NUESTROS CÓMPLICES:

Mostrando entradas con la etiqueta THE TUBS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta THE TUBS. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de septiembre de 2026

THE TUBS: LA NOSTALGIA DE ALGO QUE NUNCA TUVIMOS.

 


El año pasado escribimos sobre Cotton Crown (2025) y lo hicimos con un entusiasmo que no nos suele acompañar con demasiada frecuencia. El disco terminó convirtiéndose en la reseña más buscada y más leída de Exquisiteces durante 2025 y, por lo tanto, THE TUBS arrasaron en nuestra lista de los favoritos de nuestros lectores, basada en las estadísticas de búsquedas del año. No fue algo que nos sorprendiera demasiado. Habíamos encontrado una de esas bandas que aparecen de vez en cuando y consiguen recordarnos por qué seguimos escuchando música nueva con la misma ilusión que hace décadas. 

Ahora llega HARD LIFE y, después de tantas escuchas, podemos decirlo desde el principio: seguimos exactamente igual de enganchados. Pero hay algo diferente. Cotton Crown nos dejó absolutamente fascinados y, al terminar sus nueve canciones, muchas de ellas por debajo de los tres minutos, nos quedábamos con una sensación muy concreta: queríamos más. Mucho más. HARD LIFE tiene otra dimensión. Por fin tenemos delante un álbum que deja la satisfacción de haber escuchado un LP completo. Y eso, para quienes seguimos pensando que un álbum debería tener doce canciones y no ocho o nueve, es una pequeña alegría. 

THE TUBS siguen siendo reconocibles desde los primeros segundos. El jangle pop continúa ahí, con esas guitarras que parecen tener luz propia, y el power pop sigue proporcionando la inmediatez y las melodías que hacen que sus canciones entren a la primera. No han necesitado cambiar de identidad para hacer crecer su música. 

Lo que sí encontramos en HARD LIFE es una presencia mucho más evidente del folk. Y hablamos de folk, sin necesidad de añadirle la etiqueta de indie delante. El violín tiene buena parte de culpa. La incorporación de Chris Haigh no parece un simple adorno para añadir un color diferente a alguna canción: su instrumento se integra en el sonido de la banda y le proporciona una amplitud que no estaba tan presente en Cotton Crown

La apuesta funciona especialmente bien porque no desplaza las señas de identidad de THE TUBS. El violín abre una nueva puerta, pero al otro lado siguen estando las guitarras, las melodías y esa manera tan particular de construir canciones que parecen sencillas hasta que intentamos explicar por qué funcionan tan bien. 

También resulta significativo que, pese a esta ampliación de la paleta sonora, la composición siga siendo cosa de la banda. Todos los temas están firmados por THE TUBS salvo Do Yourself a Favor, una versión de Jesse Johnson y Pepé Willie que hacen completamente suya. En la grabación han contado además con George Nicholls a la guitarra, Rachel Kenedy a los teclados y Lan McArdle en las voces, junto al violín de Chris Haigh. Sam y Rachel se encargan de la grabación, mezcla y masterización. Todo esto se nota, pero no hasta el punto de que HARD LIFE parezca un disco sobreproducido. Sigue habiendo algo tremendamente vivo en la forma en que suenan THE TUBS

Y ahí reside uno de los mayores méritos del álbum: han conseguido ampliar el sonido sin perder ni una pizca de esa inmediatez que nos hizo caer rendidos ante ellos el año pasado. Hard Life o If You Don't Love Me son un buen ejemplo. También Now and Then, que vuelve a demostrar que THE TUBS tienen una facilidad insultante para escribir melodías que parecen haber estado ahí toda la vida. Y The Way It Goes o la maravillosa Stoop To Me, con ese protagonismo del violín, nos lleva hacia un territorio más folk sin que en ningún momento dejemos de reconocer a la banda. 

Lo de las letras no necesita demasiadas explicaciones porque ya lo conocemos. THE TUBS siguen hablando de cosas poco agradables, de relaciones complicadas, inseguridades, decepciones, arrepentimientos y toda esa colección de miserias que forman parte de la vida cotidiana. 

Y siguen haciendo algo que se les da especialmente bien: convertir todo eso en canciones tremendamente pegadizas. No hace falta volver a explicar el contraste entre lo que cuentan y la música que utilizan para contarlo. Ya lo descubrimos en Cotton Crown. Aquí simplemente comprobamos que no era una fórmula que les hubiera funcionado una vez. Es parte de su manera de escribir. 

