Hemos seguido a RAVYN LENAE desde el principio, aunque no todos sus discos han merecido el mismo grado de atención por nuestra parte. Hypnos (2022) su debut pasó por nuestro filtro sin llegar a convertirse en una reseña: escuchamos el disco, lo valoramos, lo pusimos en un post de álbumes no reseñados y seguimos adelante. Hay demasiada música como para escribir sobre todo y también creemos que hay que filtrar un poco lo que llega a nuestros lectores. Aquel álbum, sinceramente, no nos parecía que justificara dedicarle nuestro tiempo. Nos dejaba la sensación de estar ante otra cantante de R&B más, técnicamente competente pero demasiado intercambiable como para que necesitáramos saber qué podía hacer después.
Bird's Eyes (2024), su segundo álbum, cambió bastante las cosas. Allí ya aparecía una artista competitiva, con potencial suficiente como para que mereciera nuestra atención. La reseña que le dedicamos fue breve y, además, compartida en un post de álbumes repescados. BLUE ISLAND, sin embargo, ha cambiado nuestra manera de acercarnos a ella. Esta vez hemos querido dedicarle una reseña extensa e individual porque creemos que se lo ha ganado. Y no solo porque el disco nos haya gustado más que los anteriores. Hay algo más importante: por primera vez sentimos que RAVYN LENAE ha dejado de ser una más y ya tiene un nombre propio en la música contemporánea.
Una de las primeras cosas que nos llamó la atención de BLUE ISLAND fue comprobar, ya en su segunda o tercera canción, que esto no iba a ser lo de siempre. Y nos alegró muchísimo. Hemos escuchado el disco varias veces y todavía seguimos volviendo a él, hasta el punto de estar escuchándolo mientras escribimos estas líneas. Eso suele ser una señal bastante más fiable que cualquier intento de justificar retrospectivamente por qué un álbum nos parece bueno.
El cambio de dirección es evidente. Su segundo álbum se movía entre el R&B contemporáneo y el Neo-Soul, con elementos de Bedroom Pop, Soul psicodélico y Pop Rock. BLUE ISLAND conserva el R&B contemporáneo, pero desplaza buena parte del centro de gravedad hacia el Alt-Pop, el Pop Rock, el Sophisti-Pop y la New Wave. Y creemos que ese cambio le sienta francamente bien.
Quizás porque Lenae parece menos preocupada por demostrar algo. Hay menos intensidad, menos solemnidad y bastante más juego. No tenemos la sensación de que cada canción tenga que cargar con una enorme importancia emocional. Puede permitirse ser más inmediata, más melódica y más juguetona, y precisamente por eso nos resulta más interesante. Nos gusta especialmente que no parezca obsesionada con demostrar que es una gran cantante. Puede cantar muy bien sin convertir cada canción en una competición de beltings y melismas. Después de escuchar a tantas cantantes empeñadas en enseñarnos hasta dónde llega su voz, agradecemos profundamente que Lenae entienda que una canción no necesita ser un escaparate vocal para funcionar.
También hay una evolución en su personalidad. En sus dos primeros discos podíamos hablar de potencial y de una artista capaz de competir, pero todavía costaba encontrar un sello inequívocamente suyo. Aquí empieza a aparecer una arista. Una combinación de géneros, melodías, producción, actitud y elegancia que hace que podamos reconocerla. No estamos ante una artista que simplemente haga bien lo que hacen otras. Estamos empezando a escuchar algo que pertenece a RAVYN LENAE.
Las letras cuentan una historia bastante marcada por la indecisión sentimental. Las relaciones que se deshacen y vuelven a aparecer, las dudas y esa sensación de estar entrando y saliendo de una relación atraviesan buena parte del álbum. No nos ha molestado especialmente. Tampoco hemos escuchado BLUE ISLAND con las letras delante intentando reconstruir una narrativa completa. Hay discos que piden ese tipo de escucha y otros que no. Para nosotros este no lo necesita. Las letras son lo suficientemente buenas como para no insultar nuestra inteligencia y tampoco necesitamos que un disco pop como este nos presente una gran tesis sobre la condición humana.
El cambio de sonido tampoco parece consecuencia de haber reducido la dimensión colectiva de su proceso creativo. Para su segundo álbum contó con 13 productores y Lenae compartió la composición con otros 36 coautores. En BLUE ISLAND vuelve a existir un equipo creativo enorme, con productores como DJ Dahi, Ely Rise, Flanafi, Alissia y Craig Balmoris, entre muchos otros, y otros 35 coautores además de la propia Lenae.
Lo interesante, por tanto, no es cuánta gente participa en la creación del disco, sino lo que consiguen hacer con todas esas influencias. BLUE ISLAND tiene más amplitud estilística que su predecesor sin dar la sensación de estar intentando demostrar que puede tocar todos los palos. Ahí está precisamente una de sus virtudes: la variedad empieza a servir para construir una personalidad en lugar de diluirla.
