NUESTROS CÓMPLICES:

viernes, 27 de marzo de 2026

EL MOMENTO DE RATBOYS.

 


RATBOYS es una banda veterana de Indiana con base en Chicago que lleva en activo desde hace una década, cuando Julia Steiner (Voz y Guitarra) y Dave Sagan (guitarra) se conocieron en la universidad. La banda se completa con Sean Neumann (bajo) y Marcus Nuccio (Batería). En la década de 2010 se consolidaron dentro de la escena indie americana con álbumes como GN (2017) y Printer's Devil (2020). Su sonido mezcla Alt-Country, Americana, folk, indie rock noventero con toques emocionales. 

Recientemente han publicado SINGIN' TO AN EMPTY CHAIR su sexto álbum de estudio y tal como hemos reaccionado todos, se puede decir que gracias a este álbum RATBOYS por fin están en todas las conversaciones. Nosotros percibimos este trabajo como ese verdadero punto de inflexión, pase lo que pase después. Porque con discos como este -con el que se llega a una madurez compositiva inusual y la banda da un salto cualitativo con respecto a álbumes anteriores- representan una bombona de oxígeno para una banda que lleva más de diez años en la música y abre unas perspectivas de futuro bastante esperanzadoras. Porque es el mejor álbum de su discografía y no puede sonar mejor. 

Sonoramente este álbum combina la calidez narrativa del alt-country, especialmente en los arreglos de guitarra y la base rítmica que recuerda a la americana, con la actitud despreocupada y un tanto irónica del slacker rock, visible en algunos riffs y la cadencia relajada de la batería. El power pop se hace presente en los ganchos melódicos, en los estribillos pegadizos y en la claridad de la producción de Chris Walla, un nombre clave del indie rock de las tres últimas décadas gracias a su trabajo con Death Cab for Cutie, que aporta textura, dinamismo y un pulido muy refinado al álbum. Sin embargo, estas etiquetas por sí solas no capturan la profundidad emocional y la riqueza atmosférica que define a SINGIN' TO AN EMPTY CHAIR: pasajes introspectivos, capas de voz y detalles sutiles que convierten el disco en una experiencia emocionalmente envolvente y muy personal.

El álbum articula una narrativa sólida y profundamente emocional inspirada en la técnica terapéutica de la silla vacía, que consiste en imaginar un diálogo con alguien ausente o con partes de uno mismo para procesar emociones no resueltas. Cada canción de SINGIN' TO AN EMPTY CHAIR funciona como una conversación íntima que explora relaciones rotas, comunicación fallida, duelo emocional y, en muchos casos, un camino hacia la reconciliación. Las letras de Julia Steiner destacan por su honestidad y vulnerabilidad, permitiendo al oyente acompañar a la narradora en un recorrido que combina introspección, arrepentimiento y aceptación. Esta construcción narrativa convierte al disco en algo más que una colección de canciones: es un proceso emocional coherente, donde la música y la lírica se entrelazan para transmitir la complejidad de los vínculos humanos y la manera en que lidiamos con la pérdida y el perdón.



Sobre "La silla vacía" también se puede hacer una segunda lectura. Un artista puede enfrentarse a conciertos con sillas vacías: una metáfora perfecta de la soledad, la vulnerabilidad y la incertidumbre del oficio musical. Incluso cuando todo el trabajo creativo y la emoción están presentes, el público puede no estar ahí y eso genera un eco emocional similar al que se refleja en las letras del álbum. Añade una sensación de intimidad mezclada con melancolía que evoca la soledad y la belleza de enfrentarse al escenario, incluso cuando está vacío. 

La crítica le ha otorgado una media de 83 sobre 100 que se distribuye de la siguiente manera: Paste 91/100; DIY y Sputnikmusic 90/100; Northern Transmissions 85/100; Pitchfork 84/100; PopMatters, AllMusic, Under The Radar, The Line Of Best Fit, Exclaim!, Slant Magazine, Mojo, Record Collector y Far Out Magazine 80/100; No Ripcord 75/100 y Spectrum Culture 74/100.

Como habéis podido comprobar, SINGIN' TO AN EMPTY CHAIR ha recibido puntuaciones muy altas -la más destacada un 91/100 en Paste-, nosotros consideramos que merece el 100 sobre 100 sin dudas. Este es un disco que alcanza la excelencia en todos los planos: lírica, emotividad, coherencia conceptual y evolución sonora. Cada canción refleja un cuidado y una intención artística que trasciende el típico marco del indie, mostrando la madurez de RATBOYS y la fuerza de su propuesta. 

Es innegable que existen sesgos en la crítica hacia discos de indie con vocalista femenina: a menudo se perciben como "guilty pleasures" o agradables, pero rara vez se les reconoce la excelencia absoluta. Si RATBOYS fuera una banda íntegramente masculina, estamos convencidos de que más de uno de esos medios citados le habría otorgado la máxima puntuación. Ya conocéis nuestra línea editorial y que nosotros nunca hemos seguido ese juego. De hecho, llevamos más de una década denunciando el ninguneo constante a las mujeres en la música y visibilizando discos como este. Simplemente reconocemos la calidad de SINGIN' TO AN EMPTY CHAIR y su valor artístico, y por eso le otorgamos nuestra máxima nota. 



MEJORES MOMENTOS: Anywhere, What's Right?, Light Night Mountains All That, Open Up, Burn It Down...

MEDIA CRÍTICA: 83/100

NUESTRA VALORACIÓN: 100/100

jueves, 26 de marzo de 2026

JOHNNY BLUE SKIES & THE DARK CLOUDS: UN ACTO DE FÉ.

 


No creemos que haga falta que volvamos a hacer las presentaciones sobre quien es JOHNNY BLUE SKIES, ya las hicimos cuando escribimos sobre su álbum anterior Passage Du Desire (2024). Pero por si hay algún despistado, recordaremos que no es otro que Sturgill Simpson que hace tiempo que decidió no firmar con su propio nombre -aunque siga haciéndolo como compositor-. Esta vez, además es el productor del álbum y viene acompañado de THE DARK CLOUDS que no es una banda fija con identidad pública clara como tal. Es más bien un alias o un proyecto conceptual. "The Dark Clouds" parece funcionar como una banda de acompañamiento simbólica, más que una formación oficial con miembros promocionados. Musicalmente, eso sí, hay músicos reales detrás (sesionistas y colaboradores habituales), pero el foco está en la narrativa y estética del proyecto, no en la identidad individual de los integrantes. Recientemente ha publicado MUTINY AFTER MIDNIGHT. Un álbum que nos obliga a escribir una reseña muy diferente de como lo hacemos habitualmente porque no podéis escucharlo, a no ser que hayáis comprado el disco -como nosotros-. Porque no está disponible en streaming, al menos, de momento. Esto nos recuerda un poco a cómo se hacían las cosas antes de la era del streaming. Ahora, tenemos que justificar si alguien hace un movimiento como el de Simpson, porque es muy poco usual darle prioridad a las ventas físicas.

Sonoramente es un álbum muy rico y la mezcla de géneros que vamos a enumerar no es postureo crítico: describe bastante bien lo que está haciendo aquí Sturgill Simpson. En MUTINY AFTER MIDNIGHT, la base sigue siendo country en la forma de cantar y en cierta narrativa americana, pero el sonido se expande constantemente: hay grooves marcadamente funk rock en el bajo y la batería que rompen el pulso tradicional, guitarras con filo y densidad propias del blues rock, y estructuras que se estiran, cambian de dinámica y rehúyen el formato estándar, acercándose a ese country progresivo más libre y ambicioso. El alt-country aparece en la actitud -menos ortodoxa, más híbrida- y el country rock actúa como puente entre lo reconocible y lo experimental. No es que salte de un género a otro canción por canción; es que los fusiona dentro de los mismos temas, creando una sonoridad orgánica pero inestable, donde el groove, la psicodelia ligera y la tradición conviven sin jerarquías claras.

En MUTINY AFTER MIDNIGHT, Sturgill Simpson articula una narrativa atravesada por el desencanto, donde el mundo del espectáculo aparece como algo seductor pero profundamente vacío, casi una ilusión que se resquebraja desde dentro; bajo el prisma de este proyecto musical, las canciones sugieren una tensión constante entre autenticidad y artificio, entre el impulso creativo y las exigencias de una industria que convierte todo en reflejo superficial. En ese contexto, la imagen del mirrorball apuñalado y sangrando en la portada funciona como una metáfora central: la bola de espejos -símbolo clásico de brillo, fiesta y espectáculo- es violentada, como si el propio artista decidiera romper ese mundo de reflejos fragmentados que devuelven mil versiones distorsionadas de uno mismo; el sangrado introduce además una dimensión personal, indicando que esa ruptura no es limpia ni triunfal, sino dolorosa, casi sacrificial. Así, el álbum no solo critica el espectáculo desde fuera, sino que lo hace desde dentro, como alguien que lo ha habitado y ahora lo desmantela, cuestionando cuánto de identidad queda cuando todo se convierte en performance.


La decisión de Sturgill Simpson de lanzar primero el disco en formato físico y retrasar su llegada al streaming es algo coherente con lo que os acabamos de contar y funciona como una jugada de posicionamiento muy calculada: convierte el álbum en un objeto escaso y deliberado, reforzando su valor simbólico y económico frente a la lógica de consumo inmediato de las plataformas. A corto plazo, esto intensifica la conexión con su base de fans -los más comprometidos son quienes compran y sostienen el proyecto- y genera conversación orgánica que actúa como campaña de marketing sin depender de algoritmos. Sin embargo, el riesgo es claro: sacrifica visibilidad en el momento de mayor atención cultural, limita el descubrimiento por parte de nuevos oyentes y puede reducir el impacto comercial global si la ventana de exclusividad se alarga demasiado. Cuando finalmente llegue al streaming, el éxito dependerá de si esa primera fase ha construido suficiente mito y expectativa como para compensar el retraso; si lo logra, convierte una desventaja estructural en narrativa artística, pero si no, corre el peligro de quedar como ese gesto coherente… aunque marginal en términos de alcance.

La crítica ya se ha pronunciado y le otorga una media de 83 sobre 100. Medios como Mojo opinan que es un 100/100 y consideran que es uno de los mejores trabajos de lo que llevamos de año. El resto de la crítica opina de la siguiente manera: Paste 91/100; Consequence Of Sound 83/100; Uncut 80/100; Pitchfork 75/100 y Rolling Stone 70/100. 