La diferencia está en que ahora las canciones tienen más espacio para desarrollarse y el álbum puede permitirse doce momentos distintos sin que ninguno parezca estar ocupando un sitio que no le corresponde. 




La recepción crítica de HARD LIFE ha sido incluso mejor que la de Cotton Crown. La media es de 85 sobre 100, tres puntos por encima de la que obtuvo el álbum anterior. Mojo le concede un 100/100, Uncut un 90/100, y The Guardian, MusicOMH, AllMusic, No Ripcord y Slant Magazine coinciden en el 80/100.

Hay un dato que llama la atención especialmente. Cotton Crown tuvo un único 100/100, el de The Observer, publicación que todavía no ha reseñado HARD LIFE. Sin embargo, Mojo, que otorgó un 80/100 al álbum anterior, eleva ahora su valoración hasta el 100/100. 

La diferencia no está solamente en los tres puntos que separan ambas medias. HARD LIFE presenta una recepción mucho más uniforme. Todas las valoraciones están entre 80 y 100, mientras que Cotton Crown tuvo tres notas inferiores a 80. Es decir, no solamente seguimos encontrando entusiasmo: esta vez existe también una mayor coincidencia a la hora de reconocer la dimensión del trabajo de THE TUBS.

Y eso nos parece especialmente significativo porque nuestra valoración vuelve a situarse por encima de la media, pero no estamos hablando de una distancia enorme con respecto a la crítica general. Al contrario. 85 sobre 100 es una media extraordinariamente buena para un disco que nosotros volvemos a considerar perfecto. 

Después de escuchar Cotton Crown durante todo este tiempo, parecía inevitable que quisiéramos más THE TUBS. Aquello terminaba demasiado pronto. Nueve canciones y muchas de ellas por debajo de los tres minutos daban como resultado uno de esos discos que apenas terminan y ya estamos pensando en volver a ponerlos desde el principio. 

Owen Williams explicaba en una entrevista que, después de sus dos discos anteriores, querían hacer un "álbum de verdad" y que por eso se plantearon llegar hasta las doce canciones. Y se nota. Cuando HARD LIFE termina, sentimos que hemos recorrido todo lo que había que recorrer. No sobra prácticamente nada y, al mismo tiempo, no nos queda aquella sensación de vacío que dejaba Cotton Crown. Cuando termina HARD LIFE también volvemos a querer escuchar a THE TUBS, pero por otros motivos muy diferentes a cuando escuchabamos Cotton Crown. Su música ha resultado ser áltamente adictiva. 

Hay algo muy difícil de explicar en lo que nos provocan THE TUBS. Su música utiliza un lenguaje que conocemos inmediatamente. Sabemos leerlo desde las primeras guitarras, desde las primeras melodías. Es un lenguaje que nos lleva directamente a aquella música que los que tenemos una edad, disfrutábamos cuando éramos jóvenes, a una época en la que el indie podía convertirse en una auténtica forma de vida. 

Pero no creemos que lo que sentimos con THE TUBS sea simplemente nostalgia. La nostalgia nos haría querer volver a escuchar las canciones de entonces. THE TUBS provocan algo mucho más extraño: escuchamos Do Yourself a Favor, Stoop To Me, Heaven or London o Now and Then y pensamos que nos habría encantado tener canciones así cuando teníamos dieciocho años. Es como si hubieran encontrado una música que reconocemos inmediatamente, una música que sabemos leer y que sentimos que siempre hemos conocido, pero que en realidad no estaba ahí. Es jodidamente extraño.  

Y después de tantos años escuchando novedades, de tantos discos, de tantas bandas que llegan cada semana, resulta desconcertante comprobar que hay tan pocas capaces de producir una sensación semejante. No nos hacen querer volver a los ochenta. Nos hacen querer volver a tener dieciocho años otra vez para poder escucharlos por primera vez y vivir estas canciones como se viven con dieciocho años. Eso es un flechazo. 

Y después de Cotton Crown, HARD LIFE confirma que aquel flechazo no fue pasajero. No necesitamos decidir cuál de los dos discos es mejor porque no creemos que uno lo sea. Son complementarios, dos caras de un mismo momento creativo y dos formas distintas de entender qué puede hacer THE TUBS con ese lenguaje que dominan como muy pocos. Después de escucharlo hasta el final, podemos decirlo con la misma seguridad que hace un año: THE TUBS vuelven a merecer otro 100 sobre 100HARD LIFE revalida la nota que le dimos a Cotton Crown y lo mejor es que sentimos que todavía no han tocado techo. 

