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lunes, 1 de junio de 2026

FREYA RIDINGS: UN EQUILIBRIO A MEDIAS.

 



MOTHER OF PEARL es el tercer álbum de estudio de FREYA RIDINGS y no la convierte en una artista distinta. Lo que hace es demostrar, quizás por primera vez en estudio, que sus canciones no necesitan luchar constantemente contra la producción para funcionar. 

La contradicción ha acompañado a Ridings desde el principio. La artista que conectó con el público a través de interpretaciones en directo intensas, vulnerables y prácticamente desnudas acabó atrapada en unos discos que parecían desconfiar de esa misma sencillez. Su álbum debut homónimo de 2019 ya tendía a sobredimensionar las canciones, pero Blood Orange (2023) llevó esa lógica mucho más lejos: capas de arreglos, crescendos permanentes y una producción tan empeñada en subrayar cada emoción que terminaba restándole verdad. 

Y lo frustrante es que muchas de aquellas canciones eran buenas. Algunas incluso excelentes. Pero escuchándolas era difícil no pensar que habrían funcionado mejor en versiones casi en directo, con menos arquitectura sonora y más espacio para la interpretación. FREYA RIDINGS nunca necesitó sonar enorme para resultar emocionante. 

Por eso MOTHER OF PEARL sorprende. No porque abrace el minimalismo ni porque rompa radicalmente con la estética pop británica que ha marcado sus discos anteriores, sino porque la producción, esta vez, parece entender mejor qué tipo de canciones tiene entre manos. Sigue habiendo ambición y refinamiento, pero ya no existe esa necesidad agotadora de convertir cada estribillo en un clímax monumental. 

Aun así, los viejos reflejos siguen apareciendo. Hay momentos en los que la producción continúa acercándola a territorios que recuerdan a Florence Welch o Hannah Reid, especialmente en algunos arreglos atmosféricos y en cierta tendencia a la épica elegante. Lo curioso es que Ridings, cuando canta en directo, nunca suena realmente así. No tiene el dramatismo mitológico de Florence ni la frialdad etérea de London Grammar. Porque su fuerza no está en lo grandilocuente ni en lo etéreo, sino en algo mucho más humano y cercano: la sensación de fragilidad controlada, de emoción contenida al borde de romperse. 

Por eso el mayor logro de MOTHER OF PEARL no es reinventar a FREYA RIDINGS, sino permitir que sus canciones recuperen parte de la escala humana que habían perdido en estudio. 




El cambio resulta todavía más llamativo cuando se observa quién está detrás del disco. MOTHER OF PEARL sigue siendo un álbum claramente industrial en su construcción: seis productores distintos, trece coescritores además de Ridings y una metodología de trabajo muy alejada de cualquier ideal romántico de cantautora aislada con un piano. 

En ese sentido, no hay una ruptura real con Blood Orange, que también estaba fragmentado entre múltiples productores y compositores. Pero hay una diferencia decisiva: Ridings no ha repetido ni un solo productor del disco anterior. Y aunque eso no implique necesariamente una autocrítica consciente por parte de la discográfica, cuesta pensar que sea casualidad. Porque MOTHER OF PEARL demuestra precisamente aquello que Blood Orange parecía incapaz de entender: que una canción de FREYA RIDINGS gana más cuando la producción deja de intentar convertir cada emoción en un acontecimiento gigantesco. 

Y ahí sigue estando la duda que acompaña a la carrera de Ridings desde hace años. Si MOTHER OF PEARL no funciona comercialmente, es fácil imaginar el razonamiento contrario: que el problema era no haber exagerado todavía más la producción. Porque incluso este disco, mucho más contenido que sus predecesores, sigue sin confiar del todo en algo que el público entendió desde el principio: que la voz de FREYA RIDINGS, por sí sola, ya era suficiente. 

La recepción crítica inicial refuerza, al menos de forma provisional, esa impresión de cambio de enfoque. El álbum cuenta con una media de 77 sobre 100, con valoraciones como las de Clash y Record Collector (80/100) o Hot Press (70/100). Aunque todavía es pronto -el disco acaba de publicarse este mismo fin de semana-, el salto respecto a Blood Orange (2023) es evidente, con una diferencia de unos catorce puntos. 

No es tanto un veredicto definitivo como una señal temprana de que esta vez la producción ha sido percibida de forma menos divisiva, incluso dentro de un marco crítico bastante homogéneo. 

Las letras de FREYA RIDINGS no dependen de giros especialmente complejos ni de imágenes rebuscadas, sino de algo más difícil de sostener: claridad emocional sin caer en la banalidad. En canciones como I Have Always Loved You o Dancing In The Kitchen, la fuerza no está en lo que se dice de forma inesperada, sino en cómo se fija una emoción concreta sin adornarla en exceso. 

