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martes, 11 de agosto de 2026

ROWENA WISE: MÚSICA PARA SANAR.

 


Cuando ROWENA WISE publicó Senseless Acts of Beauty (2024) -un álbum al que le otorgamos un 100/100 y que entró en el Top14 de nuestra lista de los 100 mejores álbumes de su año de producción-, lo más sorprendente no era únicamente la calidad de sus canciones, sino la madurez con la que estaban escritas. Era un debut excepcional, un álbum que parecía llegar después de muchos años de experiencia y no como el primer paso de una artista todavía buscando su identidad. 

Aquel disco estaba construido alrededor de una ruptura y de todas las emociones contradictorias que deja detrás: pérdida, nostalgia, dolor, aceptación y la difícil tarea de reconstruirse después de una experiencia que te cambia. Pero lo realmente extraordinario era que Wise no se limitaba a contar una historia personal; conseguía convertir esas emociones en canciones universales, llenas de detalles y matices. 

Con BAD THINGS FEEL GOOD* la narrativa cambia. Ya no parece un disco definido por una herida concreta, sino por una mirada más amplia sobre las contradicciones de la vida. Wise se adentra en relaciones complejas, salud mental, identidad, desamor y en aceptar la imperfección, pero sin plantearlo como una simple historia de superación. El propio título, acompañado de ese asterisco que funciona casi como una nota al pie, resume muy bien la filosofía del álbum: las experiencias difíciles no son únicamente negativas; también pueden contener aprendizaje, belleza e incluso momentos inesperadamente luminosos. 

Y, como ya ocurrió en su debut, ROWENA WISE vuelve a contar con Robert Muiños en la producción. La continuidad entre ambos trabajos no es un detalle menor: juntos han desarrollado una forma de entender la canción basada en la confianza absoluta en la composición. Muiños no busca imponer una firma sonora por encima de la artista, sino encontrar el espacio exacto donde las canciones pueden fluir.

Lo que vuelve a impresionar en BAD THINGS FEEL GOOD* es la escritura de ROWENA WISE. Sus letras tienen una precisión poco habitual. No necesita recurrir a grandes declaraciones emocionales ni a frases diseñadas para provocar una reacción inmediata. Su fuerza está en los detalles, en las imágenes concretas y en esa capacidad para encontrar profundidad en situaciones aparentemente sencillas. 

Hay artistas jóvenes con mucho talento, pero no todos llegan con una identidad definida. Wise no transmite la sensación de estar buscando un estilo, sino la de haber encontrado ya una manera propia de mirar el mundo. Esa es quizá la diferencia entre una compositora prometedora y una compositora verdaderamente especial: no se trata únicamente de escribir buenas canciones, sino de que esas canciones parezcan pertenecer únicamente a quien las ha escrito. 

Una parte fundamental de la grandeza de BAD THINGS FEEL GOOD* está en la producción de Robert Muiños. Su trabajo vuelve a demostrar que producir no consiste necesariamente en añadir elementos, sino en saber qué elementos son realmente necesarios. Además, fue grabado en directo durante tres días en The Ratshack de Collingwood junto a la banda, capturando la energía de los músicos tocando juntos y el propio Muiños se involucró tocando algunos instrumentos durante la grabación.

Y es que Muiños no llega a este disco como un productor externo contratado para la ocasión; es parte de la ecuación creativa desde el primer álbum. La continuidad con Senseless Acts of Beauty es fundamental. El primer disco no solo fue excepcional por las canciones de Wise, sino porque encontró una forma de presentarlas al mundo. Repetir con Muiños en el segundo álbum no es repetir una fórmula: es profundizar en un lenguaje que ambos ya habían desarrollado. 

En una época en la que muchas producciones buscan corregir, ampliar y llenar cada espacio, Muiños apuesta por algo mucho más difícil: conservar la humanidad de una interpretación. Su trabajo no consiste en añadir capas, sino en encontrar el punto exacto donde la canción ya está completa. Y para nosotros, ese es el tipo de producción que más valoramos. La que sabe entender mejor las necesidades del artista y lo que quiere expresar. 





