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viernes, 7 de noviembre de 2025

ÁLBUMES REPESCADOS: NEWTON FAULKNER, PULP, ZARA LARSSON, ROBERT PLANT, MARCUS KING, PERRIE, KRISTINA TRAIN, NEKO CASE, BIG THIEF, KING PRINCESS y TAYLOR SWIFT

 


Nos quedan menos de dos semanas para cerrar el año y dar paso a nuestra lista de los mejores álbumes del 2025. El mes de Noviembre es un mes intenso para nosotros porque tenemos que asegurarnos de que hemos cumplido nuestra programación y hemos reseñado todos los discos que van a aparecer en la lista. A continuación uno de esos posts de álbumes repescados que nos ayudan a aligerar esta carga y en el que posiblemente encontraréis algunos de esos discos que también aparecerán entre los mejores. No será el único de este mes. Es posible que se publiquen dos más en los próximos días. 


NEWTON FAULKNER - OCTOPUS


A estas alturas de su carrera, pocos esperaban que NEWTON FAULKNER sorprendiera. Desde aquel debut con Hand Built by Robots (2007), que lo situó como un virtuoso de la guitarra acústica con un toque amable y algo hippie, su trayectoria ha transcurrido sin grandes sobresaltos ni el reconocimiento que merecía. Los medios lo aplaudieron tímidamente al principio, pero pronto dejaron de prestarle atención. Durante años siguió publicando discos con discreción, fiel a sí mismo, pero cada vez más lejos del foco. Por eso OCTOPUS resulta tan llamativo. No solo porque muestra una clara voluntad de renovación, sino porque parece el álbum de un artista que ha decidido romper su propia rutina. La transformación no es únicamente sonora: Faulkner también ha cambiado su imagen, despidiéndose de las rastas que lo acompañaron durante casi dos décadas. Es un gesto simbólico que encaja con la sensación general del disco: la de un músico que se ha atrevido a empezar de nuevo. La apertura con Alright, Alright, Alright lo deja claro desde el primer segundo. En colaboración con Bloom Twin, la canción introduce un sonido más moderno, con bases rítmicas potentes y un tratamiento vocal que apenas permite reconocer al Faulkner de siempre. Es una declaración de intenciones, la puerta de entrada a un trabajo en el que cada tema explora un matiz distinto, sin perder la calidez que siempre ha caracterizado su música. A lo largo del disco, su inseparable guitarra acústica reaparece, pero integrada en un contexto más rico y contemporáneo, como en What Took You So Long, donde recupera su esencia sin caer en el autoplagio. El álbum incluye además colaboraciones con Lissie & Los Bitchos, un acierto que amplía su paleta sonora y confirma que Faulkner ha dejado atrás el aislamiento estilístico que a veces lo limitaba. La producción, más detallada y expansiva que en sus trabajos anteriores, resalta esa apertura: hay capas, texturas. Todo suena más vivo, más atrevido, sin abandonar el sentido melódico que siempre ha sido su mayor virtud. Resulta irónico que OCTOPUS, probablemente su trabajo más sólido y coherente en años, haya pasado casi desapercibido para la mayoría de los medios. Solo Clash le ha dedicado atención significativa, otorgándole un 80 sobre 100, la nota más alta de toda su carrera. Quizás eso diga más del sistema de la crítica musical actual que del propio Faulkner. Porque este disco, sin ser perfecto, demuestra que todavía tiene mucho que decir, y que su búsqueda de identidad sigue siendo honesta y genuina. En un panorama saturado de fórmulas rápidas y reinvenciones calculadas, OCTOPUS se siente como un acto de madurez y resistencia. No cambiará su estatus ni lo devolverá a las listas, pero deja claro que la constancia también puede tener recompensa. Faulkner ha conseguido lo más difícil: reinventarse sin perder el alma. El problema es que probablemente a casi nadie le importe. Pocos lo valorarán y quizás, si la indiferencia persiste, llegue un momento en que decida rendirse. Tal vez este cambio habría sido más efectivo en su tercer álbum, cuando todavía había curiosidad por su figura y los medios lo miraban con cierta atención. Hoy, dieciocho años después, su base de fans se ha reducido y el silencio mediático impide que las nuevas generaciones descubran a un artista que aún tiene mucho que ofrecer. En un panorama musical dominado por fórmulas pop predecibles, OCTOPUS destaca por su autenticidad y riesgo creativo. Mientras que algunos de los últimos trabajos de artistas de masas —Léase Ed Sheeran, por ejemplo— recurren a estructuras previsibles y producciones extremadamente seguras, Faulkner se permite explorar texturas, colaboraciones y matices que hacen que su disco resulte fresco y honesto. Es un recordatorio de que la constancia y la búsqueda de identidad artística pueden producir música mucho más interesante que la que simplemente persigue el éxito inmediato. Nuestra nota para OCTOPUS es de 85 sobre 100. Esperamos que este pequeño granito de arena que es nuestra reseña contribuya a que alguien lo redescubra.



MEJORES MOMENTOS: Alright Alright Alright, What Took You So Long, Hauting Season, Gravitational

MEDIA CRÍTICA: 80/100

NUESTRA VALORACIÓN: 85/100

PULP - MORE


Parece que el tiempo está poniendo en su sitio a bandas del britpop de los noventa que fueron eclipsadas en su día por el ruido mediático de Blur y Oasis. Ha pasado con Suede y también está pasando con el gran regreso de PULP con MORE veinticuatro años después de su último trabajo publicado We Love Life (2001). MORE se convirtió en un disco muy esperado. Su calidad fue reconocida con una nominación al Mercury Prize, aunque finalmente el galardón fue para People Watching (2025) de Sam Fender. Aunque PULP ya lo consiguió con Different Class (1996) y es interesante remontarse a ese álbum porque ha pasado media vida para Jarvis Cocker y su banda. —el bajista Steve Mackey nos dejó en 2023 y MORE está dedicado a su memoria—. Por eso es un álbum que se concibe como una obra de madurez que retoma los rasgos esenciales de la banda —la ironía social, el deseo, la melancolía urbana—, pero filtrados por la perspectiva del tiempo y la experiencia. No es un regreso que intente revivir el britpop en su versión noventera, sino una exploración de lo que ocurre cuando ese impulso vital se vuelve reflexión, cuando la exaltación juvenil deja paso a la conciencia del paso de los años y a la memoria. Las narrativas del disco giran en torno a esa tensión: el deseo sigue ahí, pero ya no es un motor hedonista, sino un recordatorio de que la pasión y la conexión humana son las únicas defensas contra la apatía. Jarvis Cocker escribe desde un lugar más introspectivo, donde el humor sigue funcionando como crítica social, pero también como autocrítica; sus letras están llenas de observaciones sobre el envejecimiento, la pérdida, la rutina y la persistencia del asombro cotidiano. En lugar de la efervescencia y el cinismo típicos del britpop de los noventa, aquí hay una sensibilidad más contenida, incluso cálida. PULP mantiene su capacidad narrativa, pero ahora las historias parecen contadas desde la distancia: personajes que se miran en el espejo de su juventud, ciudades que han cambiado tanto como ellos, una sensación de haber sobrevivido a su propio mito. Esa distancia temporal se convierte en parte del discurso: el álbum funciona como una conversación entre el pasado y el presente, entre lo que fueron y lo que todavía pueden ser. Esa misma idea se refleja en la evolución sonora. MORE conserva algunos de los elementos característicos de PULP —el ritmo elegante, la voz teatral de Cocker, la mezcla de pop y decadencia—, pero la producción introduce texturas más amplias y cinematográficas. Las guitarras y teclados de antaño ceden espacio a arreglos de cuerdas, capas electrónicas suaves y una paleta de sonidos más orgánica, menos impulsiva. El resultado es un disco que suena grande sin ser grandilocuente, íntimo pero no minimalista. Hay un trabajo de orquestación que amplía el espectro emocional: el grupo se mueve entre el pop sofisticado, la balada crepuscular y algunos pasajes con cierto pulso disco, aunque siempre desde una contención elegante. Lo que PULP aporta al britpop con este disco es, precisamente, esa noción de continuidad madura. Mientras muchas bandas de su generación se han limitado a revisitar fórmulas pasadas, ellos reformulan el lenguaje del género para hablar desde la edad adulta, incorporando matices de vulnerabilidad, aceptación y memoria. MORE demuestra que el britpop puede evolucionar sin traicionar su identidad: que aún puede ser vehículo de observación social, deseo y belleza cotidiana, pero con una voz más templada y una producción que no busca imitar el pasado, sino expandirlo. En ese sentido, el álbum no solo celebra la historia de PULP, sino que actualiza la del propio britpop, convirtiéndolo en un espacio posible para la madurez emocional y artística. La crítica ha valorado este trabajo muy positivamente, obteniendo una media de 83 sobre 100. Medios como The Arts Desk, Spill Magazine y Dork le otorgan la puntuación perfecta que es el 100/100. Pero la cosa no queda ahí: Uncut, Far Out Magazine, Still Listening, Clash, The Line Of Best Fit. AllMusic y MusicOHM 90/100. Eso en cuanto a las valoraciones más altas porque es un álbum que ha tenido muchísima atención mediática, se han redactado unas treinta y tres reseñas de MORE en medios importantes y claro, también ha obtenido notas bajas: como el 50/100 de PopMatters y el 40/100 de The Irish Times. Nosotros consideramos que MORE es un buen disco. Pero no es tan redondo como se está diciendo. No todas las piezas terminan encajando con la misma fuerza. Hay pasajes donde el álbum parece instalarse en una cierta comodidad: el tono melancólico y reflexivo que le da cohesión también le resta contraste y riesgo. No hay un corte que desgarre o sorprenda como en su etapa clásica, y eso hace que, aunque el conjunto sea agradable y honesto, no se perciba del todo “redondo” y consideremos que posee algunos altibajos. Aunque creemos que lo que más se ha valorado por parte de la crítica es que se trata de una banda que elige envejecer con dignidad, sin disfrazarse de lo que fue, y que intenta darle una forma sonora coherente a la madurez. En ese sentido, incluso con esos altibajos, es un disco necesario dentro de su trayectoria. Nuestra nota es un 85 sobre 100.   



