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lunes, 6 de abril de 2026

ARLO PARKS: CONSOLIDACIÓN SIN SOBRESALTOS.

 


Hay artistas cuya evolución se mide en rupturas, y otros cuya trayectoria se define por la persistencia. En el caso de ARLO PARKS, su tercer álbum, AMBIGUOUS DESIRE, parece confirmar que pertenece claramente al segundo grupo. 

Desde su debut, Collapsed in Sunbeams (2021), Parks construyó un universo emocional reconocible: íntimo, delicado, atravesado por una sensibilidad casi diarística. Aquel primer disco no solo fue celebrado por su honestidad, sino que fijó una identidad estética muy concreta. El problema -o la virtud, según se mire- es que esa identidad apenas ha sido cuestionada desde entonces.

También cabe preguntarse hasta qué punto el reconocimiento temprano condiciona una trayectoria. Tras el impacto de Collapsed in Sunbeams y sus nominaciones a los Premios Grammy, ARLO PARKS dejó de ser una promesa para convertirse en una artista con proyección global. En ese contexto, My Soft Machine (2023) puede interpretarse, al menos en parte, como un ajuste de escala: un disco que, sin renunciar a su identidad, parece buscar una mayor apertura y legibilidad fuera de su núcleo inicial. No tanto una concesión evidente, como una adaptación sutil a un marco de expectativas más amplio. 

Es en ese nuevo marco donde My Soft Machine empieza a insinuar un desplazamiento: menos inmediatez, más atmósfera; menos revelación, más elaboración. Pero también se percibía algo más importante: la renuncia implícita a un salto más marcado. Si el debut abría posibilidades, el segundo álbum empezaba a acotarlas. 

AMBIGUOUS DESIRE confirma esa tendencia. No hay aquí una ruptura, ni siquiera una tensión real entre pasado y presente. Lo que encontramos es una consolidación: una forma de escribir, de producir y de sonar que se afina, pero no se expande. 

La producción es clave en este sentido. La continuidad de nombres como Paul Epworth, junto a incorporaciones como Andrew Sarlo, no introduce una nueva dirección, sino que refuerza una paleta ya conocida. Todo suena muy cuidado, elegante, contenido… pero también previsible. Es un disco que evita el error y que, cuando asume riesgos, lo hace de forma controlada: se abre a paisajes sonoros más atmosféricos y deja entrever una sutil inclinación hacia bases cercanas al dance, aunque siempre dentro de un marco muy medido. En el apartado de colaboraciones, que en los últimos tiempos parece ser algo obligatorio en cada álbum nuevo que se edite, nos encontramos a Sampha

Si hay algún tipo de evolución en AMBIGUOUS DESIRE, esta no se encuentra en los temas que aborda -presentes desde Collapsed in Sunbeams- sino en la manera en que los articula. Donde antes había una cierta urgencia narrativa, una voluntad de capturar escenas y personajes concretos, ahora predomina una escritura más abstracta, más volcada en estados emocionales que en relatos. Esta ligera deriva hacia la interiorización viene acompañada de un mayor control formal: todo suena más medido, más uniforme, más consciente de sí mismo. La intimidad, que en sus primeros trabajos parecía una necesidad expresiva, empieza aquí a percibirse también como un estilo.

AMBIGUOUS DESIRE es, además, un disco que gana con las escuchas. En un primer acercamiento puede percibirse como una continuación de lo ya conocido, incluso como una evolución mínima dentro de ese margen de riesgo controlado. Sin embargo, a medida que se vuelve a él, empiezan a aflorar matices en sus texturas y en su construcción atmosférica que enriquecen esa primera impresión. No hay aquí un gesto expansivo inmediato, sino una evolución dosificada, casi contenida, que parece administrarse con cautela. 




Y sin embargo, esto no tiene por qué leerse únicamente como una carencia. Cabe otra interpretación: Parks ha decidido habitar su lenguaje en lugar de forzarlo. Donde otros artistas buscan la reinvención, ella opta por la continuidad. La pregunta, entonces, no es si evoluciona, sino cómo lo hace y dentro de qué límites.

También se puede leer este tipo de evolución contenida en un contexto más amplio: una industria que tiende a premiar la coherencia y a penalizar los giros bruscos, especialmente cuando un artista ya ha consolidado una identidad reconocible. En ese sentido, la progresión medida no solo responde a una decisión estética, sino también a una gestión de expectativas. Cabe preguntarse, además, si esta cautela no se ve acentuada en el caso de muchas artistas contemporáneas, sobre las que el foco crítico y comercial suele ser especialmente intenso, haciendo que cada desviación sea leída con mayor escrutinio. 

