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viernes, 27 de marzo de 2026

EL MOMENTO DE RATBOYS.

 


RATBOYS es una banda veterana de Indiana con base en Chicago que lleva en activo desde hace una década, cuando Julia Steiner (Voz y Guitarra) y Dave Sagan (guitarra) se conocieron en la universidad. La banda se completa con Sean Neumann (bajo) y Marcus Nuccio (Batería). En la década de 2010 se consolidaron dentro de la escena indie americana con álbumes como GN (2017) y Printer's Devil (2020). Su sonido mezcla Alt-Country, Americana, folk, indie rock noventero con toques emocionales. 

Recientemente han publicado SINGIN' TO AN EMPTY CHAIR su sexto álbum de estudio y tal como hemos reaccionado todos, se puede decir que gracias a este álbum RATBOYS por fin están en todas las conversaciones. Nosotros percibimos este trabajo como ese verdadero punto de inflexión, pase lo que pase después. Porque con discos como este -con el que se llega a una madurez compositiva inusual y la banda da un salto cualitativo con respecto a álbumes anteriores- representan una bombona de oxígeno para una banda que lleva más de diez años en la música y abre unas perspectivas de futuro bastante esperanzadoras. Porque es el mejor álbum de su discografía y no puede sonar mejor. 

Sonoramente este álbum combina la calidez narrativa del alt-country, especialmente en los arreglos de guitarra y la base rítmica que recuerda a la americana, con la actitud despreocupada y un tanto irónica del slacker rock, visible en algunos riffs y la cadencia relajada de la batería. El power pop se hace presente en los ganchos melódicos, en los estribillos pegadizos y en la claridad de la producción de Chris Walla, un nombre clave del indie rock de las tres últimas décadas gracias a su trabajo con Death Cab for Cutie, que aporta textura, dinamismo y un pulido muy refinado al álbum. Sin embargo, estas etiquetas por sí solas no capturan la profundidad emocional y la riqueza atmosférica que define a SINGIN' TO AN EMPTY CHAIR: pasajes introspectivos, capas de voz y detalles sutiles que convierten el disco en una experiencia emocionalmente envolvente y muy personal.

El álbum articula una narrativa sólida y profundamente emocional inspirada en la técnica terapéutica de la silla vacía, que consiste en imaginar un diálogo con alguien ausente o con partes de uno mismo para procesar emociones no resueltas. Cada canción de SINGIN' TO AN EMPTY CHAIR funciona como una conversación íntima que explora relaciones rotas, comunicación fallida, duelo emocional y, en muchos casos, un camino hacia la reconciliación. Las letras de Julia Steiner destacan por su honestidad y vulnerabilidad, permitiendo al oyente acompañar a la narradora en un recorrido que combina introspección, arrepentimiento y aceptación. Esta construcción narrativa convierte al disco en algo más que una colección de canciones: es un proceso emocional coherente, donde la música y la lírica se entrelazan para transmitir la complejidad de los vínculos humanos y la manera en que lidiamos con la pérdida y el perdón.



Sobre "La silla vacía" también se puede hacer una segunda lectura. Un artista puede enfrentarse a conciertos con sillas vacías: una metáfora perfecta de la soledad, la vulnerabilidad y la incertidumbre del oficio musical. Incluso cuando todo el trabajo creativo y la emoción están presentes, el público puede no estar ahí y eso genera un eco emocional similar al que se refleja en las letras del álbum. Añade una sensación de intimidad mezclada con melancolía que evoca la soledad y la belleza de enfrentarse al escenario, incluso cuando está vacío. 

La crítica le ha otorgado una media de 83 sobre 100 que se distribuye de la siguiente manera: Paste 91/100; DIY y Sputnikmusic 90/100; Northern Transmissions 85/100; Pitchfork 84/100; PopMatters, AllMusic, Under The Radar, The Line Of Best Fit, Exclaim!, Slant Magazine, Mojo, Record Collector y Far Out Magazine 80/100; No Ripcord 75/100 y Spectrum Culture 74/100.

