiera el musical Waitress plasmado en su álbum What's Inside: Songs From Waitress (2015), su vida artística dio un giro de 180º y su faceta de cantautora pop quizás ha estado menos presente en los últimos años. Pero ella no ha dejado de trabajar. La hemos visto como actriz en la serie Girls5Eva de Netflix y en los musicales Jesus Christ Superstar Live in Concert o Waitress: The Musical. Además de ser la co-creadora, productora ejecutiva y responsable de la música original de esa pequeña joyita que fue la miniserie Little Voice para Apple TV+.
Este 2026 regresa con GOOD GRIEF y a pesar de que Bareilles ha estado muy presente en Broadway, televisión y otros proyectos, pero no precisamente como figura central del ciclo pop contemporáneo. Siete años sin grabar es demasiado tiempo y se podría decir que GOOD GRIEF llega prácticamente como un regreso de culto.
Como anécdota recordar que SARA BAREILLES ha vinculado el lanzamiento y la gira a una iniciativa solidaria de salud mental, destinando a NAMI -la National Alliance on Mental Illness, una de las principales organizaciones estadounidenses dedicadas a la educación, el apoyo y la defensa de las personas afectadas por problemas de salud mental- el 100 % de los ingresos de las ventas del álbum realizadas a través de su tienda y de los paquetes VIP de la gira. El gesto adquiere una dimensión especialmente coherente dentro de GOOD GRIEF, un disco construido alrededor del duelo, la pérdida y el proceso, a menudo nada lineal, de aprender a convivir con el dolor. De esta manera, el mensaje del álbum trasciende las canciones y se convierte también en una forma concreta de apoyar a quienes atraviesan momentos de vulnerabilidad emocional.
Tampoco creemos que este álbum esté diseñado para generar grandes titulares. El concepto es íntimo: además de tratar temas como la pérdida y el duelo. También habla de amistad, fertilidad, recuperación y aceptación. Es un álbum adulto y bastante reflexivo, no un comeback era construido alrededor de un gran single viral.
Pero musicalmente hay bastante más ambición de la que podría parecer. Aaron Dessner participa en la producción y composición, hay colaboraciones con Brandi Carlile e Ingrid Michaelson, y el disco mezcla el terreno habitual de Bareilles con elementos folk, country y arreglos más atmosféricos.
Lo que nos llama poderosamente la atención es la poca repercusión crítica que ha tenido hasta el momento. Después de una semana de su lanzamiento, solamente AllMusic ha emitido una valoración de 80 sobre 100. Y nos extraña porque se trata de SARA BAREILLES, la autora de The Blessed Unrest (2013). Os recuerdo que no fue simplemente un disco de una cantante conocida: fue un álbum que le consiguió una nominación a Album of the Year en los Grammy de 2014. Bareilles ya había demostrado que podía competir en ese espacio cuando la industria le prestaba atención.
GOOD GRIEF, salió sin una campaña mediática gigantesca y aun así parece estar encontrando poco a poco a la gente que necesita escucharlo. Quizás el mayor problema no sea el álbum, sino que SARA BAREILLES puede que ya no ocupe el lugar cultural que ocupaba en 2014.
Y existe cierta conexión con The Blessed Unrest (2013) con GOOD GRIEF. Es inevitable relacionarlos, no tanto porque ambos discos compartan exactamente el mismo sonido, sino porque recuperan una misma manera de entender la canción pop: partir de una emoción profundamente personal y convertirla en algo melódico, cercano y universal. En ambos álbumes, SARA BAREILLES encuentra un equilibrio muy particular entre vulnerabilidad y luminosidad, entre canciones que hablan de heridas reales y una música que nunca se recrea completamente en la oscuridad. GOOD GRIEF recupera así a la Bareilles más reconocible, la que sabe hacer del piano, la voz y una gran melodía herramientas suficientes para sostener emociones complejas.
Sin embargo, reducir esa conexión a The Blessed Unrest sería ignorar todo lo que ocurrió entre ambos discos. Amidst the Chaos funciona como un puente evidente: allí Bareilles llevó su escritura hacia un terreno más adulto, orgánico e introspectivo, al mismo tiempo que se alejaba parcialmente de los sintetizadores y los detalles electrónicos de sus trabajos anteriores para abrazar una sonoridad más acústica y natural. GOOD GRIEF recoge esa evolución y la lleva a un formato más desnudo y emocionalmente directo. Por eso quizá la mejor manera de entender GOOD GRIEF sea como un punto de encuentro entre las dos etapas: tiene el ADN emocional de The Blessed Unrest, pero también la madurez y la sensibilidad sonora que Bareilles desarrolló a partir de Amidst the Chaos. No es una vuelta atrás, sino el reencuentro con una parte esencial de SARA BAREILLES desde un lugar completamente distinto.