Eso sí, hay algo que THE TUBS siguen haciendo rematadamente mal: sus portadas. La de Cotton Crown tenía una razón emocional evidente para no entrar a valorarla y aquella fotografía de la madre de Owen Williams estaba en otro lugar, por encima de cualquier consideración estética. Pero la de HARD LIFE es sencillamente una mierda. Así, sin filtros. Porque además de que es fea y antiestética, esa imagen que se está percibiendo como si fuera una banda de música celta, da una idea bastante errónea de lo que vamos a encontrar dentro. Por lo demás, seguimos absolutamente rendidos.



MEJORES MOMENTOS: Durante el Texto hemos mencionado algunas canciones del álbum. En realidad tendríamos que escribir los títulos de todas en este apartado, porque las doce canciones son excelentes. 

MEDIA CRÍTICA: 85/100

NUESTRA VALORACIÓN: 100/100

lunes, 24 de marzo de 2025

THE TUBS: ABSOLUTAMENTE INCREÍBLES.

 


THE TUBS es una banda galesa de indie rock, aunque también ha sido definida como punk rock. Ellos se definen irónicamente como "Celtic Jangle Boyband" y COTTON CROWN es su segundo álbum de estudio en el que dan un notable salto cualitativo en comparación con su álbum debut. Aunque solo tengan editados dos discos como THE TUBS, Owen Williams su vocalista y el resto de componentes ya tenían tablas y habían estado en anteriores formaciones, algunas de culto como Joanna Gruesome. En COTTON CROWNS vamos a encontrar canciones increiblemente pegadizas que aunque se sustentan sobre la tristeza y el desencanto en algunos momentos. Porque fueron creadas tras el fallecimiento de la madre de Williams, y obviamente, eso es algo que ha influido en el proceso creativo. El tratamiento musical que se hace está bastante alejado de lo que entenderíamos que debe ser una canción triste e inspirada por una pérdida. Digamos que predominan los sonidos alegres en contraposición a ese poso de tristeza. Es una manera distinta de afrontar las pérdidas en el proceso creativo que ya han hecho otros artistas anteriormente como Tobias Jesso Jr. o Nerina Pallot y a ellos también les salió bien. Pero no es algo fácil, ni que le pueda salir bien a todo el mundo. THE TUBS lo bordan. Otra de las cosas que nos ha gustado más de esta banda es que nos ha devuelto la ilusión en el indie pop. Porque solo escuchando las primeras notas de las canciones que hemos seleccionado en "Mejores Momentos" hemos sentido lo mismo que sentimos en los ochenta con los primeros álbumes de The Smiths. Lástima que nunca se vaya a valorar a THE TUBS como a ellos en el futuro, solo por la inmediatez de la manera de consumir música de los últimos años. Ya no se regalan los pedestales tan fácilmente, pero hay mucha gente que los merecería. 


En cuanto a la crítica, es un hecho que es un álbum que ha gustado mucho. Su media es de un 83 sobre 100 que se distribuye de la siguiente manera: The Observer le da el 100/100 y considera que es uno de los mejores álbumes del 2025. La siguiente mejor nota es un 87/100 de Paste y a continuación encontramos cierta unanimidad en el 80/100 por parte de Dusted, Mojo, AllMusic, Uncut y Glide. Las notas más bajas (que no lo son) corresponden a un 74/100 por parte de Pitchfork y 70/100 de PopMatters. Por nuestra parte lo hemos tenido muy claro desde que escuchamos la primera canción del disco y pasábamos a la siguiente y era igual de buena o más pegadiza que la anterior. Ya os decimos que ha sido toda una experiencia escuchar este disco y hemos sentido cosas que no sentíamos en años con una banda de indie rock, es como si nos hubieran desbloqueado recuerdos de una época en la que disfrutábamos de una música excelente que seguramente nos hacía ser mucho más felices de lo que creíamos serlo en ese momento. Aunque este que os escribe no suele ser muy dado a regodearse en la nostalgia. Por nuestra parte es un clarísimo 100 sobre 100. Sólo por el enfoque que le dan a un sentimiento como es el de la pérdida sin caer en clichés, tienen todos nuestros respetos, admiración y cariño. 


MEJORES MOMENTOS: Freak Mode, Narcissists, Chain Reaction, One More Day, The Thing Is, Illusion, Embarrassing, Fair Enough, Strange... Todo el álbum es una gran sorpresa, cada canción igual o mejor que la anterior.

MEDIA DE LA CRÍTICA: 83/100

NUESTRA VALORACIÓN: 100/100

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...