Como habéis podido comprobar, SINGIN' TO AN EMPTY CHAIR ha recibido puntuaciones muy altas -la más destacada un 91/100 en Paste-, nosotros consideramos que merece el 100 sobre 100 sin dudas. Este es un disco que alcanza la excelencia en todos los planos: lírica, emotividad, coherencia conceptual y evolución sonora. Cada canción refleja un cuidado y una intención artística que trasciende el típico marco del indie, mostrando la madurez de RATBOYS y la fuerza de su propuesta. 

Es innegable que existen sesgos en la crítica hacia discos de indie con vocalista femenina: a menudo se perciben como "guilty pleasures" o agradables, pero rara vez se les reconoce la excelencia absoluta. Si RATBOYS fuera una banda íntegramente masculina, estamos convencidos de que más de uno de esos medios citados le habría otorgado la máxima puntuación. Ya conocéis nuestra línea editorial y que nosotros nunca hemos seguido ese juego. De hecho, llevamos más de una década denunciando el ninguneo constante a las mujeres en la música y visibilizando discos como este. Simplemente reconocemos la calidad de SINGIN' TO AN EMPTY CHAIR y su valor artístico, y por eso le otorgamos nuestra máxima nota. 



MEJORES MOMENTOS: Anywhere, What's Right?, Light Night Mountains All That, Open Up, Burn It Down...

MEDIA CRÍTICA: 83/100

NUESTRA VALORACIÓN: 100/100

jueves, 26 de marzo de 2026

JOHNNY BLUE SKIES & THE DARK CLOUDS: UN ACTO DE FÉ.

 


No creemos que haga falta que volvamos a hacer las presentaciones sobre quien es JOHNNY BLUE SKIES, ya las hicimos cuando escribimos sobre su álbum anterior Passage Du Desire (2024). Pero por si hay algún despistado, recordaremos que no es otro que Sturgill Simpson que hace tiempo que decidió no firmar con su propio nombre -aunque siga haciéndolo como compositor-. Esta vez, además es el productor del álbum y viene acompañado de THE DARK CLOUDS que no es una banda fija con identidad pública clara como tal. Es más bien un alias o un proyecto conceptual. "The Dark Clouds" parece funcionar como una banda de acompañamiento simbólica, más que una formación oficial con miembros promocionados. Musicalmente, eso sí, hay músicos reales detrás (sesionistas y colaboradores habituales), pero el foco está en la narrativa y estética del proyecto, no en la identidad individual de los integrantes. Recientemente ha publicado MUTINY AFTER MIDNIGHT. Un álbum que nos obliga a escribir una reseña muy diferente de como lo hacemos habitualmente porque no podéis escucharlo, a no ser que hayáis comprado el disco -como nosotros-. Porque no está disponible en streaming, al menos, de momento. Esto nos recuerda un poco a cómo se hacían las cosas antes de la era del streaming. Ahora, tenemos que justificar si alguien hace un movimiento como el de Simpson, porque es muy poco usual darle prioridad a las ventas físicas.

Sonoramente es un álbum muy rico y la mezcla de géneros que vamos a enumerar no es postureo crítico: describe bastante bien lo que está haciendo aquí Sturgill Simpson. En MUTINY AFTER MIDNIGHT, la base sigue siendo country en la forma de cantar y en cierta narrativa americana, pero el sonido se expande constantemente: hay grooves marcadamente funk rock en el bajo y la batería que rompen el pulso tradicional, guitarras con filo y densidad propias del blues rock, y estructuras que se estiran, cambian de dinámica y rehúyen el formato estándar, acercándose a ese country progresivo más libre y ambicioso. El alt-country aparece en la actitud -menos ortodoxa, más híbrida- y el country rock actúa como puente entre lo reconocible y lo experimental. No es que salte de un género a otro canción por canción; es que los fusiona dentro de los mismos temas, creando una sonoridad orgánica pero inestable, donde el groove, la psicodelia ligera y la tradición conviven sin jerarquías claras.