Las colaboraciones también ayudan. Doechii aparece en uno de los momentos que mejor representan esta nueva dirección. Su participación tiene algo que nos lleva vagamente a TLC, pero pasado por un filtro más sofisticado. Y lo importante es que su rap no entra en la canción como un cuerpo extraño. Estamos acostumbrados a escuchar canciones que introducen una parte rapeada casi a bofetadas, como si hubiera que meter hip-hop porque sí. Aquí no ocurre. La canción tiene casi estructura de balada y el rap de Doechii se integra perfectamente en ella, acompañándola sin romper su atmósfera.
La colaboración con Dominic Fike ha tenido una recepción menos entusiasta y podemos entender por qué. Es una de las canciones que más se aparta del recorrido general del álbum y puede romper un poco el ritmo. A nosotros, sin embargo, sí nos parece una muy buena canción y celebramos mucho que esté en el álbum. Tampoco creemos que un disco tenga que ser perfectamente homogéneo para funcionar. Si BLUE ISLAND es precisamente el disco en el que Lenae empieza a jugar más, no nos parece contradictorio que exista algún desvío por el camino.
BLUE ISLAND tiene actualmente una media crítica de 76 sobre 100, ligeramente inferior al 78/100 que obtuvo su álbum anterior. La diferencia, sin embargo, resulta más interesante cuando miramos el número de reseñas. El disco anterior fue valorado a partir de ocho críticas, mientras que BLUE ISLAND ha conseguido ya doce. Es decir, no estamos necesariamente ante una mejor recepción crítica, pero sí ante un disco que está recibiendo más atención. Y para una artista que seguimos desde su debut, eso también resulta significativo.
Las valoraciones de BLUE ISLAND están distribuidas de la siguiente manera: NME 90/100; Still Listening 85/100; AllMusic, Clash, The Guardian y Rolling Stone: 80/100; Paste 75/100; Pitchfork 71/100; The Line of Best Fit 70/100; The Needle Drop y Exclaim! 70/100 y Slant Magazine 50/100. La recepción, por tanto, es mayoritariamente positiva, aunque bastante menos unánime de lo que podría sugerir la media.
Precisamente la crítica de Slant Magazine nos interesa porque es donde, claramente, aparece una interpretación del álbum que no compartimos. Su crítico entiende la indecisión que recorre las letras como un problema y encuentra una relación entre esa falta de resolución narrativa y la propia variedad estilística del disco. Donde nosotros escuchamos libertad, juego y una artista que empieza a diferenciarse, allí se percibe una falta de dirección. Y podemos entender perfectamente que alguien prefiera a la RAVYN LENAE del segundo álbum, que tenía una relación más directa con el Neo-Soul y el R&B alternativo. De hecho, pardójicamente las mejores valoraciones críticas las tienen sus dos álbumes anteriores.
Pero no tenemos ningún problema en situarnos en el otro lado. Para nosotros, precisamente esa salida del molde es lo que hace que BLUE ISLAND funcione. No necesitamos que Lenae resuelva cada una de sus dudas sentimentales ni que cada giro estilístico tenga una justificación narrativa. Necesitamos que el conjunto tenga personalidad, que las canciones funcionen y que la artista nos dé razones para querer escuchar qué hará después. Y en este caso las tenemos.
Además, Slant no había reseñado su álbum anterior, por lo que tampoco podemos utilizar su 50/100 como una evolución de su opinión sobre Lenae. Simplemente es la valoración más negativa que ha recibido este nuevo trabajo dentro de un conjunto de doce reseñas.
Nosotros le otorgamos un 85 sobre 100 a BLUE ISLAND y está, por tanto, por encima de la media crítica y también por encima de la nota que obtuvo su anterior álbum. No porque pensemos que sea un disco perfecto ni porque creamos que Lenae haya alcanzado ya su techo. Al contrario: creemos que todavía puede crecer mucho y que, como le ocurre a cualquier artista que quiera mantenerse en primera línea, se verá obligada a reinventarse de alguna manera para no convertirse en una fórmula.
Pero eso ya será su problema en su próximo disco. Ahora queremos quedarnos con algo que para nosotros tiene mucho más valor: RAVYN LENAE ha conseguido por fin dejar de parecer una cantante intercambiable. Su debut nos hizo pensar: "Oh No! más R&B del de siempre". El segundo nos enseñó que había una artista competitiva detrás de aquella primera impresión. BLUE ISLAND es el disco que nos ha permitido reconocerla.
Ya no es simplemente una buena cantante de R&B con potencial. Ya no es alguien que podría hacer un buen disco si encontraba el camino adecuado. Ahora es RAVYN LENAE. Y después de haberla seguido desde aquel primer álbum que ni siquiera consideramos que mereciera una reseña, creemos que ha llegado el momento de darle el espacio que se ha ganado.
MEJORES MOMENTOS: Handle, Reputation, Saturday Night, Baby Girl, Bobby, Familiar Dreams, Potential, In & Out...
MEDIA CRÍTICA: 76/100
NUESTRA VALORACIÓN: 85/100

No hay comentarios:
Publicar un comentario