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jueves, 21 de mayo de 2026

ALDOUS HARDING: LA MADUREZ DE LA RAREZA.

 


TRAIN ON THE ISLAND es el quinto álbum de estudio de ALDOUS HARDING y llegados a este punto conviene repasar su trayectoria. Party (2017) fue claramente el momento de ruptura: el disco que convirtió su rareza en conversación pública y crítica. Ahí aparecieron la teatralidad vocal, el humor incómodo y esa sensación de que cada canción podía derrumbarse o transformarse en cualquier momento. Pero Designer (2019) fue donde todo eso encontró una forma perfecta. No sólo era extraño: era preciso. Canciones como The Barrel o Fixture Picture parecían surrealistas y pegadizas al mismo tiempo, algo dificilísimo de conseguir. Con Warm Chris (2022) quizás se puede tener la sensación de que frenó un poco. A lo mejor era complicado hacer otro álbum mejor después de la aclamada obra maestra que fue Designer, pero, en cualquier caso, no existía ningún freno. Era un disco de expansión muy medida, algo juguetona y más abstracta y visto con distancia parece que tiene más intención de marcar un punto de transición que alcanzar ninguna cumbre. 

TRAIN ON THE ISLAND es interesante: no intenta superar a Designer en términos de inmediatez o de grandes canciones, sino ampliar su lenguaje. Se puede leer como un disco de síntesis y madurez, incluso podemos llegar más lejos y decir que podría ser su obra más lograda en conjunto. La realidad es que Harding ya no necesita sorprender constantemente. Antes el shock venía de los giros vocales o de lo imprevisible de sus estructuras. En este nuevo trabajo la rareza está totalmente integrada en la composición.

Por eso algunos críticos hablan de TRAIN ON THE ISLAND como su trabajo más completo o el mejor de su carrera. Es cierto que es un gran álbum y que el tiempo acabará poniéndolo en su sitio. Pero seguimos pensando que Designer (2019) continúa siendo su obra más redonda. Aun así, la comparación entre ambos depende en gran medida de qué se espere de ALDOUS HARDING. Si buscas canciones memorables e inolvidables, un punto medio perfecto entre pop y vanguardia o momentos icónicos y reconocibles. Designer no tiene rival. Pero si lo que prefieres es continuidad emocional, construcción de un universo, detalles de producción y a una artista completamente liberada de expectativas, entonces TRAIN ON THE ISLAND sí tiene argumentos para ser considerado su mejor trabajo.




En lo sonoro, TRAIN ON THE ISLAND se mueve dentro de un territorio eminentemente de cantautora, aunque evitando siempre cualquier lectura ortodoxa del formato. El disco deambula con naturalidad entre el indie folk más desnudo, el chamber pop de arreglos delicadamente inestables e incluso ciertos pasajes cercanos a la neo-psicodelia, no tanto por exuberancia instrumental como por la manera en que las canciones parecen deformarse ligeramente desde dentro. Nada termina de asentarse del todo: las melodías se desplazan, los ritmos aparecen y desaparecen con lógica imprevisible y la voz de Aldous Harding funciona menos como un centro estable que como una narradora capaz de cambiar de máscara en mitad de una frase. Esa condición escurridiza afecta también a las narrativas del álbum, pobladas por imágenes, personajes apenas insinuados y escenas que parecen surgir de un sueño a medio recordar. Más que contar historias cerradas, Harding construye atmósferas narrativas donde lo importante no es descifrar un significado concreto, sino permanecer dentro de la inquietud que generan.

Desde Party (2017), la asociación entre ALDOUS HARDING y John Parish ha dejado de ser una simple relación entre artista y productor para convertirse en una auténtica gramática compartida. La evolución reciente de Harding resulta ya inseparable de la presencia de Parish, no porque este diluya su personalidad, sino porque ha sabido convertir sus excentricidades en un lenguaje reconocible y coherente a lo largo de cuatro discos. En TRAIN ON THE ISLAND esa complicidad alcanza quizá su forma más depurada: arreglos mínimos pero inquietantes, pausas que descolocan constantemente al oyente y una mezcla que vuelve significativo hasta el más leve desplazamiento de la voz o de los instrumentos. Lo decisivo es que Parish no impone una firma sonora reconocible, sino una manera de trabajar el espacio, el tempo y la ambigüedad emocional; por eso estos discos parecen menos el resultado de una autora acompañada por un productor que el fruto de una alianza creativa sostenida en el tiempo.