En MUTINY AFTER MIDNIGHT, Sturgill Simpson articula una narrativa atravesada por el desencanto, donde el mundo del espectáculo aparece como algo seductor pero profundamente vacío, casi una ilusión que se resquebraja desde dentro; bajo el prisma de este proyecto musical, las canciones sugieren una tensión constante entre autenticidad y artificio, entre el impulso creativo y las exigencias de una industria que convierte todo en reflejo superficial. En ese contexto, la imagen del mirrorball apuñalado y sangrando en la portada funciona como una metáfora central: la bola de espejos -símbolo clásico de brillo, fiesta y espectáculo- es violentada, como si el propio artista decidiera romper ese mundo de reflejos fragmentados que devuelven mil versiones distorsionadas de uno mismo; el sangrado introduce además una dimensión personal, indicando que esa ruptura no es limpia ni triunfal, sino dolorosa, casi sacrificial. Así, el álbum no solo critica el espectáculo desde fuera, sino que lo hace desde dentro, como alguien que lo ha habitado y ahora lo desmantela, cuestionando cuánto de identidad queda cuando todo se convierte en performance.


La decisión de Sturgill Simpson de lanzar primero el disco en formato físico y retrasar su llegada al streaming es algo coherente con lo que os acabamos de contar y funciona como una jugada de posicionamiento muy calculada: convierte el álbum en un objeto escaso y deliberado, reforzando su valor simbólico y económico frente a la lógica de consumo inmediato de las plataformas. A corto plazo, esto intensifica la conexión con su base de fans -los más comprometidos son quienes compran y sostienen el proyecto- y genera conversación orgánica que actúa como campaña de marketing sin depender de algoritmos. Sin embargo, el riesgo es claro: sacrifica visibilidad en el momento de mayor atención cultural, limita el descubrimiento por parte de nuevos oyentes y puede reducir el impacto comercial global si la ventana de exclusividad se alarga demasiado. Cuando finalmente llegue al streaming, el éxito dependerá de si esa primera fase ha construido suficiente mito y expectativa como para compensar el retraso; si lo logra, convierte una desventaja estructural en narrativa artística, pero si no, corre el peligro de quedar como ese gesto coherente… aunque marginal en términos de alcance.

La crítica ya se ha pronunciado y le otorga una media de 83 sobre 100. Medios como Mojo opinan que es un 100/100 y consideran que es uno de los mejores trabajos de lo que llevamos de año. El resto de la crítica opina de la siguiente manera: Paste 91/100; Consequence Of Sound 83/100; Uncut 80/100; Pitchfork 75/100 y Rolling Stone 70/100. 

Por nuestra parte, que hemos comprado y escuchado el disco, tenemos que decir que revalida la nota que le dimos a Passage Du Desire (2024) que fue un 100 sobre 100. Porque no hay color entre cualquier disco tedioso y previsible del artista country de moda y uno de Sturgill Simpson. Su vocación renovadora está revolucionando el género. Pero decir algo así es casi un acto de fé para nuestros lectores que tendrán que confiar en nuestro criterio sin poder escuchar el disco, de momento. Porque esta estrategia de Sturgill Simpson convierte la crítica en un acto de confianza: durante el tiempo en que MUTINY AFTER MIDNIGHT no está en plataformas, calificarlo como obra maestra obliga al lector a creer en ese juicio o a implicarse comprando el disco para comprobarlo, recuperando una relación más deliberada y menos inmediata con la música. Esto refuerza la idea de MUTINY AFTER MIDNIGHT como experiencia completa y no como contenido fragmentado, aunque también introduce un riesgo evidente: que la reseña se perciba como hype difícil de verificar y aleje a quienes no estén dispuestos a dar ese paso. Nosotros os recomendamos que lo deis. Porque Simpson está escribiendo una página en la historia de la música contemporánea y no nos estamos dando apenas cuenta.

*En este espacio colocaremos el enlace a Spotify o a cualquier otra plataforma cuando esté disponible. Porque la idea es que saldría primero en físico y luego en plataformas. 


MEJORES MOMENTOS: Todo el álbum al completo. Desde el primer corte hasta el último. Es una experiencia completa.  

MEDIA CRÍTICA: 83/100

NUESTRA VALORACIÓN: 100/100

miércoles, 25 de marzo de 2026

ORA COGAN: DEFINICIÓN DE ETÉREO.

 


ORA COGAN es una cantante, compositora y multiinstrumentista canadiense educada en un ambiente muy artístico que lleva en activo desde 2007. HARD HEARTED WOMAN es su noveno álbum de estudio. Su álbum anterior Formless (2023) tuvo suficiente atención por parte de medios alternativos especializados, consiguiendo que despertase cierto interés con este nuevo trabajo. En su obra anterior Cogan había mezclado Folk Tradicional con dream pop, psicodelia e incluso post-punk.  