MEJORES MOMENTOS: Spike Island, Tine, Grown Ups, Got To Have Love, Slow Jam

MEDIA CRÍTICA: 83/100

NUESTRA VALORACIÓN: 85/100

ZARA LARSSON - MIDNIGHT SUN


Y el reconocimiento de la crítica esta vez es para... ZARA LARSSON! Sí, MIDNIGHT SUN ha sorprendido a propios y extraños consiguiendo la media crítica más alta para un álbum de la artista sueca que a pesar de tener en su haber hits importantes como Lush Life o Never Forget You, no tenía un álbum icónico en su discografía por el que ser recordada y parece ser que por fin ya lo tiene con MIDNIGHT SUN si tenemos en cuenta el gran entusiasmo de la crítica, especialmente en Metacritic que aparece con un hinchadísimo 89/100 basado tan solo en cuatro reseñas. aunque nosotros preferimos la media más equilibrada y realista de Albumoftheyear.org, que con siete críticas sitúa el disco en un 80 sobre 100, con valoraciones de 90/100 por parte de DIY o AllMusic; 80/100 de Rolling Stone, God In The Tv y Dork. Puede que la nota que haya bajado esta media con respecto a la de Metacritic sea el 55/100 de Spectrum Culture que Metacritic no recoge. Aún así, MIDNIGHT SUN sigue teniendo la media más alta de la discografía de Larsson. Porque en la misma página se puede comprobar que el resto de su obra apenas llega al 70/100. Nuestra duda es si este álbum realmente merece esta atención o se ha dado un fenómeno parecido al ocurrido con Sophie Ellis Bextor —salvando las distancias—, porque Ellis-Bextor nos parece mucho más interesante que cualquier diva del pop sueco con sonido eurovisivo. Pero la realidad es que ZARA LARSSON ha sido una artista solvente que ha cumplido sus objetivos con precisión a lo largo de su carrera y nunca se le ha reconocido lo suficiente. Es cierto que MIDNIGHT SUN es su mejor trabajo hasta la fecha y si se compara con todo lo que ella ha hecho antes, es un disco sólido y sorprendentemente cohesionado, incluso cuando su temática gira en torno a la ligereza del verano sueco. Cada canción, aunque aparentemente insustancial, está cuidadosamente construida para transmitir una atmósfera concreta: la sensación de luz, libertad y juventud que caracteriza esos meses. Lo notable es que Larsson logra crear una narrativa implícita: el disco se percibe como un día entero que avanza desde el amanecer hasta el atardecer, con canciones que funcionan como momentos de esa jornada. No hay necesidad de letras profundas o drama; la coherencia reside en la energía, el tono y la sensación emocional que atraviesan todo el álbum. En definitiva, MIDNIGHT SUN demuestra que un pop ligero puede ser articulado, disfrutable y narrativamente satisfactorio, aun sin recurrir a grandes temas universales. El problema es que tenemos la sensación de que se ha pasado de un extremo a otro: de infravalorar a sobrevalorar, de la invisibilidad a la exaltación. Lo que antes se ignoraba ahora se celebra con fervor, y aunque MIDNIGHT SUN es su mejor disco, la intensidad del reconocimiento hace que uno se pregunte si la crítica está evaluando la música o simplemente el peso de la carrera que Larsson llevaba acumulada. Nosotros nos hemos dado cuenta de que MIDNIGHT SUN aguanta muy bien una valoración individual. Comparándolo con todo lo que había hecho antes Larsson, nos sale un 85 sobre 100. Pero cuando llegue el momento de hacer nuestra lista de los mejores álbumes del año, al compararlo con discos más sofisticados de pop experimental o de otros géneros, tendrá pocas posibilidades de entrar en ella, pese a nuestra nota que refleja su solidez dentro del contexto de la obra de Larsson y vaticinamos que va a ocurrir exactamente lo mismo en otras listas de otros medios más importantes que nosotros. 


MEJORES MOMENTOS: Midnight Sun, Blue Moon, Crush, Girl's Girl, Pretty Ugly

MEDIA CRÍTICA: 80/100 Albumoftheyear.org; 89/100 Metacritic

NUESTRA VALORACIÓN: 85/100

ROBERT PLANT - SAVING GRACE


SAVING GRACE no es solamente el título de este álbum: es también el nombre de la banda formada por Robert Plant (voz principal), Suzi Dian (voz y teclados), Tony Kelsey (guitarras, mandolina), Matt Worley (banjo, guitarra barítono, cuatro, voz) y Oli Jefferson (percusión). Creada hacia 2019, Plant la ha presentado como un proyecto paralelo a sus colaboraciones con Alison Krauss o The Sensational Space Shifters. Oficialmente se acredita como Robert Plant with Saving Grace featuring Suzi Dian, porque Dian tiene un rol destacado en las voces; de ahí que también aparezca su nombre en la portada, aunque en tipografía más pequeña. Lo que hace Plant en esta nueva formación guarda una relación directa con sus dos colaboraciones junto a Alison Krauss: Raising Sand (2007) y Raise the Roof (2021). En esos discos se seleccionó un repertorio mayormente de versiones de canciones de otros autores o material tradicional, reinterpretadas en su estilo. En SAVING GRACE se da una dinámica muy similar: versiones, reinterpretaciones, exploración de raíces folk, blues, gospel y tradicional, con una nueva voz femenina que dialoga con Plant. Como ocurría en los discos con Krauss, Robert Plant cuida mucho la elección del repertorio: se trata de canciones ajenas pero poco transitadas, de artistas que el gran público no suele conocer, y que finalmente se acaban recibiendo como material propio. En esta ocasión encontramos temas de Moby Grape, Low, Martha Scanlan, Sarah Siskind, Blind Willie Johnson, Donovan, Christy Moore, The Low Anthem, The Carter Family o piezas tradicionales; todos elegidos por su atmósfera y su letra, no por su fama. El tratamiento sonoro —raíces folk-blues, armonías místicas, texturas acústicas— los recontextualiza totalmente. La química vocal entre Plant y Suzi Dian cumple el mismo papel que Krauss antes: una segunda voz que aporta contrapunto, dulzura y un aire de diálogo antiguo, casi espiritual. Por eso, si alguien escucha el disco sin leer los créditos, puede sentir que es un álbum de material inédito. Pero en realidad es una relectura personalísima de repertorio ajeno, tan coherente que borra la frontera entre “cover” y “canción nueva”. La presencia de Suzi Dian es todo un acierto. Que alguien como Plant —proveniente del rock y de un entorno históricamente masculino— le dé espacio y protagonismo es un gesto de madurez y apertura. Está claro que este álbum no sería lo mismo sin ella, y eso lo sabemos todos. La crítica internacional le otorga una media de 86 sobre 100. La nota más alta proviene de The Arts Desk 100/100; Uncut y XS Noize le dan 90/100; Spectrum Culture 85/100; y AllMusic, MusicOHM, PopMatters, Clash, Mojo, Record Collector o Far Out Magazine 80/100. Por nuestra parte lo tenemos muy claro: podemos escuchar todo tipo de música, pero llega un momento en el que siempre volvemos a discos como este, que son un auténtico must y una inversión segura, porque sabes que son para toda la vida. En tiempos de ruido y vértigo, Robert Plant vuelve a recordarnos que la verdadera grandeza está en el silencio entre las notas. SAVING GRACE es un refugio, un espacio donde uno puede volver a creer en la música. Nuestra valoración es un 90 sobre 100.        