Es aquí donde la comparación con Laura Mvula resulta especialmente reveladora. Frente a la estabilidad de Parks, Mvula ha construido una carrera marcada por giros claros, riesgos formales y redefiniciones constantes de su sonido. No se trata de establecer una jerarquía simple entre ambas, sino de señalar dos modelos distintos de desarrollo artístico: uno basado en la exploración, otro en la consolidación. 

Pero hay un factor que no se puede obviar: el contexto. A estas alturas, ARLO PARKS no es una artista emergente, sino una figura consolidada, con reconocimiento crítico y éxito comercial. En ese marco, un disco como AMBIGUOUS DESIRE no solo es comprensible, sino funcional. La industria premia la coherencia cuando esta se traduce en una marca reconocible, y Parks ha construido precisamente eso. 

La cuestión, en última instancia, es qué esperamos de ella. Si buscamos transformación, este tercer álbum puede resultar insuficiente. Si, en cambio, aceptamos la repetición como una forma de profundización, entonces AMBIGUOUS DESIRE funciona como un capítulo más dentro de un mismo relato. Quizá el verdadero riesgo de ARLO PARKS no sea cambiar demasiado, sino no cambiar en absoluto. Y quizá también, para su público y su posición actual, eso sea exactamente lo que se espera de ella.

La crítica ha otorgado a AMBIGUOUS DESIRE un 76 sobre 100 que se distribuye de la siguiente manera: DIY y Hot Press 90/100; The Skinny, Exclaim!, Clash, The Independent, The Arts Desk, Record Collector y Rolling Stone UK 80/100; Pitchfork 71/100; PopMatters, AllMusic, Uncut, Northern Transmissions y Far Out Magazine 70/100, Still Listening 65/100 y MusicOMH 60/100.

También el contexto crítico empieza a reflejar esta estabilización. Si el debut, Collapsed in Sunbeams, acumuló una fuerte atención mediática (40 Reseñas) y una recepción entusiasta, los siguientes trabajos han ido mostrando un descenso progresivo tanto en volumen de reseñas como en entusiasmo. My Soft Machine (28 Reseñas) ya marcaba una ligera caída, y AMBIGUOUS DESIRE (17 Reseñas) confirma una tendencia: menos conversación, aunque con valoraciones todavía sólidas. No se trata necesariamente de un rechazo, sino de algo quizá más revelador: la crítica ya no percibe cada nuevo lanzamiento de ARLO PARKS como un acontecimiento. La sorpresa ha desaparecido, y con ella parte del interés. En cierto modo, la recepción crítica reproduce lo que su música sugiere en este momento: una carrera que se afianza, pero que ha dejado de generar urgencia. De seguir esta tendencia, no sería extraño que futuros lanzamientos reduzcan aún más su impacto mediático, no por falta de calidad, sino por una creciente previsibilidad en su propuesta.

Que AMBIGUOUS DESIRE alcance un 85 sobre 100 en nuestro baremo -una valoración alta- no es una contradicción, sino una evidencia de su solidez. Es un disco consistente, bien construido y emocionalmente reconocible, cualidades suficientes para situarlo en la conversación anual. Pero esa misma solidez es también su límite: todo en él funciona y, precisamente, nada termina de desbordarse. Quizás por eso, al terminarlo, resulta inevitable pensar en Pink Noise (2021) de Laura Mvula


MEJORES MOMENTOS: Get Go, Heaven, Beams, 2SIDE, Senses, South Seconds...

MEDIA CRÍTICA: 76/100

NUESTRA VALORACIÓN: 85/100

viernes, 26 de mayo de 2023

ARLO PARKS: LAS CONSECUENCIAS DEL ÉXITO.

 



Cuando escuchamos por primera vez MY SOFT MACHINE, el esperado segundo trabajo de ARLO PARKS después de su impresionante debut con Collapsed In Sunbeams (2021), sentimos un cierto desconcierto que va desapareciendo tras sucesivas escuchas y cuando logramos entender que MY SOFT MACHINE es el resultado del éxito de Collapsed In Sunbeams (2021), un álbum que con un carácter independiente y totalmente fuera de las modas, trascendió del mercado británico y obtuvo un par de nominaciones a los Grammy. MY SOFT MACHINE es claramente un paso más en su conquista del mercado americano en el que ya había metido un pie con su álbum anterior y estamos convencidos de que este segundo álbum habría tenido otros sonidos muy diferentes si las consecuencias de su éxito hubieran sido otras y no fuera esa su intención. Asumiendo esto, podemos entender mucho mejor MY SOFT MACHINE un álbum que concreta mucho más en géneros y estilos que su álbum debut. Aquí si que podemos hablar exclusivamente de Neosoul, por encima de las otras etiquetas que también aparecían en Collapsed In Sunbeams (2021). Aunque a nosotros nos gustaba más cuando no era tan concreta. El álbum también tiene muchos más medios, tal y como suele ocurrir con los segundos trabajos y cuenta en la producción con Paul Epworth y tiene una colaboración con la omnipresente Phoebe Bridgers, colaboración que se veía venir desde hace tiempo. Porque ya comentamos en la entrada anterior que Bridgers se había quedado prendada de su talento en cuanto la escuchó por primera vez. 