La voz de Wise siempre ocupa el lugar adecuado. Las guitarras, los teclados y los arreglos amplían el mundo de las canciones, pero nunca compiten con ellas. La producción no intenta convertir pequeños momentos en grandes gestos artificiales; permite que la emoción surja de la propia interpretación. Es una cualidad difícil de encontrar: un productor capaz de aportar una enorme personalidad precisamente porque sabe cuándo desaparecer. 

Lo más sorprendente de ROWENA WISE quizás sea la madurez artística que transmite. La comparación con Aimee Mann no nace de una similitud sonora, sino de una forma de entender la composición. No recuerda a la Aimee Mann de sus primeros años, sino a la artista madura de Mental Illness (2016), una de sus gemas más refinadas. A esa etapa en la que cada palabra, cada melodía y cada arreglo parecen colocados exactamente donde deben estar. 

Es una comparación exigente, porque hablamos de una compositora que ha construido una carrera basada en la precisión y en la inteligencia emocional de sus canciones. Pero eso es precisamente lo que sorprende de Wise: siendo una artista tan joven, transmite una seguridad creativa que normalmente asociamos con músicos que llevan décadas desarrollando su lenguaje. 

Su madurez no consiste en un sonido concreto que nos recuerde a otros tiempos, sino en tener criterio. En saber qué necesita una canción y, sobre todo, qué no necesita.  

Uno de los grandes logros de BAD THINGS FEEL GOOD*  es su equilibrio. El álbum funciona como una obra completa, con una coherencia interna muy clara, pero al mismo tiempo cada canción tiene entidad propia. 

No hay momentos que parezcan estar ahí únicamente para completar el conjunto. Cada composición aporta algo al recorrido general y cada arreglo parece responder a una necesidad concreta. Esa combinación entre cohesión y fuerza individual es una de las características más difíciles de conseguir. Muchos discos pueden reunir buenas canciones; menos consiguen que esas canciones formen parte de un todo con sentido. BAD THINGS FEEL GOOD* pertenecería a esa categoría de álbumes en los que las escuchas posteriores no revelan defectos, sino nuevos matices. 

Resulta llamativo que un álbum de esta calidad vuelva a recibir tan poca atención mediática. Hasta el momento, el único medio de referencia que ha publicado una reseña de BAD THINGS FEEL GOOD*  es Uncut, que le ha otorgado un 80/100, exactamente la misma y única valoración que recibió Senseless Acts of Beauty y también procedía de Uncut. En España es probable que el único blog que haya hablado de ROWENA WISE y haya reseñado sus discos seamos nosotros. Con el tiempo, nos hemos vuelto un blog curatorial.  

Un 80/100 es una gran puntuación en muchos medios y reconoce la calidad de un trabajo notable. Sin embargo, en un caso como este, parece quedarse corto frente a un álbum cuya mayor virtud es precisamente la ausencia de puntos débiles: está magníficamente escrito, producido con sensibilidad, tiene una enorme cohesión y confirma una voz artística propia. La escasa cobertura crítica no parece corresponderse con la dimensión de la obra. 

ROWENA WISE no es simplemente una artista con potencial; con sus dos primeros álbumes ya ha construido una discografía que merece ser escuchada con la misma atención que otros nombres mucho más establecidos. BAD THINGS FEEL GOOD*  confirma que Senseless Acts of Beauty no fue una excepción ni un golpe de inspiración aislado. Fue el comienzo de una trayectoria que, si mantiene este nivel, puede convertir a ROWENA WISE en una de las grandes compositoras de su generación. Nosotros le otorgamos un 100 sobre 100 a su álbum debut y mantenemos esa nota para su segundo trabajo. Creemos que este mundo sería mucho mejor si discos como este estuvieran en la conversación crítica, acaparasen premios y tuvieran un lugar privilegiado en todas las listas de los mejores álbumes del año. En la nuestra, tened por seguro que estará.  