MEJORES MOMENTOS: Chevrolet, It's A Beautiful Day Today, Everybody's song, Gospel Plough

MEDIA CRÍTICA: 86/100

NUESTRA VALORACIÓN: 90/100

MARCUS KING - DARLING BLUE


Con Mood Swings (2024), MARCUS KING firmó probablemente el álbum más confesional de su carrera, un trabajo en el que la vulnerabilidad y la salud mental se convirtieron en hilo conductor. Aquel disco, producido por Rick Rubin, marcó un punto de inflexión: un músico joven que venía del blues-rock clásico se atrevía a desnudar su interior sin perder la esencia de su sonido. Un año después, con DARLING BLUE, King no solo continúa ese viaje, sino que lo amplía y lo colorea de nuevos matices. En esta ocasión deja atrás la producción de Rubin para trabajar con Eddie Spear y su banda de directo, grabando en los míticos Capricorn Studios de Macon, Georgia. Y esa decisión se nota: el álbum respira cercanía, calidez y una energía más orgánica. Donde Mood Swings (2024) era introspectivo, casi terapéutico, DARLING BLUE es expansivo, comunitario, un disco que mira hacia las raíces del sur sin encerrarse en la nostalgia. El título no es casual. “Darling Blue” suena a hogar, a carretera, a cielos de Carolina. King canta con el alma, y su voz —rasgada, honesta, inconfundible— vuelve a ser el eje emocional del álbum. Hay momentos de desgarro (Honky Tonk Hell, donde aborda la fragilidad de la sobriedad), pero también de luz y reconciliación (Blue Ridge Mountain Moon, Heartlands). El repertorio se mueve entre el soul y el country, el folk y el R&B, incluso coquetea con el rock psicodélico, y en esa mezcla encontramos el retrato más completo de King hasta la fecha. En cuanto a las letras, continúa explorando los temas que ya asomaban en Mood Swings (2024): la lucha interior, las relaciones tóxicas, la necesidad de perdonarse. Pero aquí no busca la catarsis tanto como la aceptación. Nos da la sensación de que King ya no se mira solo al espejo: ahora levanta la vista y observa el paisaje que lo formó. Y es en esa evolución donde DARLING BLUE cobra su verdadera fuerza. MARCUS KING ha logrado lo que pocos artistas de su generación consiguen: llevar una música profundamente enraizada al gran público sin traicionar su identidad. Su talento guitarrístico, su voz y su manera de narrar desde la emoción lo consolidan como un referente actual del soul-blues y el southern rock. A veces nos preguntamos si en discos como este importa más lo que se cuenta o cómo se cuenta. En DARLING BLUE, la respuesta parece clara: el contenido y la forma van de la mano. King sigue hablando de sus demonios y de sus redenciones, pero lo hace con un lenguaje musical más maduro, más libre, más universal. Nos hace sentir y vibrar, que al final —más allá de la narrativa— es lo que realmente importa. También percibimos a DARLING BLUE como un álbum mucho más abierto a colaboraciones, cosa que no había ocurrido antes. Jamey Johnson, Kaitlin Butts, Jesse Welles, Billy Strings o Noah Cyrus aparecen acreditados. De momento, solamente un medio ha valorado este trabajo, ha sido Mojo y le ha otorgado un 80 sobre 100. En lo que a nosotros respecta estamos un poco confundidos. Hasta el año pasado pensábamos que Mood Swings (2024) era el mejor álbum de su carrera. DARLING BLUE nos hace dudar. Porque está a la altura también de ser el mejor disco de su catálogo, cosa que nos parece bastante complicada cuando ya no se cuenta con un mago como Rubin que sabe sacarle lo mejor a artistas como MARCUS KING. Nos vamos a mojar incluso y vamos a apostar por DARLING BLUE y si al disco del año pasado le dimos un 85/100, creemos que este merecería un 88 sobre 100.   



MEJORES MOMENTOS: Here Today, Honky Tonk Hell, Heartlands, Carolina Honey

MEDIA CRÍTICA: 80/100

NUESTRA VALORACIÓN: 88/100

PERRIE - PERRIE


¿Sabéis por qué si buscáis en el archivo de nuestro blog cualquier cosa sobre Little Mix nunca vais a encontrar absolutamente nada? Porque nunca las consideramos dignas de aparecer en EXQUISITECES nos parecía una girlband vulgar de consumo. Nos alegra mucho que, una vez que se ha desintegrado, sus ex componentes estén sorprendiendo para bien, en general. Ahora por fin es el momento de hablar de ellas. Si hace unos días hablábamos del álbum de Jade Thirlwall, hoy nos toca hablar de PERRIE y su álbum debut homónimo. Obviamente, vamos a hacer odiosas comparaciones entre ellas dos. Ese es el estigma que te queda cuando has pertenecido a una girlband —el último eslabón de la cadena alimenticia musical, junto a las boyband—, que te estén comparando constantemente con tus compañeras o compañeros. Y la verdad es que Jade ha sabido manejar y reescribir mucho mejor los códigos del pop que PERRIE; su disco es sorprendentemente bueno porque nadie daba dos céntimos por él en un principio. Con PERRIE es distinto, suena como una especie de cantante pop dosmilera, algo así como los prometedores inicios de Delta Goodrem, salvando las distancias, porque Goodrem era una excelente pianista y compositora y en el repertorio de PERRIE se atisba muchísimo laboratorio. También nos recuerda en ocasiones a una versión británica de Kelly Clarkson, y que nos lleve a tantos referentes en este caso no sabemos si es bueno o es malo. Porque nos cuesta ahondar en su propia identidad. Algo que Jade si deja ver desde el minuto cero. Aún así tenemos un producto mainstream que, aunque previsiblemente comercial, mantiene coherencia estilística y supera con creces cualquier disco de Little Mix y creemos que de eso se trata. Por eso lo estamos reseñando. En este mismo post hemos hablado de lo mucho que le ha costado a Zara Larsson que la reconozcan; PERRIE acaba de empezar y aunque se trata de un debut sólido en el mainstream y tendrá continuidad si cumple todos los objetivos comerciales, creemos que tendrán que pasar años para que le llegue un reconocimiento parecido al que le ha llegado a Larsson ahora, y nos parece justo. Al igual que nos parecería injusto que no tuviera continuidad si este disco no cumple esos objetivos. Aunque son las reglas del mainstream y si entras en él, debes asumirlas. De momento, la crítica la está mimando bastante con una media de 80 sobre 100 gracias a Clash y The Independent, los dos únicos medios que han valorado su disco numéricamente. El álbum debut de Jade tuvo muchísima más atención mediática y se saldó con una media ligeramente superior (81/100) basada en quince reseñas frente a las dos de PERRIE. Pero no todo es negativo en este álbum. El álbum tiene momentos que muestra claramente su talento. Su voz se mueve con soltura entre baladas y temas más enérgicos. Hay varios hooks que se quedan en la cabeza después de escuchar el disco. Mantiene una coherencia estilística que hace que la escucha sea fluida de principio a fin, y en esos destellos se adivina el potencial de crecimiento de la artista. PERRIE deambula entre el pop, Dance-pop, Synthpop, Pop-Rock y hemos encontrado que hay sitios en los que la están etiquetando como adult contemporary probablemente por las referencias a Delta Goodrem o Celine Dion, que si en su momento de mayor explotación comercial se etiquetaron como artistas pop, hoy día podrían reetiquetarlas perfectamente como adult contemporary y ya hemos explicado otras veces que hay que huir como la pólvora de que te etiqueten en esa categoría. Pero sirve para definir su estilo: un disco que aspira poco más que a un guilty pleasure muy bien hecho. Pero nada más. Nuestra nota es un 76 sobre 100. Aunque por supuesto, reconocemos su talento y estaremos expectantes a su evolución. Porque esto no ha hecho más que empezar.         



MEJORES MOMENTOS: Forget About Us, If He Wanted To He Would, Cute Aggression, You Go Your Way

MEDIA CRÍTICA: 80/100

NUESTRA VALORACIÓN: 76/100

KRISTINA TRAIN - COUNTY LINE


Hay artistas que parecen nacer con todo a su favor: una voz que detiene el tiempo, un sello legendario que los respalda y una crítica que los recibe con los brazos abiertos. KRISTINA TRAIN fue, sin duda, una de ellas. Su debut Spilt Milk (Blue Note, 2009) la situó como heredera natural de un linaje donde el soul y el jazz se encontraban con la elegancia del pop artesanal. Creemos que su discográfica esperaba que Train llegase a tener tanto éxito como Norah Jones y su Come Away With Me (2003), pero no sucedió, a pesar de que Train estaba perfectamente capacitada. Su segundo disco, Dark Black (2012), confirmaba una sensibilidad única, más melancólica y cinematográfica, que prometía una carrera sólida y larga. Pero el destino —y las vicisitudes de la industria musical— fueron menos benevolentes. Problemas de sello, largos silencios discográficos y la falta de un “hit” comercial hicieron que una de las voces más exquisitas de su generación quedara injustamente fuera del foco mediático. Pese a todo, KRISTINA TRAIN no desapareció: siguió escribiendo, grabando y construyendo, a fuego lento, una obra cada vez más personal. Regresó con Rayon City (2021) y, al año siguiente, grabó Body Pressure (2022), que pasaron un poco desapercibidos. Recientemente ha lanzado COUNTY LINE, que no es una revancha, sino una reafirmación: un álbum hecho desde la madurez y la libertad, donde la artista se reconcilia con sus raíces del sur, el soul y la tradición del country americano. Grabado en Los Ángeles y producido por Colin Devlin y Kirk PasichCOUNTY LINE combina canciones originales con versiones cuidadosamente escogidas. Train es la coautora de siete de las once pistas, y completa el repertorio con cuatro reinterpretaciones que dialogan con la historia del country y la canción popular. Estas cuatro versiones son: (Don’t Let The Sun Set On You) Tulsa de Wayne Carson Thompson, popularizada por Waylon Jennings; Just The Other Side Of Nowhere de Kris Kristofferson; Slow Down Old World de Willie Nelson; y, fuera del marco country, Believe de Cher. Creemos que este último es un gran gesto de valentía. Convertir un himno dance de Cher en una balada doliente, desnuda y casi espiritual, es algo que sólo alguien con una voz de esa pureza puede lograr. COUNTY LINE  es, en el fondo, un disco sobre la identidad y la persistencia. Train se mueve con naturalidad entre el soul, el folk y el country, evitando la caricatura “retro” para construir un sonido propio, cálido y atemporal. Las canciones originales suenan confesionales, pero no están edulcoradas: 99 Floors y Heaven In My Hands tienen la elegancia emocional de una autora que sabe dosificar la intensidad; I’d Like To Go Home Now podría haber sido escrita por Carole King si hubiera nacido en Georgia. Pocos discos resumen mejor lo que significa ser artista en tiempos de ruido y algoritmos. COUNTY LINE no busca complacer a las listas, sino encontrar un lugar propio en la frontera entre lo clásico y lo íntimo. Puede que, otra vez, pase desapercibido para el gran público. Pero también puede que, con el tiempo, se le reconozca como lo que realmente es: el testimonio de una cantante brillante que ha decidido seguir su instinto, sin atajos ni artificios, confiando en que la verdad —como la buena música— siempre acaba encontrando su camino. Nosotros no podemos darle menos de un 90 sobre 100, porque siempre hemos sostenido que KRISTINA TRAIN es la representación del buen gusto en la música contemporánea y este nuevo álbum revalida esa afirmación. Como podréis imaginar, ningún agregador de críticas ha recogido valoración alguna de medios importantes para COUNTY LINE, simplemente porque no existen. El álbum se nos podría haber pasado perfectamente: es de un sello independiente un tanto humilde (Blue Élan) y no tiene una maquinaria de marketing detrás. Es artesanal hasta sus últimas consecuencias, y esos son precisamente los álbumes que nos encanta reseñar.   


