La banda australiana THE PAPER KITES nos presenta su séptimo álbum de estudio titulado IF YOUGO THERE, I HOPE YOU FIND IT. Su álbum anterior At The Roadhouse (2023) estuvo en nuestra lista de su año de producción en el Top3 y no apareció en ninguna otra lista. Fuimos los únicos que lo defendimos. Porque creíamos realmente cada una de las palabras que publicamos sobre ese álbum. Quien nos conoce desde hace años sabe perfectamente que nuestra lista no se rige por modas, ni algoritmos y que solo recoge los álbumes que merecen la pena y algunos como IF YOU GO THERE, I HOPE YOU FIND IT a veces son difíciles de explicar con palabras. At The Roadhouse (2023) nos pareció uno de esos álbumes en el que sientes la energía casi ritual de la banda tocando junta, respirando el mismo aire. Este nuevo trabajo repite en algo igual de difícil: posee el control absoluto del tono. Nada sobra. Nada rompe el hechizo. El título del álbum (Si vas allí, espero que lo encuentres) es bastante revelador. Y nosotros lo interpretamos como que entramos en este nuevo álbum, habitamos en él y sí que encontramos lo que estábamos buscando.
Siempre nos ha parecido desconcertante que una banda australiana haya entendido el ADN de cierta América, mejor que la propia América. No la América real, sino la mítica. La de carreteras infinitas, moteles a media luz, radios AM sonando de fondo, polvo y cielo abierto. Ese imaginario no pertenece a un país, pertenece a una tradición emocional, y THE PAPER KITES se istalan ahí sin pedir pasaporte creando un álbum tan evocador como IF YOU GO THERE, I HOPE YOU FIND IT. Además, ellos no suenan a banda americana actual.
Suenan a la mejor versión posible de una banda americana que nunca existió.
Una que heredó a Neil Young o a Gram Parsons, pero filtrada por una sensibilidad indie, una producción adaptada a los nuevos tiempos y muchísimo silencio bien colocado. Quizás por eso desconcierten. Porque no imitan, destilan. Es un álbum que no pregunta de dónde eres, sino qué sabes sentir y en ese punto, están jugando en casa. Hay discos que se escuchan, y otros que entran. Este hace lo segundo desde el primer corte, sin preámbulos, sin pedir contexto. No te invita: te coloca dentro de un estado. Y a partir de ahí, todo lo demás -análisis, etiquetas, procedencia- se vuelve secundario.
IF YOU GO THERE, I HOPE YOU FIND IT se construye sobre varias capas sonoras muy bien integradas. Todo suena cercano, pero nunca invasivo. Las voces están mezcladas como si te cantaran desde el otro lado de la habitación, no al oído. Hay aire entre instrumentos, silencios que respiran. No es hi-fi brillante: es cálido, orgánico, crepuscular. Las guitarras rara vez lideran con riffs. Son inmersivas y funcionan como corrientes: arpegios lentos, reverbs largas, delays que no buscan protagonismo sino continuidad. A veces parecen pedal steel fantasma, otras acústicas muy abiertas, casi folk, pero siempre al servicio del ambiente. La batería y la percusión son mínimas, muy medidas. Mucho uso de brushes, golpes suaves, tempos medios-lentos que no empujan, sostienen. No hay urgencia rítmica: el disco avanza como una caminata larga, sin prisa, sin destino claro. Se puede sentir como country, folk o americana… pero nunca como pastiche. No hay twang exagerado ni guiños obvios. Es más bien una memoria difusa de esos géneros, como si los hubieras escuchado de fondo durante años y ahora solo quedara su eco emocional. De ahí ese aire de country cósmico: terrenal y astral a la vez coqueteando con el dream pop. No buscan el gancho inmediato. Son melodías que se infiltran: sencillas, repetitivas, casi circulares. Pero persistentes. Cuando te das cuenta, ya están ahí. Es música que confía en la repetición como forma de intimidad. Todo el disco parece moverse en una franja horaria muy concreta: final del día, luz baja, colores apagados. No hay contrastes bruscos ni explosiones. Incluso los momentos más “abiertos” mantienen una cierta melancolía serena.