En cuanto a las críticas, el álbum se ha liberado hoy mismo y de momento se puede decir que ha gustado menos que Collapsed In Sunbeams (2021) que terminó con una media de 83/100. Para MY SOFT MACHINE la media ha sido 76 sobre 100 (Siete puntos menos) que se distribuye de la siguiente manera: Rolling Stone, Independent, AllMusic, The Line Of Best Fit, MusicOHM y The Skinny 80/100; Exclaim! y Uncut 70/100 y PopMatters y Mojo 60/100. Nosotros podemos decir que no es un mal segundo trabajo, aunque no vemos algunas de las cosas que más nos gustaban de su álbum anterior como ese aire de libertad, aquí todo es mucho más pensado. Es cierto que está mucho más cuidado en lo que a producción se refiere, pero eso no implica que sea mejor. Como decíamos anteriormente hay que asumir que es un álbum bastante más comercial que el anterior y una vez que se asume esa parte, ya estamos preparados para emitir nuestra valoración que es un 86 sobre 100, nota con la que puede entrar como candidato a nuestra lista de los mejores álbumes del 2023 pero se queda muy lejos del 93/100 con el que puntuamos Collapsed  In Sunbeams (2021) y que lo posicionó en el Nº8 de nuestra lista de los mejores álbumes de su año de producción. 



MEJORES MOMENTOS: Devotion, Impurities, Weightless, Pegasus, Dog Rose

MEDIA CRÍTICA: 76/100

NUESTRA VALORACIÓN: 86/100

viernes, 5 de febrero de 2021

ARLO PARKS: EL GRAN DEBUT DE LA TEMPORADA


El segundo disco que nos hizo volver es COLLAPSED IN SUNBEAMS de ARLO PARKS. Parece que fue ayer cuando todos los finalistas del BBC Sound Of... conseguían una carrera musical estable tras su nombramiento. Hoy día solamente volvemos a tener noticias de los que son realmente buenos y algunos, aún siendo muy buenos, no sobreviven a una mala crítica de The Guardian una vez que han conseguido poner en la calle su álbum debut después de meses o incluso años de duro trabajo. Este no es el caso de ARLO PARKS una de las nominadas del BBC Sound Of 2020, obviamente ella también es brillante y ha trabajado muchísimo para sacar este trabajo adelante, siguiendo el procedimiento habitual de ir editando singles y Eps previos. Pero ella, al menos, ha tenido la suerte de tener el beneplácito de la crítica y muchísima atención mediática. Por otro lado, es perfectamente comprensible. COLLAPSED IN SUMBEAMS es un discazo de esos que hacen historia y ella es una artista poco convencional que se aleja muchísimo de algunos estándares y estereotipos. Por ejemplo, su estilo musical ha sido descrito como bedroom pop, indie pop, indie folk o incluso soul o neo soul pero su registro vocal dista bastante de la idea que se suele tener de una cantante de neo soul y no es el único convencionalismo que rompe. Atención a sus letras.

Por otro lado, siempre hemos reivindicado a las cantantes británicas para estos géneros que son las que están escribiendo una página en la historia gracias a un gusto excelente y gran audacia a la hora de abordar sus composiciones e interpretarlas. ARLO PARKS es de Londres, concretamente de Hammersmith y podría recordar un poco a Corinne Bailey Rae que con los años, y a pesar de no ser demasiado prolífica, se ha convertido en todo un referente. Pero, como está ocurriendo en los últimos tiempos, cada nuevo artista que emerge tiene más preparación musical y talento que los que irrumpieron en décadas pasadas y casi siempre suelen tener peor suerte. Arlo Parks, también es una poetisa reconocida y hasta Phoebe Bridgers ha destacado esta faceta además de caer rendida a sus sonidos. Al igual que ha ocurrido con los críticos, que están todos muy interesados en esta chica. Más de veinte medios han escrito una reseña sobre ella y para NME COLLAPSED IN SUNBEAMS es un 100 sobre 100, y la nota más alta recibida. La más baja pertenece a Pitchfork con un 67 sobre 100 y existe un predominio de puntuaciones superiores a 80 sobre 100 en general que hace que la media termine siendo de un 83 sobre 100. Solamente por su singularidad y por romper todos los convencionalismos que rompe para nosotros es un 93 sobre 100 ahora mismo. Queda mucho para Diciembre, pero algo nos dice que este disco lo vamos a escuchar muchísimo y que probablemente le subiremos la nota.


MEDIA DE LA CRÍTICA: 83/100

VALORACIÓN EXQUISITECES: 93/100

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