MEJORES MOMENTOSBelieve, Country Line, What Does That Make Me, 99 Floors

MEDIA CRÍTICA:----

NUESTRA VALORACIÓN: 90/100

NEKO CASE - NEON GREY MIDNIGHT GREEN


Qué alegría da siempre un nuevo disco de NEKO CASE, y más aún cuando, al escucharlo, notas que todo sigue en su sitio y todavía hay margen para seguir creciendo. Eso se aprecia desde la primera escucha de NEON GREY MIDNIGHT GREEN, un proyecto que ella misma ha producido y en el que ha compuesto todas las canciones junto a Paul Rigby. Habían pasado seis años desde Hell-On (2018), un álbum que celebramos especialmente en estas páginas. Aunque nunca perdemos de vista a NEKO CASE —siempre presente cada vez que escuchamos a The New Pornographers— nos hacía especial ilusión este nuevo trabajo. NEON GREY MIDNIGHT GREEN es un disco en el que NEKO CASE mezcla su sensibilidad como cantautora con raíces de alt‑country y un toque de pop de cámara. Las canciones giran en torno a la memoria, la pérdida, la amistad y el paso del tiempo. No es un disco melancólico por sí mismo; más bien es un equilibrio entre mirar atrás y reconocer lo que queda, celebrar lo vivido y conectar con los demás y con el mundo que nos rodea. Hay un cierto aire de introspección, pero también de agradecimiento y aceptación de lo inevitable. Sonoramente, el disco es amplio y rico. Las guitarras, tanto acústicas como eléctricas, mantienen el vínculo con el alt‑country, mientras se mezclan con cuerdas, viento, arpa y otros instrumentos que aportan textura y profundidad a las canciones. La voz de Case sigue siendo el eje central, siempre presente, mientras que la percusión y el bajo marcan el ritmo de manera contenida, dejando que la música fluya. Algunos pasajes son íntimos y cercanos, casi susurrados; otros se abren hacia capas más complejas y orquestales, con un efecto casi cinematográfico. El álbum funciona como un equilibrio entre tradición e innovación. El alt‑country aporta sensación de paisaje y raíces, el pop de cámara amplía las texturas y crea atmósferas, y la perspectiva de cantautora mantiene todo coherente y personal. Es un disco que transmite emoción sin grandilocuencia, combinando lo íntimo con lo expansivo de manera natural. En conjunto, NEON GREY MIDNIGHT GREEN se percibe como un viaje emocional y sonoro: acogedor, reflexivo y a la vez ambicioso, donde la voz y la mirada de NEKO CASE son la brújula que guía cada momento. La crítica le ha otorgado una media de 84 sobre 100, un resultado sólido (la mayoría de sus trabajos superan el 80/100). La distribución de puntuaciones es la siguiente: MusicOHM 90/100; Uncut, Mojo, Record Collector, AllMusic y Pitchfork 80/100 y Paste 75/100. Para nosotros, es un 85 sobre 100, porque, a pesar de que es un gran trabajo, reconocemos que Case sigue en la brecha porque aún tiene muchas historias que contar y mantiene su autonomía, con la ausencia de colaboraciones destacadas. Aun así, consideramos que Hell-On (2018) sigue siendo su mejor trabajo, de largo. Recordemos que las valoraciones son individuales y un 85/100 de alguien como NEKO CASE puede ser superior al 100/100 de otro artista. 



MEJORES MOMENTOS: Wreck, Winchester Mansion Of Sound, Rusty Mountain, 

MEDIA CRÍTICA: 84/100

NUESTRA VALORACIÓN: 85/100

BIG THIEF - DOUBLE INFINITY


Escribir sobre BIG THIEF se ha convertido en un ejercicio de fe y de vértigo. Fe, porque uno sabe de antemano que no habrá decepción; vértigo, porque después de tantos discos impecables —tanto de la banda como de Adrianne Lenker en solitario— cuesta encontrar un nuevo ángulo desde el que hablar de ellos sin repetirse. Dragon New Warm Mountain I Believe in You (2022) era una suerte de cumbre pastoral, un mapa de todo lo que podía ser el folk contemporáneo si se le dejaba respirar y mutar libremente. Double Infinity, en cambio, se mueve en otra dirección: no busca amplitud, sino densidad. Es un disco que condensa más que expande, que suena como si la banda hubiera decidido mirarse por dentro para descubrir qué queda cuando ya lo han dicho casi todo. En BIG THIEF siempre hay historias que respiran: el pasado, la geografía, el yo/nosotros, el paisaje interior. En DOUBLE INFINITY esas historias se vuelven más diluidas, más aéreas, como si la banda ya no necesitara contarlas, solo habitar su residuo. Si Dragon New Warm Mountain I Believe in You (2022) era una celebración abierta —una especie de comunión campestre donde el folk se desbordaba hacia lo cósmico—, DOUBLE INFINITY se siente como su reflejo posterior, más centrado, más nítido. Donde antes había horizontes y polvo, ahora hay claridad y aire. La luz aquí no deslumbra: acaricia. Es un álbum que suena luminoso sin ser liviano, menos introspectivo en apariencia pero igual de profundo en su respiración. “Incomprehensible”, el tema de apertura, plantea desde el inicio el tono general: una reflexión sobre el paso del tiempo, sobre esa continuidad que existe más allá de las fechas y los cuerpos. Lenker canta su cumpleaños número 33 no como un dato biográfico, sino como un punto suspendido entre lo efímero y lo eterno. Su voz —transparente, apenas sostenida por un arpegio que parece flotar— recuerda que la intimidad no necesita penumbra; puede ocurrir también bajo un sol franco. Words, por su parte, funciona como un microcosmos del disco. Empieza como un tema de folk-pop amable, casi doméstico, pero pronto se abre hacia un terreno más inquieto, donde las guitarras se distorsionan y la percusión adquiere vida propia. BIG THIEF sigue explorando ese equilibrio entre la canción y la textura, entre lo reconocible y lo que se disuelve. Aquí se siente la presencia del alt-country, del indie rock y del folk psicodélico en proporciones cambiantes, como si el grupo se negara a establecer fronteras estables. El tramo central —de Los Angeles a No Fear— es quizás el más revelador. Los Angeles captura la ternura de reencontrarse con alguien que se conoce demasiado bien: una balada de reencuentro sin dramatismo, donde la sencillez se vuelve el gesto más radical. En All Night All Day la banda juega con una rítmica casi hipnótica, como si el folk tradicional se hubiera fusionado con una pulsación más urbana, más expansiva. Y No Fear, casi siete minutos de tránsito por el ruido y el espacio, se erige como el punto más audaz del álbum: un mantra eléctrico que lleva la espiritualidad implícita de la banda a un territorio casi ambiental. La colaboración con Laraaji en Grandmother confirma ese espíritu abierto y recuerda a aquellas uniones luminosas de finales de los ochenta, cuando Peter Gabriel invitaba a Youssou N’Dour a cantar In Your Eyes en el mítico So (1986) y de ese encuentro surgía algo más grande que una canción: una comunión entre culturas, generaciones y maneras de entender la espiritualidad en la música. Grandmother funciona igual, no como un interludio (que no lo es), sino como una puerta abierta. La cítara y las voces sin palabra de Laraaji convierten la memoria en un estado de gracia. Cierra How Could I Have Known, una despedida que no se siente como el final sino como tránsito. Lenker vuelve al tono de conversación íntima, esa manera suya de convertir lo cotidiano en una especie de revelación. El disco termina sin grandilocuencia, pero deja un eco persistente, como si la banda quisiera recordarnos que seguir haciendo canciones verdaderas también es una forma de resistencia. La crítica ha respondido muy bien ante DOUBLE INFINITY con un resultado global de 84 sobre 100. Medios como Record Collector o The Independent le han otorgado el 100/100 y el resto de las valoraciones van desde el 90/100 de DIY hasta los 80/100 de The Skinny, Rolling Stone y los 79/100 de Beats Per Minute. La única opinión disidente es la de Dusted que destrozan este trabajo con un 40/100. Se sentirán muy cool haciéndolo. Por nuestra parte, admitimos que tenemos nuestras preferencias dentro de la discografía de BIG THIEF y aún no terminamos de ubicar este álbum. Aunque Dragon New Warm Mountain I Believe in You (2022) probablemente sea mejor obra, nos gusta mucho más y hemos conectado mejor de primeras con DOUBLE INFINITY y lo valoramos con un 90 sobre 100.  


