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jueves, 10 de septiembre de 2026

MEMORIAL: UN MAL NOMBRE PARA UN DÚO EXCEPCIONAL.

 


¿Cómo es posible que un disco en el que aparecen los nombres de Lisa Hannigan, Niamh Regan, Ólafur Arnalds y Dustin O’Halloran haya pasado prácticamente inadvertido para la prensa musical española? Es una pregunta que nos hacemos mientras escuchamos JERA, el tercer álbum de MEMORIAL una y otra vez. Y, después de buscar sin encontrar apenas rastro del álbum en ninguna publicación de nuestro país, nos alegra pensar que quizás seamos los primeros en hablar de él en EXQUISITECES. No deja de resultar extraño, porque estamos ante uno de esos trabajos que parecen destinados a encontrar su sitio con el tiempo, incluso aunque ahora mismo no lo hayan encontrado en los titulares. 

MEMORIAL es un dúo británico formado por Jack Watts y Oliver Spalding, dos músicos de Brighton que llevan ya varios años construyendo una discografía discreta pero cada vez más interesante. JERA es su tercer álbum y llega después de Memorial (2022) y Redsetter (2024), pero también después de un momento en el que Watts y Spalding llegaron a plantearse qué sentido tenía seguir haciendo música bajo las presiones habituales de la industria. El encuentro con Ólafur Arnalds y el entorno de OPIA Community terminó propiciando una especie de reseteo. 

El propio título del álbum parece resumir ese nuevo comienzo. JERA es una runa del antiguo alfabeto nórdico asociada al ciclo de las estaciones, la cosecha y el fruto que llega después del trabajo y la espera. Habla, en definitiva, de los ciclos que se cierran para volver a empezar. No parece un mal nombre para un disco nacido precisamente de la necesidad de parar, recomponerse y volver a encontrar el camino. Así que, viajaron a Reikiavik, grabaron buena parte del álbum en el estudio de Arnalds que además de coproducir su colaboración directa en la canción tiulada Dawn, ejerció de ingeniero de sonido en gran parte del álbum y Watts y Spalding recuperaron algo que quizás habían perdido por el camino: la posibilidad de hacer música sin que todo lo demás pesara tanto. 

Y ese nuevo comienzo es bastante notorio. Desde el primer corte sabemos dónde estamos. JERA es indie folk, pero pertenece a esa tradición británica que no necesita disfrazarse de americana para hablar desde el folk. Cuando el género se hace al otro lado del Atlántico es frecuente que incorpore elementos de country, blues o distintas tradiciones populares estadounidenses. En el folk británico encontramos en ocasiones una pureza distinta, una manera de quedarse con la canción, las voces, las guitarras y el espacio que deja alrededor de ellas. MEMORIAL consigue llevar esa pureza hasta un lugar particularmente hermoso y, al encontrarse con la sensibilidad de Arnalds, el resultado adquiere una dimensión nueva. 

La mano de Ólafur Arnalds está ahí, y sería absurdo no reconocerla. Está en el tratamiento del piano, en las texturas, en los espacios, en esa producción que parece saber exactamente cuándo añadir algo y cuándo dejar que una nota desaparezca. Pero lo verdaderamente admirable es que JERA nunca se convierte en un disco de Ólafur Arnalds con MEMORIAL como invitados. Las canciones siguen perteneciendo al dúo. Porque Watts y Spalding también son los productores principales del álbum. Arnalds las entiende, las acompaña y las amplía, pero no las invade. Y en algunos momentos llegamos incluso a pensar que estamos ante un trabajo superior a alguno de los propios discos de Arnalds. Aunque eso se entiende mucho mejor cuando mencionemos que también participa Tim Bidwell. Una presencia crucial en cualquier álbum de folk británico que se precie. Y da igual que en este caso solo ejerza mayoritariamente como ingeniero de mezcla. Porque Bidwell es la persona idónea a la que siempre hay que llamar para conseguir que las canciones no tengan demasiadas capas innecesarias y que prevalezca solamente la verdad y la autenticidad por encima de todo. 

Las voces son fundamentales en este trabajo. Watts y Spalding construyen unas armonías tan delicadas y tan perfectamente encajadas que en ocasiones nos sorprenden por su ambigüedad tímbrica (en una primera escucha la voz de Joe Watts se puede confundir con una voz femenina). Es un álbum en el que la voz nunca parece un elemento colocado encima de la música: forma parte de ella. Y quizás por eso agradecemos que no haya una pieza instrumental destinada a romper el recorrido. Aquí son las propias canciones y la manera de cantarlas las que mantienen el hilo. 