Por nuestra parte, que hemos comprado y escuchado el disco, tenemos que decir que revalida la nota que le dimos a Passage Du Desire (2024) que fue un 100 sobre 100. Porque no hay color entre cualquier disco tedioso y previsible del artista country de moda y uno de Sturgill Simpson. Su vocación renovadora está revolucionando el género. Pero decir algo así es casi un acto de fé para nuestros lectores que tendrán que confiar en nuestro criterio sin poder escuchar el disco, de momento. Porque esta estrategia de Sturgill Simpson convierte la crítica en un acto de confianza: durante el tiempo en que MUTINY AFTER MIDNIGHT no está en plataformas, calificarlo como obra maestra obliga al lector a creer en ese juicio o a implicarse comprando el disco para comprobarlo, recuperando una relación más deliberada y menos inmediata con la música. Esto refuerza la idea de MUTINY AFTER MIDNIGHT como experiencia completa y no como contenido fragmentado, aunque también introduce un riesgo evidente: que la reseña se perciba como hype difícil de verificar y aleje a quienes no estén dispuestos a dar ese paso. Nosotros os recomendamos que lo deis. Porque Simpson está escribiendo una página en la historia de la música contemporánea y no nos estamos dando apenas cuenta.

*En este espacio colocaremos el enlace a Spotify o a cualquier otra plataforma cuando esté disponible. Porque la idea es que saldría primero en físico y luego en plataformas. 


MEJORES MOMENTOS: Todo el álbum al completo. Desde el primer corte hasta el último. Es una experiencia completa.  

MEDIA CRÍTICA: 83/100

NUESTRA VALORACIÓN: 100/100

miércoles, 25 de marzo de 2026

ORA COGAN: DEFINICIÓN DE ETÉREO.

 


ORA COGAN es una cantante, compositora y multiinstrumentista canadiense educada en un ambiente muy artístico que lleva en activo desde 2007. HARD HEARTED WOMAN es su noveno álbum de estudio. Su álbum anterior Formless (2023) tuvo suficiente atención por parte de medios alternativos especializados, consiguiendo que despertase cierto interés con este nuevo trabajo. En su obra anterior Cogan había mezclado Folk Tradicional con dream pop, psicodelia e incluso post-punk.  

El álbum HARD HEARTED WOMAN de ORA COGAN se mueve en un cruce de estilos donde la etiqueta ethereal wave resulta útil pero parcial: la presencia de atmósferas brumosas, guitarras reverberantes y una voz aérea lo vinculan a esa corriente, evocando ecos de Cocteau Twins, pero el disco va más allá al integrar una base de psych-folk y americana oscura, con estructuras de canción heredadas del folk tradicional que se ven envueltas en capas de psicodelia, drones y un minimalismo tenso cercano al ambient y al slowcore. El resultado es un sonido híbrido y espectral que combina lo etéreo con lo terrenal, lo íntimo con lo experimental, situando el álbum en un territorio difícil de encasillar dentro de un único género.

En HARD HEARTED WOMANORA COGAN muestra afinidades claras con Heather Nova, especialmente en el timbre vocal: ambas comparten una voz etérea, suave y ligeramente aireada, con una expresividad íntima que transmite vulnerabilidad sin caer en el exceso dramático. Sin embargo, donde Nova tiende a encuadrar ese registro en canciones más melódicas, accesibles y de construcción clara, Cogan lo inserta en paisajes sonoros más densos y experimentales, con mayor uso de textura, repetición y atmósferas sombrías. Así, mientras Heather Nova busca una conexión emocional directa a través de la claridad compositiva, ORA COGAN apuesta por una inmersión más abstracta y envolvente, donde la voz actúa casi como un instrumento más dentro de un conjunto sonoro más inquietante y expansivo.



La crítica le ha otorgado una media de 77 sobre 100 que se distribuye de la siguiente manera: No Ripcord, Uncut, The Skinny, Gods Is In The Tv y Spill Magazine 80/100; Pitchfork 75/100 y PopMatters, AllMusic y The Line Of Best Fit 70/100. La media obtenida por este álbum es exactamente la misma que consiguió con sus dos trabajos anteriores: Bells In The Ruin (2020) y Formless (2023). Algo que ya no es solo consistencia general: es una meseta crítica muy definida en su etapa reciente. En estos tres discos: su sonido ya está completamente formado no hay tanteo ni transición. Los críticos perciben eso como: obras seguras, coherentes y bien ejecutadas pero sin el factor "descubrimiento" que sube notas.

ORA COGAN sigue explorando texturas y atmósferas pero dentro de un marco ya reconocible, y eso, en agregadores, se traduce exactamente en… notas calcadas. Hay artistas que, por estilo, parecen tener un techo implícito en agregadores: música densa, introspectiva, poco accesible sin hits claros, ni narrativa mediática fuerte. En esos casos: 75–78/100 es prácticamente su "zona natural". Pero ya sabéis que EXQUISITECES es un medio independiente y que no se rige por los criterios de la crítica generalista y nosotros siempre vamos a valorar por encima de esas notas a álbumes como HARD HEARTED WOMAN

HARD HEARTED WOMAN de ORA COGAN merece una valoración más alta desde un enfoque crítico independiente porque logra un equilibrio poco frecuente entre intimidad vocal y complejidad sonora,  creando una atmósfera hipnótica y envolvente, mientras la estructura de las canciones mantiene un hilo narrativo que combina elementos de psych-folk, americana oscura y ambient minimalista. La artista demuestra un dominio excepcional de la dinámica y la tensión, alternando momentos de fragilidad con picos emocionales sutiles, y su capacidad para fusionar tradición folk con experimentación contemporánea da como resultado un disco que recompensa la escucha atenta y revela nuevos matices en cada reproducción. Además, la coherencia estética y conceptual del álbum, junto con la autenticidad de su expresión, lo sitúan claramente por encima de la media generalista, justificando una puntuación de 85 sobre 100 o incluso más para quien valore profundidad, originalidad y riesgo artístico en la música alternativa.



MEJORES MOMENTOS: Bury Me, Honey, Division, The Smoke, Too Late...

MEDIA CRÍTICA: 77/100

NUESTRA VALORACIÓN: 85/100

lunes, 23 de marzo de 2026

HAUTE & FREDDY: CUANDO LOS OCHENTA SE ENCUENTRAN CON TIKTOK.

 



El dúo estadounidense HAUTE & FREDDY, formado en Los Ángeles por los compositores Michelle Buzz y Lance Shipp, surge tras años trabajando entre bastidores para el pop mainstream escribiendo para Katy Perry o Britney Spears, una experiencia que ahora reformulan en clave propia: un proyecto donde el synth-pop ochentero, la teatralidad y la estética performativa se convierten en eje central de su identidad. 

Recientemente han publicado su álbum debut BIG DISGRACE. En su caso, este disco se siente más como un paso burocrático que tenían que dar que como un evento creativo sorprendente. Ello se debe a que, como ocurre con muchos artistas de moda en la actualidad, gran parte de su presencia se ha construido a través de singles virales en TikTok. Algunos de estos temas llevan circulando desde 2024, como Santily Clad o Anti-Superstar, e incluso Shy Girl, uno de los adelantos posteriores del álbum, ya contaba con más de tres millones de reproducciones antes de que se editara BIG DISGRACE. Por eso, al reunir todos estos singles en un solo disco, el álbum se percibe más como un "Greatest Hits Debut" que otra cosa. 

¿Qué implica esto para la crítica? Que aún no encontramos reseñas en medios importantes ni agregadores especializados: los críticos no han sentido urgencia en reseñarlo, ya que se trata de un álbum orientado principalmente al fandom del dúo, que ofrece pocas novedades respecto a lo que ya se conocía previamente. Esto no significa que sea un mal disco; más bien, refleja las prioridades de la crítica generalista frente a un ecosistema musical acelerado por TikTok y la cultura de singles virales.

Hace unas semanas reseñábamos el último disco de Hemlocke Springs y, sorpresa, algunos de los referentes más importantes que comentábamos entonces, como Cyndi Lauper y Marina (cuando todavía se hacía llamar Marina and the Diamonds), también se pueden rastrear en BIG DISGRACE. Sin embargo, aquí aparece una diferencia notable en cómo se usan esas influencias. Mientras Hemlocke Springs consigue un efecto más “quirky” y desordenado -cercano a lo experimental o al bedroom pop, con canciones que parecen casi caóticas o hiperactivas-, HAUTE & FREDDY muestran un enfoque más refinado y consciente de la estética, con orientación hacia hooks inmediatos, teatralidad pop y una estética cercana a la caricatura glam y camp. Si Hemlocke Springs parece tropezar con sus influencias, HAUTE & FREDDY las alinean cuidadosamente hasta convertirlas en un decorado.     



Además de estas dos referencias, HAUTE & FREDDY construyen un collage ochentero bastante reconocible: podemos encontrar reminiscencias del synth-pop de Depeche Mode en lo sintético y oscuro-lite, de A-ha en lo melódico y dramático. Sin olvidarnos por supuesto de la sofisticación pop de Duran Duran o de la Madonna ochentera más provocadora. BIG DISGRACE no revive los ochenta; los recrea como si fueran un recuerdo digital filtrado por la sensibilidad contemporánea. 

Aunque el álbum se percibe más como un "greatest hits" que como un trabajo cohesionado con estructura narrativa de disco, esto se puede perdonar. Para cualquiera que escriba reseñas, lo atractivo es descubrir referencias y comprobar que los artistas poseen un conocimiento profundo del catálogo pop de las últimas cuatro décadas. La biografía del dúo, que incluye trabajos previos con Katy Perry y Britney Spears, no es algo baladí: presagia que HAUTE & FREDDY saben exactamente lo que están haciendo. En este sentido, lo que en otros contextos podría interpretarse como un "pastiche" o un disco de canciones "de laboratorio" se transforma aquí en un ejercicio consciente y disfrutable. La cultura musical y el oficio detrás de BIG DISGRACE hacen que estas canciones, incluso cuando son calculadas, se perciban genuinas y atractivas. No sabemos si el proyecto representa solo una declaración de principios estéticos o si habrá base suficiente para sostener una carrera musical en esta dirección. Esperamos que sí.