El álbum HARD HEARTED WOMAN de ORA COGAN se mueve en un cruce de estilos donde la etiqueta ethereal wave resulta útil pero parcial: la presencia de atmósferas brumosas, guitarras reverberantes y una voz aérea lo vinculan a esa corriente, evocando ecos de Cocteau Twins, pero el disco va más allá al integrar una base de psych-folk y americana oscura, con estructuras de canción heredadas del folk tradicional que se ven envueltas en capas de psicodelia, drones y un minimalismo tenso cercano al ambient y al slowcore. El resultado es un sonido híbrido y espectral que combina lo etéreo con lo terrenal, lo íntimo con lo experimental, situando el álbum en un territorio difícil de encasillar dentro de un único género.

En HARD HEARTED WOMANORA COGAN muestra afinidades claras con Heather Nova, especialmente en el timbre vocal: ambas comparten una voz etérea, suave y ligeramente aireada, con una expresividad íntima que transmite vulnerabilidad sin caer en el exceso dramático. Sin embargo, donde Nova tiende a encuadrar ese registro en canciones más melódicas, accesibles y de construcción clara, Cogan lo inserta en paisajes sonoros más densos y experimentales, con mayor uso de textura, repetición y atmósferas sombrías. Así, mientras Heather Nova busca una conexión emocional directa a través de la claridad compositiva, ORA COGAN apuesta por una inmersión más abstracta y envolvente, donde la voz actúa casi como un instrumento más dentro de un conjunto sonoro más inquietante y expansivo.



La crítica le ha otorgado una media de 77 sobre 100 que se distribuye de la siguiente manera: No Ripcord, Uncut, The Skinny, Gods Is In The Tv y Spill Magazine 80/100; Pitchfork 75/100 y PopMatters, AllMusic y The Line Of Best Fit 70/100. La media obtenida por este álbum es exactamente la misma que consiguió con sus dos trabajos anteriores: Bells In The Ruin (2020) y Formless (2023). Algo que ya no es solo consistencia general: es una meseta crítica muy definida en su etapa reciente. En estos tres discos: su sonido ya está completamente formado no hay tanteo ni transición. Los críticos perciben eso como: obras seguras, coherentes y bien ejecutadas pero sin el factor "descubrimiento" que sube notas.

ORA COGAN sigue explorando texturas y atmósferas pero dentro de un marco ya reconocible, y eso, en agregadores, se traduce exactamente en… notas calcadas. Hay artistas que, por estilo, parecen tener un techo implícito en agregadores: música densa, introspectiva, poco accesible sin hits claros, ni narrativa mediática fuerte. En esos casos: 75–78/100 es prácticamente su "zona natural". Pero ya sabéis que EXQUISITECES es un medio independiente y que no se rige por los criterios de la crítica generalista y nosotros siempre vamos a valorar por encima de esas notas a álbumes como HARD HEARTED WOMAN

HARD HEARTED WOMAN de ORA COGAN merece una valoración más alta desde un enfoque crítico independiente porque logra un equilibrio poco frecuente entre intimidad vocal y complejidad sonora,  creando una atmósfera hipnótica y envolvente, mientras la estructura de las canciones mantiene un hilo narrativo que combina elementos de psych-folk, americana oscura y ambient minimalista. La artista demuestra un dominio excepcional de la dinámica y la tensión, alternando momentos de fragilidad con picos emocionales sutiles, y su capacidad para fusionar tradición folk con experimentación contemporánea da como resultado un disco que recompensa la escucha atenta y revela nuevos matices en cada reproducción. Además, la coherencia estética y conceptual del álbum, junto con la autenticidad de su expresión, lo sitúan claramente por encima de la media generalista, justificando una puntuación de 85 sobre 100 o incluso más para quien valore profundidad, originalidad y riesgo artístico en la música alternativa.



MEJORES MOMENTOS: Bury Me, Honey, Division, The Smoke, Too Late...

MEDIA CRÍTICA: 77/100

NUESTRA VALORACIÓN: 85/100

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