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miércoles, 9 de septiembre de 2026

WESTSIDE COWBOY Y LA BRITAINICANA.


 

WESTSIDE COWBOY son Jimmy Bradbury, Reuben Haycocks, Aoife Anson-O'Connell y Paddy Murphy, cuatro músicos de Manchester que empezaron a tocar juntos sin demasiadas pretensiones. Algunos ya habían pasado por otras bandas y proyectos, pero WESTSIDE COWBOY nació de una forma bastante más sencilla: tocar juntos, probar canciones y pasarlo bien. Esa manera de entender la música continúa siendo importante para ellos y ayuda a explicar buena parte de lo que encontramos en IT GOES ON

El crecimiento de la banda ha sido rapidísimo. Su primer single apareció en 2024 y durante 2025 empezaron a llamar la atención como uno de los nuevos nombres de la escena británica. Ganaron el Emerging Talent Competition de Glastonbury, actuaron en el festival, publicaron el EP This Better Be Something Great y comenzaron a compartir escenarios con algunas de las bandas más interesantes de su generación. Todo esto sucedió antes de que llegase su primer álbum, así que IT GOES ON aparece después de una ascensión que para cualquier banda nueva habría sido difícil de imaginar. 

Lo curioso es que toda esa atención no parece haber cambiado demasiado la esencia del grupo. WESTSIDE COWBOY comenzaron con una filosofía bastante sencilla: no querían hacer canciones complicadas porque sí. Si una canción funcionaba con menos acordes, mejor. Si podían conseguir una buena melodía sin llenar cada espacio de arreglos, también. Querían tocar juntos y conseguir canciones que tuviesen vida propia. Esa sencillez no debe confundirse con falta de recursos. Al contrario, una de las grandes virtudes de IT GOES ON es precisamente la facilidad con la que la banda consigue que las canciones parezcan naturales. 

Las etiquetas que acompañan al disco son indie rock, alt-country y power pop. No tenemos demasiados problemas para reconocer esos tres elementos mientras escuchamos el álbum. Las guitarras proceden claramente de la tradición del indie rock, el country y el folk aparecen en las melodías y en algunos arreglos, y el power pop está presente en esa búsqueda constante de canciones que entren rápido y permanezcan en la memoria. 

Pero nos gusta mucho más la etiqueta que han escogido ellos mismos: Britainicana. Es divertida y, además, bastante precisa. WESTSIDE COWBOY toman elementos de la Americana y los pasan por un filtro británico. No intentan convertirse en una banda de country americana ni reproducir una tradición concreta. Su música está llena de guitarras, melodías pop y energía de banda de rock, pero debajo encontramos ese gusto por el folk, el country y las canciones de carretera. El resultado tiene sentido viniendo de cuatro músicos de Manchester. 

La frescura es probablemente una de sus grandes bazas. IT GOES ON no parece un disco construido para demostrar cuánto saben tocar sus integrantes. Las canciones avanzan con naturalidad, las voces se reparten entre ellos y las guitarras tienen una energía que funciona especialmente bien cuando se escucha el álbum de principio a fin. En algunos momentos nos han recordado a Divorce, sobre todo por esa forma de incorporar elementos de la música americana a una propuesta de rock británico contemporáneo. La comparación puede servir para situarlos, pero Westside Cowboy tienen suficiente personalidad como para que no necesitemos recurrir constantemente a ella. 

Las cuatro primeras canciones son una carta de presentación difícil de ignorar. Kick Stones (The Boys), Paperchains, Dobro y Well Done Kid, You Did It nos ponen delante de prácticamente todas las virtudes del grupo: buenas guitarras, melodías pegadizas, voces que se complementan y una energía que parece pensada para el directo. Es un comienzo especialmente potente y una buena forma de entender rápidamente qué propone la banda. Después el disco continúa desarrollando esa fórmula y aparecen canciones que necesitan algo más de tiempo para quedarse con nosotros. 

Eso último no convierte al álbum en irregular. Todo lo contrario. El nivel se mantiene bastante alto durante todo el recorrido. Simplemente hay canciones que tienen más capacidad para acompañarnos después de haber terminado el disco. Algunas aparecen en nuestra cabeza con facilidad; otras funcionan mejor cuando forman parte del conjunto. No necesitamos que todas tengan el mismo impacto para considerar que estamos ante un álbum muy consistente. 

En cuanto a las narrativas, las canciones hablan de crecer, de avanzar sin tener demasiado claro hacia dónde y de intentar encontrar un sitio mientras todo alrededor parece cambiar demasiado deprisa. La ansiedad está muy presente, aunque el grupo no necesita convertirla en un discurso solemne. Worried Age probablemente sea el ejemplo más evidente: el miedo, la preocupación constante y la sensación de quedarse paralizado ante todo lo que puede salir mal se convierten en el centro de una canción que musicalmente avanza justo en la dirección contraria, empujada por las guitarras y la batería. Esa contradicción entre la energía de la música y la inseguridad de lo que cuentan aparece varias veces a lo largo del álbum. 

También encontramos una preocupación por el paso del tiempo y por aquello que vamos dejando atrás. Well Done Kid, You Did It mira hacia el pasado desde una posición incómoda, mientras que Big Wheels convierte recuerdos aparentemente pequeños y cotidianos en una forma de enfrentarse a lo que ya no está. No necesitan grandes acontecimientos para hablar de nostalgia: basta una persona, un objeto o una escena que se ha quedado en su memoria. 