Nuestra nota para BIG DISGRACE, a pesar de todo, es un 90 sobre 100. Porque, aunque no sea un debut revolucionario en términos de innovación, demuestra una comprensión del pop, un manejo del estilo y un dominio del lenguaje musical contemporáneo del que pocos artistas emergentes pueden presumir.    




MEJORES MOMENTOS: Anti-Superstar, Scantily Clad, Shy Girl, Freaks, Dance The Paine Away, Sophie...

MEDIA CRÍTICA:----

NUESTRA VALORACIÓN: 90/100

viernes, 20 de marzo de 2026

KATY BETH YOUNG ES TENDERNESS.

 


Hay álbumes que no deberían pasar desapercibidos y esa podría ser la justificación de la existencia de este blog. Nos pasamos la vida buscando discos así. No aparecen tantos como deberían: discos que no se esconden detrás de la producción, que funcionan por lo que transmiten y no por lo que intentan aparentar. No es fácil encontrarlos. Pero con TRUE, el álbum debut del proyecto musical TENDERNESS, creemos que lo hemos hecho. Y sí, una vez más, seremos los primeros en España en reseñarlo.  

Detrás de TENDERNESS encontramos a la compositora británica Katy Beth Young y TRUE es un álbum de indie folk, Alt-Country y americana muy íntimo con arreglos minimalistas. Las canciones giran en torno a temas universales como el amor, el duelo, las rupturas y muchas otras experiencias emocionales. Este álbum nace en un momento complicado en la vida de Young, una ruptura sentimental importante, la muerte de su padre y todo eso en el contexto de la Pandemia. En general este álbum destaca por su tono emocional y contenido. Más centrado en la atmósfera que en una gran producción, con arreglos mínimos -piano, guitarra acústica, capas muy sutiles y una voz completamente expuesta- y sin intentar ocupar todo el espacio, dejando que los silencios también construyan esa sensación de cercanía.

La crítica lo ha valorado con una media de 85 sobre 100 basándose en las reseñas de Uncut (90/100) y Mojo (80/100). Esta media es provisional porque este álbum es muy reciente y seguramente será valorado por más críticos en los próximos días. Los que lo han hecho hasta ahora han destacado su honestidad emocional, la delicadeza de su voz, los arreglos y sobre todo su enfoque del dolor y la introspección sin caer en la grandilocuencia. 


TRUE de TENDERNESS nos ha recordado a otros discos que nos gustan mucho: Heartbreaker (2000) de Ryan Adams porque es americana íntima muy directa. Probablemente sea el que esté más cerca en espíritu de TRUE; Crushing (2019) de Julia Jacklin porque es una excelente mezcla de intimidad y calidez; Sprained Ankle (2015) de Julien Baker más duro emocionalmente, pero en la misma línea de voz y verdad o Moon Pix (1998) de Cat Power porque posee ese punto frágil y casi susurrado que también tiene TRUE.

También nos ha recordado a Sharleen Spiteri, la vocalista de Texas. Ambas poseen esa calidez natural de tener voces muy humanas y sin exceso de técnica. A la hora de frasear tienen ese punto de cantar ligeramente por detrás del tempo, como relajado y muy conversacional; ambas transmiten más por sutileza que por intensidad. Todo esto nos hace pensar que TENDERNESS no solo bebe del folk o la americana, sino también de cierta tradición vocal británica más soul-pop, donde encaja perfectamente Spiteri. Eso explica por qué, aunque use códigos “americanos”, no suena del todo americana y esa podría ser una de sus señas de identidad.  

Este álbum está producido por Euan Hinshelwood que colaboró estrechamente con Katy Beth Young. También contó con la producción adicional de Chloe Kraemer. En el apartado de colaboraciones nos encontramos con Clay Slade y Deep Throat Choir.   

TRUE no va de contar cosas interesantes, más bien de sentir cosas de forma honesta y sin filtros. Nosotros no tenemos ninguna duda. Nuestra valoración es de 100 sobre 100. TRUE es un álbum con una identidad clarísima desde el minuto uno. La coherencia es total: no hay nada que sobre ni que desentone. Su voz tiene mucha credibilidad. Nos hemos creído cada línea y su atmósfera es sostenida. No depende de un single. Es un estado emocional completo, que además se sostiene en escuchas repetidas sin perder impacto. 

Y es un álbum ideal para que tenga su espacio en nuestro blog, porque tiene: intimidad real (no es impostada), cero artificio, coherencia emocional y algo clave para nosotros: no depende del contexto de moda. Todo esto nos ha recordado a un momento de nuestra vida. La primera vez que escuchamos: Come Away With Me (2002) de Norah Jones, un álbum que, aunque musicalmente esté lejos de parecerse a TRUE -mucho más indie- nos ha provocado esa misma sensación de hogar emocional que producen esos álbumes cerrados y perfectos. Porque TRUE es un álbum cerrado y perfecto. Solo que en 2026 necesita la ayuda de blogs como el nuestro para llegar a tener el éxito del debut de Norah Jones y probablemente, tal y como funciona la industria, todo nuestro empeño sea inútil. 

  


MEJORES MOMENTOS: Saturday Morning, The Salt Flats, True, Day Of Atonement, Touchscreen...

MEDIA CRÍTICA: 85/100

NUESTRA VALORACIÓN: 100/100

jueves, 19 de marzo de 2026

OLIVE JONES: GUSTO EXQUISITO.

 


OLIVE JONES es una de las nuevas voces emergentes del soul británico. Es cantante, compositora y guitarrista, y acaba de lanzar su álbum debut, titulado FOR MARY. Jones comenzó a tocar la guitarra a los doce años y, a los catorce, ya componía sus propias canciones. Creció escuchando artistas del jazz y el soul clásico, como Billie Holiday o Nina Simone. Antes de iniciar su carrera en solitario, fue la vocalista del grupo de electrosoul Noya Rao, cuando vivía en Leeds. Actualmente reside en Londres, donde está desarrollando su carrera. 

OLIVE JONES combina jazz, blues y alt‑folk con elementos electrónicos. Posee una voz íntima, emotiva y muy expresiva, que se ha convertido en su seña de identidad. En su álbum FOR MARY, encontramos narrativas sobre relaciones personales, cuestiones políticas y sociales -como en Kingdom, que aborda el Brexit-, experiencias vitales y, sobre todo, salud mental. De hecho, el personaje de Mary, a quien está dedicado el disco, representa a personas reales de su entorno, especialmente relacionadas con la salud mental. 




Musicalmente, Jones mezcla la tradición del soul con una producción contemporánea junto al productor James Wyatt, logrando que este disco recuerde a grandes álbumes que perduran en la memoria. Cuando una artista como OLIVE JONES despunta, lo primero que se puede preguntar el público es si es casual. Es cierto que probablemente Jones ya estuviese en activo durante el ascenso de Olivia Dean, pero muchos pensarán que este éxito le ha podido abrir una puerta. Y es algo que hemos visto toda la vida: cuando un artista triunfa, da paso a otros del mismo corte. 

Obviamente, Olivia Dean ha ayudado a que el soul británico contemporáneo vuelva a ser visible. Ha demostrado que hay público para propuestas elegantes, emocionales y no estridentes, y ha facilitado que medios, playlists y sellos presten atención a ese sonido. Esto beneficia a artistas como OLIVE JONES, que ahora se mueven en un terreno abonado. 

Puede que ambas pertenezcan a la misma escena, pero juegan en ligas muy diferentes. Olivia Dean es más accesible y pop‑friendly, con un enfoque directo en melodía y storytelling, y encaja mejor en radio y playlists grandes. En cambio, OLIVE JONES apuesta por arreglos más atmosféricos y experimentales, con influencia de jazz y electrónica más marcada, y letras algo más abstractas e introspectivas. Esto significa que Olivia Dean juega en la primera división del mainstream: es una artista de éxito inmediato. Jones, por su parte, va a crecer a medio plazo y es muy posible que alcance el estatus de “artista de culto respetada” más pronto que tarde. A nosotros nos gustaría saber qué espera OLIVE JONES de su carrera y cuáles son sus propias expectativas. Pero eso no es algo de lo que suelan hablar en una entrevista los artistas emergentes. 

En cuanto a la crítica, el álbum se editó la pasada semana y ninguno de los agregadores de críticas importantes ha recogido reseñas de medios generalistas para FOR MARY. Así que tendréis que confiar en nuestro criterio: una vez más, vamos a ser los primeros en emitir una valoración, y le damos un 90 sobre 100. Es cierto que el álbum se resiente un poco en el último tercio, pero sentimos que estábamos ante algo importante desde la primera escucha. Nos recordó a nuestra primera vez con álbumes legendarios y muy celebrados en nuestras páginas, como Seasons Of My Soul (2010) de Rumer o Dirt On My Tongue (2013) de Jo Harman, con los que comparte un excelente gusto. No sabemos si FOR MARY será tan apreciado con los años como estos discos, pero nuestro olfato y oficio nos dicen que sí.     


MEJORES MOMENTOS: Planes, End Of Time, Summer Rain, Talk About Love, Mary, All In My Head, Kingdom...

MEDIA CRÍTICA:----

NUESTRA VALORACIÓN: 90/100

miércoles, 18 de marzo de 2026

BRIGITTE CALLS ME BABY: CUANDO LA NOSTALGIA FLUYE.


BRIGITTE CALLS ME BABY es una banda estadounidense de rock alternativo formada en Chicago, Illinois, en 2022. Está compuesta por el cantante principal Wes Leavins, el guitarrista Jack Fluegel, el bajista Devin Wessels y el batería Jeremy Benshish. Muchos se preguntarán el significado de llamarse BRIGITTE CALLS ME BABY o por qué eligieron ese nombre. Y según los datos biográficos que hemos recopilado la Brigitte a la que se refieren no es otra que la actriz francesa, recientemente fallecida, Brigitte Bardot. Al parecer, Leavins mantenía correspondencia con ella como fan en su adolescencia.