Una de las cualidades más importantes de SARA BAREILLES es que antes que una cantante pop, es una comunicadora extraordinariamente eficaz. Puede que vocalmente haya artistas más espectaculares, o que haya compositoras con una paleta musical más innovadora, pero Bareilles tiene algo bastante diferenciador: sabe convertir una emoción concreta en algo que el oyente reconoce como propio. No se limita a decir "estoy triste" o "estoy enamorada"; suele encontrar el detalle, la imagen o la frase que hace que tú sientas la situación. Algo que explica muy bien que haya podido trasladarse a terrenos como la interpretación y el teatro musical. Para escribir musicales necesitas entender qué siente un personaje, por qué lo siente y cómo hacer que el público lo sienta también.
También creemos que Bareilles traspasa la grabación original. Hay intérpretes técnicamente impecables que pueden cantar una canción perfectamente y, sin embargo, la emoción se queda en la grabación. Con Bareilles ocurre lo contrario. Cuando encuentra la canción adecuada, parece que la distancia de separación entre intérprete y oyente deaparece. Canciones de su repertorio como Gravity, She Used to Be Mine, I Choose You, Brave o incluso Uncharted. Son canciones muy distintas entre sí, pero tienen ese mismo mecanismo: la canción parece estar diciéndote algo, no simplemente se está interprentando delante de ti.
Además, no necesita sobreactuar para transmitir. Tiene una cierta vulnerabilidad en la voz, pero también sabe contenerse. Una frase cantada casi conversacionalmente puede resultar más devastadora que una gran nota. Por eso quizás GOOD GRIEF sea un regreso particularmente interesante. Después de tantos años, su principal arma no solamente sigue intacta, la ha perfeccionado. Sabe escribir sobre lo que siente y sabe hacer que tú sientas lo que está escribiendo. De hecho, es probablemente una de las diferencias más importantes entre una buena cantante y compositora y una artista que realmente deja huella.
Still Crying es buena prueba de ello. Una de las grandes canciones de GOOD GRIEF y, quizás, una de las que mejor resume su sensibilidad. Bareilles convierte el duelo en una pieza de elegancia casi atemporal, contenida pero profundamente emotiva, donde la melodía y las armonías tienen tanto peso como la propia interpretación. Hay algo clásico en su sonido, una calidez que incluso puede recordar a cierta tradición de la canción americana, pero también una fragilidad muy contemporánea en la manera en que aborda la pérdida. Es una canción triste sin ser devastadora, y precisamente ahí reside buena parte de su belleza: no intenta superar el dolor, sino aprender a convivir con él.
Al final, quizás lo más interesante de GOOD GRIEF sea precisamente que no necesita comportarse como un gran regreso. No hay voluntad de demostrar que SARA BAREILLES sigue siendo la misma artista que en 2013, ni de competir con un panorama pop que ha cambiado considerablemente desde entonces. Lo que encontramos es a una compositora que ha vivido, trabajado y evolucionado en otros territorios y que ahora vuelve a su propio lenguaje con una perspectiva diferente. Puede que GOOD GRIEF no vaya a convertirse en el acontecimiento pop del año, ni probablemente lo necesite. Su valor reside en otro lugar: en demostrar que algunas voces no pierden relevancia porque desaparezcan durante un tiempo, sino que simplemente esperan a tener algo que decir.
Y SARA BAREILLES tiene todavía mucho que decir. GOOD GRIEF es un álbum sereno, humano y sorprendentemente sólido que quizás llegue a nosotros en un momento en el que la industria ya no parece saber muy bien qué hacer con artistas como ella. Pero precisamente por eso resulta tan reivindicable. En una época obsesionada con el impacto inmediato, Bareilles apuesta por algo mucho más difícil de medir: canciones que permanecen. Puede que todavía no sepamos si GOOD GRIEF acabará siendo un nuevo clásico dentro de su discografía, pero sí sabemos que, siete años después, SARA BAREILLES ha vuelto a recordarnos por qué llegó a convertirse en una de las grandes compositoras de su generación.
MEJORES MOMENTOS: Still Crying, Home, Just A Kid, Heartland, Nervous Breakdown, Salt Then Sour Then Sweet...
MEDIA CRÍTICA: 80/100
NUESTRA VALORACIÓN: 90/100

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