MEJORES MOMENTOS: Grandmother, Incomprehensible, Words, Los Angeles, All Night All Day

MEDIA CRÍTICA: 84/100

NUESTRA VALORACIÓN: 90/100

KING PRINCESS - GIRL VIOLENCE


Tenemos que reconocer que la evolución de KING PRINCESS nos ha descolocado un poco. Se puede decir que está en un punto bastante alejado e inesperado de cómo comenzó su andadura en la música con Cheap Queen (2019) y cómo continuó con su segundo disco Hold On Baby (2022). GIRL VIOLENCE, su tercer álbum de estudio, representa un paso adelante en la evolución artística de KING PRINCESS, un disco en el que la artista toma control total de su narrativa y se adentra en territorios más oscuros y arriesgados. La temática del álbum es clara y potente: explora la violencia emocional y relacional desde una perspectiva femenina y queer, cuestionando dinámicas machistas y estructuras de poder que perpetúan la opresión. Las letras combinan introspección y empoderamiento, mostrando a sus protagonistas no como víctimas pasivas, sino como sujetos activos que enfrentan conflictos afectivos y sociales con fuerza y conciencia. La narrativa se extiende desde la frustración y la ira hasta la reflexión y la autoafirmación, abordando relaciones complejas y emociones ambiguas sin caer en la simplificación romántica de sus trabajos anteriores. Musicalmente, GIRL VIOLENCE marca un giro hacia lo alternativo. Las guitarras sucias, la percusión intensa y las atmósferas densas crean un sonido más orgánico y visceral, mientras que la producción de Jake Portrait, Aire Atlantica y la propia Mikaella Straus, utiliza capas de voces y efectos que refuerzan la tensión emocional de las letras. Cada canción funciona como un relato sonoro, con cambios de textura y tonalidad que acompañan la progresión narrativa del álbum. Este enfoque más arriesgado y menos orientado al pop comercial refleja la autenticidad de KING PRINCESS y su voluntad de experimentar, haciendo que el sonido y la temática se complementen para generar un álbum intenso, consciente y profundamente personal, que posiciona a la artista como una voz firme dentro del pop alternativo y el discurso queer y feminista contemporáneo. La crítica ha valorado este trabajo con una media de 76 sobre 100 con las valoraciones de DIY y The Line Of Best Fit 80/100; Paste 77/100; Pitchfork 75/100; Rolling Stone 70/100 y Record Collector 60/100. Tenemos que decir que este giro a lo alternativo le ha costado que este sea el álbum peor valorado por la crítica y parece ser que también ha gustado un poco menos al público. Nosotros podemos entender que los artistas quieran romper con su pasado, especialmente cuando se han sentido presionados por la industria cuando trabajaban en una major y hayan necesitado pasarse a un sello indie para sentirse más libres y que estaban haciendo lo que realmente querían hacer. Valoramos ese riesgo que toman, pero también somos de la opinión de que si algo no está roto, no hace falta arreglarlo y que quizás, si hubiese seguido en la línea de sus dos primeros trabajos y hubiese hecho un tercero rematando y perfeccionando todo lo bueno que había en ellos, probablemente no tendríamos la sensación de que ha pasado de tener una carrera más que prometedora a pasar a estar en un terreno de nadie. Aún así, nos gustan muchas de las canciones de este disco y no podemos darle menos de un 80 sobre 100. Aunque preferimos el tratamiento del tema central de GIRL VIOLENCE en el nuevo disco de Florence Welch

MEJORES MOMENTOS: Rip Kp, Girls, Cry Cry Cry, Slow Down And Shut Up, Alone Again, Girl Violence...

MEDIA CRÍTICA: 76/100

NUESTRA VALORACIÓN: 80/100

TAYLOR SWIFT - THE LIFE OF A SHOWGIRL


Vayamos al grano. Cuando TAYLOR SWIFT hace un buen disco —Folklore (2020), Evermore (2020), Midnights (2022)— aquí lo celebramos. Pero THE LIFE OF A SHOWGIRL no es uno de ellos. Lo supimos desde la primera escucha. Y aunque sabíamos que acabaríamos escribiendo esta reseña, nos hemos tomado nuestro tiempo. No íbamos a detener el mundo para hablar de Taylor, como han hecho tantos otros medios. Este álbum no merece más atención que muchos de los que comentamos cada día. Por mucho que haya roto récords de ventas y streaming, no todo lo que arrasa merece ser aplaudido. Somos un medio independiente, y eso significa marcar nuestros propios tiempos y prioridades. Queríamos que esta reseña fuera diferente, porque TAYLOR SWIFT no necesita otro altavoz que repita lo que ya han dicho Rolling Stone, Billboard o The Irish Times. Internet está lleno de titulares intercambiables escritos en piloto automático. Aquí no vamos a repetir si ha vuelto a usar la misma progresión de acordes que en Red (2012) o 1989 (2014). Ese análisis ya se ha hecho mil veces, casi siempre para justificar un disco flojo. La realidad es que THE LIFE OF A SHOWGIRL marca el fin de una era, pero no con la grandeza que merecía. El desgaste se nota. Swift pensó que romper con Jack Antonoff y volver con Max Martin podría rescatar un puñado de canciones mediocres, pero ni siquiera Martin, que también llega agotado, ha conseguido levantar el material. El resultado es su disco más débil en años: un cierre irregular, sin el brillo narrativo ni la frescura que antes la definían. Pero esta reseña va más allá del disco. THE LIFE OF A SHOWGIRL parece el inicio de una mutación en el fenómeno TAYLOR SWIFT, una transición hacia algo distinto, quizá más doméstico, más asentado, más… previsible. Y ahí está el problema. Por mucho que se presente como moderna, feminista y demócrata, su imagen pública sigue anclada en arquetipos conservadores: la chica buena, la novia fiel, la víctima romántica... Su posible matrimonio y la adopción de una vida “doméstica” podrían chocar con el relato de empoderamiento y libertad que tantas seguidoras jóvenes proyectan en ella. Un eventual disco sobre la maternidad, contado con su estilo intensísimo y emocionalmente hiperdetallado, puede resultar ajeno para gran parte de su público —millennials sin hijos, Gen Z, personas queer o jóvenes feministas— que podrían sentir esa etapa como un bajón creativo, no por la maternidad en sí, sino por el relato que la acompañe. Si cae, aunque sea sin querer, en el personaje de la trad wife perfecta, corre el riesgo de alejar a quienes la veían como símbolo de independencia, resiliencia y reinvención. Y sí, tal vez este análisis no sea del todo justo. Quizás no lo haríamos con otras artistas. Pero ninguna otra ha hecho de su vida privada el hilo conductor de toda su carrera. Taylor ha pasado los últimos años regrabando su pasado, reescribiendo su historia y recuperando el control. Ahora que lo ha conseguido todo… ¿qué más queda por contar? ¿Cómo seguir siendo interesante cuando ya has cerrado todos los círculos? El fenómeno TAYLOR SWIFT, aunque gigantesco, no es eterno. Sus próximas decisiones personales podrían marcar un punto de inflexión decisivo. Algunos ya se frotan las manos esperando la siguiente fase: la del divorcio. Porque, seamos honestos, el resurgir después del dolor, vende. Y ahí Taylor es experta. Si después del matrimonio y la maternidad llega una crisis —pública o no—, habrá una nueva narrativa de liberación, un disco más oscuro o más cínico, y una posible reconexión con quienes se hayan alejado en esta etapa “perfecta”. Por ahora, creemos que esta nueva vida que se avecina es incompatible con el ritmo frenético de editar un disco por año. Sus fans, que son como auténticas pirañas sedientas de más y más material de su artista favorita, tendrán que esperar y conformarse y eso será bueno también para la industria porque Swift estaba marcando los tiempos a la propia industria y a otras artistas como Sabrina Carpenter que también se habían subido a ese carro que ya no se sostiene. Es bueno que se calmen y no saturen el mercado con discos tan innecesarios como THE LIFE OF A SHOWGIRL. En cuanto a la crítica, el panorama no sorprende. Ya no se distingue cuándo un texto es reseña y cuándo es publicidad. Que Rolling Stone le haya dado un 100/100 no solo resulta risible, sino que erosiona su credibilidad. Por suerte, no todos han pasado por el aro: Exclaim!, The Guardian, Northern Transmissions y The Needle Drop rondan los 40/100; Still Listening se queda en 35/100; y Evening Standard baja hasta 20/100. La media global: 60 sobre 100, según Albumoftheyear.org. Y un último apunte: si es cierto que Actually Romantic va dedicada a Charli XCX, como apuntan algunos fans, no solo demuestra ninguna sororidad, sino también muy poca clase. Swift siempre ha sabido jugar con los beefs personales, pero hacerlo con otra mujer mientras presume de feminista chirría más que nunca y en este caso recurre a ese juego porque está felizmente comprometida y no procede hablar de ningún ex esta vez. En definitiva, THE LIFE OF A SHOWGIRL es un final de etapa sin brillo, un cierre que evidencia el agotamiento de una artista que necesita reinventarse de verdad, no solo volver a viejos trucos. La historia de TAYLOR SWIFT sigue, por supuesto, pero este capítulo merecía un mejor desenlace. Nuestra nota es un 50 sobre 100 Y esperando ansiosamente el siguiente acto de este culebrón para ver si hemos acertado con nuestros vaticinios.  


MEJORES MOMENTOS: Para sus fans, todos... 