Incluso en títulos más simbólicos como Wicker Woman, donde podría haberse caído fácilmente en lo pretencioso, se mantiene esa línea de imaginería accesible: metáforas que no buscan ocultar el sentimiento, sino darle una forma reconocible y directa. 

El problema de fondo nunca ha sido la escritura de las canciones. Al contrario, el material lírico y melódico suele ser lo suficientemente sólido como para sostener versiones mucho más desnudas de las que han acabado en los discos anteriores. Por eso la discusión crítica alrededor de Ridings termina desplazándose casi siempre hacia la producción: no qué dicen las canciones, sino qué se hace alrededor de ellas. 

En ese sentido, las canciones de MOTHER OF PEARL consolidan la idea de que el valor de su catálogo no depende de la sofisticación lírica, sino de la capacidad de sostener emociones muy directas sin perder credibilidad. Y por eso, aunque a MOTHER OF PEARL todavía le sobre algo de producción, se impone como su trabajo más equilibrado hasta la fecha, con un 85 sobre 100.



MEJORES MOMENTOS: Wild Horses, I Have Always Loved You, Wicker Woman, Dancing In The Kitchen, Euphoria...

MEDIA CRÍTICA:77/100

NUESTRA VALORACIÓN: 85/100

miércoles, 3 de mayo de 2023

FREYA RIDINGS: CUANDO LAS PROMESAS NO SE CUMPLEN.

 


BLOOD ORANGE es el segundo álbum de FREYA RIDINGS y tenemos la sensación de que no se ha cumplido esa promesa que vimos cuando escuchábamos sus primeras grabaciones. Creemos que la industria ha podido con ella y al final parece más una versión Disney de Florence Welch que la intérprete con fuerza y personalidad que nos cautivó en aquellas grabaciones. Esto es algo que estamos diciendo ahora, pero nos callamos cuando editó su álbum debut porque pensamos darle una oportunidad y lo cierto es que BLOOD ORANGE es bastante mejor que su álbum debut, pero no es lo suficientemente rompedor como para decir que ha cambiado y que va por buen camino. Para empezar, una voz como la suya no necesita sobreproducción y la ha tenido desde su primer álbum. Creemos que Ridings debería plantearse de una vez quien quiere ser en el Pop Británico porque nos da la sensación de que no lo debe tener demasiado claro. Quizás esté delegando demasiado en productores y discográficas y deberia seguir más su instinto para que vuelva a parecerse a lo que fue originariamente. 

En cuanto a la crítica solamente dos medios se han pronunciado: Mojo con un 80/100 y The Telegraph que le otorga un 60/100. No ha despertado mayor interés en la crítica y su media es de un 70 sobre 100. A nosotros nos parece mejor que su álbum debut, pero sería injusto darle el 85/100 para que pasara el corte para tenerlo en cuenta como mejor álbum del año. Así que nuestra nota es un 80 sobre 100. Confirmamos que todas estas nuevas canciones en directo suenen de otra manera, mucho mejor. Porque Ridings en sus conciertos no suena con toda esa sobreproducción y se parece mucho más a la artista que nos enamoró. Realmente tiene muy poco que ver con lo que le hacen grabar en sus álbumes. Por eso hemos elegido dos vídeos en los que canta en directo para acompañar esta entrada. Pero lo que evaluamos y puntuamos es la grabación original de BLOOD ORANGE. Si sus álbumes sonaran como suena ella en directo, con toda la clase que tiene y sin artificios, estaríamos hablando de un 100/100.



MEJORES MOMENTOS: Muy pocos, mirad sus vídeos de Youtube en los que canta estas nuevas canciones en directo.

MEDIA CRÍTICA: 70/100

NUESTRA VALORACIÓN: 80/100


lunes, 22 de julio de 2019

EL ÁLBUM DEBUT DE FREYA RIDINGS.


Fuimos de los primeros blogs en Castellano en hablar de FREYA RIDINGS, precisamente pronto hará un año de aquella entrada en la que os la presentábamos y os decíamos que estábamos siguiendo sus pasos muy de cerca. La hora de la verdad ha llegado, y después de sus dos discos en directo y un Ep, por fin ve la luz su álbum debut homónimo. Un trabajo muy esperado en UK que se puso a la venta el pasado fin de semana y que no llegará a España hasta el día 9 de Agosto. Aunque ya se puede escuchar en streaming y comprar de importación.
Lo que vamos a encontrar es una colección de doce canciones con una producción un tanto pulida y alejada de sus grabaciones en directo, con la propia Ridings como productora ejecutiva y unos once productores más.
Los que quedaron maravillados con sus dos conciertos de presentación puede que queden descontentos con tanta sobreproducción, que últimamente debe ser una moda si comparamos este disco con cualquier otro disco de un artista británico debutante.
Smooth Radio, una de las emisoras más importantes del Reino Unido, ha catalogado este disco como uno de los nueve álbumes más importantes a tener en cuenta en este 2019. Ya comentamos que la Ridings es un tres en uno. Posee la fuerza de Florence Welch, el candor de Birdie y el virtuosismo de Frances.



