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viernes, 14 de agosto de 2026

LUCIA & THE BEST BOYS: ALGO SE MUEVE EN GLASGOW.


 

Hay algo que nos ha pasado con PICKING PETALS de LUCIA & THE BEST BOYS que no sucede tan a menudo como nos gustaría. La primera escucha terminó y ya sabíamos que estábamos ante un disco importante. No habíamos prestado todavía demasiada atención a las letras ni habíamos separado mentalmente las canciones; simplemente habíamos dejado que el álbum funcionara como un todo, que es como creemos que debe escucharse un disco por primera vez. Y la sensación fue muy clara: de un 90/100 no iba a bajar. Tendréis que seguir leyendo para saber lo que pasó después. 

Llegó la segunda escucha. Esa vez si que nos fijamos en las canciones individualmente, en sus melodías, en los cambios de registro, en las voces y en esos pequeños detalles que aparecen cuando dejamos de escuchar un álbum como una única pieza. Y aquí es donde PICKING PETALS nos ha ganado definitivamente. Porque no solamente funciona como conjunto. Las canciones también funcionan por separado. Y no encontramos ninguna que sobre o esté ahí para rellenar. 

LUCIA & THE BEST BOYS son una banda de Glasgow liderada por Lucia Fairfull, junto a Ally Scott, Christopher Ballantyne y Adam Campbell. El proyecto comenzó en 2017 bajo el nombre de LUCIA y fue creciendo alrededor de la figura de Fairfull hasta convertirse en una de las propuestas más interesantes de la escena alternativa escocesa. Después de varios lanzamientos, en 2023 llegó Burning Castles, un debut que ya dejaba claras las inquietudes de la banda. Pero algo nos dice que PICKING PETALS no parece querer repetir aquella fórmula. 

El cambio de dirección se nota prácticamente desde el principio. Si Burning Castles tenía una construcción más contenida, electrónica y muy apoyada en patrones rítmicos, aquí encontramos una banda que quiere ampliar su sonido. Hay más guitarras, más músculo, más espacio y una producción que parece pensada para trasladar al estudio algo de la energía que LUCIA & THE BEST BOYS han ido desarrollando sobre los escenarios. 

No es simplemente un segundo álbum más ambicioso. Es un álbum que parece haber encontrado una idea mucho más clara de lo que quiere ser.  

Las etiquetas que podemos utilizar para describir PICKING PETALS son muchas: Pop Rock, Indie Pop, New Wave, Big Music, Alt-Pop, Synthpop y Glam Rock. Y lo curioso es que ninguna resulta especialmente extraña cuando escuchamos el disco completo. 

El pop está en las melodías y en la facilidad con la que muchas canciones se quedan en la cabeza. El rock aparece en las guitarras y en la energía de la banda. La New Wave y el Synthpop forman parte de la arquitectura de buena parte del álbum, mientras que el Glam Rock aparece más en la actitud y en esa voluntad de convertir las canciones en algo teatral y grande. 

Y después está esa idea de Big Music. Una expresión que aquí encaja especialmente bien porque PICKING PETALS parece tener constantemente la mirada puesta en escenarios más grandes. Hay canciones que no solo quieren ser escuchadas: quieren ser coreadas. 

Eso explica también nuestra impresión de que este puede ser un disco con posibilidades comerciales importantes. No estamos hablando de hacer música convencional para conseguir un éxito. Lo que ocurre es que LUCIA & THE BEST BOYS han encontrado una manera de hacer canciones accesibles sin que parezcan diseñadas en un laboratorio. 

Las letras se mueven por territorios bastante humanos: relaciones, deseo, soledad, vulnerabilidad, pérdida, identidad y todas esas contradicciones que aparecen cuando intentamos entender lo que sentimos. La música, en cambio, muchas veces decide mirar hacia arriba. Esa combinación entre unas narrativas emocionales y una sonoridad expansiva es una de las características que mejor definen el álbum. 

Yves Rothman tiene mucho que ver con ese sonido. Su producción consigue que PICKING PETALS tenga dimensiones grandes sin convertirlo en un disco excesivamente pesado. Hay espacio para los sintetizadores, para las guitarras, para la batería y, por encima de todo, para la voz de Lucia. 

La grabación se realizó en Castle of Doom, el estudio de Mogwai en Glasgow, y esa elección también parece significativa. El disco suena moderno, pero no da la sensación de haber perdido la personalidad de una banda que procede de una escena concreta y de una ciudad con una tradición musical tan reconocible. 

En la composición encontramos a Lucia Fairfull acompañada por otros once coautores. Entre los nombres que más aparecen están Calum Stewart y Haydn Park-Patterson. La cantidad de colaboradores no hace que el álbum pierda identidad porque la voz compositiva de Lucia sigue siendo perfectamente reconocible. Las colaboraciones vocales, además, están muy bien elegidas. Lauren Mayberry, de CHVRCHES, aparece en Lonely Girl, aportando una segunda voz que encaja perfectamente con el universo synthpop del álbum. Y después tenemos a Abigail Morris, de The Last Dinner Party, en Big Romance






Esta colaboración funciona de maravilla. No parece una de esas canciones en las que se busca una invitada conocida para llamar la atención sobre un single. Abigail Morris está dentro de la canción, no por encima de ella. Las dos voces aportan algo diferente y el resultado tiene una intensidad que convierte Big Romance en uno de los momentos más especiales del disco. Además, hay algo de verdad en esa canción que se percibe incluso sin conocer su historia. Y eso es muy difícil de conseguir. 