La nostalgia y el paso del tiempo son el motor de la narrativa de IF YOU GO THERE, I HOPE YOU FIND IT, pero no una nostalgia edulcorada. Es una nostalgia consciente, adulta, que sabe que recordar también implica aceptar pérdida. Aún así cabe recordar que en este álbum lo importante no es lo que se cuenta, sino desde dónde se cuenta. Las canciones rara vez hablan de “haber llegado”. Hablan de transitar, de mirar atrás mientras sigues caminando. Caminos, viajes, cambios, despedidas suaves. No hay grandes finales ni revelaciones, solo la sensación de que algo se está cerrando… o transformando. No reconstruyen hechos concretos. Reconstruyen sensaciones: cómo se sentía una casa, una voz, una noche concreta. Por eso tú rellenas los huecos con tus propios recuerdos. El disco funciona casi como un espejo difuso: no ves su historia, ves la tuya. El paso del tiempo no aparece como tragedia, sino como hecho natural. Hay tristeza, sí, pero también calma. Esa mezcla es muy potente: no intenta salvar nada, solo reconocer lo que fue importante. Incluso lo que dolió. Muchas letras parecen escritas desde años después. No desde el momento de la herida, sino desde cuando ya puedes mirarla sin rencor. Eso da esa sensación de voz madura, de alguien que ha vivido lo suficiente como para no necesitar explicarse demasiado. No te hace recordar momentos felices necesariamente, sino momentos significativos. Es música que valida la idea de que lo importante no siempre fue lo mejor, pero sí lo que te convirtió en quién eres. Por eso el disco despierta sentimientos tan profundos:
no te empuja a la melancolía, te da permiso para sentirla. No te arrastra al pasado, te deja visitarlo con respeto.
Al final, las narrativas de este álbum parecen decir algo muy sencillo y muy difícil de aceptar: "La vida no se mide por lo que salió bien, sino por lo que dejó huella".
Y cuando una música consigue acompañar esa idea sin subrayarla, sin convertirla en consigna, se queda contigo mucho tiempo.
No es un disco para “recordar”.
Es un disco para reconocer.
En cuanto a la recepción crítica del álbum, ya sabéis que siempre la recogemos como mera referencia informativa. No solemos leer lo que publican otros medios hasta haber escrito nuestra propia reseña, precisamente para proteger nuestro criterio. Y quizás ahí esté la cuestión de fondo: no tanto las notas concretas, sino el modelo de crítica que seguimos aceptando como norma. Si se trata de seguir amplificando discos diseñados para el consumo rápido, impulsados por modas o algoritmos, o si todavía tiene sentido defender álbumes que crecen despacio y permanecen.
Que IF YOU GO THERE, I HOPE YOU FIND IT se mueva en una franja de puntuaciones tan tibia: Clash (80/100) y Slant Magazine (60/100) para una media final de 70 sobre 100, dice más del sistema de valoración que del propio disco. Nuestra línea editorial siempre ha sido clara: apoyar aquellos álbumes en los que creemos de verdad. Y este es, sin ninguna duda, uno de ellos.
IF YOU GO THERE, I HOPE YOU FIND IT funciona casi como un espacio emocional: te regula el pulso, te ordena recuerdos que ni sabías que estaban descolocados. No es intensidad explosiva, es profundidad sostenida. Esa sensación de estar acompañado, pero en silencio.
Y hay algo muy fino ahí:
no busca el clímax. No hay “gran momento” que eclipse al resto. El disco confía en la continuidad, en ese fluir que te mantiene dentro hasta que, cuando termina, notas el vacío. Eso es difícil de lograr y aún más de sostener durante todo un álbum.
Cuando un disco te hace sentir así desde el primer tema, la nota ya es irrelevante. El 100 sobre 100 que vamos a darle es casi una formalidad.
Lo importante es que sabes que vas a volver a él -en momentos muy concretos de tu vida- y siempre va a estar ahí, exactamente igual… y tú no.
Y eso, para nosotros, es la definición de un disco grande.
MEJORES MOMENTOS:Change Of The Wind, When The Lavender Blooms, Shake Off The Rain, Every Town, Stormwall, A World I Needed More, Morning Gum...
AT THE ROADHOUSE es el sexto álbum de estudio de la banda de Melbourne liderada por Sam Bentley,THE PAPER KITES. No es la primera vez que hablamos de ellos. Lo hicimos cuando publicaron Roses (2021) un álbum que aquí celebramos muchísimo, pero tal y como dijimos, no era un buen álbum para hablar de ellos por primera vez, porque se trataba de un álbum de colaboraciones y también poseía parte de las almas de las cantautoras que colaboraron en él. En ese sentido AT THE ROADHOUSE es 100% THE PAPER KITES. Y como definiríamos su música... Pues una mezcla muy intimista de Indie Pop con reminiscencias country mezclado con Dream Pop, sobre todo Dream Pop. Porque es un álbum para soñar. Pero con el sello Australiano, que no suele parecerse demasiado a lo que se hace en Europa o Estados Unidos. Hay una oleada de artistas y bandas australianas que no hay que perder de vista, aunque en países como España solo hablen de ellos en blogs como el nuestro. En el apartado de producción y composición también brilla Sam Bentley. El álbum está grabado en directo (aunque no es un directo convencional) en el renovado establecimiento de The Roadhouse en la localidad australiana de Campbell's Creek.