IRREVERSIBLE es el segundo álbum de la banda y combina elementos de new wave, post-punk melódico y jangle pop con un marcado componente de crooner pop, lo que da lugar a un estilo híbrido entre el pop romántico clásico y el rock alternativo de estética ochentera. Las canciones se construyen sobre guitarras limpias y arpegiadas con abundante uso de chorus y reverb, que generan atmósferas amplias y melancólicas, mientras las estructuras privilegian melodías muy definidas y estribillos directos. La presencia de una interpretación vocal de carácter crooner introduce un tono dramático y sentimental que refuerza el enfoque melódico del conjunto. El resultado es un sonido elegante y nostálgico que equilibra la claridad del pop tradicional con la textura envolvente del post-punk y la luminosidad del jangle pop. 

Aunque BRIGITTE CALLS ME BABY es una banda estadounidense contemporánea, el sonido de IRREVERSIBLE  remite con claridad al pop alternativo británico de finales de los años ochenta y comienzos de los noventa (aproximadamente entre 1987 y 1991). Esa franja temporal en el Reino Unido fue realmente un momento de gran creatividad y diversidad que pocas épocas han igualado en coherencia y estilo. También cabe destacar que este álbum ha contado con la visión de los productores Lawrence e Yves Rothman que han sido claves para encontrar ese sonido.





La combinación de guitarras limpias y atmosféricas, melodías de fuerte carga emocional y una interpretación vocal de carácter dramático recuerda a la tradición desarrollada por grupos como The Cure, The Smiths y The Silencers. Del primero se perciben ecos en el uso de guitarras arpegiadas con chorus y reverb que generan paisajes sonoros amplios y melancólicos; del segundo, en la claridad melódica y la sensibilidad pop de muchas estructuras; y del tercero, en el tono romántico y ligeramente épico que impregna varias canciones. El resultado sitúa al álbum dentro de una estética claramente emparentada con aquel periodo del pop británico, pese a tratarse de una banda surgida en el contexto del indie estadounidense actual. 

Es muy probable que BRIGITTE CALLS ME BABY ni siquiera conozca a The Silencers; lo que sucede es que su música absorbe y recrea inconscientemente elementos de esa tradición británica, desde el pop romántico hasta las guitarras atmosféricas, generando ese efecto de familiaridad con bandas como las citadas anteriormente. Pero también se aprecia un vínculo con Echo & The Bunnymen o OMD. Es un fenómeno curioso: la historia musical puede filtrarse a través de generaciones y geografías, produciendo sonidos que parecen homenaje sin que haya una intención directa. 

En la escena contemporánea existe una pequeña corriente de bandas que juegan con lo retro, tomando elementos estilísticos de los años 80 y principios de los 90 y reinterpretándolos con sensibilidad moderna. Dentro de este contexto, bandas como BRIGITTE CALLS ME BABY exploran el post-punk melódico y el pop romántico con reminiscencias del pop británico tardío, mientras que The Strike apuesta por un synthpop y power pop muy ochentero, con bases rítmicas modernas y un pulido estético notable. Aunque sus sonidos concretos difieren, ambas reflejan la misma tendencia: recuperar la riqueza expresiva de la música de otra época para crear algo nuevo y actual, demostrando que la nostalgia puede ser un punto de partida creativo más que un simple homenaje.

IRREVERSIBLE ha obtenido una media crítica de 79 sobre 100 que se distribuye de la siguiente manera: Spill Magazine 90/100; AllMusic, Clash y Hot Press 80/100; Beats Per Minute y DIY 70/100. El disco consolida la identidad de la banda y ofrece un puente entre generaciones musicales, mostrando cómo la melodía, la atmósfera y el dramatismo pueden trascender tiempo y lugar. Aunque la sensación de nostalgia puede atrapar al oyente, no parece ser un objetivo premeditado de la banda; se convierte así en una obra que celebra la música de manera viva y dinámica, reafirmando la relevancia de la estética ochentera en el indie moderno estadounidense. Nosotros no podemos darle menos de un 90 sobre 100 y es un álbum que vamos a tener muy en cuenta para nuestra lista de los mejores álbumes de 2026.



MEJORES MOMENTOS: Slumber Party, There Always, I Can't Take The Sun Out Of The Sky, I Dance With Another Love In My Dream, The Early Days Of Love...

MEDIA CRÍTICA: 79/100

NUESTRA VALORACIÓN: 90/100

lunes, 16 de marzo de 2026

ELLES BAILEY: VERDAD A RAUDALES.

 


CAN'T TAKE MY STORY AWAY es el quinto álbum de estudio de la cantante y compositora de Bristol (Reino Unido), ELLES BAILEY, quien ha logrado cierto éxito en géneros como blues, roots y americana, consolidándose como una de las figuras más respetadas de esa escena en Europa. 

Bailey posee una voz áspera y característica. Según su biografía, de niña sufrió una neumonía grave que la mantuvo diecisiete días con ventilación mecánica; al recuperarse, su voz cambió, adquiriendo ese tono ronco y ahumado que hoy es su sello de identidad. Entre sus referentes confesos de la tradición americana clásica se encuentran Bonnie Raitt, Stevie Nicks y Janis Joplin. Aun así, ella misma describe su música como “una versión británica del americana”. 

Lleva casi una década activa y es una artista muy premiada en el Reino Unido. Ha ganado múltiples UK Blues Awards -incluyendo artista, vocalista y álbum del año- y fue inducida al UK Blues Hall of Fame. Si has leído hasta aquí, es probable que hayas sacado la conclusión de que ELLES BAILEY es una artista de nicho, y probablemente lo sea. Sin embargo, si hoy hablamos de CAN'T TAKE MY STORY AWAY, es gracias a su álbum anterior, Beneath the Neon Glow (2024). Ese disco, además de recoger todos esos premios, rompió las barreras del nicho: alcanzó el puesto n.º 12 en la lista oficial de álbumes del Reino Unido, el n.º 1 en la lista de jazz y blues y el n.º 2 en la de americana, registrando las mejores ventas de su carrera. Beneath the Neon Glow supuso un verdadero punto de inflexión en su trayectoria, abriendo paso a una nueva etapa. 

Por eso, CAN'T TAKE MY STORY AWAY está llegando a un público mucho más amplio y es muy probable que recoja los frutos de este crecimiento durante la próxima temporada de premios, apareciendo en galardones más generales y menos específicos. Tampoco sería sorprendente que figurase en muchas listas de los mejores álbumes del año: este disco es, sin duda, oro puro.  

    


En CAN'T TAKE MY STORY AWAYELLES BAILEY despliega un relato musical profundamente personal y cohesionadamente estructurado, donde cada canción funciona como un capítulo de su propia vida. Las letras oscilan entre la introspección y la resiliencia, explorando temas de identidad, pérdidas, superación y la fuerza de mantenerse fiel a uno mismo frente a los desafíos. La narrativa del disco se apoya en un equilibrio entre blues, americana y soul, donde las historias se construyen tanto a través de la voz rasposa y expresiva de Bailey como de arreglos instrumentales cuidadosamente orgánicos. A lo largo del álbum, se percibe una progresión emocional clara: desde la vulnerabilidad inicial hasta la afirmación de la autonomía y la fuerza interior, creando un arco que transforma la escucha en una experiencia casi cinematográfica, íntima y muy humana.

En cuanto a la sonoridad, CAN'T TAKE MY STORY AWAY transmite la sensación de una grabación en directo, muy orgánica y cercana. Cada instrumento parece latir junto con la voz de Bailey, creando un ambiente íntimo y auténtico. El álbum fue producido por Luke Potashnick, quien logra equilibrar la claridad de cada instrumento con la calidez general del disco. Además, el productor Ethan Johns hace aquí las veces de multiinstrumentista, colaborando en percusión, batería y guitarra. Johns es reconocido por trabajar solo en proyectos en los que cree profundamente, aportando matices que refuerzan la riqueza sonora sin perder la sensación de banda real tocando en estudio. Su presencia es casi un aval: que alguien de su reputación se involucre como instrumentista indica que el disco es sólido y tiene un alto nivel artístico. Esta combinación de producción cuidada y ejecución orgánica hace que el disco se sienta vivo, inmediato y muy humano, un rasgo que conecta directamente con el oyente desde la primera escucha. 

La crítica le ha otorgado una media de 80 sobre 100 que se distribuye de la siguiente manera: AllMusic y Louder Than War 90/100; Mojo 80/100 y Uncut y Classic Rock 70/100. Como se puede comprobar nadie le ha dado la puntuación perfecta, pero el hecho de que las notas más bajas sean un 70/100 que suelen ser las más altas de muchos discos, dice mucho sobre la calidad del producto y que por fin la crítica generalista aprecie este tipo de álbumes y artistas. Que no siempre los tienen muy presentes. Jo Harman, por ejemplo, que comparte escena con ELLES BAILEY merecería muchísima más atención y reconocimiento. 

Cuando creamos este blog, lo hicimos precisamente para hablar de artistas como ELLES BAILEY. Ojalá cada semana tuviésemos un álbum del nivel de CAN'T TAKE MY STORY AWAY para reseñar. Nuestra nota para este trabajo es un 95 sobre 100 y lo celebramos como un recordatorio de que la música auténtica aún tiene el poder de sorprender y emocionar profundamente.  



MEJORES MOMENTOS: Growing Roots, Better Days, Take A Step Back, Can't Take My Story Away, Constant Need To Keep Going... 

MEDIA CRÍTICA: 80/100

NUESTRA VALORACIÓN: 95/100

viernes, 13 de marzo de 2026

ÁLBUMES REPESCADOS: BRUNO MARS, POPPY, CHARLI XCX, MOMOKO GILL, JILL SCOTT, CALEB HEARN, BRENT FAIYAZ, HARRY STYLES Y MEGAN MORONEY

 


A continuación os traemos nuestro post de álbumes repescados del mes de marzo. Esta vez encontraréis las reseñas de dos de los álbumes mainstream de la temporada, los de Bruno Mars y Harry Styles; una artista country que busca abrir mercados, como Megan Moroney; el exotismo de ver a Charli XCX componiendo para el cine; una cantante de metal alternativo en pleno ascenso como Poppy; o Brent Faiyaz, uno de los artistas con más futuro dentro del R&B. 

También hay espacio para una veterana legendaria e influyente como Jill Scott, la delicadeza que está revolucionando la escena jazz londinense con Momoko Gill y uno de los artistas virales del momento, Caleb Hearn. Alguien da más?     


