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jueves, 8 de octubre de 2026

JOY OLADOKUN Y LA ESPERANZA.

 


Venimos de Observations from a Crowded Room (2024), un disco un tanto especial dentro de la carrera de JOY OLADOKUN. Llegó apenas un año después de Proof of Life (2023), cuando aquel álbum todavía tenía recorrido, y en su momento podía percibirse como un salto bastante abrupto. Era más áspero, más introspectivo, más incómodo y también mucho más explícito a la hora de enfrentarse con determinadas cuestiones políticas y sociales. Con el tiempo, sin embargo, resulta más fácil entenderlo. Observations se publicó el 18 de octubre de 2024, apenas unas semanas antes de las elecciones presidenciales estadounidenses, y escuchar ahora canciones que hablan de identidad, pertenencia, discriminación, derechos y del lugar que ocupa una persona como Oladokun en su propio país permite comprender mejor la urgencia que atravesaba aquel disco justo cuando estaban a punto de votarse la pérdida de muchos de esos derechos. No parece tanto un álbum que siguiera una planificación concreta como uno que necesitaba existir en aquel momento. 

Han pasado dos años y HOPE IS A HEAVY THING no tiene aquella sensación de urgencia de Observations...: parece un disco que ha podido madurar antes de llegar a nosotros. Las preocupaciones siguen ahí, pero ya no aparecen como una necesidad inmediata de dejar constancia de lo que está ocurriendo. Oladokun parece haber tenido tiempo para convertir todo aquello en canciones más trabajadas, y también para recuperar esa capacidad de escribir melodías inmediatamente accesibles que ya estaba tan presente en Proof of Life. 

Una de las cosas que más nos gusta de JOY OLADOKUN es el control que mantiene sobre su propia obra. Como ya hizo en Observations..., vuelve a producir el disco ella misma, aunque en esta ocasión cuenta con la participación adicional del productor nigeriano Spellz. Oladokun también compone la mayoría de las canciones, mientras que en algunos temas comparte autoría con otros músicos, entre ellos Adekunle Gold en Sage. Esa continuidad en la forma de trabajar ayuda a explicar la coherencia del álbum: aunque las referencias musicales sean variadas, HOPE IS A HEAVY THING nunca parece una colección de canciones entregadas a distintos equipos para buscar un sonido diferente en cada una. Hay una personalidad detrás de todo. 

Y esa personalidad se nota también en las letras. La esperanza del título no tiene demasiado que ver con el optimismo fácil. Oladokun habla de identidad, de relaciones, de agotamiento, de fe, de las dificultades de vivir en un mundo que no siempre parece dispuesto a hacer las cosas más fáciles y de la necesidad de encontrar una manera de seguir adelante sin fingir que los problemas han desaparecido. Pero donde Observations... necesitaba enfrentarse directamente a todo aquello, aquí parece interesarle más qué hacemos después de haberlo visto. La esperanza no es una solución, sino algo que hay que sostener.

Musicalmente, además, es un disco muy rico sin perder nunca su unidad. Hay folk, pop, soul, R&B y una presencia cada vez más evidente de las raíces africanas de Oladokun, junto a una sensibilidad retro que en algunos momentos resulta especialmente deliciosa. Don’t Call Me Baby! es probablemente el ejemplo más evidente: su aire sesentero y esa manera de construir el pop alrededor de las voces, el ritmo y una producción envolvente recuerdan inmediatamente a The Ronettes. No parece un ejercicio de nostalgia, sino una referencia perfectamente integrada en el lenguaje actual de Oladokun. 

Y luego está Toothache, que nos parece una brutalidad de canción. Tiene todo lo que uno podría pedirle a un tema destinado a llegar a un público enorme: melodía, estribillo, personalidad, una producción magnífica y una interpretación vocal que no necesita exagerar nada para hacerse notar. Es el tipo de canción que debería estar sonando en todas partes. Sage, con la participación de Adekunle Gold, amplía todavía más el horizonte del álbum, mientras que Kind vuelve a demostrar hasta qué punto Oladokun puede ser cálida y accesible sin perder profundidad. 




En realidad, ese es uno de los grandes méritos de HOPE IS A HEAVY THING: casi todo el disco funciona. No hay que esperar hasta las canciones más reivindicativas para encontrar algo que nos interese, ni aceptar una sucesión de temas de transición para llegar a los momentos importantes. Es un álbum bastante accesible, pero no por eso sencillo. Las canciones tienen suficientes capas para que la escucha no termine cuando acaba el primer estribillo, y la producción consigue que géneros y referencias muy diferentes convivan dentro de una misma obra. 

También resulta inevitable pensar en lo poco que ha acompañado la crítica a JOY OLADOKUN durante los últimos años. Proof of Life consiguió cierta atención y parecía el momento en que su nombre podía empezar a ocupar un espacio mucho mayor, pero Observations from a Crowded Room quedó prácticamente fuera de la conversación crítica a pesar de ser un disco muy bueno y de contener algunas de las canciones más personales de su carrera. Que un álbum así siga apareciendo sin valoración crítica en algunos de los agregadores más utilizados resulta difícil de entender. 

Ahora HOPE IS A HEAVY THING vuelve a encontrarse, al menos de momento, con un panorama demasiado silencioso para lo que ofrece. Y aquí sí nos cuesta comprenderlo. No estamos ante un álbum que necesite que nos convenzan de que es bueno. Basta con escuchar Toothache, Don’t Call Me Baby!, Sage, Kind y prácticamente cualquier otro momento del disco para encontrar argumentos suficientes. Oladokun lleva varios álbumes demostrando que puede escribir sobre asuntos complejos sin renunciar a la melodía ni a la accesibilidad, y HOPE IS A HEAVY THING probablemente sea la ocasión en la que ambas facetas aparecen mejor equilibradas. 

Nosotros no podemos darle menos de un 90 sobre 100. Proof of Life sigue estando un escalón por encima para nosotros, con aquel 95/100 que le dimos en su momento, mientras que Observations from a Crowded Room conserva intacto su 85/100. No necesitamos cambiar aquella valoración ahora que entendemos mejor el contexto en el que se hizo. Al contrario: nos parece que el paso del tiempo ha conseguido que entendamos mejor aquel disco casi profético. 

Con HOPE IS A HEAVY THING ocurre algo diferente. Es un álbum que no necesita contexto para funcionar, porque las canciones llegan por sí solas, pero gana todavía más cuando entendemos de dónde viene. Es el resultado de haber dejado pasar dos años, de haber procesado parte de aquello que había provocado Observations... y de volver a encontrar una manera más amplia y luminosa de expresarlo. 

Solo falta que llegue. Que llegue a las radios, a las listas, a las conversaciones y a los premios. Porque canciones como Toothache no deberían necesitar que alguien nos explique por qué merecen ser escuchadas. Y nos habría encantado ver a JOY OLADOKUN con presencia en los Grammy por Proof of Life, del mismo modo que nos parecería plenamente merecida una presencia de HOPE IS A HEAVY THING. Probablemente tampoco ocurra esta vez. Pero eso dice bastante más de cómo funciona actualmente la atención alrededor de determinados artistas que de lo que hay dentro de este álbum. Mientras tanto, nosotros ya tenemos bastante claro dónde colocarlo.



MEJORES MOMENTOS: Dear Maria, Kind, Die Young, Toothache, Sage, Easy Company, Don't Call Me Baby!, Zombie...  

MEDIA CRÍTICA:---

NUESTRA VALORACIÓN: 90/100

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