En cuanto a la crítica, este álbum se puso a la venta el pasado viernes y solamente tenemos la reacción de Clash (80/100) y American Songwriter (70/100) que hacen una media (provisional) de 75 sobre 100. Nosotros puntuamos Roses (2021) con un 90/100 aunque repetimos que se trataba de un álbum de carácter especial, AT THE ROADHOUSE nos parece una auténtica maravilla. Es algo muy sencillo, como escuchar a una banda tocar con un directo impecable, y tampoco han innovado demasiado desde los orígenes de la banda, simplemente hacen lo que mejor saben hacer, que no es poco. Es un disco ideal para una tarde de lluvia y que te invite a soñar o ser nostálgico. Nosotros no podemos darle menos de un 95 sobre 100 y como hicimos con Roses (2021), pensamos recomendárselo a todas esas personas que nos importan y queremos conservar en nuestras vidas.
MEJORES MOMENTOS: Till The Flames Turn Blue, Hurts So Good, The Sweet Sound Of You, June's Stolen Car, Rolling On Easy, Pocket Full Of Rain... (Es toda una experiencia escuchar el álbum del primer corte al último).
THE PAPER KITES es una banda australiana con más de una década de trayectoria. Fue fundada por Sam Bentley y Christina Lacy, a los que se añadieron Sam Rasmussen, David Powys y Josh Bentley, han editado cinco álbumes que os recomendamos encarecidamente que escuchéis, aunque hoy nos vamos a detener en ROSES, su quinto álbum de estudio que se publicó el pasado mes de marzo.
ROSES es un disco de colaboraciones o también se puede entender como un disco de dúos, ya que Sam Bentley no cede su liderazgo vocal en ningún momento y cuenta con la colaboración de diez intérpretes muy interesantes para cada uno de los cortes del disco, todas ellas mujeres que además han co-escrito con la banda cada uno de los temas en los que intervienen. Por eso, no podíamos dejar de hablar de este trabajo ya que siempre aprovechamos cualquier ocasión para celebrar lo mucho y bueno que están haciendo las mujeres por la música en las tres últimas décadas. Atención a la lista de colaboraciones, que contiene algunas de nuestras preferidas como Lucy Rose, Nadia Reid, Julia Stone o Aoife O`Donovan y se completa con MARO, Rosie Carney, Amanda Bergman, Lydia Cole, Ainslie Wills y Gena Rose Bruce.
Lo que vamos a encontrar principalmente en este álbum son baladas del mejor pop con cierto regusto retro, así como algo de folk. Aunque se trata de un disco atemporal. El nivel compositivo de los cortes es alto y han quedado todos muy bien producidos. Sam Bentley hay momentos que recuerda a Angus Stone -La canción con Julia Stone parece sacada de la discografía del dúo- y en otros a Greg Gonzalez de Cigarettes After Sex y es que hay cortes con cierto halo de dream pop, cuando no llevan el sello de la intérprete co-autora que les acompaña.
El corte de Nadia Reid no desentonaría en uno de sus trabajos. En definitiva, diez pequeñas gemas para enamorarse. Otro de esos discos para regalar a alguien que nos importe y que queramos conservar en nuestra vida. Ahora mismo seríamos incapaces de elegir uno o dos cortes del disco. Todos nos gustan y nos parecen excelentes. Os hemos dejado la mitad del disco distribuido en cinco vídeos. Os recomendamos que vayais a Spotify o donde queráis que escucheis música en Streaming y seleccionéis el álbum entero. Para nosotros es un claro 90 sobre 100. Para la crítica, en cambio es un 70 sobre 100, según The Line Of Best Fit o Uncut. Aunque tenemos la sensación de que estas Rosas han pasado un tanto desapercibidas. A nosotros nos gustaría enmendar ese error. No podíamos dejar de reseñarlo porque gracias a discos como este seguimos escribiendo este blog. Si os ha gustado, compartid esta entrada en vuestras Redes Sociales.