BRUNO MARS - THE ROMANTIC


BRUNO MARS regresa con THE ROMANTIC diez años después de su último álbum en solitario, 24K Magic (2016). En este tiempo ha seguido dominando las plataformas gracias a colaboraciones con Mark Ronson, Lady Gaga o Rosé y al proyecto An Evening With Silk Sonic (2021) junto a Anderson.Paak. Por eso el hype con su nuevo disco en solitario era descomunal.

¿Y qué ha pasado? Pues justo lo que nos temíamos. Se confirma que BRUNO MARS empieza a gustar mucho más al público que a la crítica. Porque a pesar de que las primeras veinticuatro horas fueron preocupantes y no estaba obteniendo las reproducciones que se esperan de un producto diseñado para playlists, algoritmo y viralidad en Tik Tok como es THE ROMANTIC, a día de hoy, eso ya se ha subsanado y la canción que menos reproducciones tiene se acerca a los cuatro millones. En ese sentido, si el objetivo son las reproducciones, THE ROMANTIC ha cumplido con creces. Pero hablemos mejor de por qué no ha convencido a la crítica, que es algo que nos interesa mucho más. 

La media crítica de THE ROMANTIC es de un 60 sobre 100. Las valoraciones más generosas llegan de AllMusic, Rolling Stone y NME (80/100), mientras que medios como Slant Magazine se quedan en el 60/100. Pitchfork y Consequence of Sound bajan a un 58/100, y las críticas más duras llegan de The Guardian (40/100) y Paste (33/100).

Nosotros podemos entender que se le dé un 60/100 a este álbum porque su producción está muy pensada para sus objetivos comerciales y eso hace que sea predecible y que pierda toda la frescura. Digamos que no es un disco especialmente interesante para la crítica y que cualquiera de los que nos dedicamos a reseñar discos preferiríamos escribir sobre cualquier otro tipo de álbum. 

Además, es un álbum en el que se incluyen muchos ritmos latinos (porque está de moda) y se mezcla con pop soul y R&B contemporáneo. Pero BRUNO MARS corre el riesgo de convertirse en una especie de Michael Bublé de ese tipo de géneros y eso ya no le convierte en un artista atractivo para la crítica. 

Pero tampoco entendemos las puntuaciones de The Guardian o Paste. Porque puede que sea predecible y poco atractivo. Pero toda la producción es impecable en este álbum y funciona como un reloj suizo. Aparte, BRUNO MARS se sabe mover como pez en el agua en la balada grandilocuente. Cabe destacar que este tipo de discos que son el paradigma de lo mainstream suelen estar multiproducidos y que se sepa, acreditados solo tenemos al propio Bruno Mars y a D'Mille en la producción. En el apartado de autores, sí hay unas diecisiete personas más además de Mars. Si lo comparamos con producciones más recientes como las de The Weeknd, esta es bastante más modesta.

Nuestra nota sería un 62 sobre 100 porque vemos cierto oportunismo en mezclar ritmos latinos -sin usar el español en ningún momento más allá de decir "uno, dos, tres..." en el inicio de God Was Showing Off- porque hay un auge y una tendencia por lo latino gracias a artistas como Bad Bunny, Rosalía o Karol G. Y porque en 2026 le pedimos mucho más a un disco que el hecho de que todo suene muy bonito. THE ROMANTIC está hecho con el piloto automático puesto, pensando en el algoritmo, las playlists, y los vídeos virales en TikTok. Justo lo que en este blog consideramos que es una lacra para la música. Pero por otro lado, y obviando toda esa parte, técnicamente es un álbum sobresaliente.

Nuestra línea editorial nos hubiera llevado a no reseñar este álbum porque nos interesa muy poco. Lo hacemos porque nos hemos enterado de que ya nos leen más personas desde U.S.A. que desde España, y quizás estén interesados en saber nuestra opinión sobre estos álbumes mainstream que cada día nos aburren mucho más.  

  


MEJORES MOMENTOS: I Just Might, Nothing Left, Dance With Me, God Was Showing Off, 

MEDIA CRÍTICA: 60/100

NUESTRA VALORACIÓN: 62/100

POPPY - EMPTY HANDS


EMPTY HANDS es el séptimo álbum de estudio de POPPY una cantante y compositora de Boston conocida por mezclar pop, rock y metal alternativo e industrial además de haber construido un personaje artístico muy conceptual sobre sí misma. Porque detrás de POPPY encontramos a Moriah Rose Pereira. La hija de un batería de una banda punk que creció en Nashville y con una mente muy creativa como Youtuber. 

POPPY pasó por diferentes etapas hasta llegar a EMPTY HANDS. Debutó con un álbum de electropop e hizo su transición hacia el rock y el nu metal con su segundo trabajo. A partir de su tercer trabajo I Disagree (2020) se instaló en el metal alternativo y en el metal industrial y su evolución ha ido por esos derroteros hasta el presente. Sus discos aclamados por la crítica son: Flux (2021) (82/100) y Negative Spaces (2024) (82/100). EMPTY HANDS es su tercer álbum mejor valorado por la crítica.   

La media crítica de EMPTY HANDS es de 73 sobre 100 que se distribuye de la siguiente manera: DIY 90/100; Blabbermouth.net 85/100; Dork y Kerrang! 80/100; Pitchfork y Clash 70/100; The Needle Drop y Spectrum Culture 60/100 y Sputnikmusic 54/100. 

Con EMPTY HANDS, y seguramente gracias al éxito crítico de Negative Spaces (2024), ha tenido muchísima más visibilidad y probablemente sea su álbum con más atención mediática. A veces eso hace que el sonido se perciba un poco más “accesible” o equilibrado hacia el mainstream, aunque siga teniendo momentos heavys muy alternativos. La realidad es que es un álbum que ha llegado a más mercados que antes, lo cual encaja con la mayor cobertura mediática y con la escena metalcore actual, que está bastante globalizada. Cabe destacar también que entrar en el Billboard 200 es relevante, pero el puesto 137 no es un gran éxito mainstream. Es más bien un resultado típico de artistas de metal alternativo con base de fans sólida pero no masiva. Pero estamos convencidos de que con reseñas de la crítica independiente como la nuestra ha llegado a un público al que no había llegado anteriormente y muchísima gente la está descubriendo gracias a EMPTY HANDS y eso siempre es muy positivo para cualquier artista. 

En EMPTY HANDS vamos a encontrar Alt-Metal con riffs pesados pero con estructura pop. Metalcore o metal moderno en los momentos donde rompe la voz o mete breakdowns y Rock gótico en los temas más atmosféricos. En canciones como Guardian o Time Will Tell, aparece el lado más cercano a bandas como Evanescence: melodías más dramáticas, arreglos más etéreos y una voz limpia que adquiere todo el protagonismo. En cambio, los cortes donde rompe la voz conectan más con la etapa que muchos fans asocian con discos como I Disagree (2020), donde el contraste entre dulzura pop y agresividad metal era mucho más abrupto. En EMPTY HANDS se cuida mucho la elección de cada tema y el equilibrio entre canciones con base melódica con atmósfera y voz limpia (Time Will Tell) y canciones con base pesada con riffs y agresividad, pero estribillo melódico (Dying To Forget).

El álbum EMPTY HANDS de POPPY articula varias narrativas que giran en torno a la pérdida, la identidad y la lucha por el control emocional en un entorno hostil. En su biografía destaca que sufrió bullying de pequeña y que es algo que la marcó bastante. A lo largo del disco aparecen dos polos expresivos: por un lado, canciones de tono introspectivo y melódico que exploran la vulnerabilidad y el desgaste personal; por otro, temas más agresivos que transforman esa fragilidad en confrontación y resistencia. Esta alternancia crea una narrativa implícita donde la protagonista pasa de la confusión y el desarraigo a una forma de autoafirmación combativa, utilizando tanto la suavidad melódica como la violencia sonora para expresar diferentes fases del mismo conflicto interior. De este modo, el álbum construye un relato emocional fragmentado pero coherente, en el que la tensión entre introspección y catarsis define el arco narrativo global.

EMPTY HANDS se presenta como un álbum notable que, más allá de sus méritos musicales, cumple una función importante dentro de la trayectoria de POPPY: ampliar su alcance más allá de los límites del metal alternativo de nicho. El disco mantiene elementos característicos de su sonido -la alternancia entre agresividad y melodía- pero introduce estructuras y estribillos más accesibles que facilitan su llegada a un público más amplio. En este sentido, el trabajo parece concebido no solo como una continuación artística, sino también como un paso estratégico para consolidar su presencia en circuitos más mainstream sin abandonar completamente su identidad sonora. Nuestra valoración es de un 85 sobre 100 y nos encantaría contribuir con esta reseña a que POPPY siga rompiendo ese nicho. 



MEJORES MOMENTOS: Guardian, Bruised Sky, Unravel, Time Will Tell, Dying To Forget, The Wait...

MEDIA CRÍTICA: 73/100

NUESTRA VALORACIÓN: 85/100

CHARLI XCX - WUTHERING HEIGHTS


CHARLI XCX tocó techo con Brat (2024) y lo más inteligente que ha podido hacer a continuación es firmar una banda sonora original para una película de la que todo el mundo está hablando: la versión muy libre de Emerald Fennell de Wuthering Heights (Cumbres borrascosas), la novela homónima de Emily Brontë

Conviene insistir en eso de “todo el mundo está hablando”. Podría haber colaborado en la banda sonora de alguna película indie con menos recorrido, pero entonces solo se habrían enterado sus fans. Ser la responsable musical de un proyecto mainstream como Wuthering Heights lanza un mensaje bastante claro sobre cuál es su estatus tras Brat

Además, una banda sonora tiene una ventaja evidente: se libra de las comparaciones directas. Las canciones dependen del contexto de la película para la que se crean, así que este disco difícilmente se medirá con el resto de su discografía. La pregunta es si las canciones funcionan fuera de ese contexto. Y la verdad es que algunas lo hacen. Aunque la mejor canción sobre Wuthering Heights ya se escribió: fue en 1978 y la firmó Kate Bush. Y en estos días, además, se ha viralizado mucho más en TikTok que cualquiera de las canciones de este disco. 