También resulta especialmente significativa la aparición de H. Hawkline en el disco. Quienes conocen la trayectoria de ambos podían intuir que esta colaboración acabaría ocurriendo tarde o temprano: Hawkline comparte con ALDOUS HARDING esa inclinación por las melodías oblicuas, los personajes ambiguos y cierta teatralidad excéntrica que rara vez encuentra equivalentes naturales. Precisamente por eso su encuentro funciona tan bien en Venus In The Zinnia, una canción donde ninguno de los dos necesita moderar sus rarezas para dejar espacio al otro. Al contrario: la tensión entre sus maneras de frasear y esa sensación de extrañeza compartida convierten el tema en uno de los momentos más logrados y memorables del álbum.

La crítica le ha otorgado una media de 83 sobre 100 distribuida de la siguiente manera: Still Listening 92/100; Paste 91/100; AllMusic, NME, Exclaim!, Pitchfork y God Is In The Tv 90/100; Northern Transmissions 86/100; Spectrum Culture 85/100; Uncut, Hot Press, The Irish Times, Record Collector, Mojo, The Guardian, The Skinny y DIY 80/100; Far Out Magazine y MusicOHM 70/100 y Under The Radar 65/100. Esta media convierte a TRAIN ON THE ISLAND en el segundo trabajo mejor valorado después de Designer (2019).

TRAIN ON THE ISLAND confirma, en cualquier caso, que ALDOUS HARDING sigue ocupando un lugar singular dentro de la canción contemporánea: pocas artistas actuales manejan con tanta naturalidad el choque entre accesibilidad y extrañeza. Sin embargo, y aun tratándose de un disco sobresaliente, seguimos pensando que el punto más alto de esta etapa continúa siendo Designer, donde todas las intuiciones de Harding y John Parish alcanzaban un equilibrio prácticamente perfecto. Frente a aquella obra deslumbrante y total, este nuevo trabajo nos parece algo más contenido y menos revelador, aunque conserve intacto todo su magnetismo. Por lo que no merece menos de un 88 sobre 100.



MEJORES MOMENTOS: One Stop, Vennus In The Zinnia, Coast, I Ate The Most...

MEDIA CRÍTICA: 83/100

NUESTRA VALORACIÓN: 88/100

viernes, 25 de marzo de 2022

EL REGRESO DE ALDOUS HARDING.

 


Hoy mismo se pone a la venta WARM CHRIS, el cuarto álbum de estudio de ALDOUS HARDING. Hace una hora escasa que se lanzó al aire y lo estamos escuchando para escribir esta reseña. Para nosotros las expectativas estaban altísimas después de esa pequeña obra maestra que fue Designer (2019). De entrada, WARM CHRIS no es un disco fácil. Vas a necesitar un par de escuchas para ubicarte y procesarlo y a priori podría haberse parecido más a los anteriores porque es el mismo equipo, el tándem formado por Harding y el productor John Parish. En el primer corte ya comienzan ciertas disarmonías y las comparaciones con sus dos discos anteriores surgen pocas canciones más tarde La primera conclusión a la que llegamos es que ALDOUS HARDING es humana. Si nos hubiese traído un disco como el anterior, sería prácticamente de otro planeta. Lamentamos decir que WARM CHRIS es su peor disco. Pero eso no significa que sea un disco malo, ni siquiera fallido. Significa que los dos anteriores eran jodidamente buenos. Sus dos adelantos, Fever y Lawn destacan del resto del disco porque son dos de los cortes más accesibles para el oyente medio y donde encontramos a la Aldous Harding más reconocible. Para ser justos en WARM CHRIS existe una preocupación por evolucionar, por hacer algo distinto y para empezar, la arquitectura compositiva es un tanto más compleja que la de sus trabajos anteriores que en algunas ocasiones brillaban por su minimalismo. En comparación, la construcción musical y cómo combina los instrumentos en algunos cortes podría parecer hasta enrevesada. De lo que sí que estamos seguros es que es de esos discos que necesitas escuchar varias veces y al principio esos desencuentros musicales y disarmonías que de entrada no te gustan nada, te acaban enganchando y terminan convirtiéndose en lo que más te gusta del disco.