MEDIA CRÍTICA: 60/100

NUESTRA VALORACIÓN: 50/100


martes, 27 de agosto de 2024

LOS DISCOS DE LOS QUE TODOS HABLAN...




A lo largo del año nos hemos visto tan superados con la cantidad de lanzamientos a la semana que se producían que todos esos álbumes superventas, con campañas publicitarias millonarias a los que no les afecta nada nuestra opinión, ya que todo el mundo habla de ellos, los hemos ido despachando en nuestra página de Facebook. Pero el año se acerca a su último cuatrimestre y creemos que es el momento de que todo lo que escribimos sobre esos álbumes quede recogido en una entrada de nuestro blog. Y aquí tenemos el recorta y pega que hemos hecho de nuestra página de Facebook con algunas acotaciones y sobre todo actualizaciones, porque la mayoría se escribieron hace tiempo y casi todos los datos sobre medias críticas han cambiado. No vamos a colgar vídeos, ni enlaces a Spotify. Porque son álbumes que no necesitan que nos molestemos en hacerlo. 


SOBRE SHORT N' SWEET de SABRINA CARPENTER 

Ya sabéis que estos discos de los que habla todo el mundo no son nuestro nicho. Nosotros este fin de semana hemos preferido salir con Maggie Rose antes que con SABRINA CARPENTER y teniendo en cuenta la recepción del post de Maggie Rose, creemos que nuestros lectores nos lo han agradecido. Vaya por delante que para que el nombre de SABRINA CARPENTER hoy le suene a muchísima más gente de la que debería, hay muchísimo trabajo hasta llegar a ese punto. No solo de la artista, a la que por supuesto no le negamos su talento. Hay una maquinaria muy potente detrás por parte de su discográfica y un montón de publicistas que han conseguido que de los más de 60 álbumes interesantes que se han publicado este fin de semana, se esté hablando precisamente de este. Para triunfar ya no basta el talento como nos han vendido toda la vida. Además, necesitas una campaña publicitaria brutal. Por eso muchas veces no nos apetece hablar de estos discos. Este blog es bastante humilde y sinceramente, deberíamos cobrar por estar hablando de SABRINA CARPENTER. Nuestra labor de dar a conocer música de la que nadie habla, es totalmente altruista. Pero a toda esta gente que maneja el cotarro, habría que cobrarles por hablar de ellos. El disco no es un mal producto. Es un album pop que dará muchos hits e incluso puede acabar nominado a la categoría de mejor álbum del año en los Grammy. Precisamente por lo que estamos comentando. Esa categoría cada año es un cuadro, porque son las discográficas y sus publicistas los que proponen las candidaturas. La academia solo selecciona diez de las propuestas. Por eso es cada día más raro encontrar un album en esa categoría que no tenga una buena carrera comercial y reproducciones millonarias. En cuanto a la media crítica de SHORT N' SWEET es bastante baja, de momento. Un 71 sobre 100 según albumoftheyear.org. Repito, no es un mal producto. Nosotros no le daríamos menos de un 75 sobre 100. Si los críticos la han puntuado bajo, tampoco creo que sea porque consideren que es un mal producto o que ella no tenga talento. Es un hecho que se presentan a la semana decenas de álbumes pop mejores que este y los críticos lo saben. Artistas como L Devine, Lauran Hibberd o más recientemente Remi Wolf, Niki o Beabadoobee han sacado discos bastante honrosos y la atención mediática ha sido la justa, aunque en el caso de L Devine, nula. Todas tienen tanto talento como nuestra protagonista. La diferencia es que ninguna de ellas tiene la maquinaria que tiene detrás SABRINA CARPENTER y sí que necesitan a un blog humilde como el nuestro para que hablemos de ellas. Por cierto, estas campañas publicitarias tienen los tentáculos lo suficientemente largos como para que se falseen los datos de Metacritic que le da un 80 sobre 100 de media a este álbum porque, por supuesto, que no recoge las valoraciones más bajas que ha recibido el álbum, como el 40/100 que le ha otorgado Sputnikmusic.  


SOBRE RADICAL OPTIMISM de DUA LIPA

 

La gran pregunta que os estaréis haciendo es si RADICAL OPTIMISM de DUA LIPA es un álbum malo a tenor de la recepción de público y crítica que quizás no haya sido la esperada. Y la verdad es que si tenemos en cuenta la noticia que ha salido recientemente sobre que había una campaña de acoso y derribo contra Katy Perry con medios cobrando dinero por hablar mal de su quinto disco Witness (2017) con el que comenzó su debacle y casi se cargan su carrera. Creo que los blogs pequeñitos e independientes tenemos mucha responsabilidad porque nadie nos paga y nosotros sí decimos la verdad y podemos aclarar muchas cosas. Porque muchas veces a la propia industria le interesa y conviene que una aspirante a N°1 de las divas del pop se dé un batacazo del que posiblemente no pueda remontar, como le ha pasado a Perry o incluso a Sia que también editaba album el mismo fin de semana que Dua Lipa y nadie habla ya de ella desde el doble fracaso (película y álbum) de Music (2021). Y la verdad es que RADICAL OPTIMISM es optimista, pero no radical. Es cierto que era muy complicado hacer un álbum tan redondo como Future Nostalgia (2020) y que quizás debería haber contado con el mismo equipo creativo. Porque estamos hablando de un álbum histórico que tuvo una media crítica de 88/100, una valoración que no suele alcanzar la inmensa mayoría de los álbumes pop. De hecho, la media de 73 sobre 100 que ha obtenido RADICAL OPTIMISM es bastante más acorde a las valoraciones que suelen obtener los álbumes pop. Cabe destacar también que ha existido cierta disparidad de criterios entre los críticos: The Independent por ejemplo lo ha valorado con un 100/100 y sin embargo The Line Of Best fit se lo ha cargado con un 30/100. ¿A quien crees? Por eso digo que nuestra independencia es nuestra credibilidad. Lo peor es cuando se corre la voz de que un disco es malo y la gente opina en Twitter sin haberlo escuchado, echando mas leña al fuego. Ha pasado otras veces. MDNA (2012) de Madonna no era tan sumamente horrible como se dijo en su momento. De hecho, tiene álbumes bastante peores. Cuando escuché MDNA (2012), la conclusión a la que llegué es que no habían escuchado el disco y se trataba de otra campaña de acoso y derribo más contra la reina del Pop. Y si ponen en entredicho hasta a la reina, imaginad con las princesas. Obviamente RADICAL OPTIMISM no está para un 100/100, pero tampoco para un 30/100. Nosotros no podríamos darle menos de un 85 sobre 100. Y no nos parece un mal disco. Incluso creemos que se va a valorar más a largo plazo. Porque ahora mismo casi que estaba condenado al fracaso tras Future Nostalgia (2020). En cualquier caso. Este blog tiene unos lectores con muy buen criterio que seguramente opinarán de RADICAL OPTIMISM solo cuando hayan escuchado el disco entero. Lo harán sin prejuicios y no se dejarán interferir por el ruido de Twitter. Vosotros tenéis siempre la última palabra.

SOBRE THE TORTURED POETS DEPARTMENT de TAYLOR SWIFT


Como hacemos últimamente con todos esos álbumes de los que habla todo el mundo. No escribiremos reseña en nuestro blog (al final sí lo hemos recogido) y solo hablaremos aquí (nos referimos a nuestra página de Facebook. Os volvemos a recordar que esto es un recorta y pega) de THE TORTURED POETS DEPARTMENT de TAYLOR SWIFT. Ya sabéis que la edición que se está vendiendo en formato físico es la portada en blanco que es la de 16 canciones. La negra es THE TORTURED POETS DEPARTMENT THE ANTHOLOGY y es la de las 31 canciones que, de momento, la podéis escuchar en Streaming (Luego sacó enésimas versiones posteriores para fastidiar a sus compañeras y que les costase más alcanzar el Número uno). Nosotros hemos escuchado las 31 canciones y tenemos que decir que no es su mejor disco. Pero es humano que no sea perfecto tras esa buena racha que se inició con Folklore (2020). Es cierto que Taylor Swift es una artista con la que se conecta mucho más si tienes las letras delante mientras escuchas sus canciones y componer este album seguramente le ha servido como catarsis tras la ruptura con Joe Aylwn con quien compartió seis años de su vida. Obviamente, sus fans lo van a comprar y van a decir que es maravilloso. Pero todo el que viva ajeno a su universo se va encontrar con una lista interminable de canciones que se parecen mucho entre sí. Es cierto que ha llegado a un status en el que puede publicar absolutamente lo que le dé la gana. Porque al día siguiente tiene a sus fans emocionados sacándole punta a sus letras e inventando teorías y especulando sobre ellas en sus Redes Sociales. Y aunque este es un álbum importante para ella por todo lo que nos quiere contar, el resultado es que es un álbum menor. Sigue trabajando con Jack Antonoff y todo sigue sonando más o menos bien. Esta vez se han añadido elementos de synthpop. Pero debería probar a cambiar de equipo, porque da la sensación de que todo lo que tenían que hacer juntos, ya lo han hecho. Casi nos atrevemos a decir que brillan mucho más las otras canciones producidas por Aaron Dessner. Ella está instalada en su zona de confort y su música no asume demasiados riesgos. Su media crítica inicial fue de 84/100 (cuando se escribió este texto) en la actualidad es de 76 sobre 100 y medios como Rolling Stone le han otorgado el 100/100. En el otro extremo, Paste le ha otorgado un 36/100 con una crítica bastante negativa en la que dice que "la verdadera tortura en este album son sus canciones insoportables". Nosotros ni nos lo cargaríamos como ha hecho Paste, ni tampoco le daríamos la máxima puntuación como ha hecho Rolling Stone. Porque para sobrevalorarla, ya están sus fans. Es bien sencillo. Si puntuamos sus tres álbumes anteriores entre 90-95/100. Porque nunca llegamos a darles el 100/100, THE TORTURED POETS DEPARTMENT se tendría que conformar con un 85 sobre 100, que tampoco sería una mala nota. Que arrasará en los próximos Grammy..., tenedlo por seguro. (Aunque ya hemos contado en el apartado de Sabrina Carpenter lo que pensamos del Grammy al mejor álbum del año). 

