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jueves, 1 de octubre de 2026

CLEO SOL: MADRE TIERRA.

 


Hay algo casi contracultural en que un disco de soul y neo-soul no parezca tener ninguna necesidad de demostrar nada. GENTLEWOMAN no llega para reinventar un género en el que, a estas alturas, parece que ya se ha dicho prácticamente todo. Tampoco parece preocupado por demostrar que CLEO SOL es una artista diferente a la que conocíamos en sus trabajos anteriores. Hace algo mucho más sencillo: hace soul y neo-soul como creemos que deberían hacerse. 

Y quizás ahí resida precisamente su mayor mérito. En los últimos años se ha instalado en buena parte de la crítica musical la idea de que cada nuevo álbum debe suponer un paso adelante, una ruptura o, como mínimo, una nueva paleta de colores. Como si profundizar en un lenguaje propio fuese necesariamente una forma de estancamiento. GENTLEWOMAN plantea una objeción bastante sencilla a esa exigencia. CLEO SOL solo tiene cinco discos de estudio y dos de ellos aparecieron en 2023, Heaven y Gold, este último convertido hasta ahora en su trabajo más celebrado por la crítica. No parece haber ninguna necesidad de escapar de aquello que sabe hacer. Y, sinceramente, tampoco parece necesitarlo. 

Porque GENTLEWOMAN no es un disco innovador, pero está extraordinariamente bien hecho. Sus etiquetas -Neo-Soul, Singer-Songwriter, Smooth Soul, Contemporary R&B, Gospel y Pop Soul- no esconden ningún intento de reformular el género. Al contrario: CLEO SOL trabaja con un lenguaje perfectamente establecido y demuestra que todavía puede resultar estimulante cuando se aborda con sensibilidad. Lo que en otras manos podría sonar trillado aquí recupera calidez, intimidad y personalidad. La verdad es que resulta reconfortante volver a encontrarse con un disco que no siente la necesidad de inventar una nueva fórmula para justificar su existencia. 

Parte de esa personalidad procede de una tradición británica de soul y R&B que entiende la elegancia como una cuestión de matices y no de exhibición. CLEO SOL pertenece a esa estirpe de cantantes que pueden hacer que la sofisticación parezca algo completamente natural. La comparación con Sade resulta inevitable en momentos como Sentimental Love, no tanto porque Sol esté imitando a Sade como porque comparte con ella esa economía expresiva: sensualidad sin exceso, arreglos elegantes, una voz que nunca necesita imponerse y una música que confía en el espacio tanto como en las notas. 

De hecho, la aparente sencillez de GENTLEWOMAN puede llevar a engaño. Los discos que parecen sencillos rara vez lo son. Conseguir que quince canciones fluyan con semejante naturalidad, que la producción tenga riqueza sin saturar, que los arreglos aporten detalles sin reclamar protagonismo y que la voz permanezca siempre en el centro exige mucho más oficio del que el resultado deja entrever. La elegancia funciona precisamente así: cuanto menos se nota el esfuerzo, más fácil es confundirlo con ausencia de esfuerzo. Es como una habitación perfectamente ordenada: solo cuando intentamos conseguir ese mismo equilibrio descubrimos cuánto trabajo había detrás. 

También sorprende encontrar a Inflo tan profundamente involucrado en el álbum. No solo participa en la producción, sino también en la composición junto a CLEO SOL, Chronixx, Dave Okumu, Rick Nowels, Femi Tenowo y Nick Ramm. Sobre el papel, la combinación con Inflo podía plantear dudas: su personalidad como productor podría haber llevado el disco hacia terrenos más ásperos o excesivos. Sin embargo, GENTLEWOMAN encuentra un equilibrio muy particular. No se trata de que CLEO SOL tenga que domesticar a Inflo, sino de que consigue absorber esa personalidad creativa sin dejar de sonar inequívocamente a ella misma. 

Y esa identidad es suficientemente fuerte como para que incluso el gospel ocupe aquí un lugar distinto al que tenía en sus dos trabajos anteriores. Sigue estando presente, pero ya no parece gobernar el discurso. Hay menos sensación de búsqueda espiritual y más atención a lo cotidiano, a lo íntimo y a lo terrenal. La propia portada ya ofrece una pista: CLEO SOL aparece en una fotografía doméstica con un bebé, una imagen que parece desplazar el centro de gravedad desde lo trascendente hacia la vida inmediata. Si en Heaven y Gold lo espiritual y lo terrenal estaban profundamente entrelazados, en Gentlewoman lo espiritual parece convertirse más bien en una raíz. 