 


Las críticas están siendo favorables y su media ha sido de 81 sobre 100, siete puntos menos que la de Designer (2019) y un punto menos que la de Party (2017). Excepto el 90/100 de Clash, que es la nota más alta, el resto de los medios (Mojo, Uncut DIY, NME...) han optado por las cuatro estrellas 80/100 casi unánimemente. La nota discordante la pone PopMatters con un 60/100. Nosotros a Designer (2019) le dimos el 100/100. Lamentamos decir que para WARM CHRIS no tenemos esa misma nota. Somos muy conscientes de que es un disco que nos va a gustar mucho más, cuanto más lo escuchemos y puede que nuestra puntuación tenga un margen amplio de aquí a Diciembre. Pero si valoramos las sensaciones que nos ha producido y lo comparamos con el álbum del que vino, sería injusto darle más de un 85 sobre 100.

 


MEDIA DE LA CRÍTICA: 81/100

VALORACIÓN EXQUISITECES: 85/100


miércoles, 8 de mayo de 2019

ALDOUS HARDING RECOLECTANDO GEMAS.


En el 2017 gran parte de la prensa especializada consideró que Party (2017) de ALDOUS HARDING (Nueva Zelanda, 1990) fue el mejor disco de ese año. En ese momento, nosotros apreciamos su calidad y efectivamente, estábamos de acuerdo en que se trataba de un gran disco. Pero se tuvo que conformar con un puesto Nº35 de nuestra lista. Sinceramente, no nos arrepentimos de que no alcanzase nuestro TOP10. Porque sabíamos que era demasiado pronto para ALDOUS HARDING y que vendría con mucho más y mejor. 
DESIGNER es su tercer álbum de estudio y vuelve a contar con John Parish, el productor de su aclamado álbum anterior. Cuenta que durante el Tour de Party compuso estas nuevas canciones y a la vuelta se encerró con el productor a grabarlas, pasaron quince días de grabación y diez de mezclas y el resto es historia. Aldous Harding no solo lo ha vuelto hacer, ha mejorado considerablemente y ya podemos hablar de promesa cumplida.
El estilo sigue siendo alt folk y tiene mucho que ver con lo que nos ofrecía en Party (2017), solo que mucho más austero, en Party (2017) se apreciaba cierta tendencia al minimalismo pero también podías encontrar coros infantiles en uno de los cortes o la colaboración de Perfume Genius en otros. En DESIGNER se prescinde de muchos elementos pero existe tantísima riqueza en cada uno de los cortes, que tampoco sería correcto hablar de minimalismo. Sí de intimismo o incluso de magnetismo porque Aldous Harding se corona como la compositora más misteriosa y carismática del panorama con este álbum.




La crítica está entusiasmada con este trabajo. Ya hay tres medios que con sus 100 sobre 100 consideran que es uno de los mejores álbumes del 2019 y solamente un medio la ha puntuado más bajo de 80. Estas son algunas de las puntuaciones más importantes de las diecisiete reseñas que se han publicado hasta el momento: The Independent, Q Magazine y The Skinny (100); The Quietus y Allmusic (90); Uncut, Mojo, The Guardian, Rolling Stone, DIY, NME, Exclaim y Pichfork (80) y The 405 (60) lo que se convierte en una excelente media de 88 sobre 100, siendo uno de los trabajos mejores valorados del año.
Nosotros lo tuvimos claro desde la primera escucha. Esto es un 100 sobre 100 porque tiene todo lo que estamos buscando en un buen disco, es toda una masterclass musical de canciones atemporales que siempre van a funcionar.




VALORACIÓN EXQUISITECES: 100

MEDIA DE LA CRÍTICA: 88



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