SOBRE COWBOY CARTER de BEYONCÉ


Por supuesto que hemos escuchado hoy mismo (el fin de semana que se presentó) COWBOY CARTER de BEYONCÉ. Y lo que tenemos que decir lo diremos aquí y ahora. No nos vamos a molestar en escribir una reseña en nuestro blog (al final, lo estamos recogiendo aquí). El ego y la megalomanía de Beyoncé no tienen límites. Seguramente pensará que ha hecho un discazo que viene a salvar el Country, un género que está más vivo que nunca y que no necesita ningún tipo de redención por su parte ni por parte de ninguna otra diva del pop. Que lo va a acercar a gente que habitualmente no escucha Country, es posible. Pero es solamente una turista haciendo música para otros turistas. No aporta absolutamente nada al género. Es más, no entiendo cómo se ha atrevido a incluir sendos covers de Jolene de Dolly Parton o de Black Bird de The Beatles. Cambiándole la letra a su antojo al clásico de Parton solamente porque ella es Beyoncé y puede hacer lo que le dé la gana. Dos covers totalmente innecesarios y prescindibles cuya existencia sólo la justifica ese ego y esa megalomanía exacerbada de la que hablábamos al principio. La crítica de momento le ha otorgado un 75/100 de media aunque muy pocos medios se han pronunciado todavía (Luego terminó su carrera crítica con un superhinchado 91 sobre 100 de media). Imaginamos que subirá más (efectivamente, subió) porque es Beyoncé y muchos medios no tienen ni la libertad ni la independencia, de la que sí disponemos nosotros, para poder decir lo que realmente piensan. Es un álbum largo de casi 30 cortes con sus interludios horribles marca de la casa. Dará muy buenos hits. Pero como decía al principio, el Country estaba muy bien sin Beyoncé y no la necesita para nada y aunque quiere hacer de esto una cuestión reivindicativa, os recordamos también que hay otras afroamericanas integradas en el Country que son bastante respetadas y queridas como Rihannon Giddens o Allison Russell. Nuestra nota es de un 70 sobre 100. Para el álbum más mainstream y prefabricado de su discografía. Y nos quedamos con ganas de darle aún menos por el crimen perpertrado hacia Jolene. Aunque Dolly Parton que es la mujer más lista de la industria, apoyó en público esta versión a través de sus Redes Sociales (no sabemos lo que dirá en privado, pero lo podemos imaginar) y vió grandes beneficios en forma de millones de oyentes y reproducciones que se sumaban a su cuenta de Spotify.


SOBRE ETERNAL SUNSHINE de ARIANA GRANDE

De ARIANA GRANDE escribimos muy poco. Porque no había demasiado que escribir. Solamente esto:
Por supuesto que hemos escuchado ETERNAL SUNSHINE de ARIANA GRANDE. Pero no nos inspira lo suficiente como para escribirle la reseña. Así que lo que tengamos que decir, lo vamos a decir solo aquí. La crítica le da una media de 84 sobre 100 que está estupendo para lo básico que es. Nosotros no le daríamos mucho más. Un 80 sobre 100 como mucho. A pesar de que probablemente sea su mejor trabajo. Ideal para los fans rezagados de Mariah Carey. De hecho, a veces pensamos que los fans de Grande son los hijos de los que fueron fans de la Carey en los 90. 

sábado, 22 de octubre de 2022

TAYLOR SWIFT Y CARLY RAE JEPSEN: DOS CARAS DE UNA MISMA MONEDA.


Ayer viernes se liberaron dos álbumes muy esperados: MIDNIGHTS de TAYLOR SWIFT y THE LONELIEST TIME de CARLY RAE JEPSEN. Este post iba a salir publicado el lunes. Pero cuando se trata de alguien como TAYLOR SWIFT, que en menos de venticuatro horas el disco ha sido muy escuchado (y vendido) con centenares de opiniones sobre él circulando por las Redes, ya vamos tarde. Muy tarde. Por eso hemos decidido adelantar la publicación a hoy Sábado. Empezaremos por ella...


Después de Folklore (2021) y Evermore (2021) sus últimos trabajos y dos de sus álbumes más reconocidos, todos teníamos mucha curiosidad por ver como continuaba la carrera de TAYLOR SWIFT. Hacía tiempo que llevaba anunciando en sus Redes la salida de MIDNIGHTS (es una auténtica genio promocionando sus discos y mandando mensajes enigmáticos a sus seguidores) y por fin se ha materializado. De nuevo vuelve a contar con Jack Antonoff en la producción y co-autoría de algunos de los cortes. También cuenta con una colaboración con otra de las principales clientas del señor Antonoff: Lana del Rey que está acreditada como "feat." y co-autora del corte en el que participa y más que un dúo, diríamos que le hace los coros. El concepto del álbum (y eso ya se ha contado en todas las reseñas que se han escrito del disco) es que se trata de canciones de origen nocturno, compuestas en mitad de la noche. Lo primero que tenemos que decir es que, tal y como esperábamos, es un álbum bastante coherente con la línea que inició con Folklore (2021). Es la progresión adecuada. Digamos que Swift ha madurado y ya ha alcanzado un estatus de cantautora seria y es complicado que retroceda para darnos algunos hits bastante más comerciales del pasado y no nos referimos precisamente a las canciones de 1989 (2014) como muchos estaréis pensando, canciones que combinaban muy bien la calidad con la comercialidad. Más bien nos referimos a otras canciones más ligeras, intrascendentes y bastante petardas de Reputation (2017) o Lover (2019). You Need To Calm Down es el ejemplo más claro de a lo que nos estamos refiriendo. Esa TAYLOR SWIFT queda ya muy lejos y aunque a su fandom (Los Swifties) seguramente le va a parecer maravilloso absolutamente todo lo que haga y a sus haters todo lo contrario. Swift tiene ahora mismo el compromiso de convencer a todos los que no estamos en ninguno de esos dos bandos radicalizados. A nosotros nos está convenciendo, de momento. Pero entendemos un poco a ese público que encuentra estos tres últimos discos un tanto alternativos y que reivindican su lado más comercial y petarda que CARLY RAE JEPSEN sabe combinar tan bien, como lo hacía TAYLOR SWIFT en el pasado. 
MIDNIGHTS se presenta en tres ediciones. La Standard Edition es de trece cortes, la Lavender Edition contiene tres cortes más y la 3 am edition, que es la que recomendamos, contiene siete cortes más. Viendo todo ese derroche de creatividad, nos entenderéis mejor cuando nos quejamos de esos álbumes de ocho cortes que en realidad son Eps encubiertos y se venden al mismo precio que una de estas ediciones tan completas de Taylor Swift.
La crítica ha vuelto a estar de su lado. Independent, The Guardian y Rolling Stone le han dado el pleno. El 100/100 y seguramente lo veremos en sus listas de lo mejor del 2022. 90/100 LA Times, Spin y American Songwriter; 80/100 Clash, DIY, The Telegraph y NME; 78/100 Paste; 75/100 Consequence; 70/100 The Line Of Best Fit y la peor nota proviene de The New York Times con un 50/100 para terminar con una media de 88 sobre 100 en el momento que escribimos esta reseña y siempre según metacritic. Nosotros seguimos pensando que sus mejores álbumes son Folklore (2021) y 1989 (2014) y no vamos a puntuar a MIDNIGHTS por encima de ellos. Eso sí, ni nos parece aburrido ni demasiado alternativo, como hemos leído entre las opiniones de la gente que lo ha escuchado y lo ha contado en las Redes Sociales. Así que nuestra nota es un 90 sobre 100.    


MEDIA DE LA CRÍTICA: 88/100

VALORACIÓN EXQUISITECES: 90/100



CARLY RAE JEPSEN es mucho más que el One-hit Wonder de Call Me Maybe. Escribió una página en la historia del pop con esa obra maestra que fue Emotion (2015). Ayer mismo se liberaba THE LONELIEST TIME coincidiendo con Midnights de TAYLOR SWIFT. Hay que reconocer que el disco de la Swift ha acaparado muchísima más atención mediática y tenemos la sensación de que ha eclipsado a este y a todos los álbumes que se han editado este fin de semana. Pero esto es una carrera de fondo y si hemos escrito esta reseña doble es porque estamos seguros de que muchos van a encontrar en THE LONELIEST TIME lo que buscaban en Midnights y no han encontrado. No nos extrañaría nada que todos esos que dicen que Midnights es aburrido migren en hordas hacia este álbum en cuanto lo descubran y se queden con él. CARLY RAE JEPSEN entiende muy bien el pop y está especialmente inspirada en este trabajo que está a la altura de los mejores álbumes de Madonna o Kylie Minogue. Es un álbum muy fresco, comercial y multiproducido (más de diez productores y decenas de co-autores) entre los que destacan Rostam Batmanglij. 

