Hay voces que se reconocen antes incluso de saber quién está cantando. La de BABY ROSE pertenece a esa categoría poco frecuente. Su forma de interpretar resulta una anomalía dentro del R&B actual, un género donde no siempre resulta sencillo encontrar artistas con una identidad vocal tan marcada. En YEARNALISM, su tercer álbum de estudio, la cantante estadounidense vuelve a situarse en el centro de la propuesta con un trabajo que confía en sus mayores virtudes: una voz extraordinaria y unas canciones capaces de estar a la altura.
Nacida en Washington D.C. y vinculada a la escena soul contemporánea estadounidense, BABY ROSE comenzó a llamar la atención con sus primeros trabajos gracias a una forma de cantar que escapaba de los estándares habituales del R&B moderno. Tras To Myself (2019) y Through and Through (2023), la artista llega a este tercer álbum después de que su segundo trabajo recibiera una excelente acogida crítica, con una media de 87/100. Aquel disco confirmó su crecimiento artístico y elevó las expectativas ante un nuevo lanzamiento que, lejos de buscar una ruptura, profundiza en los elementos que han definido su trayectoria.
La primera impresión que provoca YEARNALISM nace de su voz. Su timbre grave, áspero y lleno de matices la conecta con una tradición de grandes intérpretes del soul y el jazz vocal. Es inevitable pensar en Billie Holiday o Nina Simone, no porque BABY ROSE intente reproducir el estilo de ninguna de ellas, sino porque comparte esa capacidad de convertir la voz en el centro absoluto de la interpretación. Como ocurría con aquellas figuras, su valor no reside únicamente en la técnica, sino en una manera de transmitir emoción que hace que cada frase tenga peso propio. La diferencia es que BABY ROSE no pertenece a esa época: su forma de entender el R&B, su producción y su manera de construir las canciones son plenamente contemporáneas. No es una artista que mire al pasado intentando recuperar un sonido perdido, sino una intérprete actual que posee una cualidad que asociamos con las grandes voces clásicas: una identidad inconfundible.
Las etiquetas utilizadas para describir YEARNALISM son numerosas: Neo-Soul, Pop Soul, Smooth Soul, Soul Blues, Vocal Jazz y Southern Soul. Todas capturan una parte del álbum, aunque ninguna resulta completamente suficiente. El disco combina la sensibilidad del neo-soul con la calidez del southern soul, el carácter emocional del soul blues y una interpretación vocal que tiene ecos del jazz. Sin embargo, no se trata de un ejercicio de nostalgia ni de una reconstrucción del pasado. BABY ROSE utiliza esa tradición como punto de partida para crear un álbum que suena actual y personal.
Uno de los mayores aciertos de YEARNALISM es que nunca parece depender de artificios para mantener el interés. Las canciones tienen entidad propia y funcionan como composiciones completas, algo especialmente destacable en un momento en el que una parte del R&B contemporáneo apuesta por interludios, piezas breves o largos pasajes hablados para reforzar una determinada narrativa. Aquí el protagonismo vuelve a estar en las canciones y en la interpretación. Los temas exploran relaciones, vulnerabilidad, deseo y conflictos personales desde una perspectiva íntima, pero sin que el concepto del álbum termine imponiéndose sobre la música.
Resulta especialmente interesante descubrir los créditos después de escuchar el disco. YEARNALISM está producido por BABY ROSE junto a Ryan James Carr, Joe Harrison, Jonah Stevens, Thomas Brenneck y otros colaboradores adicionales, mientras que en la composición participan, además de la propia artista, nombres como Boy Matthews, Jake Troth, Chloe George y Leon Thomas, entre otros. Sobre el papel, una lista tan amplia podría hacer pensar en un álbum fragmentado, construido a partir de diferentes visiones. Sin embargo, la experiencia de escucha transmite justo lo contrario. Todo mantiene una dirección clara y una identidad común. Leon Thomas, que además de participar en la composición colabora vocalmente en uno de los cortes del álbum, encaja dentro del conjunto sin desplazar nunca el protagonismo de BABY ROSE.
La recepción crítica de YEARNALISM ha sido positiva, aunque ligeramente inferior a la obtenida por Through and Through. El álbum alcanza una media de 77 sobre 100 basada en las reseñas de The Line of Best Fit, Mojo, The Guardian (80/100), Pitchfork (76/100) y AllMusic (70/100). Estas valoraciones reflejan un consenso bastante claro: estamos ante un trabajo sólido, bien interpretado y con una personalidad definida, aunque quizás no haya generado el mismo nivel de entusiasmo inmediato que su predecesor. La diferencia de puntuación, sin embargo, no parece responder a una falta de calidad, sino más bien a que YEARNALISM apuesta por una propuesta menos llamativa en apariencia y más centrada en la fuerza de sus canciones.
YEARNALISM es un álbum que encuentra su mayor virtud en la sencillez de su planteamiento: una gran cantante interpretando buenas canciones con una producción que nunca intenta imponerse sobre ella. En un género donde se han convertido en habituales determinados recursos destinados a crear atmósferas o reforzar una estética concreta, BABY ROSE apuesta por una experiencia más directa, sin interludios innecesarios ni largos fragmentos hablados que interrumpan el recorrido del álbum. Realmente, recupera el arte perdido de hacer canciones. Se puede hacer un buen álbum de R&B sin quince interludios y sin monólogos explicativos antes de cada tema. BABY ROSE recuerda que un disco son canciones, no un podcast con invitados. -Raye, esto va por tí-.
Lo más sorprendente es que la sensación de cercanía de YEARNALISM se mantiene pese a la cantidad de personas implicadas en su creación. La artista consigue que todas esas aportaciones formen parte de una misma visión, dando lugar a un disco hechizante, cálido y extraordinariamente coherente. No podermos valorarlo por debajo de un 88 sobre 100.
MEJORES MOMENTOS: But, Nvn, Friends Again, When I'm Gone, Let Me Go, Is This Love, Better...
MEDIA CRÍTICA: 77/100
NUESTRA VALORACIÓN: 88/100

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