Aunque de momento, la crítica le ha otorgado una media de 69 sobre 100 distribuida de la siguiente manera: Gigwise, The Irish Times, Evening Standard y Hot Press 80/100; Earmilk 75/100; Paste 72/100; Q Magazine 60/100 y The Guardian le baja considerablemente la media con un 20/100. No obstante, estamos contemplando últimamente como algunos medios británicos se cargan a sus debutantes sistemáticamente, debutantes que presentan discos iguales o mejores que los que presentaron en su día Adele, Florence & The Machine o Sam Smith cuando también fueron debutantes, por citar los más celebrados. ¿Será que ya hay demasiados cantantes en el mercado británicos y hay que ir haciendo una criba? Porque no se nos ocurre otra explicación a ese humillante 20/100 de The Guardian, cuando es un disco que no merecería menos de un 85 sobre 100 que va a ser nuestra nota.
No obstante habría que recordar que es cierto que se están repitiendo esquemas entre los discos de los debutantes británicos. Tardan dos o tres años en tenerlos listos y nos ofrecen las mejores canciones y los mejores singles que han compuesto en ese tiempo y el resultado es un trabajo que más que la obra de un debutante parece un disco de grandes éxitos de un artista consagrado, trabajando con grandes productores. Los tres últimos grandes debuts de este año: Tom Walker, Lewis Capaldi y Freya Ridings tienen en común alguna mala nota por parte de ciertos medios.



VALORACIÓN EXQUISITECES: 85

MEDIA DE LA CRÍTICA: -


miércoles, 29 de agosto de 2018

EL GRAN FUTURO DE FREYA RIDINGS.


Reseñando los lanzamientos del año, a veces nos perdemos cosas interesantísimas que en el pasado estaban muy presentes en este blog, como el nacimiento de una gran cantante y compositora a la que vamos a seguir desde sus inicios. Lo hicimos en su momento con Rumer, Birdy y Frances y hoy le toca el turno a la gran FREYA RIDINGS.
Esta no es una entrada como las otras, se trata de una excepción porque ya sabéis que lo nuestro son los álbumes de estudio. Nunca hablamos de álbumes en vivo, ni de álbumes que solo están disponibles en descargas. Y justamente LIVE AT OMEARA es un álbum en vivo que solo está disponible mediante descargas. Tampoco vamos a puntuarlo, ni os vamos a pedir que lo puntuéis vosotros. Probablemente para el 2019 ya tenga su primer álbum de estudio, la hayan seleccionado para el BBC Sound Of 2019 y entonces hablaremos de ese trabajo y mantendremos nuestra dinámica habitual de puntuaciones. Ahora se trata de presentárosla y que disfrutéis de sus canciones.
Hace cinco días se presentó su primer vídeo oficial con Lost Without You uno de sus primeros éxitos en las listas británicas:




FREYA RIDINGS es una cantante-compositora británica (North London) muy en la línea de otras cantantes-compositoras británicas coetáneas como Frances, Birdy o Florence Welch. Tiene formación musical desde la infancia ya que su padre el actor y músico Richard Ridings le enseñó a tocar la guitarra siendo una niña. A los 16 ingresó en la Brit School. Escuela artística por la que han pasado personalidades de la talla de Frances, Adele, Amy Winehouse, Jessie J o el actor Tom Holland por citar unos pocos.
FREYA RIDINGS es otra de estas hijas de YouTube que colgando su música consiguió viralizar algunos de sus vídeos en UK hasta el punto de ser noticia en los informativos. De momento, solo hay dos grabaciones disponibles Live at Saint Pancras Old Church (2017) y LIVE AT OMEARA (2018) la grabación que nos ha traído aquí y que podrán escuchar íntegramente a continuación. Todo artista que se precie en UK testa al público con singles o Eps antes de dar paso al largo, Freya ha optado por la calidez y la cercanía de sus conciertos en directo. Algo que nos enseña sus tablas y que se agradece enormemente. Todas las canciones son inéditas compuestas por la propia FREYA RIDINGS. Estaréis de acuerdo con nosotros de que tiene un gran potencial y que si sigue su intuición de seguir haciendo las cosas como hasta ahora, llegará muy lejos.
Pues ya sabéis... Recordad que la conocisteis primero en EXQUISITECES. Probablemente el único blog en castellano que ha hablado de ella.






PÁGINA OFICIAL: https://freyaridings.com/
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