Qué alegría nos produce ver a Rufus Wainwright metido en el corte que da título al álbum, sacando su vena más petarda. Han pasado años desde los primeros himnos pop de Wainwright y reencontrarlo aquí ha sido como rememorar esos orígenes un tanto lejanos. En definitiva, pop comercial y muy honesto, en el sentido de que Rae Jepsen no está engañando a nadie con el tipo de producto que nos está vendiendo. Su media crítica es de un 78 sobre 100 que se distribuye de la siguiente manera; 83/100 Entertainment; 80/100 The Telegraph, The Skinny, Rolling Stone, DIY y NME; 75/100 AVClub; 70/100 MusicOMH y Slant y las notas más bajas el 65/100 de Pitchfork y el 60/100 de Clash. Sorprendentemente THE LONELIEST TIME tiene la media crítica más alta de toda su discografía, pensábamos que sería Emotion (2015) el que tuviera la media crítica más alta, pero estábamos equivocados, solamente consiguió un 77/100. Y es que parece que dentro del pop también hay clases y lo que hace CARLY RAE JEPSEN está injustamente infravalorado. Para nosotros este álbum merecería otro 90 sobre 100. La misma nota que le hemos puesto a Midnights, independientemente de que uno nos parezca mejor que el otro. Tampoco hemos escrito las dos reseñas en un mismo post para enfrentarlos, más bien para complementarlos. 



MEDIA DE LA CRÍTICA: 78/100

VALORACIÓN EXQUISITECES: 90/100  


    

lunes, 27 de julio de 2020

HABLEMOS DE TAYLOR SWIFT...


Siempre nos justificamos igual cada vez que nos enfrentamos a una reseña de una estrella del pop superventas. Obviamente no es la línea editorial de este blog dedicarle tiempo a ninguna de ellas. Porque ya hablan mucho de todas en un sinfín de páginas y nosotros estamos más por dar a conocer gente que necesita ser conocida. Eso no quiere decir que no nos gusten, que dudemos del talento que tienen o que no consumamos su música, como todo hijo de vecino. Y este fin de semana TAYLOR SWIFT ha sido noticia porque ha presentado por sorpresa (y casi a traición. Porque nos ha pillado a todos un poco en bragas) FOLKLORE, su octavo álbum de estudio y el mejor de su carrera. A nosotros nos gustaba especialmente 1989 (2014) y ya dimos buena cuenta cuando Ryan Adams hizo su posterior revisión. Pero Swift va a hacer historia con este nuevo trabajo que comienza con más de un millón de copias vendidas en un primer fin de semana y el record de reproducciones en las plataformas de Streaming.
Antes de comenzar a hablar sobre FOLKLORE nos gustaría dejar claro un par de cosas sobre la carrera de Taylor Swift que nos parecen brillantes y ambas tienen que ver con una palabra: TRANSICIÓN. La primera es su impecable transición musical del Country al Pop y la segunda, que toda su sobreexposición en los medios, que en un principio podría ser negativa, y que hayamos conocido casi todas sus relaciones sentimentales que luego ella nos ha ido detallando a través de sus canciones, nos ha servido para entenderla mejor y hemos aceptado muy bien su transición de Teen Idol a mujer adulta empoderada. Hay otras artistas que comenzaron como Teen Idols y no han evolucionado -O sus discográficas no las han dejado evolucionar- hacia la etapa adulta. Léase Avril Lavigne, por ejemplo, que con 35 años parece que a todos les vendría mucho mejor que siguiera pareciendo que tiene 17.


En FOLKLORE vamos a encontrar diferentes géneros casi todos adscritos al Folk como el Indie Folk y el Electro-folk o incluso Chamber Pop con elementos de electrónica y un poco de Country. Todos estos sonidos se alejan del Pop que le hemos conocido a Swift anteriormente, son dieciseis cortes entre los que predominan las baladas y el downtempo. Y es el disco más maduro y menos autoreferencial de la carrera de la artista. La producción y la autoría de los temas corren a cargo de la propia Taylor Swift aunque muchos de los temas están co-escritos con Jack Antonof y Aaron Dressner que también ejercen de productores de este álbum. Está claro que la nominación al Grammy para Jack Antonof como mejor productor del año está asegurada. Y FOLKLORE va a arrasar en nominaciones y premios al final del año. Estamos convencidos de ello.
Otro momento del disco que no podemos pasar por alto es la colaboración de Bon Iver en el corte titulado Exile. Es probable que no llegue a ser single del disco. Pero es una de esas canciones que perdurarán en el tiempo y un guiño hacia lo Indie, otro peldaño ascendente más en el Status de Taylor Swift cuyo público no suele ser el mismo que el de Bon Iver.



En cuanto a los críticos, se podría decir que han caído rendidos a los pies de Taylor Swift: Entertainment, Music OMH, The Telegraph y hasta The Guardian han dicho que FOLKLORE es un disco de 100 sobre 100. La puntuación más baja proviene de Sputnik Music con un 64 sobre 100 pero es algo tan sumamente aislado que no ha impedido que alcance una media de 88 sobre 100
Como podréis imaginar, si nos hemos molestado en escribir una reseña de una megastar del pop como la Swift es porque el disco lo vale. Y ya no es una cuestión de talento y tesón, que a esta chica le sobran. Es que esta vez ha sabido rodearse de los mejores y han dado con un sonido que vamos a escuchar mucho en futuros discos de otros artistas. Estamos hablando de que las personas responsables de este trabajo son unos visionarios. Nuestra nota es un 95 sobre 100 con muchas más posibilidades de subir a 95 que de bajar a 90 de aquí a Diciembre.



MEDIA DE LA CRÍTICA: 88/100

VALORACIÓN EXQUISITECES: 95/100



viernes, 25 de septiembre de 2015

ESPECIAL VERSIONES: RYAN ADAMS VS. TAYLOR SWIFT.


En Octubre del año pasado TAYLOR SWIFT publicaba su quinto álbum de estudio 1989. Con él, finalizaba una impecable transición del Country al Pop que inició con Speak Now (2010) y que concretó con Red (2012), su álbum anterior. 1989 obtuvo muy buenas críticas. De hecho, la revista Rolling Stone lo calificó con cuatro estrellas de cinco y lo colocó en el puesto Nº10 de los 50 mejores discos del 2014. 


Ya sabéis que EXQUISITECES también realiza cada año su lista de los 50 mejores discos. Pero nosotros no incluímos el disco de la Swift. Porque a pesar de que es un excelente álbum de pop mainstream, había otros muchísimos discos que nos parecían más interesantes y que no gozaban de la repercusión y popularidad de cualquier disco de una princesa del Pop como puede ser Taylor Swift

 
Pero como son las cosas, que al final vamos a acabar rindiéndole un homenaje a este gran trabajo gracias a RYAN ADAMS ese genio prolífico y enfant terrible que siempre nos sorprende con álbumes excelentes. Solo alguien como él se podía atrever a publicar otro disco titulado 1989 en el que se versionan todos los temas de Taylor Swift corte por corte. A priori, puede parecer una gran frikada por la distancia que los separa. Recordemos que Adams es el paradigma del artista indie y Swift el ídolo pop por excelencia. Pero el resultado final es francamente bueno. Tanto, que esta nueva revisión de Adams no baja de las cinco estrellas en la tabla de la crítca.

SHAKE IT OFF - TAYLOR SWIFT


SHAKE IT OFF - RYAN ADAMS




Adams consigue que la obra de Swift suene como un disco de Bruce Springsteen de los buenos. Para ser justos, hay que decir que ha trabajado con una materia prima de primera calidad.
Dá la sensación de que todos estos ídolos pop hacen basura y que solo nos damos cuenta de lo buenas que son sus canciones cuando otros hacen el mismo ejercicio que ha hecho Ryan Adams. Ya ocurrió con Britney Spears cuando Christopher Dallman la versionó con su Sad Britney o Yael Naim hizo lo propio con ese temazo que es Toxic. En nuestro caso, más que un prejuicio se trata de un mecanismo de defensa ante la saturación y omnipresencia de todos estos ídolos pop. Pero intentamos enmendarlo con entradas como esta.

BLANK SPACE - TAYLOR SWIFT


BLANK SPACE - RYAN ADAMS




Como comentábamos anteriormente, la base con la que juega Ryan Adams es muy rica. Pero consigue que su 1989 adquiera otra identidad distinta ya que deja su impronta en cada uno de los cortes. Y tras escucharlos, cuesta creer que Taylor Swift sea la autora de todas esas canciones. De hecho, es muy probable que tengáis que recordárselo a las personas de vuestro entorno con las que compartís música. Incluso recomiendo que les pinchéis algún corte de Taylor Swift para probarlo.

STYLE - TAYLOR SWIFT



STYLE- RYAN ADAMS 


Por eso precisamente hemos decidido colgar los vídeos originales de Taylor Swift y acontinuación los de Ryan Adams. Para que se pueda apreciar esa diferencia. En cualquier caso, los dos discos tienen autonomía propia y funcionan perfectamente cada uno en su estilo y visión diferente.

BAD BLOOD - TAYLOR SWIFT




BAD BLOOD - RYAN ADAMS




Y finalizamos con el último single extraido del álbum de Taylor Swift. Os recordamos que sus trece cortes tienen su versión correspondiente en el 1989 de Ryan Adams.

WILDEST DREAM - TAYLOR SWIFT


WILDEST DREAM - RYAN ADAMS


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