La crítica le ha dado una media de 78 sobre 100 con los 100/100 de The Irish Times y The Independent y en general valoraciones muy positivas salvo el 50/100 de Spectrum Culture. El hecho de que esos dos medios le hayan otorgado la puntuación máxima dice mucho del momento que atraviesa CHARLI XCX. Después de Brat (2024) ha pasado, casi de la noche a la mañana, de ser una artista infravalorada -con un pie en el Khia Asylum del pop- a convertirse en una autora prácticamente intocable. El riesgo de esa canonización exprés es evidente: que todo lo que haga a partir de ahora se considere automáticamente bueno.

Se está hablando de este álbum porque su autora es CHARLI XCX y porque la película ha generado cierta controversia: es una muy mala película. Ha habido bandas sonoras que han pasado a la historia por ser infinitamente superiores a su película. La de Purple Rain (1984), por ejemplo, es un clásico del pop a mayor gloria de Prince y mucha gente ha olvidado que pertenece a una película infumable. En 2026 ya nada garantiza la atemporalidad. Nuestro vaticinio es que, una vez que la película termine su recorrido comercial en las plataformas, tanto ella como su banda sonora pasarán al olvido por pura intrascendencia. Eso sí: CHARLI XCX habrá demostrado su solvencia una vez más y probablemente ya estará pensando en su próximo movimiento. Nuestra valoración para este experimento es un 76 sobre 100.  



MEJORES MOMENTOS: Entendemos que hay que escuchar estas canciones en el contexto de la película. 

MEDIA CRÍTICA: 78/100

NUESTRA VALORACIÓN: 76/100

MOMOKO GILL - MOMOKO


La escena Jazz londinense se mueve. Algunos críticos dicen que es como un ecosistema y es muy normal que todos los artistas que hacen jazz acaben trabajando juntos. Hay nombres que han tenido, premios y reconocimiento y casi han saltado al mainstream como Emma Jane Thackray y Ezra Collective. MOMOKO GILL es una compositora, productora, cantante y multiinstrumentista vinculada a la escena jazz y electrónica experimental de Londres y acaba de presentar su álbum debut titulado MOMOKO.

MOMOKO GILL es autodidacta aprendió por su cuenta batería, teclados, producción y canto. Su estilo se formó en las tablas, combinando práctica personal, colaboraciones y giras tocando distintos instrumentos. Esta mezcla de influencias hace que su música combine: jazz contemporáneo, electrónica experimental, soul y pop alternativo, arreglos corales y producción textural. 

Antes de publicar su propio material, Gill ya era conocida dentro de la escena londinense por colaboraciones con músicos importantes del circuito alternativo y jazz: Alabaster DePlume, Coby Sey, Tirzah y Nadeem Din-Gabisi, con quien participa en el proyecto An Alien Called Harmony, así como con el productor electrónico Matthew Herbert. Con Herbert publicó Clay (2025), un álbum que mezcla electrónica experimental con composiciones orgánicas y voces íntimas. 

MOMOKO está producido por MOMOKO GILLWonky Logic y co-escrito con Coby Sey, Sonny DeightonEste trabajo se mueve en un territorio híbrido donde conviven tres tradiciones distintas del jazz contemporáneo. Por un lado, el componente de jazz vocal se percibe en el uso íntimo y expresivo de la voz, que no siempre actúa como protagonista sino como una textura más dentro del conjunto. A la vez, el disco incorpora rasgos de jazz pop en la forma de canciones relativamente concisas, con melodías claras y una producción moderna que suaviza la complejidad armónica. Finalmente, la base instrumental remite al Post-bop, especialmente en la riqueza de los acordes, los arreglos y la libertad rítmica heredada del jazz moderno. El resultado es una sonoridad atmosférica y contemporánea en la que la tradición jazzística convive con sensibilidades más cercanas al soul alternativo y a la experimentación actual.

La presencia de una pieza como When Palestine Is Free dentro de MOMOKO también conecta con una tradición histórica del jazz en la que muchos cantantes y músicos han utilizado su obra para dialogar con la realidad social de su tiempo. Desde las denuncias contra el racismo en canciones de Nina Simone hasta los posicionamientos políticos y culturales que han atravesado el jazz desde mediados del siglo XX, la voz en este género ha funcionado a menudo como vehículo de conciencia y comentario social. En ese sentido, MOMOKO GILL se inscribe en una línea de artistas que entienden la música no solo como un espacio estético, sino también como un lugar de reflexión y toma de postura. Sin recurrir al panfleto, las narrativas del disco sugieren una sensibilidad abierta hacia los conflictos y tensiones del presente, reforzando la idea de que el jazz -incluso en sus formas más contemporáneas y atmosféricas- puede seguir siendo una música profundamente conectada con el mundo que la rodea. 

La crítica le ha otorgado una media de 77 sobre 100 gracias a las valoraciones de Mojo y AllMusic (80/100) y Uncut (70/100). A la vista de estos resultados, tenemos que decir que MOMOKO es un álbum que tiene todas las papeletas para convertirse en un álbum de culto a la larga. Porque es de esos álbumes con muchísima influencia artística pero impacto mediático moderado. De hecho todo parece indicar que es un álbum importante dentro del ecosistema creativo del Jazz Londinense, más que un gran fenómeno mediático. Pero eso no es nada preocupante. Porque los discos más influyentes de esa escena, nunca fueron los más populares.

El jazz vocal contemporáneo tiene referentes muy reconocibles como Melody Gardot, Madeleine Peyroux, Diana Krall o Esperanza Spalding, artistas que, cada una a su manera, han desarrollado una aproximación elegante y muy personal a la tradición del jazz vocal, ya sea desde el repertorio clásico, el soul o la experimentación más contemporánea. Frente a esa genealogía, el trabajo de MOMOKO GILL en MOMOKO se sitúa en otro territorio estético: su voz no busca recrear la tradición sino integrarse en una arquitectura sonora más atmosférica y colectiva, donde conviven el jazz moderno, el soul alternativo y la exploración tímbrica. Esa voluntad de expandir los límites del jazz vocal convierte el álbum en una propuesta distinta, sugerente y con personalidad propia. Nuestra nota es un 85 sobre 100.



MEJORES MOMENTOS: Rewind/Remind, No Others, When Palestina Is Free, Heavy...  

MEDIA CRÍTICA: 77/100

NUESTRA VALORACIÓN: 85/100

JILL SCOTT - TO WHOM THIS MAY CONCERN


JILL SCOTT ha sido durante más de dos décadas una de las voces más respetadas del neo-soul, una artista capaz de combinar R&B contemporáneo, poesía hablada y sensibilidad jazzística con una naturalidad que muy pocos han igualado. Tras once años sin publicar un nuevo álbum de estudio, su regreso con TO WHOM THIS MAY CONCERN generó cierta expectativa crítica y mediática: durante la semana de lanzamiento parecía que el disco iba a instalarse en la conversación musical del año. Sin embargo, pasada esa primera ola de atención, cuesta imaginar que cuando llegue diciembre y comiencen a elaborarse las listas de lo mejor del año, este trabajo siga ocupando un lugar destacado en la memoria colectiva.

La razón no tiene tanto que ver con la calidad del disco como con su naturaleza. Se trata de un álbum sólido, elegante y muy bien construido, donde conviven con naturalidad el neo-soul, el R&B contemporáneo, el spoken word, el conscious hip hop y el jazz rap. Al mismo tiempo, su mayor virtud es también su principal limitación: funciona mejor como obra completa que como colección de canciones memorables. El disco fluye con coherencia y mantiene una identidad clara de principio a fin, pero pocas piezas poseen ese gancho inmediato que permite que sobrevivan fuera del contexto del álbum. En un ecosistema musical dominado por singles, playlists y momentos virales, la ausencia de un tema verdaderamente irresistible hace difícil que el álbum permanezca en la conversación durante meses. Aunque esto limita su alcance mediático, al mismo tiempo ofrece una recompensa especial para los oyentes que valoran la experiencia integral del disco

Para quienes siguen valorando el álbum como una forma artística en sí misma, este disco ofrece aún así, un motivo claro para celebrarlo. Lejos de la lógica de los singles diseñados para dominar playlists o generar momentos virales, el trabajo apuesta por una escucha pausada y continua, donde las canciones dialogan entre sí y construyen una atmósfera coherente. Es uno de esos discos que no buscan imponerse con un estribillo inmediato, sino desplegar su riqueza poco a poco, premiando a quienes se acercan a él con paciencia y atención. Puede que no produzca grandes hits ni domine las listas de fin de año, pero para los oyentes que todavía creen en la experiencia del álbum completo, ahí es precisamente donde reside su valor.

La portada del disco, con un retrato explícito que muestra a JILL SCOTT desnuda, funciona como una declaración de intenciones y anticipa el tipo de narrativas que dominan TO WHOM THIS MAY CONCERN. Lejos de ser un gesto provocativo gratuito, la imagen refleja la honestidad, la vulnerabilidad y la introspección que recorren las canciones: temas sobre la identidad, la madurez, el amor, la autoaceptación y la experiencia de la vida adulta. Es en estas narrativas donde probablemente reside el plato fuerte del álbum, mostrando a una artista que se siente libre para explorar su mundo interior y compartirlo sin filtros, confiando en que la fuerza de sus historias sea suficiente para sostener el disco como una experiencia integral más allá del simple gancho de los singles.

Otro rasgo notable de este disco es su carácter multiproducido: con 20 productores y 48 coautores acreditados, el álbum refleja un proceso creativo muy amplio y diverso. Esto significa que cada canción puede haber pasado por varias manos, con distintos enfoques de arreglo, composición y producción, algo que hoy es común en el R&B contemporáneo y el neo-soul, donde el trabajo en equipo y las colaboraciones abundan. Aun así, la dirección artística de JILL SCOTT logra unificar todas esas contribuciones, manteniendo la coherencia del disco. Entre los nombres involucrados en el proceso creativo, además del de la propia artista, destaca Khari “Needlz” Cain, conocido por su habilidad para combinar elementos clásicos del soul con ritmos modernos de hip hop, aportando textura y fuerza a varias de las pistas del álbum. En el apartado de colaboraciones encontramos la participación de: Maha Adachi Earth, Trombone Shorty, Tierra Whack, JID, Ab-Soul y Too $hort

La crítica le ha otorgado una media de 79 sobre 100 que se distribuye de la siguiente manera: The Needle Drop 90/100; Pitchfork, AllMusic, PopMatters, Clash, Mojo, The Arts Desk, Record Collector 80/100 y MusicOHM, Rolling Stone 70/100. Una muy buena media y sin notas bajas que impliquen algún tipo de polarización. Esta estabilidad puede indicar una falta de narrativa potente para vender este álbum de regreso. En un mundo perfecto, una artista de la talla de JILL SCOTT no necesitaría recurrir a estrategias narrativas mediáticas para que su disco sea valorado, pero tristemente, eso es lo que se ha normalizado en la industria actual.