También sorprende la manera en que están integradas las colaboraciones. Niamh Regan, Lisa Hannigan y Dustin O’Halloran podrían haber sido utilizados como reclamos evidentes, pero no ocurre eso. En varios casos, si no hubiéramos consultado los créditos, ni siquiera habríamos sabido quién estaba participando. Y eso es una virtud. Las colaboraciones están al servicio de las canciones y nunca las canciones al servicio de las colaboraciones. La aparición de Lisa Hannigan, especialmente querida por muchos de nuestros lectores, es una de esas pequeñas alegrías que encontramos en un disco lleno de ellas, pero su presencia no necesita convertirse en acontecimiento: está ahí porque encaja a la perfección. 

Hay poesía también en las letras. No necesitamos descifrar cada verso para percibirlo. Aparecen la pérdida, las relaciones que cambian, la memoria, la aceptación, el dolor y esa necesidad de encontrar una salida cuando quizás ya estamos contemplando el final desde el principio. Son narrativas íntimas que no necesitan explicarse demasiado y que encuentran en las voces y en la música el lugar perfecto para desarrollarse. 

Pero quizás lo que más nos impresiona de JERA sea que no encontramos ningún momento en el que tengamos la sensación de que el álbum necesita hacer algo más. No hay tensión innecesaria, pero tampoco hay monotonía. Es sereno sin resultar adormecedor. Los silencios están medidos, los espacios tienen sentido y cada instrumento parece ocupar exactamente el lugar que debe ocupar. La producción es impecable sin llamar la atención sobre sí misma. Todo está donde tiene que estar. 

Y todo esto adquiere todavía más valor cuando pensamos en la escasa atención crítica que MEMORIAL ha recibido desde el principio. Tres álbumes después, seguimos hablando de un grupo que para buena parte de la crítica generalista parece no existir. JERA tampoco ha encontrado todavía en España la atención que creemos que merece. Quizás eso cambie. Hay discos que necesitan tiempo para encontrar a quienes los van a escuchar y hay otros que, sencillamente, esperan a que alguien los descubra. Tenemos la sensación de que estamos ante los primeros. Y también para eso estamos nosotros que seguimos aquí después de dieciséis años: para ejercer esa función curatorial que nos lleva a buscar, entre todo lo que se publica, los discos que realmente importan, aunque todavía no hayan encontrado la atención que merecen.

La secuencia de JERA es extraordinaria y explica en buena medida por qué entendemos el álbum como un todo antes que como una colección de canciones. No sobra ningún tema. Ninguno parece estar esperando su turno para desaparecer. Todo conduce hacia The Lightness, ese cierre que llega con la naturalidad de las últimas páginas de un buen libro. Cuando termina, nos queda una pequeña sensación de vacío. Hemos invertido nuestro tiempo en algo que nos ha acompañado durante todo el recorrido y, de repente, se ha terminado. Pero hay una diferencia maravillosa entre un libro y un álbum: podemos volver a empezar inmediatamente. Y eso hacemos. Le damos otra vez al botón de repetir. 

Por todo ello, nuestra valoración es un 100 sobre 100 y no necesitamos buscar una canción que justifique la nota ni una colaboración que explique nuestro entusiasmo. JERA funciona como una obra completa, con una sonoridad propia, una producción extraordinaria, unas voces magníficas, una secuenciación impecable y una sensibilidad que estamos convencidos de que seguirá funcionando dentro de veinte años. Quizás entonces MEMORIAL ya no sea un secreto para casi nadie y JERA haya adquirido la consideración que merece. Nosotros, por nuestra parte, preferimos no esperar tanto para decirlo.



MEJORES MOMENTOS: This Is Not An Exit, Rest (& be thankful), Words, Teeth, Dawn, The Lightness... 

MEDIA CRÍTICA:----

NUESTRA VALORACIÓN: 100/100

OFF THE RECORD: Tenemos que reconocer que MEMORIAL no se lo ha puesto fácil ni a sus propios oyentes. Es un nombre bastante desastroso para los buscadores de Internet. MEMORIAL es una palabra demasiado común, la utilizan varias bandas o proyectos musicales y, cuando intentamos buscar todo lo relacionado con este dúo de Brighton, los resultados se llenan de todo tipo de items que poco tienen que ver con Jack Watts y Oliver Spalding

Y si queremos comprar el disco, la cosa no mejora demasiado. Basta con escribir Memorial en Amazon para que aparezcan libros, novelas y todo tipo de productos antes de llegar a este maravilloso álbum. Encontrar JERA puede convertirse así en una pequeña búsqueda del tesoro. 

Quizás no sea la estrategia de marketing más eficaz del mundo, aunque tiene cierta ironía que un grupo tan difícil de encontrar haya hecho un disco que, una vez descubierto, resulta tan difícil de dejar de escuchar.

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