Podríamos hablar de Lonely Girl, Big Romance o Back Inside My Heart y hacer una reseña basada en tres singles. Sería injusto con el álbum. Porque una de las cosas que más nos han sorprendido es precisamente la cantidad de canciones potentes que hay aquí. 

Back Inside My Heart es un buen ejemplo. Lucia empieza jugando con su voz y durante unos segundos aparece una asociación inesperada con Marina and the Diamonds. Es solo un instante, un pequeño espejismo que desaparece enseguida. Después aparece otra referencia mucho más curiosa: Roxette. No porque LUCIA & THE BEST BOYS suenen a Roxette, ni porque estemos diciendo que exista una influencia concreta. Es simplemente esa sensación de pop sofisticado, melódico, enorme y perfectamente construido que durante unos segundos nos hizo pensar en el dúo sueco. Y precisamente por ser una asociación tan fugaz resulta interesante. 

Después el disco sigue avanzando y aparecen canciones que podrían sonar perfectamente en una emisora de radio sin perder su identidad. Lonely Girl tiene esa capacidad. Big Romance todavía más.

Pero para nosotros hay una canción que se ha ido haciendo cada vez más grande con las escuchas: Better For The Worse. Es probablemente nuestro momento favorito del álbum. Tiene esa mezcla de emoción y melodía que hace que una canción pueda gustarnos desde el primer momento y, al mismo tiempo, siga creciendo después de varias escuchas. No necesita una colaboración, ni una producción espectacular que reclame nuestra atención. La canción se sostiene por sí misma. 

Y eso ocurre una y otra vez. Wolf Cry, You Look Like Somebody In Love, Ephemeral, Forgot The Arrow o la propia Picking Petals tienen personalidad suficiente para que podamos diferenciarlas rápidamente, pero ninguna rompe la unidad del álbum. 

Esta es una cuestión especialmente importante. Hay discos muy cohesionados que funcionan magníficamente como una pieza completa pero cuyas canciones se confunden entre sí. Aquí sucede lo contrario. PICKING PETALS funciona como un todo y, cuando empezamos a conocerlo, descubrimos que sus canciones tienen vida propia. Por eso no sobra ninguna. Y por eso resulta tan difícil escoger solo dos o tres para explicar lo que hace bueno al disco. 

La crítica también ha recibido PICKING PETALS con bastante entusiasmo. La media de las valoraciones se sitúa en un 77 sobre 100, distribuida de la siguiente manera: Far Out Magazine le concede un 100/100; The Skinny y Dork, un 80/100; DIY y Uncut, un 70/100; y MusicOMH, un 60/100. 

La lectura de estos números es bastante sencilla. Tenemos una recepción general claramente positiva y ninguna valoración negativa, aunque existe cierta diferencia en la magnitud del entusiasmo. Desde la máxima puntuación de Far Out Magazine hasta el 60/100 de MusicOMH, todas las críticas parecen reconocer que estamos ante un paso adelante. 

Y hay un dato que nos parece especialmente interesante: PICKING PETALS supera en tres puntos la media de Burning Castles. El debut no consiguió ningún 100/100, mientras que este segundo trabajo sí ha recibido la máxima puntuación de una publicación. No estamos, por tanto, ante una continuación que simplemente mantiene el nivel. Hay una parte de la crítica que está viendo en este álbum un salto importante. 

Nosotros lo vemos todavía más claro. Nuestra nota para PICKING PETALS es un 100 sobre 100. Y no porque hayamos encontrado una canción perfecta que nos haya hecho subir artificialmente la valoración que pensábamos inicialmente de todo el álbum. Precisamente ocurre lo contrario. Primero nos convenció el disco como un todo. Después empezamos a distinguir las canciones y descubrimos que no había ninguna que quisiéramos saltar. 

Y cuando un disco termina y lo primero que queremos hacer es volver a ponerlo desde el principio, algo está funcionando. Durante el proceso de redactar esta reseña, nos pasamos la tarde escuchándolo en bucle. 

Eso nos lleva a pensar en esos álbumes que terminan formando parte de nuestra vida de una manera mucho más duradera que la mayoría. Rumours de Fleetwood Mac es uno de ellos. Un disco al que volvemos una y otra vez, del que conocemos cada canción y que, incluso después de cientos de escuchas, sigue teniendo un lugar reservado cuando queremos volver a él. 

PICKING PETALS acaba de llegar y sería absurdo compararlo todavía con un disco de semejante categoría histórica. Pero sí podemos decir algo más sencillo: tiene esa cualidad que hace que queramos seguir escuchándolo. No sobra nada. Las canciones son diferentes, pero pertenecen al mismo universo. Hay pop, rock, synthpop, new wave, glam y una evidente vocación de hacer algo grande. Hay canciones para descubrir a la primera escucha y otras que crecen después. Hay colaboraciones que aportan de verdad y una producción que hace que todo parezca más grande de lo que era cuando empezó. Y, sobre todo, hay grandes canciones. Muchas. Quizás demasiadas para un solo disco. Y eso, en este caso, es exactamente lo que necesitábamos.



MEJORES MOMENTOS: Lonely Girl, Back Inside My Heart, Better For The Worse, Ethereal, You Look Like Somebody In Love, Big Romance... 

MEDIA CRÍTICA: 77/100

NUESTRA VALORACIÓN: 100/100

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