Por nuestra parte otorgamos a TO WHOM THIS MAY CONCERN un 83 sobre 100. Un trabajo que demuestra la maestría de JILL SCOTT contando historias y recompensa la escucha atenta y paciente, recordando que la verdadera fuerza de un álbum no siempre se mide en hits o viralidad.



MEJORES MOMENTOS: Beautiful People, Pressha, Pay U On Tuesday, Be Great, Norf Side, To B Honest...

MEDIA CRÍTICA: 79/100

NUESTRA VALORACIÓN: 83/100

CALEB HEARN - LEAVE THE WORLD BEHIND



Los que nos seguís habitualmente sabréis que, en estos posts de álbumes repescados, siempre suele aparecer alguno que obedece a las nuevas tendencias de marketing: un trabajo que no ha conseguido que la crítica generalista se interese por él, que carece de valoraciones en los agregadores habituales, pero que, sin embargo, acumula millones de reproducciones y se viraliza en TikTok, donde incluso los quince segundos de rigor de una de sus canciones se han convertido en un fenómeno. 

Nosotros desconfiamos de este tipo de productos y, antes de escribir una reseña sobre ellos, hacemos nuestros deberes para asegurarnos de que estos artistas tengan verdadera credibilidad musical, más allá de su éxito algorítmico. En ese contexto, CALEB HEARN, cantautor estadounidense afincado en Nashville, vuelve con su segundo álbum de estudio, LEAVE THE WORLD BEHIND. Desde sus comienzos como compositor adolescente influido por la música de iglesia y su entorno familiar, Hearn ha construido una carrera centrada en la intimidad emocional de sus canciones, combinando letras confesionales sobre ansiedad, relaciones y crecimiento personal con una producción pop acústica muy refinada. Aunque la voz y sensibilidad del álbum aparentan ser muy personales, los créditos revelan que cada tema es producto de un trabajo colaborativo con múltiples coautores y productores, práctica habitual en el ecosistema de songwriting de Nashville. Esto sitúa el disco en un espacio particular: entre la vulnerabilidad confesional de la generación streaming y la eficiencia estructural de la música optimizada para playlists, lo que explica tanto su conexión con el público joven como su relativa invisibilidad en la crítica musical tradicional.

En la música contemporánea, especialmente dentro del pop indie orientado a plataformas como TikTok y Spotify, el tema de la salud mental se ha convertido en un producto de consumo casi industrializado. Canciones sobre ansiedad, depresión o autoaceptación conectan de manera inmediata con audiencias jóvenes y maximizan reproducciones y participación en redes, convirtiendo la vulnerabilidad en un valor comercial medible. Esto no significa que los artistas carezcan de sinceridad; muchos, como CALEB HEARN, escriben desde experiencias genuinas. Pero la fórmula está muy definida: letras directas y fácilmente identificables, melodías melancólicas pero esperanzadoras, estructuras cortas pensadas para retener la atención en playlists y videos de quince segundos. En este sentido, la salud mental se ha convertido tanto en herramienta narrativa como en estrategia de marketing, un fenómeno que cualquier crítica moderna debe tener en cuenta al evaluar discos como LEAVE THE WORLD BEHIND.

No todos los cantautores que tratan la salud mental lo hacen como un producto de consumo. Artistas como Tom Odell o Billie Eilish han incorporado la ansiedad, la depresión y la introspección emocional en su música de manera profundamente personal, sin construir sus canciones alrededor de fórmulas de viralidad ni de estrategias de streaming. Sus temas funcionan como catarsis o narrativa artística, con letras poéticas y estructuras que permiten explorar la complejidad de la emoción, en lugar de buscar la identificación inmediata del oyente o la reproducción repetida en redes sociales. En comparación, muchos discos de la generación TikTok, incluyendo LEAVE THE WORLD BEHIND de CALEB HEARN, aunque sinceros, operan dentro de un ecosistema donde la vulnerabilidad se mide también en algoritmos y playlists, lo que convierte la experiencia emocional en parte de una estrategia de consumo.

En LEAVE THE WORLD BEHIND, se aborda la salud mental con un enfoque que combina vulnerabilidad personal y optimismo reconfortante. A diferencia de artistas como Tom Odell o Billie Eilish, que exploran la complejidad y ambigüedad emocional, Hearn suele presentar las emociones de manera directa, con frases fáciles de identificar y estribillos que transmiten esperanza o resolución. Sonoramente, esto se refuerza con guitarras acústicas cálidas, pianos suaves y arreglos progresivos, mientras que la producción múltiple y la colaboración con varios coautores aseguran que cada tema sea accesible y armonioso, pensado para generar empatía inmediata y resonancia en plataformas de streaming. El resultado es un pop emocional que funciona como micro-terapia para el oyente, pero que, al mismo tiempo, muestra claramente cómo la vulnerabilidad puede integrarse en la lógica comercial del pop contemporáneo.

Musicalmente, CALEB HEARN suena impecable: arreglos cuidados, armonías delicadas y una producción que acaricia el oído hacen que LEAVE THE WORLD BEHIND sea un disco agradable de escuchar. Sin embargo, su tono de autoayuda y positividad explícita se siente en ocasiones demasiado calculado. Las letras buscan constantemente transmitir esperanza y consuelo, lo que puede hacer que algunas canciones pierdan tensión emocional o profundidad, resultando más didácticas que catárticas. En otras palabras, el álbum brilla por su sonido y su sensibilidad, pero la intención de “sanar” al oyente a cada paso puede hacer que la experiencia musical pierda parte de la complejidad y la ambigüedad que hacen memorable la música confesional más clásica, como la de Tom Odell o Billie Eilish.  

Por ese motivo. Aunque nos guste parte de su forma, que nos recuerda a cantautores clásicos de los 2.000 como Jason Mraz -salvando las distancias- No nos convence el fondo. Porque el próximo paso podría ser que se pusiera a escribir libros de autoayuda. Nuestra nota es un 65 sobre 100 para un disco bien producido y agradable de escuchar, pero limitado por su enfoque excesivamente didáctico y positivo.    



MEJORES MOMENTOS: PLAY IT SAFE, BITE THE BULLETS, THE LOWS, SILVER LINING, LEAVE THE WORLD BEHIND...

MEDIA CRÍTICA:----

NUESTRA VALORACIÓN: 65/100

BRENT FAIYAZ - ICON 


BRENT FAIYAZ es un joven cantante y compositor de Columbia, Maryland, que se ha convertido en poco tiempo en uno de los nombres más destacados del R&B contemporáneo. ICON es su tercer álbum de estudio. 

La sonoridad de ICON se mueve principalmente en el terreno del R&B contemporáneo, con ritmos contenidos y atmósferas nocturnas que colocan la voz de BRENT FAIYAZ en primer plano. Al mismo tiempo, el álbum incorpora elementos de R&B Alternativo, con arreglos que juegan con el espacio y rompen ligeramente la estructura típica del género, y de Smooth Soul, gracias a su calidez vocal y la pulcritud de la producción. Hay guiños sutiles al Neo Soul en armonías y melodías que recuerdan al R&B de los noventa, y en algunas pistas emergen texturas electrónicas cercanas al Synthpop y a la sofisticación melódica del Sophisti-Pop, que aportan un matiz elegante sin desplazar la esencia central del álbum. El resultado es un trabajo que se siente moderno y a la vez atemporal, capaz de conjugar nostalgia y frescura con una identidad muy clara. 

Aunque ICON no inventa nada radicalmente nuevo, BRENT FAIYAZ logra que el álbum suene sorprendentemente fresco gracias a la recontextualización de elementos clásicos del R&B. Sus melodías, ritmos y arreglos evocan con claridad la sofisticación de Michael Jackson, la pulcritud de producción de Quincy Jones y la sensualidad melódica de Babyface, pero en manos de Faiyaz se presentan en un marco moderno, minimalista y nocturno. Esa mezcla de referencias históricas con estética contemporánea crea un efecto de nostalgia que se siente novedoso y estimulante al mismo tiempo. 

En términos narrativos, ICON muestra algunas debilidades. Faiyaz parece querer proyectar un arco emocional que explore relaciones, deseos y reflexiones personales, pero la ejecución no siempre resulta clara. La atmósfera y la producción son coherentes, y las canciones transmiten sensaciones precisas, pero el hilo narrativo entre pistas se siente fragmentario; en ocasiones, el oyente percibe que se sugiere una historia más profunda de la que realmente se entrega. Esta opacidad no es necesariamente un fallo absoluto, sino más bien una elección estética que puede frustrar a quienes buscan una progresión emocional lineal, aunque funciona perfectamente si se aborda el disco como una colección de estados de ánimo y texturas emocionales más que como un relato completo. 

La crítica ha otorgado a ICON una media de 64 sobre 100, basada en las valoraciones de Sputnikmusic (70/100) y Pitchfork (58/100). Precisamente Pitchfork bajó la media con esta nota, justificándola en las carencias narrativas: según su reseña, el disco intenta mostrar a Faiyaz entrando en una etapa más madura -menos hedonismo, más relaciones-, pero no consigue explicar bien ese cambio emocional.

No estamos del todo convencidos de que una narrativa poco clara deba afectar la nota de un álbum. Al fin y al cabo, el autor decide qué quiere contar y cómo hacerlo, y en el caso de BRENT FAIYAZ es responsable de la escritura de todas las canciones del álbum, sin los cientos de co-autores que suelen intervenir en otros proyectos. En la producción, sin embargo, sí ha colaborado con un equipo considerable: diecinueve productores están acreditados. Destaca especialmente la mirada de Raphael Saadiq, con un gusto clásico del R&B, y probablemente heredero directo de los referentes que mencionamos anteriormente. 