MEJORES MOMENTOS: Como habéis visto en la reseña no se ha nombrado ninguna canción. Es que TODAS son excelente. Es para escuchar el álbum de principio a fin y sin usar el orden aleatorio.

MEDIA CRÍTICA: 80/100

NUESTRA VALORACIÓN: 100/100


lunes, 18 de noviembre de 2024

ROWENA WISE: LA NARRATIVA DEL DESAMOR.

 


ROWENA WISE es una cantante y compositora australiana que este año nos presentaba su álbum debut con el sugerente (y bello) título SENSELESS ACTS OF BEAUTY. ROWENA WISE es conocida por crear una música que reflexiona sobre el amor, la alienación y el autoempoderamiento. Las canciones de Rowena están llenas de profundidad emocional, y al permitir que una honestidad brutal se despliegue en todo momento, está siendo fiel a sí misma y al oyente, dando su lugar por igual a todos los prodigios y el caos de la vida. A lo largo de las diez canciones del álbum, ofrece reflexiones sobre el amor, la pérdida y la alienación, y las complementa con calidez, fuerza y empoderamiento. No nos cansamos de repetir que la escena musical australiana nos está dando muchas alegrías. Mujeres como Julia Jacklin o Aldous Harding a las que ahora se une ROWENA WISE, están consiguiendo que estemos muy pendientes de cualquier movimiento en esa escena musical. Las mayores inlfluencias de Wise provienen de las fuertes sensibilidades narrativas de toda la iconografía folk de los sesenta. Como suele ocurrir casi siempre, el desamor inspiró este álbum que surgió en la etapa final de una relación. Absolutamente todas las canciones están compuestas por la propia Rowena Wise, sin ninguna ayuda de ningún co-autor (Lo decimos porque todas estas que suelen ir de compositoras importantes, luego vienen acompañadas una lista interminable de co-autores) y tampoco ha necesitado más productores que el único que tiene: Robert Muinos, que también ha trabajado con nuestra amada Julia Jacklin, y se nota. Porque este álbum alcanza unas cotas de belleza incalculables


Ya sabéis que este tipo de trabajos que representan un poco el motor de este blog. Porque no os vamos a engañar. SENSELESS ACTS OF BEAUTY de ROWENA WISE es perfecto. Cumple con creces todos los requisitos de la línea editorial de este blog. Es el tipo de trabajos que queremos, por los que apostamos y nos pasaríamos los trescientos sesenta y cinco días del año reseñando álbumes como este si fuera posible. Pero el resto de la crítica no debe pensar igual que nosotros porque normalmente estos álbumes suelen pasar un poco desapercibidos y no tienen la atención mediática que merecen. De hecho, este álbum solamente ha recibido una valoración crítica. El 80 sobre 100 de Uncut. Por nuestra parte decir que podría ser nuestro último 100 sobre 100 del año. Y creo que no hace falta repetir por qué le hemos dado esa puntuación. Porque por discos como este merece la pena las (demasiadas) horas que echamos escribiendo en este blog. Discos como este lo compensan. Porque ya sabéis que nuestro trabajo es totalmente altruista y sobre todo, independiente. Si no lo fuéramos, habríamos dicho que Cowboy Carter de Beyoncé es bueno. Si no pilláis lo que queremos decir con esto, lo sentimos. Tampoco podemos ser más explícitos. Pero intuimos que muy pronto se podrá abrir ese melón y se hablará de todo esto tranquilamente. 


MEJORES MOMENTOS: Indifferent, Nobody's Saviour, We Are Nothing, New Years, In For The Kill, Gone... 

MEDIA CRÍTICA: 80/100

NUESTRA VALORACIÓN: 100/100

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