También hay algo refrescante en su manera de entender el álbum. Quince canciones son muchas canciones, especialmente en un momento en el que los discos largos tienden a apoyarse en intros, interludios, outros, skits o pistas habladas para construir una sensación de concepto. CLEO SOL no necesita nada de eso. No hay pasajes que parezcan existir para explicarnos el disco ni recursos narrativos que interrumpan artificialmente su flujo. Hay canciones. Muchas canciones, además, y la inmensa mayoría muy buenas. 



Eso no significa que ninguna pueda vivir fuera del álbum. Las hay perfectamente capaces de funcionar por separado. Pero GENTLEWOMAN gana cuando se escucha de principio a fin porque las canciones se suceden con una naturalidad extraordinaria. No es un disco que necesite ser escuchado entero para comprender una historia concreta; simplemente es un álbum que recompensa esa continuidad. Quince canciones, sin una sola concesión al relleno y sin la necesidad de convertir cada una en un acontecimiento. 

En ese sentido, GENTLEWOMAN parece casi una reivindicación de la canción como unidad suficiente. En una época en la que muchos discos necesitan justificar su condición de «obra» mediante recursos narrativos, CLEO SOL confía en algo mucho más clásico: una buena melodía, una interpretación extraordinaria, unos arreglos cuidados y una producción al servicio de la canción. No necesita contarnos lo que quiere decir. Le basta con cantarlo. 

Y quizás por eso el álbum resulte también tan accesible para alguien que todavía no conozca a CLEO SOL. Su lenguaje es lo bastante reconocible como para que un oyente familiarizado con Sade, Anita Baker, Jill Scott, Erykah Badu o el soul británico pueda encontrar aquí un descubrimiento inmediato. GENTLEWOMAN no es un disco hermético ni pensado exclusivamente para quienes ya conocen la trayectoria de Sol. Al contrario: puede funcionar como una magnífica puerta de entrada a su música. No hace falta conocer previamente su universo para entender por qué estas canciones seducen.

Comercialmente, tampoco parece un disco construido para la inmediatez o para las masas, aunque eso no significa que esté pasando desapercibido. Su propuesta es demasiado pausada y demasiado centrada en el álbum como conjunto como para depender de un impacto instantáneo. Pero hay una diferencia importante entre no convertirse en un fenómeno masivo y carecer de repercusión. GENTLEWOMAN parece encontrar su espacio con bastante naturalidad: no necesita ser un acontecimiento para funcionar. 

La recepción crítica, en cambio, ha sido hasta ahora más escasa de lo que cabría esperar. Frente a los 81/100 de Heaven y los 85/100 de Gold, GENTLEWOMAN se mueve actualmente alrededor del 75 sobre 100 en las reseñas profesionales registradas, con un 80/100 de Mojo y un 70/100 de Albumism. Es significativo que una parte de la recepción parezca penalizar precisamente aquello que aquí constituye una de sus virtudes: la falta de una ruptura evidente con su obra anterior. Después de Gold, la continuidad puede parecer estancamiento si se entiende la evolución artística únicamente como necesidad de hacer algo diferente. 

Pero quizás haya otra forma de mirar el asunto. Repetir no es necesariamente lo mismo que profundizar. La continuidad puede ser una decisión artística tan legítima como la reinvención. CLEO SOL no parece estar buscando nuevas herramientas porque todavía tiene mucho que hacer con las que ya posee. Y GENTLEWOMAN demuestra hasta qué punto puede ser sofisticado un disco que, en apariencia, simplemente se limita a hacer bien las cosas. 

Eso es, al final, lo que más nos convence de este álbum. No pretende ser más complejo de lo que necesita, no intenta demostrar constantemente su ambición y tampoco parece preocupado por competir con el presente en términos de novedad. Su sofisticación está en otro lugar: en las proporciones, en los arreglos, en la interpretación, en la producción y en la capacidad de hacer que todo parezca inevitable. Es música que no necesita llamar la atención para conservarla. 

Puede que Gold siga siendo el disco de CLEO SOL mejor valorado por la crítica, y probablemente tenga sentido que así sea si se premia la ambición o la sensación de culminación. Pero personalmente preferimos GENTLEWOMAN. Porque aquí encontramos algo que valoramos más: un disco que sabe exactamente lo que quiere ser y no siente ninguna necesidad de convertirse en otra cosa. CLEO SOL hace soul y neo-soul como creemos que deberían hacerse. Y quizás eso, en 2026, sea bastante más difícil de conseguir de lo que parece. Nuestra nota es un 86 sobre 100. 




MEJORES MOMENTOS: Sentimental Love, Gentlewoman, I Only Look To You, Let Me Cry, Their Smile are not the same...

MEDIA CRÍTICA: 75/100

NUESTRA VALORACIÓN: 86/100

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