Nuestra nota para ICON es de 80 sobre 100. Es cierto que en lo narrativo flojea, en eso estamos de acuerdo prácticamente todos, pero no creemos que sea suficiente para bajar la calificación. ICON demuestra que todavía existe una manera de hacer las cosas que funciona hoy día, y eso es más que suficiente. Sin duda, llegará un momento en que BRENT FAIYAZ publique un disco que combine esta maestría musical con una narrativa más cohesionada, y ese día posiblemente será un hito dentro del R&B contemporáneo.  



MEJORES MOMENTOS: wrong faces, have to, butterflies, other sides, four seasons...

MEDIA CRÍTICA: 64/100

NUESTRA VALORACIÓN: 80/100

HARRY STYLES - KISS ALL THE TIME. DISCO, OCCASIONALLY


Cuatro años después de que Harry’s House (2022) lo consolidara como superestrella global, HARRY STYLES regresa con un disco que, en lugar de ofrecer hits inmediatos, parece desafiar a todos sus seguidores. KISS ALL THE TIME. DISCO, OCCASIONALLY. no es lo que nadie esperaba, y quizá eso sea exactamente la intención: mostrarnos que Harry ya no necesita demostrar nada, ni a la industria ni a sus fans.

Desde el primer track, queda claro que Styles no está aquí para cumplir expectativas. Las estructuras convencionales de pop radio-friendly se disuelven, los coros pegadizos ceden terreno a atmósferas más experimentales, y la sensación general es la de un artista jugando con su propia narrativa. Es un Harry que explora sin la presión de tener que sonar en todas las playlists y, por momentos, parece decirnos: “Esto lo estoy haciendo por y para mí. No para ti”.

¿Significa esto que HARRY STYLES puede hacer lo que quiera? La respuesta no es tan sencilla. Por un lado, su estatus le da un margen de maniobra impensable para otros artistas emergentes: un disco que rompe expectativas no compromete su relevancia mediática ni su visibilidad. Por otro lado, los fans siguen siendo voraces, ávidos de hits inmediatos y de que él siga siendo la "versión masculina de Taylor Swift" acaparando portadas y trending topics. El riesgo está en que el experimento creativo choque con la maquinaria de la fama: aún siendo Styles, sigue estando atado a la expectativa colectiva y al sistema que lo catapultó.

Y aquí viene la grieta: si el disco no funciona, podría poner en evidencia los límites de esta libertad artística. No todos los experimentos tienen éxito, y aunque ahora inspira, su camino podría transformarse en advertencia: la fama tiene memoria y la industria, paciencia limitada. 

Hasta ahora, los fans están en proceso de digerir el disco. No es raro: un álbum que no se parece a nada que hayan escuchado antes provoca resistencia inicial. Algunos apoyarán esta decisión creativa, otros la cuestionarán, y ahí radica la prueba de fuego para Harry: veremos si puede sostener un estilo que desafía la fórmula de éxito, o si la presión de la fama lo llevará a suavizar su propuesta en futuras entregas.

También puede ocurrir que este disco funcione comercialmente porque su público haya decidido comprarlo a pesar de que no le haya gustado. Al igual que ha comprado todos sus discos anteriores. Las consecuencias de esa posibilidad no se pueden medir ahora mismo. Pero repercutirá en las ventas de su próximo disco que seguramente será mucho más cuestionado. Para minimizar ese daño, no sería de extrañar que tuviésemos lanzamiento de HARRY STYLES más pronto que tarde, el año que viene posiblemente y volviendo a antiguas fórmulas. 

KISS ALL THE TIME. DISCO, OCCASIONALLY. no es solo un álbum; es un experimento de estatus. Es la manera de HARRY STYLES de preguntarle al mundo: ¿hasta dónde puedo llegar siendo yo mismo antes de que la fama y el fandom me reclamen otra vez? Si este disco funciona, no será por hits y playlists virales como antaño, sino por la legitimidad que otorga hacer lo que quieres sin que nadie te lo impida. Si no funciona, podría ser un recordatorio de que incluso los más grandes enfrentan límites. Y esa tensión, entre inspiración y riesgo, es lo que hace que este regreso sea interesante.

La crítica le ha otorgado una media de 72 sobre 100. XS Noize ha sido el único medio que le ha otorgado un 100/100 en contraposición con The Needle Drop con un 40/100. La polarización está servida y acaba reforzando la narrativa de los álbumes que arriesgan y desafían. El resto de las valoraciones sigue estando igual de polarizada por un lado estan las positivas: DIY 90/100; Still Listening 85/100; Rolling Stone, The Arts Desk, Evening Standard, The Independent, Clash, NME y Hot Press 80/100; Slant Magazine, Sputnikmusic 70/100 y por otro las tibias y negativas: The Guardian, The Irish Times y The Telegraph 60/100; Pitchfork 56/100; Paste, The Line Of Best Fit y MusicOHM 50/100. 

Nosotros siempre hemos valorado que se asuman riesgos y se busque algo distinto. Y siendo honestos, nunca nos lo hubiéramos esperado de una gran estrella del pop mainstream, acostumbrada a fórmulas seguras. Pero ponerse tan creativo... ¿era realmente necesario? Pensamos que no. En una primera escucha, cuesta diferenciar algunas canciones de otras, y el álbum puede sentirse un tanto uniforme. Y sí, lo de Disco, Occasionally merece énfasis: disco, muy poco; occasionally, mucho. Ese subtítulo parece una confesión honesta del propio Styles sobre lo experimental y lo limitado del guiño "disco" que propone. En lo que a nosotros respecta no merece más de un 60 sobre 100. HARRY STYLES intentó desafiar las reglas. KISS ALL THE TIME. DISCO, OCCASIONALLY, no nos cabe duda de que funcionará comercialmente, pero como obra artística lo percibimos más como un experimento que satisface expectativas superficiales que como un álbum verdaderamente revolucionario. Porque no es tanto un disco como una prueba de poder. El momento en que una estrella pop intenta comprobar cuánto puede desviarse del mainstream sin perderlo. 


MEJORES MOMENTOS: Aperture, Americans Girls, Pop...  

MEDIA CRÍTICA: 72/100

NUESTRA VALORACIÓN: 60/100

MEGAN MORONEY - CLOUD 9


El ascenso de MEGAN MORONEY es imparable. Recientemente ha publicado CLOUD 9 que debutó en el Nº 1 del Billboard 200 estadounidense, lo que indica un éxito comercial enorme y probablemente el mayor de su carrera hasta ahora. Tanto las ventas como el streaming han sido muy altos, e incluso múltiples canciones del disco impactaron en listas de reproducción populares en plataformas como Spotify. Aunque de momento, ese impacto solamente se está dando en Estados Unidos. Existe algo de presencia internacional, por ejemplo con canciones entrando en pequeños rankings en países como Nueva Zelanda y su gira incluye fechas en Europa y el Reino Unido, lo cual es significativo y muestra que hay demanda. Pero todavía no se puede decir que sea un fenómeno global al nivel de artistas pop mainstream como Taylor Swift, Bad Bunny o Rosalía. Pero ha estado cerca, quizás lo consiga con su próximo trabajo.

En la producción de CLOUD 9 continúa con Kristian Bush que la ha acompañado desde sus inicios. Aunque también está acreditado Luke Laird y Moroney controla el producto como co-productora. En cuanto a la composición es la autora principal de las canciones del álbum aunque ha necesitado la ayuda de otros quince co-autores. Incluido Ed Sheeran que colabora con ella en el corte titulado I Only Miss You. También cuenta con la colaboración de Kacey Musgraves.   

A pesar de ese éxito tan tremendo, CLOUD 9 ha gustado menos a la crítica que sus dos álbumes anteriores. Solamente ha obtenido una media de 65 sobre 100, frente al 73/100 que obtuvo con su álbum anterior Am I Ok? (2024) y el 90/100 que consiguió con su álbum debut Lucky (2023) que sigue siendo el mejor valorado hasta el momento. En esta ocasión las valoraciones de CLOUD 9 se distribuyen de la siguiente manera: Spectrum Culture 71/100; Rolling Stone 70/100; Pitchfork 67/100 y Paste 50/100.

Probablemente la crítica generalista le ha dado menos puntuación, porque perciben el álbum como un intento más calculado y orientado al pop que a la autenticidad country que la consolidó. El disco tiene colaboraciones y producción más centradas en lo global y mainstream. Una colaboración con alguien como Ed Sheeran, aunque no sea el mismo fenómeno que hace 10 años, es un guiño claro a un público internacional y pop. Esto encaja con la idea de que el disco está “medido” para abrir mercados, y no tanto para arriesgarse con un sonido más crudo o tradicional que le habría dado más puntos entre puristas o críticos especializados en country. 

Todo esto puede explicar la caída respecto a discos anteriores. No es necesariamente porque las canciones sean malas, sino porque los críticos valoran la coherencia artística y autenticidad, y aquí no lo están percibiendo. No obstante, tampoco seamos hipócritas o nos hagamos los nuevos. No dramaticemos este movimiento. La transición hacia el pop ha sido una constante en la historia del country comercial. Muchas artistas, en algún momento de su carrera, han intentado ampliar su audiencia más allá del público estadounidense. A lo mejor intentarlo con el tercer disco es pronto. Pero tampoco creemos que se esté escondiendo. No creemos que engañe a nadie. Lo que sí que debería saber es que no todas llegan a ser como Taylor Swift

Musicalmente, CLOUD 9 apuesta por producciones más pulidas y estribillos más inmediatos, acercándose por momentos al country-pop contemporáneo y alejándose del tono más confesional de sus primeros trabajos. Nuestra nota para CLOUD 9 es un 70 sobre 100 porque puntuamos a Am I Ok? (2024) con un 80/100 y a Lucky (2023) con un 85/100. Y no la estamos penalizando porque nos moleste que enfoque su álbum al mainstream y a abrir nuevos mercados. No. Lo puntuamos más bajo simple y llanamente porque nos parece un trabajo menor comparado con sus dos álbumes anteriores. 

   



MEJORES MOMENTOS: Cloud 9, 6 Months Later, Beautiful Things, Wish I Didn't, I Only Miss You, Bells & Whistles

MEDIA CRÍTICA: 65/100

NUESTRA VALORACIÓN: 70/100


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