En Coyote el tono cambia y la mirada se amplía. La canción utiliza imágenes del paisaje americano para hablar del deterioro del mundo que habitamos y de nuestra propia responsabilidad en ese proceso. La preocupación medioambiental aparece sin que WESTSIDE COWBOY abandonen su manera directa de escribir. Esa mezcla entre asuntos enormes y situaciones reconocibles es una de las características más interesantes de sus letras. 

Y el disco termina volviendo a una cuestión que estaba presente desde el principio: seguir adelante a pesar de no tener las cosas resueltas. You Could Have Died There on the Dancefloor lleva esa idea hasta un extremo casi absurdo y termina convirtiendo el miedo a que todo pueda desaparecer de repente en una especie de aceptación. No tenemos respuestas definitivas y tampoco parece que WESTSIDE COWBOY pretendan encontrarlas. El título IT GOES ON termina adquiriendo así bastante sentido: la vida continúa, incluso cuando nosotros todavía estamos intentando entender qué estamos haciendo con ella.

Estas historias aportan profundidad a un álbum que, por su sonido, podría parecer mucho más despreocupado. WESTSIDE COWBOY hablan de ansiedad, nostalgia, incertidumbre, medioambiente y miedo al futuro, pero lo hacen sin perder el humor ni la sensación de estar cuatro amigos tocando juntos. Esa combinación entre unas canciones que entran con facilidad y unas preocupaciones bastante más serias de lo que aparentan ayuda a que IT GOES ON gane con cada escucha.

En la parte técnica, Loren Humphrey tiene un papel importante. Es el productor y también se ocupa de la mezcla, además de participar en la grabación y aportar percusión, piano y sintetizadores en diferentes canciones. Su trabajo ayuda a ampliar el sonido de la banda sin eliminar esa sensación de espontaneidad que resulta tan importante en WESTSIDE COWBOY. Hay detalles y capas que enriquecen las canciones, pero nunca tenemos la sensación de que la producción quiera demostrar algo por encima de ellas. 

También resulta significativo que los cuatro miembros de WESTSIDE COWBOY -Aoife Anson-O'Connell, Reuben Haycocks, Jimmy Bradbury y Paddy Murphy- aparezcan como autores de las canciones del álbum. La composición es, por tanto, completamente colectiva. Ellos mismos controlan el material que están presentando y eso adquiere un interés especial al comprobar que el disco se publica a través de Island Records, una gran compañía discográfica. 

Aquí aparece una pequeña paradoja alrededor de la palabra “indie”. Podemos hablar de WESTSIDE COWBOY como una banda de indie rock y nadie tendría demasiados problemas para entender a qué nos referimos musicalmente. Pero indie no significa necesariamente independiente. IT GOES ON funciona dentro de una estructura de una major y, al mismo tiempo, conserva la identidad de una banda que compone sus propias canciones y que ha construido su sonido sin necesidad de adaptarse a una fórmula prefabricada. Quizás sea una buena muestra de hasta qué punto las fronteras entre lo independiente y el mainstream se han vuelto mucho más difusas. 

La recepción crítica ha sido extraordinariamente buena. IT GOES ON ha conseguido una media de 84 sobre 100 distribuida de la siguiente manera: Rolling Stone UK y Paste 100/100; MusicOHM, DIY, AllMusic y Far Out Magazine 90/100; Beats Per Minute 83/100; No Ripcord, NME, The Skinny, Clash, Uncut, Mojo, Record Collector, Still Listening 80/100; Pitchfork 78/100; Spill Magazine 70/100 y The Needle Drop 60/100. 

La media resulta bastante representativa del consenso que se ha creado alrededor del álbum. Encontramos dos puntuaciones perfectas, varias notas de 90/100 y una gran concentración de valoraciones en torno al 80/100. Incluso las críticas menos entusiastas reconocen que estamos ante un debut con personalidad. Nosotros estamos claramente en la parte alta de esa valoración. El 60/100 de The Needle Drop nos parece demasiado bajo para un disco que mantiene un nivel tan constante y que, sobre todo, demuestra tanta personalidad desde el primer momento. 

No creemos que sea necesario buscarle defectos para equilibrar el entusiasmo. IT GOES ON tiene buenas canciones y algunas son especialmente buenas. Las cuatro primeras ya nos habían dejado claro desde el principio que WESTSIDE COWBOY podían hacer algo importante, y el resto del álbum confirma esa impresión. Algunas canciones se nos han quedado más que otras, pero ninguna rompe la dinámica del disco ni hace que perdamos el interés por lo que está ocurriendo. 

Y quizás lo más estimulante sea pensar que estamos escuchando solamente el principio. WESTSIDE COWBOY han conseguido con su primer álbum una identidad que muchas bandas necesitan varios discos para encontrar. Han sabido mantener la frescura con la que comenzaron mientras incorporaban suficiente riqueza musical para que IT GOES ON no se quede en una colección de buenas canciones guitarreras. Ahora les toca descubrir qué pueden hacer con todo esto cuando llegue el momento de dar el siguiente paso. 

Nosotros lo valoramos con un 90 sobre 100. Es una nota alta porque estamos ante un debut realmente extraordinario, pero también deja margen para que WESTSIDE COWBOY puedan crecer, arriesgarse y sorprendernos todavía más. IT GOES ON ya es un comienzo magnífico. Ahora queremos saber qué harán después.



MEJORES MOMENTOS: Kick Stones (The Boys), Paperchains, Dobro, Well Done Kid, You Did It, Coyote, Pin Up Boy!, Big Wheel, Well Done Kid You Did It,You Could Have Died There on the Dancefloor...    

MEDIA CRÍTICA: 84/100

NUESTRA VALORACIÓN: 90/100

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